sábado, 9 de mayo de 2015

Residencia de la familia Cruz y Figueroa / López Engelking, en la Colonia Insurgentes-Hipódromo




Una de las primeras construcciones erigidas en la Colonia Insurgentes-Hipódromo, que se urbanizó fraccionando el hipódromo de la Condesa, fue la casa que en 1927 edificó don Francisco Cruz y Figueroa para su esposa doña Graciela López Engelking; se construyó en un amplio terreno pentagonal (irregular) de poco más de 1,200 m², frente a la fuente de la rotonda de la plaza Popocatépetl, en la confluencia de las calles México y Celaya.

Abajo, una fotografía de la curva norte del Hipódromo de La Condesa, tomada desde la zona frente a las gradas en 1910, mirando hacia el oriente; es en ésta zona, donde años más tarde se urbanizó la “Nueva Colonia Insurgentes-Hipódromo”, y a la derecha de la imagen se erigió la casa Cruz. La arboleda que se distingue al fondo, corresponde al trazo que hoy mantiene la Avenida de los Insurgentes y a la izquierda se distingue la casa del Arquitecto Adamo Boari. (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/09/la-casa-boari-dandini-en-la-colonia-roma.html )



¿La Condesa?

La hacienda de Santa Catarina del Arenal pasó en el siglo XVIII a manos de tercera Condesa de Miravalle, nombre que se popularizó para buena parte de la propiedad y que al paso del tiempo vería aparecer en sus límites desarrollos como las colonias Roma (Norte y Sur), Hipódromo, Condesa, Obrera, Doctores, Algarín y Buenos Aires. Para 1903 se diseña dentro del novedoso “Proyecto Sanitario del Distrito Federal” un nuevo hipódromo que sustituiría al de Peralvillo…

En 1902, el Jockey Club había comprado un fragmento de terreno “de la Condesa” –aledaño a los potreros donde se urbanizó la Colonia Roma” – a fin de construir un estadio y su infraestructura, incluyendo en los documentos un convenio con el gobierno de la ciudad para que luego de 15 años de operación –como mínimo– se pudiera lotificar, reservando un área de no menos de 60,000 m² como un parque público.

En 1924, la empresa operadora del hipódromo se vio precisada a cerrar el campo ya que a pesar de destinarlo a muchas otras actividades (como carreras de automóviles y justas deportivas) los ingresos habían menguado luego de la turbulencia revolucionaria, además de que a instancia del gobernador del Distrito Federal –Gral. Celestino Gasca– desde 1921 se había decidido modificar el gravamen (cobrar más impuestos) al considerar el Hipódromo de la Condesa como “terreno urbano no construido”.


Arriba, en una fotografía de “Foto Comball” titulada EL TOREO y tomada mirando hacia el norte en 1921, aparecen al centro la “Plaza de toros de la Condesa” (terreno en el que hoy hay una tienda El Palacio de Hierro –Durango–) y la arbolada avenida Oaxaca; abajo, en primer plano, el Hipódromo de la Condesa con sus edificios de gradas (abajo a la izquierda) y caballerizas (al centro). Sobre la fotografía se remarca el trazo de la pista de carreras en azul y se ha indicado, el rasgo aproximado de las que serían avenidas Sonora –en rojo– y Del Hipódromo (que hoy llamamos Ámsterdam) –en naranja–, así como de la “Plaza Popocatépetl” al cruce de las calles de Cacahuamilpa, Popocatépetl, Celaya, México y Huichapan.

En 1926 da inicio la urbanización de la colonia “Insurgentes-Hipódromo” por parte de la “Compañía Fraccionadora y Constructora del Hipódromo de la Condesa”, cuyos accionistas encabezados por José G. de la Lama y Raúl Basurto habían logrado la adquisición del predio luego de gestiones para negociar la superficie a donar para el parque, y que terminó siendo de 87,000 m² (los concejales de la ciudad, habían rechazado en 1925 la propuesta inicial del arquitecto y los fraccionadores y para un parque de 70,000 m²). Abajo, un plano de lotificación para la colonia “INSURGENTES HIPÓDROMO” fechado en 1927, donde se ha marcado el predio en que se edificó la residencia Cruz y Figueroa / López Engelking.



Nos dice Manuel Sánchez de Carmona que: “En el Anuario de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos de los años 1922-1923, el arquitecto Cuevas, fundador de la Sociedad, narra las consideraciones que tuvo para hacer el proyecto inicial. Pensaba que la decisión de dónde ubicar el parque era fundamental y condicionaba la lotificación; observaba que si se colocaba en uno de los bordes del terreno, iba a favorecer a lotes de los fraccionamientos contiguos en detrimento del nuevo fraccionamiento. Señalaba también que colocarlo hacia las avenidas Jalisco y Yucatán, sacrificaba los lotes de mayor valor por la cercanía a la ciudad. Una vez hechas estas consideraciones económicas revisaba los aspectos estéticos, pronunciándose por una alternativa de calles no alineadas en retícula, pues las consideraba “poco atractivas”, además de que no ayudaban a resolver el conflicto de las calles que llegaban al terreno, que lo hacían de manera angular y diferente de un lado y del otro.”

Más información respecto al trazo de la colonia en el artículo de Sánchez de Carmona en: http://148.206.107.15/biblioteca_digital/estadistica.php?id_host=6&tipo=ARTICULO&id=7769&archivo=11-546-7769mik.pdf&titulo=El%20trazo%20de%20Las%20Lomas%20y%20de%20la%20Hip%C3%B3dromo%20Condesa


Arriba, en una fotografía oblicua tomada a principio de 1927 y que mira hacia el sur, aparece la colonia “Insurgentes-Hipódromo” con el óvalo de la Avenida Hipódromo (que hoy llamamos Ámsterdam), limitada a la izquierda por la Avenida de los Insurgentes; abajo al centro, aparece la “Plaza Popocatépetl” con su característica fuente de pabellón al cruce de las calles de Huichapan, Cacahuamilpa, Popocatépetl, Celaya y México; marcada en rojo, la casa Cruz. Nótese que claramente se distingue el estanque al centro del Parque San Martín, pero aún no existe el “Teatro al aire Libre” en la parte sur del parque…

Don Francisco Cruz y Figueroa encargó al entonces joven y reconocido Ingeniero Luís Robles Gil el diseño y edificación de una casa de inspiración colonial en reciprocidad con otras casas de arquitectura vanguardista de la colonia. Robles Gil era conocido por la ampliación y remodelación que venía ejecutando sobre la “Casa San Agustín”, un edificio ahora considerado relevante, en la esquina de Uruguay y 5 de Febrero, (antes calles de Don Juan Manuel y Bajos de San Agustín) en el centro histórico; “Casa San Agustín”, se refiere a que la edificación original había sido propiedad de la “Ordo Fratum Sancti Augustini”, cuyo convento estaba ubicado a un costado.



Los Agustinos contaban varias propiedades en lo que hoy consideramos Ciudad de México, donde además del convento poseían: El colegio de San Pablo (hoy Hospital Juárez), la Ex-Hacienda de Santa Mónica (en Tlalnepantla) la hospedería de Santo Tomas de Villanueva (hoy Hotel Cortés), la hospedería de San Nicolás de Tolentino (hoy propiedad de la UNAM) el noviciado (hoy Farmacia París), la capilla del Noviciado (En la calle República de El Salvador), además de varias casas en lo que hoy es el Centro Histórico.

La “Casa San Agustín”, fue remodelada de 1924 a 1928 para albergar el “Hotel Ontario” por el ingeniero Luis Robles Gil –que siempre se dijo descendiente de don Manuel Tolsá– rescatando y reinterpretando un estilo neocolonial y/o neobarroco, con arcos, peanas, botaguas, roleos, hojarascas, ajaracas y óculos octagonales, en línea con el rescate tradicional de la arquitectura colonial de la Nueva España. En 1936 se añadieron al edificio dos pisos más y una terraza con detalles de influencia Decó y un torreón con mirador.




Para la casa Cruz en la nueva “Insurgentes-Hipódromo”, el ingeniero Robles Gil escogió un repertorio formal más acorde con la moda internacional, siguiendo la avanzada arquitectónica del “Misson Revival” y “Spanish Colonial Revival” que estaban en boga para los fraccionamientos vanguardistas de Florida y California; además, es evidente que hacía eco a las ideas de Federico E. Mariscal en “La PATRIA y la Arquitectura Nacional” de 1915:

… la arquitectura mexicana tiene que ser la que surgió y se desarrolló durante los tres siglos virreinales (sic.) en los que se constituyó “el mexicano” que después se ha desarrollado en vida independiente. Esa arquitectura es la que debe sufrir todas las transformaciones necesarias, para revelar en los edificios actuales las modificaciones que haya sufrido de entonces acá la vida del mexicano… Aún es tiempo de hacer renacer nuestro propio arte arquitectónico, y para ello, estudiemos la vida de la época en que surgió y se desarrolló la vida actual, y veremos cómo coinciden en muchos puntos las dos vidas y por tanto es posible acrecer la herencia monumental de nuestros antepasados y hacerlos vanguardia. (Mariscal, Federico e.; La Patria y la Arquitectura Nacional; Stephan y Torres, México, 1915, p.p. 10 y 11.)




Además, sabemos que la familia materna de doña Graciela López Engelking (de origen español y polaco) vivía en la zona de Mac Arthur Park –East– (al poniente de la ciudad de Los Ángeles), en que su abuelo desarrolló la loma conocida como “Alvarado Terrace”; no es descabellado suponer que se mostrara interesada en que la nueva casa de Plaza Popocatépetl tuviera algún parentesco formal con la Powers House o la Engelking House (destruida), diseñadas en 1902 por A.L. Haley en los N°1345 y 1300 de Alvarado Terrace.


Para Noviembre de 1927 la casa Cruz/ López se había terminado frente a la Plaza Popocatépetl, con un otero de cuatro pisos rematado con tejado pentagonal y un soportal con accesos desde las calles de México, Celaya y la propia plaza. Elemento sobresaliente en la esquina era el “porch” que permitía el ingreso de autos al “Hall” principal y soportaba un salón que miraba al norte y que por años se usó como biblioteca. La edificación albergaba en la planta baja un gran salón de recibir –con una doble altura que comunicaba con el “hall” del primer piso– y habitación de juegos infantiles con acceso directo al jardín, además de cocina y dependencias de servicio.

Abajo, una fotografía tomada desde la calle de Celaya en que se puede ver la reja para ingreso de autos y que desemboca en la calle México, así como el “Porch” de acceso, el espacio sobre el arco que alojó la biblioteca y la terraza principal. Destaca además la torre mirador, que con planta pentagonal alojó un cuarto de juegos con mesa de billar y salón fumador.


Hace años, en plática con el hijo del ingeniero, se me dijo que su padre se auxiliaba de jóvenes arquitectos, pintores y dibujantes, particularmente para el diseño de la ornamentación; entre los que mencionó, destacaba Antonio Cruz, que como pintor dibujaba perspectivas y en el proceso daba pauta para los detalles de diseño. Abajo, en una fotografía de 1939, aparece la fachada sur-poniente de la casa Cruz que miraba hacia el jardín y la calle México; destaca la pérgola de la terraza del salón comedor, que descansa sobre el pórtico de la sala de juegos de niños en el jardín. Además, es interesante hacer notar que al prontuario ornamental de columnas toscanas y entorchadas, cartelas heráldicas y hierro forjado, se añadieron una serie de singulares botaguas que son elemento sobresaliente del repertorio…



Desde 1936, cuando la familia Cruz/López pasó a ocupar su casa de Nuevo León N°507, la residencia fue rentada a la representación de la República China en México como emisaria del “Líder Máximo” el Excelentísimo Chiang Kai-shek. En el N° 40 de “SOCIAL” para Noviembre de 1939, aparecía la “Residencia de la Legación de China”, ocupada por “S.E. el Ministro Shao Hwa Tan y la Excma. Señora de Tan”.

Y dice: La casa, edificada en el tipo español, tan de moda en Florida y en California, es propiedad de la familia Cruz. La rodea un bello jardín en que las palmas y las bugambilias (sic.) rojas dan una agradable nota tropical; los hierro y los remates de piedra complementan el conjunto.



Las imágenes interiores son de ese período, lamentablemente sin el amueblado original, que debió ser de estilo neocolonial…



El texto que de origen acompaña la fotografía de arriba, nos dice que “…en la planta alta, el gran hall de la Legación es, sin duda, uno de sus mejores y más agradables lugares. En el mobiliario hay un sofá español y algunas piezas Chipendale (sic.) de mérito. A la izquierda, la escalera de caoba tallada que conduce al tercer piso y sobre la duela, en el alfombrado, varios espléndidos tapetes chinos de color verde jade. En la imagen de abajo, de nuevo el salón del primer piso donde aparecen la vidriera norte de la escalera --con cristales emplomados y el escudo heráldico de la familia Cruz—y el peculiar barandal de la escalera tallado en paneles de madera."



Sabemos que para 1945, la casa en la calle de Celaya Número 26 y teléfono 14-36-65, albergaba tanto cancillería –en los amplios salones de la planta baja– como la “residencia de la honorable legación China, encabezada por el Excmo. Señor Chih-Tsing Feng (Embajador Extraordinario y Plenipotenciario)”. Existen diversos reportajes del período en que se habla de las recepciones que en la casa se realizaban y mencionaban los espacios…


Arriba, una nueva imagen del hall de planta alta donde “La gran chimenea, tallada en cantera blanca, es, tras los arcos del hall, magnífico fondo de la estancia. Más allá, la escalera que conduce a la planta baja donde se encuentran las oficinas de la cancillería y que se habilita como salón de recepciones. Además, puede verse la puerta de arco que conduce al amplísimo comedor de la residencia.”

Abajo, “la foto que ofrece una perspectiva del comedor con su servicio de vajilla china, en el que se combinan piezas de porcelana azul y blanca y otras de plata”.



Finalmente, muestro una imagen del salón sobre el pórtico de acceso, que originalmente fuera biblioteca/despacho del señor Cruz y que en la fotografía aparece como “un ángulo de una acogedora sala del primer piso con no menos de siete ventanas amplias que miran al jardín y la Plaza Popocatépetl, primorosamente amueblado en Chigly (sic.)”.


Actualmente -y desde hace varios años ya-, la Embajada de la República Popular China está en Av. Río Magdalena 172, en la Colonia Tizapán San Angel, 01090 México, D.F.



En 1927, seguramente gracias al éxito comercial que había significado la colonia Insurgentes-Hipódromo, se agregaron una serie de edificaciones al parque, incluyendo el popular “foro abierto” –que se edificó entre el lago y la calle Michoacán que atravesaba el parque, con proyecto del arquitecto Leonardo Noriega y el ingeniero Javier Stávoli, agregando además relieves de Roberto Montenegro– y una “ Columna reloj/radio con bancas” al centro de la parte sur del jardín; el teatro se dedicó a Charles Lindbergh luego de su visita a México en diciembre de1927. Arriba, el Foro Lindbergh visto desde el norte en 1929 y que se conserva en buenas condiciones, luego de ser intervenido entre 2014 y 15; abajo, una imagen publicitaria de Diciembre de 1927 que apareció en El Universal y que promocionaba la inauguración de la “Columna reloj/radio” diseñada por Leonardo Noriega y patrocinada por General Electric y la joyería La Esmeralda.





Arriba, en una fotografía de Luís Márquez tomada en enero de 1928 (DGPU-DBAC UNAM), la “Columna reloj/radio” y sus bancas perimetrales; el radio General Electric ya no opera y la banca con sus luminarias han desaparecido, dando lugar a una fuente. Abajo, en una fotografía de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1932, destacan las avenidas México e Hipódromo (hoy Ámsterdam); aparece el Parque San Martin con su infraestructura, donde se distinguen la “Columna reloj/radio” y el “Foro Lindbergh” con su pérgola perimetral –se señala la casa Cruz, entonces ocupada por la Legación China–.



Durante la década de los vente, aun proliferó la arquitectura “Colonial”, como se puede ver en la casa N° 46 de la Plaza Popocatépetl –justo frente a la casa Cruz/López–, donde también se edificó la de la familia de don Alejandro Wiechers Léycegui y Beatriz Leal González-Rubio en el N° 42 de la Plaza, entre las calles de Huichapan y México, aunque para mediados de la década siguiente, se popularizó la nueva arquitectura “Moderna” que ahora llamamos Decó. Abajo, el N° 42 de la Plaza Popocatépetl y la fuente de la plaza en 1929.


En la imagen de abajo expuesta por Luís Márquez, ahora fechada en 1938, aparece al centro la fuente de plaza Popocatépetl, diseñada en concreto armado por el arquitecto José Gómez Echeverría en 1926; a la derecha la casa Cruz –cuando aún era sede de la Legación China– y a la izquierda, se adivina el “Edificio LUX” de Plaza Popocatépetl N°16 diseñado por el arquitecto Ernesto Ignacio Buenrostro en 1931 y remodelado por Carlos Duclaud en 2002. (Más detalles acerca las obras del arquitecto Buenrostro, pueden encontrarse en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/03/casa-del-arquitecto-ernesto-i.html )



Al paso de los años, “La Hipódromo” se trasfiguró radicalmente y aunque su arquitectura de características Decó es aclamada, la transformación a partir de la década de los cuarenta resultó espectacular. Una forma interesante de mostrar la evolución de la zona es con fotografías tomadas de la Avenida Sonora desde su cruce con la Avenida México con y mirando hacia el norte…


Arriba, en una imagen de 1929, aparece en primer plano la casa del don Raúl Basurto que en 1926 le diseñara Vicente Mendiola en la esquina de Sonora y México; a la izquierda, puede verse la continuación de la calle México con el frontón de la casa Basurto y al final de la calle, destaca la torre de la casa Cruz/López e incluso se distingue el “porche” de entrada.
Se puede encontrar más información acerca de la casa de Basurto en el blog de “Polanco ayer y hoy”: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2013/04/de-la-lama-y-basurto-sa.html


En la foro de arriba, tomada desde el mismo ángulo que la anterior, aparece de nuevo la casa Basurto, con la ampliación y renovación de fachadas de estilo “colonial” que en 1938 se hizo a manos del ingeniero Francisco J. Serrano; al final de la calle se sigue distinguiendo la casa Cruz/López que aún albergaba la Residencia del embajador de la República Popular China, pero al centro de la imagen destaca ahora el “Edificio Basurto” en el número 187 de la calle México, que diseñara y edificara el ahora arquitecto e ingeniero Francisco Serrano entre 1942 y 1945 en la zona de jardín y frontón de la casa Basurto.

Como contraste, en la imagen de abajo, seguimos viendo el “Edificio Basurto” en la Calle México, pero ahora tanto la casa Cruz/López como la casa Basurto han desaparecido, siendo sustituidas por un edificio de departamentos la primera y una tienda “París Londres” la segunda…



El edificio en la continuación de Avenida México N°203 -que sustituyó la casa Cruz/López- se edificó en diez niveles con 22 departamentos, además de locales en planta baja y estacionamientos en sótano. Cuenta con una pequeña plazoleta de acceso sobre la calle México y acceso a estacionamientos por la calle de Celaya.



Abajo, en una imagen de Google-maps fechada en 2014, se señala el terreno que ocupó la casa Cruz/López frente a la Plaza Popocatépetl. El profuso arbolado que ahora satura las calles permite distinguir claramente a Avenida Ámsterdam (a la derecha) y las calles dedicadas a Cacahuamilpa, Popocatépetl, Celaya, México (dos veces) y Huichapan. Además, cabe destacar las coloridas jacarandas que abajo a la izquierda adornan la Avenida Sonora y el Parque México…



Este Blog está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las grandes residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado. Conforme haya más entradas, aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



Y con relación al ingeniero Robles Gil y su remodelación de la “Casa San Agustín”, a partir de 1928 el edificio albergó al Hotel Ontario, que funcionó como tal hasta mediados de la década de 1980, cuando la zona se deterioró y degradó considerablemente luego del terremoto de 1985 y el funcionamiento del hotel dejó de ser viable. En 2008 fue restaurado y remodelado para albergar a un hotel administrado por la cadena Hilton como “Hampton Inn & Suites”

martes, 24 de febrero de 2015

La casa de la familia Diener / Struck sobre la Calzada de los Insurgentes




La casa de don Agustín Diener, en la escuadra que forman las calles de Havre y Hamburgo esquina con Avenida de los Insurgentes, es un magnífico ejemplo de la arquitectura que se produjo durante los últimos años del porfiriato en la primera ampliación de la Colonia Americana, que cambiaría su nombre a Colonia Juárez y que desde los años sesenta, conocemos como “Zona Rosa”...



El apellido Diener, que tiene reciprocidad con la palabra “Siervo” y “Servidor” en antiguo alemán de la zona de la Selva Negra, en éste caso proviene de la zona de Pforzheim que es una ciudad en el sur de Alemania, en el estado de Baden-Württemberg; se encuentra en el valle del río Enz, en el norte de la Selva Negra. Es conocida también como ciudad del oro (Goldstadt) debido a que fue durante mucho tiempo el centro de la industria de joyas y relojes en Alemania.

August (Agustín) Diener, hijo de Ludwig Diener 1825-1898 y Emma Roller era uno de los talentos del linaje de cinco hermanos emprendedores, integrado por Max Diener 1860-1919 (casado en 1895 con Gertrude Hermann 1874-1950), Richard Diener (casado con Enriqueta Struck Álvarez 1862-1931), Adolf Theodor Diener 1864-1914 (casado con Norina Bolognese 1878-1946) y Ludwig Adolf Luis Diener 1875-1943 (casado el 12 de diciembre 1916 con Dore Wendland von Gerzo). Cuatro de los hermanos –Max, August, Richard y Adolf-- vivieron en el México del porfiriato y crearon entre 1879 y 1881 una compañía importadora de anillos, relojes y abalorios llamada “PERLE”, que con sus conexiones en Pforzheim (con la fábrica de argollas de la familia Diener, a cargo del hermano mayor Max) y pasado el tiempo pasó a ser la importante «Joyería y Relojería “La Perla”»…



Arriba, funda y placa de imprenta; papel y metal color plata. En la esquina superior izquierda se lee: “JOYERIA Y RELOJERIA”, “LA PERLA”, “1a Calle de Plateros Nos. 12 y 14 Apartado 229”; al lado se lee: “México… de… de 1…”. Abajo se lee: “Señor… Debe…”, abajo se ve un listón heráldico en donde se lee: “JOYERIA Y RELOJERIA”, “LA PERLA”, “DIENER HERMANOS”; abajo se lee: “por los siguientes artículos comprados con intervención de corredor”.

Nos dice Gaby Franger que “Los hermanos Diener desarrollaron una doble estrategia en términos de su éxito empresarial. Tres los hermanos se quedaron permanentemente en México y dos regresaron a Alemania, además de que Agustín, Adolf y Luis crearon alianzas con familias de la aristocracia alemana y la alta burguesía mexicana...”

Para 1880 Don Agustín y su hermano Ricardo unieron “Perle” con el negocio de la joyería “La Camelia”, propiedad de Alfonso Rothaker (en los números 12 y 14 de la calle Plateros) y para 1899, “Diener Hermanos” adquirió dos vetustas propiedades que sumaban 560m² en la esquina de la Profesa (también llamada 3° de San Francisco) y callejón de Santa Clara, a una cuadra de la esquina donde en 1890 se había edificado la relojería Hauser-Zivy y Compañía (representantes de la casa de orfebrería Christofle y de la cristalería de Baccarat), mejor conocida como “La Esmeralda” en la 2° Calle de Plateros (ahora Avenida Madero) esquina con la calle del Espíritu Santo (hoy Isabel la Católica); Diener Hermanos encomendó a la firma Dorner y Bacmeister –que ganarían prestigio con la edificación de un “Palacio de Cristal” para los señores Tomás Braniff y José Landero y Coss -- el diseño de un edificio que albergaría la nueva tienda, oficinas y espacios de habitación, inmueble que quedaría terminado en 1903. En el edificio se labró la leyenda «Viribus Unitis» (“con fuerzas unidas”) como emblema de la alianza del trabajo de los cinco hermanos.

Abajo, una imagen de la página 17 de “EL MUNDO ILUTRADO” que apareció el domingo 18 de enero de 1903 y que me proporcionó el arquitecto Iván San Martín.



INAUGURACIÓN DE LA JOYERÍA “LA PERLA”. Y dice entre otras cosas:

Prueba muy clara de lo que significan en la época de paz que atravesamos, el espíritu de empresa prudentemente dirigido y la perseverancia en el trabajo, fue la inauguración del nuevo edificio de la Joyería “La Perla”, efectuada el sábado 10 del corriente, y de la cual han dado cuenta las principales publicaciones periódicas.

Los Sres. Diener Hermanos, laboriosos y emprendedores propietarios de “La Perla” … en su afán de corresponder a su clientela la decidida protección que les dispensa, mandaron construir en la esquina de la Profesa y callejón de Santa Clara, el hermoso edificio que acaba de inaugurarse y que en nuestro “boulevard” figura como una de las más preciadas joyas de ornato. La suntuosa finca tiene 35 metros de frente por 16 de fondo, y en su fachada se encuentran doce esbeltos aparadores que rematan en óvalo. Su entrada principal, de correctas proporciones y vistoso aspecto, cae a la calle de la Profesa y está destinada al público que visite el establecimiento. La otra, que ve al callejón de Santa Clara, se destina al servicio del escritorio, de los empleados y de las habitaciones. Los trabajos arquitectónicos son obra de los Sres. Ingenieros Dorner y Bacmeister.



Así, el 10 de Enero de 1903, se estrenó el nuevo edificio -de moderna estructura metalica- para la «Joyería y Relojería “La Perla”», que los señores Diener mandaron construir con Dorner y Bacmeister en la esquina de La Profesa (que hoy es la peatonal avenida dedicada a Francisco I. Madero) y el Callejón de Santa Clara (hoy la también peatonal Motolinia, en un vocablo que aparentemente significa desdichado o pobrecito en náhuatl, y con el que era conocido Toribio de Benavente – 1482 a 1569-); arriba, una imagen del edificio en su estado actual, a más de 111 años de haber sido inaugurado…

En un magnífico ardid publicitario, los hermanos Diener entregaron en Catedral dos relojes (uno de peana para la sacristía y otro portátil para el campanero) que se mantenían a tiempo con el reloj de la fachada del edificio, por lo que sus carillones eran los más puntuales, al estar en sincronía con las campanadas de Catedral. Desafortunadamente, desde hace años, la carátula del reloj marca las 5:28…



Otro carrillón de trascendencia, y que suministró “Hermanos Diener”, fue el del torreón principal para la Quinta casa de Correos, que en 1904 diseñó el arquitecto Adamo Boari en la esquina de las calles de Santa Ysabel (hoy Eje Central) y San Andrés (hoy Tacuba).

Nos dice Clementina Díaz de Ovando que “en la torre principal del edificio se encuentra el reloj monumental que fue importado de Alemania por la empresa H. D. y Compañía de la «Joyería La Perla» y ensamblado en México, que ya para 1907 se dejaba escuchar hasta cuatro kilómetros a la redonda.”… “La empresa Hermanos Diener y Compañía, propietaria de la joyería La Perla, fue la responsable de comprar el mecanismo en Alemania, en el año de 1906, a un precio de 5,515 pesos de la época.”

Durante la restauración del “Palacio Postal” que se realizó entre 1996 y 2002, salieron a la luz cartas firmadas a principios del siglo XX por el arquitecto Boari, autor del proyecto general, en las que el italiano expresaba su inconformidad porque a la primera carátula del reloj instalada se le colocaron números romanos que no tenían relación con el diseño arquitectónico del inmueble y solicitaba fueran cambiados a números arábigos; a esto accedió August Diener a nombre de “Hermanos Diener y Compañía” antes de la inauguración, el 17 de febrero de 1907.



El 12 de abril 1890, August Diener contrajo matrimonio con la señorita María Struck Álvarez (1867-1963), hermana menor de Enriqueta Struck Álvarez (1862-1931) quien había contraído nupcias el 21 de mayo 1884 (en la Sagrada Mitra), con Richard Diener, hermano mayor de August. Hijas de Karl Gustav Struck y Antonia Álvarez eran oriundas de Colima, donde la familia se dedicaba a la importación; aparentemente, durante un período, la pareja habitó en el inmueble que había pertenecido a Alfonso Rothaker (en los números 12 y 14 de la calle Plateros) y en 1904 se trasladaron al piso alto del edificio de “La Perla”(Se puede obtener más información en el artículo en PDF: http://www.mexiko.diplo.de/contentblob/1684916/Daten/107260/Download_Kahlo_Diener.pdf)

En 1904, Agustín Diener adquirió para su esposa un predio triangular de poco más de 680m² sobre la Calzada de los Insurgentes, entre las entonces Avenida Reforma 2 (ahora Hamburgo) y Calle Reforma 8 Sur (ahora Havre), en los linderos de la entonces “Colonia Americana” que se desarrollaba alrededor de la glorieta al cruce de Londres y Dinamarca, que en 1910 cambiaría su nombre para honrar a Benito Juárez.

Abajo, en un fragmento del “Plano de la Ciudad de México” para 1907 de la “Compañía Litográfica y Tipográfica S.A.” y que pertenece a la “colección Balbás/Diez Barroso”, se señala el terreno adquirido por el señor Diener, para su esposa María Struck de Diener.



La casa Diener sería un magnífico ejemplo del eclecticismo predominante desde el siglo XIX y en la primera década del siglo XX y puede equipararse con las edificaciones a manera de “Villa italiana” que se construían en importantes ciudades europeas, particularmente en Dresde, gran urbe bajo el reinado del Rey Juan. Como ejemplo, abajo se muestra una imagen de la “Villa Hartmann”, diseño de 1874 por Hübner&Baron en Dresde (Laubergaster Ufer 33, 1874 für den Fabrikanten R Hartmann, Ansicht vom Elbufer Erdgeschoßhalle, Grundriß). Sorprende el que la Villa mostrara un tejado inclinado “a la manera moderna” en línea con el gusto por el barroco francés con mansardas erizadas de remates y pináculos según las enseñanzas de Viollet le Duc.



Para el diseño de la nueva residencia, don Agustín Diener contrató nuevamente al arquitecto Hugo Dorner y desde 1906, la edificación quedó a cargo de los ingenieros Luis Bacmeister y Aurelio Ruelas (conocidos por edificar el “Palacio de Cristal” que hoy es Museo del Chopo -y que fuera diseño de Bruno Möhring, para la compañía siderúrgica alemana Gutehoffnungshütte en Oberhausen y luego rearmado en México en 1905—así como también por haber edificado en 1902 la nueva sede y tienda para “La Perla”); Dorner y Bacmeinster también edificarían la casa en el número 64 de Hamburgo, esquina con Havre --justo frente a la entrada de la casa Diener en Havre N°32--. Abajo, una imagen de la casa en Hamburgo 64, tomada en 1909 desde la esquina de Hamburgo y Havre, en que se pueden apreciar buena parte de las características compositivas que utilizó el arquitecto Dorner para la casa Diener, incluyendo buhardilla así como pináculos y filigrana metálica para rematar la composición.



La casa de la familia Diener se desarrolla a manera de “Villa”, como edificación aislada y rodeada de jardines; la planta cuadrada, edificada en la escuadra del terreno triangular, permite dejar áreas jardinadas en los ángulos agudos. La edificación se despliega en cuatro pisos y casi 800 m² construidos, con un semisótano iluminado por ventanas altas, dos pisos principales y un par de habitaciones en la buhardilla que envuelve la totalidad de la composición. Abajo, la casa Diener y las fachadas que miran hacia el Norte, vista desde la esquina de Hamburgo e Insurgentes.



En general, la composición puede calificarse como ecléctica --con influencia de la tradición del barroco francés y sus mansardas (techos de gran inclinación que en realidad albergan habitaciones)--, pero influida por las restauraciones gotizantes de Eugène Viollet-le-Duc que tanta polémica causaron en Francia y donde destacan remates y filigrana metálica a la manera de lo que en los Estados Unidos de América se conocía como “Victorian Style” en la costa Oeste y “Chateau Style” en la costa Este, haciendo referencia a los diseños de Robert Mook o Richard Morris Hunt.

En el ángulo sur-poniente, la casa presenta una atalaya que ancla la esquina de Havre y Hamburgo y remata los agudos tímpanos de la habitación superior con florones ornamentales. Esa prominencia a manera de torre, contiene las habitaciones principales de la casa y da acceso en la planta noble a una terraza que da salida al jardín norte; es además el respaldo a la escalera principal de la casa que comunica las tres plantas privadas y en la parte alta da acceso a una amplia terraza confinada por la buhardilla.



Algo que pocos saben, es que don August Diener, propietario de la joyería “La Perla” y que desde 1907 habitaría la magnífica casa de Insurgentes, conoció en 1891 a Carl Wilhelm Kahlo cuando ambos viajaban a México procedentes de Alemania (crucero de Hamburgo a Veracruz); don Agustín fue instrumental en que el joven Wilhelm de apenas 19 años permaneciera en México. Gracias a Diener, Kahlo trabajó como dependiente por algunos años en “La Perla” y casó con María Cardeña en 1895, hasta que encausó sus esfuerzos a la fotografía y a partir de 1898 –contratado por los Bocker—se dedicó de lleno a esa actividad para en 1901 abrir su propio estudio; ese año de 98 luego de enviudar, contrajo nupcias con Matilde Calderón, madre de Frida…

En la foto de arriba, Guillermo Kahlo en 1920 y la casa Diener –que ya para entonces era llamaba “Das Schloß” (el castillo) por sus propietarios-- fotografiada por él en 1919, y en que aparecen las fachadas norte y poniente sobre las calles de Hamburgo y Havre respectivamente. Abajo, en una fotografía contemporánea que muestra la silueta de la casa, aparecen mansardas y fachadas que miran hacia el Norte, vistas desde la esquina de Hamburgo e Insurgentes.



Volviendo a la arquitectura de la casa, es de destacar el ornamentado techo a manera de mansarda (nombre que proviene del francés “mansarde” que a su vez se debe al arquitecto parisino François Mansart (1598-1666), quien lo popularizó en Francia para burlar la reglamentación que limitaba la altura de los edificios; tiempo después su sobrino nieto Jules Hardouin Mansart prestigió esta especie de techo muy inclinado al utilizarlo en el Palacio de Versalles y lo transformó en elemento de distinción-) que corona la construcción y que es probablemente el elemento urbano más distintivo; esa arquitectura pretendía modificar la tradición española que la Ciudad de México mantenía en sus zonas urbanas al crear edificios exentos –libres de colindancia- que daban la impresión de ser un entonces novedoso “Jardín edificado”. Para entenderlo, puede verse la fotografía de abajo que corresponde al “Dersden-Blasewitz” en una imagen tomada en los años treinta y que ejemplifica la idea de “Ciudad Jardín”...



Los complejos remates -de hoja de plomo moldeada-- que rematan el perfil de la casa muestran filigranas con flores de lis, cresterías y florones que delinean la buhardilla de tejas metálicas que ahora se muestran pintadas de azul y que años atrás fueran verdes.



En general, al exterior la casa muestra fachadas remarcadas en cantería, donde predominan los vanos con arcos rebajados y puertas de doble batiente, muy en boga con la tradición de su tiempo. En el acceso principal, sobre la calle de Havre, la casa se remete tres metros y permite la entrada por una puerta en la reja ornamentada con flores de lis y limitada por pilares y farolas. Abajo, una foto del acceso principal en su estado actual.



Ese acceso principal, da a un vestíbulo que permite paso a un amplio salón de doble altura que además de permitir la distribución a las diversas habitaciones de la planta noble, aloja la escalera principal y se ilumina gracias a un colorido vitral; ese espacio es probablemente el sitio más recordado por quienes acceden al inmueble; abajo una foto del vitral de la escalera y detrás el vitral del “hall” de la casa.



En una fotografía que probablemente se tomó entre 1911 y 12 en el arranque de esa escalera, aparece la familia Diener con doña María Struck Álvarez de Diener a la extrema izquierda y don Agustín Diener Roller con su característico “jaquet largo”, ambos flanqueando a sus hijos; más abajo don Agustín Diener Roller en un retrato fechado en 1915 –luego de la devastadora “Decena Trágica” y en plena lucha armada-, fotos que amablemente me proporcionó el arquitecto Alejandro Diener.





En lo general, la casa se desplanta sobre un amplio sótano, donde hay varias habitaciones dedicadas al personal de servicio. En la planta principal, la casa cuenta dos grandes habitaciones para recibir, comedor y terraza con escalinata que desciende al jardín norte, además de cocina, “office” y vestíbulo con medio baño. Arriba hay cinco habitaciones y dos baños, y en la parte más alta, en el ángulo de Havre y Hamburgo --disimulada por la mansarda-- una habitación con vastas ventanas que permite además acceder a una amplia terraza descubierta con vistas perimetrales.



En algún momento (probablemente en los años treinta del siglo XX) se añadió una edificación con cocheras, habitaciones de servicio, locales comerciales (hacia la Avenida de los Insurgentes) y una capilla en lo que había sido el jardín sur; esa construcción, aunque complementa las características arquitectónicas del edificio original se decoró con un estilo que hace alusión al estilo neo-colonial que se popularizó en el período con pretiles mixtilíneos, nichos y recubrimientos de azulejo.



Al paso de los años la casa cambió de propietarios (buena parte de la familia Diener mudó su residencia a Las Lomas de Chapultepec), y siguiendo un período de notable deterioro se ha mantenido en condiciones razonables, hasta ser dometida a una importante remodelación en 1980 y que recientemente los nuevos propietarios la han remozado, aparentemente con el fin de albergar oficinas de la industria minera…



La casa conserva intactos y en magníficas condiciones los emplomados originales --opacos y coloridos-- del tragaluz, así como los --transparentes y biselados—que se renovaron en la fachada oeste para la escalera y la fachada norte para la terraza. La “Casa Claudio Pellandini situada en la segunda calle de San Francisco número 10” fue la encargada de ejecutar los del tragaluz en 1906, siguiendo el diseño del arquitecto Hugo Dorner que eligió conmutaciones sobre un diseño de Flor de Lis para decoración de toda la casa; en la remodelación de 1980 afortunadamente se salvaguardó la decoración con representaciones de la flor del lirio en vitrales, herrería, carpintería y cantería…

Arriba, los arcos de la terraza norte --que permite la salida al jardín—y sus vitrales con decoraciones de flor de lis; abajo detalle de cantera y herrería con variantes del mismo motivo.



Las ampliaciones sobre la avenida de los Insurgentes tuvieron diversos usos, aunque aún quedan huellas de algunos de sus inquilinos, que incluyen un consultorio dental dedicado a fabricar prótesis dentales (Puentes) en los años cuarenta y cincuenta, así como una “Tiendita de Horrores” dedicada a disfraces y entretenimiento en los años noventa.



Arriba, parte de la fachada hacia la Avenida de los Insurgentes; abajo, una imagen de Google-maps de 2014, en que se ha marcado el triángulo que ocupa la casa frente a la Avenida de los Insurgentes y en la escuadra de las calles de Havre y Hamburgo. Más abajo, el jardín de la casa, visto desde la esquina de Insurgentes y Hamburgo.




La casa es también recordada por haber albergado las oficinas del connotado Carlos Arouesty Robert (de Arouesty y Asociados) dedicado a la publicidad e imagen corporativa y que en 1980 adaptó el inmueble, recibiendo en 1991 un reconocimiento por la restauración.

Para otros la casa de la familia Diener es perpetuada como oficinas de “Dianética”, la “Ciencia Moderna de la Salud Mental” inspirada en el Best-Seller Ronald Hubbard y que es ahora empleada por la Iglesia de la Cienciología.



Aunque desde su construcción en 1907, el entorno urbano ha cambiado sustancialmente, la casa de don Agustín Diener se conserva en buenas condiciones, casi como recuerdo de otro tiempo…



Para comparar, muestro una imagen que forma parte del Archivo –“one of 180 photographs in an album entitled 'Photographs: Mexico I.”-- de la fototeca de la DeGolyer Library en la Southern Methodist University; en la fotografía fechada en 1911, aparece una vista tomada desde la lateral del Paseo de la Reforma, mirando hacia el sur frente al terreno que hoy ocupa “Plaza Reforma”. (Cosa que agradezco a "Wolfgang")



Este Blog está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las grandes residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado. Conforme haya más entradas, aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…