lunes, 7 de abril de 2014

La casa Haghenbeck / De la Lama, en Avenida Juárez N°58





Sobre avenida Juárez, frente a la Alameda Central de la Ciudad de México, subsiste una fachada que a pesar de las vicisitudes sufridas, aún muestra lo que debió ser una espectacular residencia de nuestra ciudad y que permite entender la actividad edilicia residencial en las últimas décadas del siglo XIX; además, es muestra de la transformación de las propiedades en nuestra ciudad...

Durante el período colonial, la avenida que hoy dedicamos a don Benito Juárez, estaba constituida por varias fracciones que recibían su nombre gracias a la edificación significativa frente a la que estaban; así la ancha avenida recibía la denominación de San Francisco (a pesar de estar frente al convento de Santa “Ysabel”), calle de Corpus Cristi (frente a ese templo, hoy sede del Acervo Histórico del Archivo General de Notarías de la Ciudad de México), Calvario (por alojar varias capillas “del Sacro-Monte”) y Acordada (por estar frente a la fortaleza que dejó de ser una prisión novohispana para convertirse en la cárcel nacional hasta 1862, cuando todos los reos fueron trasladados a la de Belém).


Arriba, el fragmento de un óleo sobre lámina (anónimo de 1775 y que pertenece a la colección de “Fomento Cultural Banamex”), en que podemos ver la Alameda desde un ficticio mirador en el convento de Santa Isabel (donde hoy encontramos el Palacio de Bellas Artes); al fondo aparece la iglesia y convento de San Diego; a la derecha vemos el templo de San Hipólito y el acueducto que llevaba agua procedente de Santa Fe a la Fuente de la Mariscala; arriba a la izquierda, la “Casa de la Acordada” (marcada con un número 3) y las cinco “capillas del Calvario” (marcadas con números 4) que daban nombre a esa parte de la avenida.
Abajo, en el fragmento de una litografía de Casimiro Castro titulada “La Alameda de México tomada en globo” que apareció en el álbum “México y sus alrededores” publicado en 1864, podemos ver la esquina Sur-poniente del parque con los edificios que van desde el templo de Corpus Cristi hasta la cárcel de La Acordada; se señala la casa que sería destruida en 1886 para edificar la casa Haghenbeck / De la Lama.


Es importante hacer notar que en 1856 se demolieron las capillas del calvario, por lo que desde entonces la avenida era un amplio boulevard que comunicaba el viejo casco de la ciudad con la primer glorieta del Paseo de Bucareli que poco más tarde se transformaría en el arranque del Paseo de la Emperatriz que hoy conocemos como Paseo de la Reforma.

Es precisamente sobre esa avenida y frente al parque, que el señor Carl Hypolite Haghenbeck adquiriría un terreno sobre el que a su hijo tocaría edificar una magnífica residencia en 1886. Abajo un raro daguerrotipo expuesto C.a 1870 (y que hizo público Guillermo Tovar de Teresa) en que aparece la Avenida del Calvario y a la derecha, en primer plano, la cárcel de la Acordada; se dice que una octava, inscrita en la fachada principal de la prisión advertía: “¡Pasajero! Respeta este edificio,/ y procura evitar su triste entrada;/ pues cerrada una vez su dura puerta/ sólo para el suplicio se halla abierta”.


Carl Hypolite Haghenbeck Braunwald (Kundhart) nació en 1818 en las afueras de Berlín --Alemania- y llegó a México a los 26 años como presentante de Ludwig Loewe en la naciente L.L. Commanditgesellschaft auf Aktien für Fabrikation von Nähmaschienen A.G. (fábrica de máquinas de coser) que con el tiempo mutaría en la fabricante de armas Deutsche Waffen und Munitionsfabriken (DWM). Luego de un lustro de noviazgo, el 8 de mayo 1850 contrajo matrimonio con Juliana San Román, de quien enviudó al poco tiempo. A la muerte de Juliana, casó con su hermana Josefa, con quien engendraría cuatro hijos incluyendo a Agustín Haghenbeck Sanromán. Abajo, Carl Hypolite Haghenbeck en un óleo pintado C.a 1851 por la que sería su segunda esposa, Josefa Sanromán. Carl H. Haghenbeck fue además propietario de dos tiendas de ropa y mercería: “La luz del día” y “La mina de oro”, aunque a partir de 1857 y en paralelo con don Joseph Limantour, se dedicó de lleno tanto a la compra de bienes raíces, como a ofrecer préstamos hipotecarios, labor con la que logró reunir un considerable capital.


Juliana y Josefa San Román Castillo contaban su origen en Lagos de Moreno –Jalisco- y descendían de Juan Bautista Fagoaga y Arozqueta, hermano del Primer Marqués del Apartado –acaudalado minero de la Nueva España-, y de Francisco Molinos del Campo, quien fuera gobernador de la Ciudad de México de 1825 a 1826. Ambas recibieron una pulida educación en la Ciudad de México, que además de los parámetros tradicionales, les permitió incursionar en la pintura; fueron discípulas de Pelegrín Clavé (en ese período Director de Pintura de la Academia de San Carlos), y en las exposiciones anuales de la Academia, las hermanas Sanromán presentaron varias de sus pinturas. Abajo “La convalecencia” de Josefa Sanromán (Fundación Haghenbeck, casa de la Bola), donde además de poder ver un retrato de la residencia burguesa heredera de la tradición imperial y del período previo a la larga estabilidad porfiriana, se cree que hay un representación de las hermanas Juliana y Josefa San Román.


El matrimonio Haghenbeck Sanromán, engendró cuatro hijos: María de Jesús (1857-1923 que casó con Francisco Rincón-Gallardo Rosso 1839-1916), Carlos (n.1861- y que casó con María Paz Pliego Pérez), María Josefa (1866- ), y Agustín Haghenbeck Sanromán quien casó con Guadalupe Lama y Molinos del Campo. El hijo menor, siguió en buena medida las labores de su padre, ligadas al préstamo y adquisición de fincas liadas a la expropiación de los bienes de la Iglesia en tiempo de la Reforma, al igual que lo hiciera la familia Limantour (ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/11/las-casas-de-don-jose-yves-limantour.html).; en el proceso adquirió un magnífico terreno que había sido parte de Corpus Christi, al lado poniente del templo. Abajo, un boceto (lápiz sobre papel) de Casimiro Castro, fechado en 1865 que representa la “Glorieta central de la Alameda”; el preciso trazo de Castro muestra con maravillosa claridad el parque frente al que se edificaría la casa Haghenbeck / Lama…



Para el diseño de la casa frente a la alameda, don Agustín Haghenbeck Sanromán eligió en 1884 a los prestigiados arquitectos Ignacio y Eusebio de la Hidalga, hijos del famoso “arquitecto imperial” Lorenzo Hidalga Musitu (1810-1872) con proyectos que incluyen el Teatro Nacional (de Santa Anna), la Columna de la Independencia al centro de la Plaza Mayor en 1843 (y a cuya obra debemos el que a la plaza se le llame “Zócalo”), el Mercado del Volador, el pedestal para la estatua ecuestre de Carlos IV (dañado en 2013) y la cúpula del templo de Santa Teresa la Antigua, que se reconstruyó luego del sismo de 1845 y que ahora forma parte de Ex-Teresa…

Aunque por un breve período Hidalga trabajó con sus hijos Eusebio e Ignacio ambos alcanzarían enorme prestigio con sus propias obras destacando la nueva propuesta para el monumento a la independencia de 1864, el Teatro Principal o Coliseo (1870) y el Panteón Español y su capilla (1880); el mayor prestigio de los hermanos que ya se firmaban De la Hidalga, llegó con el edificio comercial para Tron y Leautaud: “Las Fábricas de Francia” con tal impacto que incluso cambió el nombre de la tienda por “El Palacio de Hierro”…


El edificio se edificó en un terreno adquirido en 1888, en las antiguas calles de San Bernardo y pasaje de la Diputación (las actuales Venustiano Carranza y 5 de Febrero). La idea era construir un edificio que tuviera 5 pisos para instalar una tienda de departamentos con el mismo concepto que se tenía Chicago, Londres, París y Nueva York. El “Palacio de Hierro” se edificó con vigas de procedencia Belga y se inauguró con gran éxito en 1891. El 15 de abril de 1914 el inmueble fue destruido por un incendio y reemplazado por la tienda actual…


Arriba, el arquitecto e ingeniero civil Eusebio de la Hidalga, que además de la casa sobre avenida del Calvario (Juárez), proyectó también para el señor Haghenbeck (y aparentemente para su hermana María Josefa Haghenbeck Sanromán) otra vivienda en la entonces calle del Espíritu Santo (hoy Bolivar N° 27).

El proyecto para la nueva residencia inició en 1884, sobre un terreno con 20 metros de frente mirando hacia el parque de la Alameda y casi cincuenta metros de fondo con un ancón en la colindancia hacia el oriente. El edificio gozaría de una situación de privilegio sobre la grán avenida, que ahora liberada de las capillas, procuraba una sorprendente amplitud frente al parque. Abajo, en una fotografía de Charles B. Waite expuesta en 1897 en que se señala la casa Haghenbeck, la ya entonces avenda Juárez (la imagen de la “Fototeca Antica” se titula “atentado contra el señor presidente Dn Porfirio Díaz, el 16 de Septiembre de 1897”).



La residencia que se edificó entre 1886 y 1887, contaba tres niveles al frente y se organizaba en torno a un patio principal, obedeciendo en buena medida a los lineamientos dictados por la tradición veneciana aclimatada a México. La portada se desarrolla horizontalmente sobre cinco entreejes equidistantes y delimitados por mediadores en las colindancias y sin énfasis en el eje de simetría; verticalmente consta de tres cuerpos que exhiben prolija y variada ornamentación, tallada en cantera verde de Oaxaca, marmol blanco de Santo Tomás y cantera rosada de Querétaro. Abajo, una fotografía contemporánea de la fachada hacia avenida Juárez.



A nivel calle, los accesos están flanqueados por columnas exentas y pareadas, de órden jónico tritóstilo, soportando arcos rebajados; los arcos laterales han sido modificados para albergar comercios, y es necesario señalar que la fachada ha tenido un hundimiento considerable, por lo que las basas de las columnas han desaparecido. En las enjutas de los arcos, se tallaron cuatro cartuchos a manera de serlianas con roleos y laureles ornamentales. Abajo, los fustes pareados - de órden jónico tritóstilo- de la planta baja, en su estado de marzo de 2014.



En el segundo cuerpo, los cinco arcos de medio punto con puertas/ventana que abren a un balcón corrido, están flanqueados por medias muestras y pilastras tritostiladas y sunchadas (divididas en tres partes y con “amarres”) de órden corintio, dispuestas todas en una interpretación de la norma Paladiana en la interpretación de Hans Vredeman de Vries; abajo, el cuerpo central de la fachada.



En el tercer cuerpo,las medias muestras de órden compuesto y tritostiladas, también frente a un balcón corrido, sostienen tímpanos ahuecados que rematan los cinco arcos rebajados en cuyas enjustas se desarrolla una ornamentación simétrica de ojarasca y guirnaldas. El conjunto está rematado por acroteras, modillones y pináculos que desafortunacamente han sido gravemente deteriorados por los elementos; es importante resaltar la combinación de materiales, que muy a la manera florentina –pero en clara alusión a los colores de la bandera de México-- mezclan verde (Oaxaca), blanco (Santo Tomás) y rojo (Querétaro) para lgrar un penetrante efecto ornamental. Abajo, una de las ventanas del tercer cuerpo.



El conjunto ornamental está enmarcado por pilastras mediadoras en las colindancias, tratadas nuevamente a la manera que dicta Hans Vredeman de Vries, cosa que hace suponer que los hermanos De la Hidalga estaban familiarizados con los grabados de “Architectura der Bauung der Antiquen auss de Vitruvius” publicado en Amberes en 1577. Abajo, los cuerpos superiores de la fachas en el estado que guardaban en marzo de 2014.



El acceso por el portalón del eje central, permitía el paso al patio de la casa con su magnífico acceso bordeado por una docena de columnas zunchadas talladas en marmol blanco. En la foto publicada por I. Katzman (abajo), aparece la perspectiva de entrada y las columnas “diamantadas” –o “colonne a bossages” a decir de los tratadistas franceses-- de la planta baja del patio principal que en el mismo eje da acceso al segundo patio que fungía como jardín; en el patio, juega Agustín Haghenbeck (de la) Lama…



Aunque de muy reducida influencia, el “Architectura der Bauung der Antiquen auss de Vitruvius” publicado en Amberes en 1577 por Hans Vredeman de Vries, es junto con “Cours d’architecture qui comprend les ordres de Vignole” publicado en París en 1691, una de las ediciones a las que el arquitecto Lorenzo Hidalga Musitu haría constante referencia y por lo mismo no es de extrañar que sus hijos también los aprovecharan. Además hay datos que indican que la colección De la Hidalga, contenía también el “Architectura civil recta, y oblicua” de Juan Caramuel de Lobkowitz publicada en 1678. Abajo, “Orden dórico” lámina 6, calcografía, de Vredeman y sus fustes diamantados...



Aunque de los interiores no he encontrado descripciones o fotografías, basta con visitar el museo “Casa de la Bola” para revivir los amueblados de las residencias del período; aunque la provenecia exacta de la totalidad de las piezas en un poquitín vaga, es correcto afirmar que buena parte del amueblado de algunas habitaciones proviene de la casa Haghenbeck / De la Lama, diseñada en 1885 por los arquitectos Eusebio e Ignacio de la Hidalga; abajo, un salón de la “Casa de la Bola” donde destacan el magnífico espejo y los candiles “ormolú” procedentes de la casa de Juárez 58.



Como referencia, puede ser atrayente el usar la casa de la familia Limantour / Cañas, edificada el mismo año y apenas 120 m. hacia el oriente sobre la propia avenida Juárez, para entender la singularidad de la obra de los arquitectos De la Hidalga, contrastada a la obra de Joseph Müller al ejecutar un proyecto de Carlos Hall, con las características en boga de la tradición francesa seguidora de Mansard.



Es interesante recordar también que en la Almeda se colocó desde 1886 el llamado “Pabellón Morisco” --erguido con piezas fundidas en Pittsburgh y como una estructura transportable—diseñado por el Ing. José Ramón Ibarrola para la Exposición Internacional de Nueva Orleans y que representó a México, de diciembre de 1884 a mayo de 1885. Desde 1890 y seguramente por su situación privilegiada en la Alameda, actuó como espacio para los sorteos magnos de la Lotería Nacional y “Concesionaria de la Loteria de Asistencia Pública”; en Septiembre de 1910, el pabellón se llevó a la plaza de Santa María la Rebera. Abajo, en una imagen de 1891 (se anuncia el sorteo del cinco de Mayo de ese año) el “Pabellón Morisco de la Lotería Nacional” aún con los vitrales que cerraban las arcadas.



Abajo, una vista de la Avenida Juárez frente a la Alameda (firmada “A. Briquet”) y fechada en 1886, donde puede verse el recién instalado Pabellón Morisco en el sitio que ahora ocupa el Hemiciclo a Juárez; al fondo, se distinguen claramente las torres de Catedral, la cúpula de La Profesa y la casa de los Marqueses de Santa Fe de Guardiola que cedería el terreno a la casa de la familia Escandón (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/02/la-casa-de-la-familia-escandon.html). A la extrema derecha aparece la casa en abandono donde se edificó la residencia Haghenbeck / De la Lama. Sorprende en la toma, la amplitud de la avenida…



Para terminar con cuestiones de contexto, básteme publicar una imagen que muestra el parque propiamente dicho, en una fotografía de Waite fechada en 1909; la foto que indica “Center of Alameda”, muestra niños jugando, nanas y “nurses”, policía, carriolas, paseantes y parejas en un jardín repleto de actividad, justo frente a la casa Haghenbeck, donde desde 1902 habitaría Antonio Haghenbeck y De la Lama. Ésta fotografía me resulta de particular interés por las analogías que guarda con “Sueño de una tarde dominical en la Alameda” de Diego Rivera…



Abajo, en una foto tomada probalemente en 1908, aparecen doña Guadalupe (De la) Lama Molinos del Campo de Haghenbeck, con sus hijos Dolores Haghenbeck Lama (sentada), Guadalupe Haghenbeck Lama (que casaría con Ignacio Borbolla Monterrubio), Antonio y Carlos Haghenbeck Lama (que casaría con Luz Fraga). La imagen perteneca a la Fundación Haghenbeck y aparece en su página web; muestra a la familia cuando habitaba la casa de Avenida Juárez 58, frente a la Alameda.



Aunque Antonio Haghenbeck Lama nació en Tacubaya (14 de febrero de 1902) habitó por más de doce años en la casa de Avenida Juárez; el tercero de los cuatro hijos de Agustín Haghenbeck San Román y Guadalupe Lama y Molinos del Campo, partió con sus padres y hermanos a España, donde permanecieron de 1914 a 1917 durante el período más severo de la turbulencia armada. Ya de vuelta y desde temprana edad (15 años), aprovechó el momento en que muchas familias de la opulencia porfiriana se deshacían de sus propiedades y muebles, para adquirir objetos de enorme valor histórico y artístico que comenzó a acumular…


Por mucho tiempo, la casa que don Agustín Haghenbeck Sanromán edificó sobre la Avenida Juárez, fue la construcción más alta frente a la Alameda. En la foto de 1910, tomada desde el Hotel Regis, se ha marcado la casa que proyectaron los hermanos Ignacio y Eusebio de la Hidalga en 1885; puede verse en la arboleda del parque el recién inaugurado hemiciclo dedicado a Benito Juárez que proyectó el arquitecto Guillermo Heredia (con esculturas de Lanzaroni) y al fondo se adivina la cúpula del Teatro Nacional (ahora Palacio de Bellas Artes) en construcción…


Como complemento a la imagen anterior, reproduzco un óleo de Alexander Vincent con similar perspectiva que se titula “Vista desde una azotea de la Ciudad de México con los volcanes”; aparece marcada la casa Haghenbeck De la Lama.

Los años veinte del siglo XX vieron llegar el fin de la lucha armada, la guerra cristera y enormes transformaciones en la zona frente a la Alameda. Para muestra, una fotografía que apareció en el álbum “México”, publicado por EXCELSIOR en 1925, donde aparece la Avenida Juárez mirando hacia el oriente; a la izquierda el Hotel Regis y a la extrema derecha el Pabellón de España, vestigio de las celebraciones del Centenario de la Independencia en 1910. De la foto, me sorprende el barullo de la avenida, que apenas años antes era sitio de tranquilidad frente a la Alameda; de nuevo, se señala la casa Haghenbeck De la Lama.



Es en ese período que don Antonio Haghenbeck muda su residencia y arrenda la casa paterna como oficinas, trasladando la totalidad del mobiliario restante a diversas bodegas y poco después a la casa que conocemos como “Casa de la Bola”; de ese período es también la primera modificación a la fachada de la casa, cuando se ampliaron las dos arcadas laterales para albergar comercios con entrada por Avenida Juárez, retirando seis de las columnas pareadas que formaban el equilibrado ritmo de la planta baja. Es también en ése período que don Antonio heredó de sus padres una considerable fortuna, que acrecentó al paso del tiempo y destinó en buena parte a la compra de obras de arte y antigüedades de calidad diversa, bienes raíces y obras de caridad.



No es objeto de éste blog hablar de Antonio Haghenbeck De la Lama; bástenos decir que su trayectoria puede seguirse en alguno de los innumerables documentos dedicados a su labor financiera y altruista. Aquí es adecuado hablar de la manera en que conservó fragmentos la casa de Juárez 58…

Un cambio relevante fue cuando el patio de la casa Haghenbeck de Juárez 58 fue techado para servir como sala de cinematógrafo; así, el viernes 10 de enero de 1941 fue inaugurado lo que entonces era el “Cine Magerit” con la película “Lucky Parteners” (llamada en México “Luna de miel para tres”)-, dirigida por Lewis Milestone con Ginger Rogers y Ronald Colman. Las modificaciones habían respetado en buena medida la estructura de la casa y se aprovechaba la magnífica entrada flanqueada con columnas como vestíbulo, aunque se retiraron cuatro de las columnas “diamantadas” de la sección sur del patio a fin de colocar una nueva estructura de techo; además, se retiraron varias chimeneas de la casa y modificó la gran escalera de acceso…



Para 1954 se modificó el “Cine Magerit”, ampliándolo a fin de mantenerse a la vanguardia que las nuevas salas de espectáculos proporcionaban; así, el miércoles 29 de febrero de 1956 se inauguró el cine “Variedades” con la película “Summertime” (“Locura de verano” en México) dirigida por David Lean, con Katherine Hepburn y Rossano Brazzi. En el proceso se demolió buena parte de la casa Haghenbeck de Juárez 58, reestructurando la sección frontal y manteniendo casi intacta la fachada. Arriba, el “Cine Magerit” en 1954; abajo, el “Cine Variedades” en 1974. Es interesante hacer notar que durante ese periodo, en los altos del cine “Variedades” --en lo que habían sido los ahora reestructurados salones de la casona--, estaban las oficinas de la compañía (paraestatal) Operadora de Teatros, que administraba la mayor parte de los cines del DF…



Ese “material de demolición” marcaría el inicio de remodelaciones en otras propiedades del señor Antonio Haghenbeck.


Como parte de las adquisiciones y en lo que las relaciona con la casa de Juárez 58, destacan la ex hacienda de Santa Mónica (en el Estado de México), la hacienda de Polaxtla (en el estado de Puebla) y la casa de la Bola (en Tacubaya). Arriba, la hacienda de Santa Mónica 1927.

En el siglo XIX La Hacienda de Santa Mónica había pasado por varios propietarios, entre éstos la familia Muriel y don Nicolás de Teresa; en 1947 Antonio Haghenbeck la adquirió del señor Octavio Avilés Liceaga. La Hacienda contaba entonces 21,800 m² de áreas verdes/cultivadas y un casco con 4,566 m² de construcción, que estaba bastante deteriorado. Don Antonio lo consolidó, remodeló y restauró parcialmente, aprovechando para esto material proveniente de la casa de Juárez 58: en el molino agregó una chimenea monumental, pilares y escalera de mármol, y en el jardín varias esculturas. Abajo, el “molino” del Museo Hacienda de Santa Mónica, con las columnas de la planta baja del patio principal y la extraordinaria chimenea de la Planta Noble de la casa…



La hacienda de San Cristóbal Polaxtla está a poca distancia de San Martín Texmelucan, en el estado de Puebla. El ahora “Museo Hacienda San Cristóbal Polaxtla” tuvo un papel predominante, en la historia de México, ya que está situada en la confluencia de los caminos que llevaban a Puebla, desde México y Veracruz; fue adquirida por don Antonio Haghenbeck en 1963 y a la manera de Santa Mónica fue remozada y remodelada aprovechando “material de demolición” proveniente de Juárez 58 y contiene además pinturas europeas y novohispanas, cerámica, cristalería, plata mexicana y grandes relojes. Destacan la extraordinaria escalera procedente de la casa diseñada por los hermanos De la Hidalga y la ampliación de un mirador cerrado sobre la fachada, que aprovecha cuatro columnas del acceso de la casa para sostener la estructura y otras tantas del patio interior de la casa en el mirador.



La “Casa de la Bola” es una edificación que data de principios de 1600; el primer propietario registrado fue Francisco Bazán y Albornoz, que pertenecía al Santo Oficio. El siguiente dueño distinguido fue Don José Gómez Campos, empresario minero que por deudas terminó solicitando a la Real Lotería el sorteo del inmueble.

En 1884 don José Gómez de la Cortina compró la hacienda y vendió la construcción principal y una parte de sus terrenos a don José María Rincón Gallardo, marqués de Guadalupe (ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/03/parque-lira-la-casa-cortinabarronlira.html). En 1942, la casa que en 1914 había remodelado el arquitecto Manuel Cortina García fue adquirida por Antonio Haghenbeck y De la Lama para transformarla en vivienda/museo…



Como luego lo haría en Polaxtla, don Antonio construyó frente al comedor una terraza con el material de demolición que recuperó de la casa de sus padres. En la planta alta amuebló los interiores con la suntuosidad de la añoranza: tapizó los muros con damascos y sobre éstos colocó tapicerías europeas, y distribuyó en las habitaciones candiles, cortinajes, espejos, pinturas, grabados y un sinnúmero de objetos de arte de la herencia familiar y de la colección que por años acumuló; así recreó una residencia del estilo ecléctico y ornamental que prevaleció en México a finales del siglo XIX. Arriba, la “Casa de la Bola” sobre Avenida Parque Lira; abajo la terraza que reutilizó columnas y barandales del patio principal de la casa de Juárez 58. Más abajo el comedor de la “Casa de la Bola”, con una chimenea que también perteneció al inmueble de Juárez 58.




Por años, casa Haghenbeck / De la Lama en Avenida Juárez 58, fue conocida como telon de entrada al “Cine Variedades” y oficinas de “Operadora de Teatros”, sufriendo el deterioro que los años y la falta de mantenimiento implican; a la parte baja de la fachada se adosaron diversas marquesinas y en los pisos altos aparecieron cubos de aire acondicionado. El edificio sufrió daños menores durante el sismo de 1957 y fue intervenido para reforzar parte de la estructura que ligaba la vieja fachada del S. XIX con la estructura de concreto de 1955. Además, con los lustros se acentuó el hundimiento de la fachada que al paso del tiempo perdió casi metro y medio de su altura sobre la banqueta…
Abajo, el “Cine Variedades” en 1982, que anuncia “BURDEL....Cada quien su Madre", de Ismael Rodríguez, con Carmen Salinas, Rafael Inclán y Blanca Guerra.



El sismo de Septiembre 1985 cambió por completo la fisonomía del Centro Histórico y particularmente la apariencia de la Avenida Juárez y las manzanas aledañas a la casa Haghenbeck / De la Lama. La dramática desaparición del Hotel Regis y la tienda Salinas y Rocha junto con la posterior demolición del Hotel del Prado, Hotel Alameda y sus cines, marcaron la transformación y abandono del área. Abajo, Avenida Juárez y el baldío que dejó el Hotel del Prado; al centro, se adivina la fachada de la casa Haghenbeck como entrada al Cine Variedades.



A su muerte, don Antonio dejó fortuna y propiedades a cargo de la “Fundación Haghenbeck” que además de trabajar para “darle a los animales un trato respetuoso, como seres vivos que son”, incluye en sus disposiciones a la “Fundación Cultural Antonio Haghenbeck” que se encarga del “Museo Casa de la Bola”, el “Museo Hacienda San Cristóbal Polaxtla”, así como de la Hacienda de Santa Mónica; desde entonces innumerables entuertos legales han rodeado la propiedad de Juárez 58. Así, año con año se han dado noticias diversas de lo que se haría con ese predio y la fachada que conserva…
Abajo, parte de la estructura desnuda de lo que fuera el foyer del Cine Variedades y que es el soporte de la fachada de la casa Haghenbeck / De la Lama, en el estado que guardaba en 2010.



En un artículo de María Herlinda Suárez Zozaya que apareció en Campus Milenio Núm. 496, del 24 de Enero de 2013, se nos dice que:
¨En el año 2003, el Gobierno del Distrito Federal expropió el edificio en espera “de mejores tiempos”… Han dicho los gobernantes que el edificio debe venderse para continuar con los trabajos de mantenimiento de la Alameda Central. En una primera versión, el proyecto de venta contemplaba dividir el predio por mitad y ofertar la parte trasera en 20 millones de pesos. El frente, sería utilizado para construir el “Centro Cultural Ricardo Martinez”. De hecho, el anterior gobierno capitalino se había comprometido con los familiares, e incluso con el ahora fallecido Martínez de Hoyos, a destinar el recinto para exhibir cerca de 50 pinturas de la colección particular del artista, además de casi 400 piezas prehispánicas de piedra y barro, una biblioteca de arte y un archivo documental y gráfico.¨
Abajo, una toma de google-maps de 2011 en que se marca la casa Haghenbeck / De la Lama en Avenida Juárez 58, frente a la Alameda.



Abajo, parte de la propuesta de cesión del predio de Juárez 58, presentado ante la asamblea Legislativa del D.F. por uno de sus diputados…
(Me encantaría saber quién le sugirió al diputado Mercado Guaida que el edificio tiene “una fachada estilo Art Noveau (sic.)”)



Y para el 13 de Febrero de 2013 aparecía la siguiente nota en Excelsior:
Sin orden de desalojo a la vista, seis trabajadores del Gobierno del Distrito Federal y policías de la Secretaría de Seguridad Pública local, iniciaron un desalojo de lo que fue el Cine Variedades, cuyo edificio está considerado por el INAH como Patrimonio Histórico. A las 12:30 personal de la delegación Cuauhtémoc arribó junto con los uniformados al inmueble ubicado en avenida Juárez número 58 en la colonia Centro. De acuerdo con los comerciantes que se encuentran cerca del lugar, un grupo de policías sacó con lujo de violencia al velador que resguardaba el predio propiedad de la Fundación Antonio Haghenbeck y de La Lama. De inmediato los trabajadores del GDF abrieron tres boquetes en la parte posterior del inmueble. Según información de los abogados de dicha fundación, el empresario Carlos Slim les había solicitado la compra del edificio pues el predio forma parte de lo que será la Plaza Juárez; sin embargo la fundación no lo aceptó. De acuerdo con los abogados de la fundación, el personal del GDF no presentó ninguna notificación ni orden antes de que se realizara el desalojo. Incluso, comentaron que el pasado miércoles solicitaron un amparo en el Juzgado cuarto de Distrito en materia administrativa. “Pero hoy nos sorprenden y dicen que nos van a desalojar, sin presentar ningún documento”. De acuerdo con una de las abogadas, la cual pidió el anonimato, el inmueble fue expropiado por el Gobierno del Distrito Federal sin ningún sustento. “Para la expropiación de un predio se tiene que comprobar la utilidad públicas, es decir, si se va a construir una calle o una estación del Metro. Sin embargo, las autoridades no nos han dicho nada, su único argumento es que el inmueble está desocupado y no tiene ninguna utilidad”, comentó la abogada. De acuerdo con los representantes legales de la fundación, lo que era el cine Variedades ha estado abandonado desde hace siete años, “ese es el único argumento del gobierno”. En la parte posterior del predio fueron colocadas tres grúas con las que se está derrumbado la parte posterior del inmueble y los trabajos estaban siendo resguardados por una patrulla de la SSP. Expropiación. El pasado 29 de mayo se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el decreto expropiatorio a favor del Distrito Federal del inmueble arriba mencionado, el cual, será destinado para la Plaza Juárez. El predio de poco más de dos mil metros cuadrados, señala el documento, “es causa de utilidad pública para el mejoramiento de nuestra ciudad”.

Así las cosas con Juárez 58…



Este Blog está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las grandes residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado. Conforme haya más entradas, aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



viernes, 21 de marzo de 2014

Casa del arquitecto Ernesto I. Buenrostro en la calle de Sena.



El arquitecto José Ignacio Buenrostro tiene una significativa trayectoria arquitectónica en nuestra ciudad; hijo de Carmen del Hoyo e Ignacio Buenrostro, nació en 1898 y estudió en la Academia de Bellas Artes desde 1916 para recibir el título de arquitecto en 1921. Aunque su formación en la tradición Académica es evidente en las líneas compositivas de sus diseños, el estilo preponderante en su obra inicial es el de la tendencia que desde 1925 llegaba de París luego de la “Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes” como Modernismo (al paso del tiempo, para 1966 se creó el término que acorta “Les Arts decoratifs” con “ART DECÓ” para definir al período).

Abajo, una imagen de la Academia de Bellas Artes tomada hacia 1917 durante los festejos de la fundación de la Academia de San Carlos, donde aparece el estudiante de primer año José Ignacio Buenrostro del Hoyo, sentado a los pies de don Antonio Rivas Mercado.



Miembro de un grupo de estudiantes interesados en las vanguardias, varios de sus compañeros sobresalieron en la actividad edilicia de nuestra ciudad, entre los que destacan arquitectos como Juan Segura, Fernando Dávila, Vicente Urquiaga, Carlos Obregón Santacilia, Carlos Tarditi, José Villagrán García o Vicente Mendiola.

Buenrostro viajó a Europa secundado por la Academia y permaneció en París por un par de años; a su regreso estuvo asociado con el arquitecto Álvaro Aburto (que con Juan O’ Gorman y Juan Legarreta eran la máxima vanguardia contra la tradición Académica) y después trabajó con su primo el ingeniero Agustín Buenrostro y con su hermano mayor José Manuel Buenrostro.

Una de las obras de la sociedad Aburto/Buenrostro que aunque modificada aún subsiste, estuvo frente a una glorieta de la entonces calle de Álvaro Obregón y en la intersección de las actuales Av. Patriotismo y Goya -en la colonia Insurgentes Mixcoac- con un diseño que de origen implicó una extensión de 3,108 m2. Abajo, el monumento a Álvaro Obregón en Mixcoac.



Del conjunto aún existe el grupo escultórico que rinde homenaje al jefe revolucionario constitucionalista que, tras ser presidente de la República, fue asesinado en julio de 1928 en un banquete celebrado en el “Comedero del Jardín de la Bombilla” de San Ángel. El pequeño hemiciclo fue realizado en 1929 por los arquitectos Ernesto I. Buenrostro y Álvaro Aburto y fue movido hacia el oriente (al centro de la glorieta) en 1966.

Durante los años treinta del siglo XX, el apellido Buenrostro se identificaba con la nueva y vanguardista arquitectura Modernista de la colonia del Hipódromo de la Condesa, edificada primero por el ingeniero José Manuel Buenrostro, los arquitectos Francisco J. Serrano, Leonardo Noriega o Juan Segura y luego por la mancuerna de José y Ernesto Buenrostro…



En 1931, Buenrostro terminó el edificio “San Martín”, edificado en el número 167 de la avenida frente al parque que entonces estaba dedicado a José Francisco de San Martín, General rioplatense cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y Perú. Una de las obras más representativas de lo que ahora llamamos “DECÓ” en la colonia Hipódromo de la Condesa, es el edifico de departamentos que fue remodelado entre 1998 y 99 por Imanol Legorreta y Carlos Duclaud; abajo el acceso al “Edificio San Martín”.



En su “Guía de recorridos urbanos de la Colonia Hipódromo”, Marisol Flores García nos dice que “en estilo el Edificio San Martín destaca por su fachada que denota una simetría perfecta, mostrando una serie de remetimientos realizados con el objeto de brindar movimiento a la fachada decorada por una serie de molduras con relieves vegetales fabricadas en concreto. Punto de interés son la marquesina … y las lamparas típicas del estilo enmarcando la tipografía que lleva el nombre del edificio”.

Tambien del mismo período, es notable el “Edificio Tehuacán”, con diseño del ingeniero José M. Buenrostro, en la Avenida México N° 188 y edificado en 1931 con la asistencia del arquitecto José Ignacio Buenrostro; sorprende el edificio por su interesante volumetría asimétrica y la manera en que se equilibran los cuerpos. A decir de Marisol Flores, “el conjunto de la puerta está compuesto por un arco ochavado … que muestra un ligero abocinamiento y una marquesina construida en concreto y bloques de vidrio que funge como techo”. Abajo, la parte baja del “Edificio Tehuacán” en el N° 188 de Avenida México.



También de éste período, destaca el “Edificio LUX” en Popocatépetl 36, obra de Ernesto Buenrostro, entonces con la asesoría del ingeniero Agustín Buenrostro; hace poco, el edificio fue remozado por Carlos Duclaud y es un magnífico ejemplo de la arquitectura “DECÓ” en la colonia Hipódromo-Condesa.

De 1934/35, es interesante señalar el “Edificio de el parque” en Avenida México N° 169, proyecto ya de la mancuerna Ernesto I. y José Manuel Buenrostro, que se edificó en un estilo que ya presenta algunas innovaciones interesantes: aunque sigue las líneas tradicionales de ese “modernismo” europeo con pesadez geométrica, comienza a incorporar algunas líneas de la vertiente americana, como la tipografía con el nombre del edificio, incluyendo elementos funcionales como un “motor loby”…



Arriba la parte baja del “Edificio de el Parque” en Avenida México N° 169 frente a lo que era el Parque San Martín; abajo, la firma de autoría del edificio, donde signa la mancuerna de José Manuel (casado con Amparo Arellano) y Ernesto Ignacio Buenrostro.



Como parte de los antecedentes en la labor arquitectónica de Buenrostro, es tambien necesario mencionar el Edificio Roxi de 1934, en la Avenida México N°33, proyecto ya de autoría autónoma del arquitecto Ernesto Ignacio Buenrostro y que muestra elementos de esa tradición modernista con temprana influencia de lo que los americanos llamaban “streamlining”, que se refiere a los remetimientos curvos del edificio.



El Edificio Roxy unifica los accesos de peatones y automóviles en un diseño que simplifica las lineas del modernismo tradicional e incorpora en las partes altas, remates que hacen honor a la tradición americana del “streamlining”. Abajo, la parte derecha del remate del edificio con su perfil “stream-line”; más abajo el acceso al edificio “Roxy” en el número 33 de la Avenida México …





Para 1935, la pesadez geometrica del modernismo original daba paso a una vertiente impulsada por la naciente actividad del Diseño Industrial, que en los estados unidos se denominó “Streamline” por la idea de hacer aerodinámico el diseño de los objeros, incluida la arquitectura. Abajo, en una imagen promocional del “Chrysler Airflow”, el automovil de vanguardia en 1934 junto a una locomotora del “Streamline Express” de la Union Pacific.



La idea de hacer aerodinamicos autos, locomotoras y barcos venía de la premisa de permitirles despazarse mejor, pero la inquietud por esa ligereza se transformó en una vanguardia que incluso modificó el diseño de objetos estáticos, haciendolos más limpios, escuetos y exiguos; en el diseño industrial, la tendencia sobresale en la integración de las partes, insistiendo en incorporar al objeto de diseño todos los elementos que de otra manera sobresaldrían del cuerpo. Abajo, un anuncio de los nuevos Chrysler de seis y ocho cilindros para 1935, distribuidos en México por Alpha Motors (27 de enero de 1935).



El furor aerodinámico se extendió rápidamente y transformó en una vanguardia de diseño arquitectónico que comenzó a hermanarse con los lineamientos del Movimiento Moderno, por lo que se transformó en un cualidad de exclusividad y progreso…

Abajo, la portadilla de Revista de Revistas en su edición conmemorativa del 27 de enero de 1935, con una ilustrición de Manuel Martínez de título “Elegantes de 1935”.



En 1936, el arquitecto Buenrostro adquiere en la colonia Cuauhtémoc un predio de poco menos de 400 m² en el cruce de las calles dedicadas a los ríos Sena y Lerma, dos cuadras al norte del Paseo de la Reforma y en calles que apenas cinco años antes se habían asfaltado.

Abajo, el detalle de un plano de la Ciudad de México fechado en 1930, en que se ha marcado el predio que se describe; es interesante hacer notar que aún existía la “Estacion Colonia” del Ferrocarril Nacional Mexicano (que subsistió hasta 1939 en lo que hoy conocemos como el Jardín del Arte y explanada del Monumento a la Madre), la Avenida de los Insurgentes aún no existía, y que el Río Consulado que llevaba las aguas de los ríos San Joaquín y Morales corría paralelo a la Calzada de la Verónica (en lo que hoy es parte del Circuito Interior/Melchor Ocampo).



Para ese momento causaba furor la nueva moda americana que se proyectaba en la “pantalla de plata” y en particular la dinámica de una escena de “The gay divorcee” (1934) que dirigida por Mark Sandrich y con los bailes de Fred Astaire y Ginger Rogers se desarrollaba en el etéreo interior diseñado por Van Nest Polglase.



Como complemento a la sección de antecedentes vale la pena mencionar que en 1934, el arquitecto Buenrostro viajó a Nueva York, donde en el Metropolitan Museum of Art se presentaba la “Contemporary American Industrial Art Exhibition of 1934”. Ahí, entre muchas otras obras, se exhibió el Juego de té, firmado por Paul Lobel (1934), que ejecutado en metal plateado pasaría a ser parte de su colección y que aparece abajo…



Para 1937, la vanguardia arquitectónica florecía en México como movimiento Moderno en su vertiente Internacional, y arquitectos como Enrique del Moral, causaban enorme impacto con sus diseños; abajo aparece la fotografía de una casa que en 1937 diseñó “el gringo” del Moral en Monte Altai N° 525 (Lomas de Chapultepec) para el señor Calles.



En éste contexto se ubica la casa que para sí, diseñó desde 1936 el arquitecto Buenrostro en el predio de la esquina de Lerma y Sena en la Colonia Cuauhtémoc. Con el número 79 de Río Lerma, la edificación de cuatro niveles y orientación Sur y oriente, es ejemplo de máxima vanguardia y sorprendió a la crítica en 1938…



Arriba, la casa Buenrostro según aparece en una foto de “Social”, publicado el número 36 de mayo de 1939, en la esquina de Sena y Lerma.
En la planta baja, se libera un pequeño jardín de acceso hacia el oriente y agrupan los servicios, como cocheras y habitación de servicio; el primer nivel agrupa los espacios públicos, como recibidor, “hall”, salón, comedor y cocina. En el tercer piso se agrupan las tres habitaciones y sus servicios y en la parte alta se despliega un “roof garden” con cantina y gimnasio…



Como lo he hecho en ocasiones anteriores en los textos de éste Blog, aprovecho las descripciones de “Social” N° 36, con los textos de Alejandro Núñez, para representar lo que en 1936 se consideraba digno de mención en fachada e interiores:

“…La casa destaca tanto por sus espléndidos exteriores de prolongados ventanales, cuerpos y planos diferentes, terrazas, jardines, etc., que la hacen uno de los conjuntos más armónicos y agradables, como por sus magníficos interiores, especialmente la planta recepcional (sic.), donde la sobria elegancia de los decorados, la atractiva modernidad de los muebles, la distribución de las habitaciones, los detalles, en fin, dan un total de belleza difícilmente superable”... “Nuestra cámara enfoca ésta vista del gran Hall, donde al fondo se ilumina la escalera que conduce a la planta baja; iluminación natural espléndida a través de grandes ventanales. Acá, muebles de descanso, tapizados en raso de seda unos y en lanilla de Flandes otros. Tapetes en gris, perla y pizarra, entonados al decorado de los muros. Alumbrado indirecto, tubular…”



He platicado con quien conoció la casa en su periodo de esplendor, y concuerdan que el “Hall” de la casa del arquitecto Ernesto Buenrostro, edificada en 1938 en el N° 79 de la calle Sena, y con teléfono 4-25-93, era claramente sorprendente.

Para la foto de abajo, retomo la descripción de Alejandro Núñez:
“Esta atractiva sala, sin duda alguna, es el sitio más acogedor de los que rodean al gran Hall, con un ventanal que se abre a una terraza que mira hacia la calle; anexa a la escalera está una fuente para flores con iluminación interior, luego la pecera de acentos biselados y, más allá, un set gratísimo: otros muebles de descanso, tapizados también en raso de seda, una mesa de centro –espejos y cristal--, un candil magnífico, y al fondo, mural de espejos cuyos brillos atenúan las venecianas y las triples cortinas de gaza y terciopelo.



Y sigue Alejandro Núñez diciendo que “al volver la cámara, ofrecemos ahora el otro lado del Hall, iniciado en la primera perspectiva. A la izquierda, gran puerta de cristal al comedor y un discreto acceso para el servicio que viene del office; al fondo, ventanal que abre sus puertas hacia una terraza cubierta que mira al jardín. El vasto espacio se ilumina con cuarzos tubulares de resplandor indirecto contenidos en cilindros de metal brillante, y por conchas esféricas que esparcen luz reflejada.”



Aparecen también un par de fotografías del comedor con su correspondiente descripción:



“El comedor es espléndido. Muebles de madera de Thuya, laqueados al cristal y con los términos en cobre. El aparador y las sillas con tapicería de piel de ante café. Otro admirable candil. Algunas piezas de alabastro, platería inglesa y americana, un óleo y algunas porcelanas orientales. Tapete de alta lana enmarca a los asistentes.”



Y una imagen del “acogedor rinconcillo” con ventana “cuyos brillos atenúan las venecianas y las triples cortinas de gaza y terciopelo”...



Las fotografías de interiores terminan con una imagen que describe la escalera que lleva a los pisos altos y dice: “En el ángulo opuesto del gran Hall, está el comienzo de la escalera que lleva a las áreas privadas y luego al roof-garden. Aluminio y bronce en los pasamanos, granito y metales en los escalones”.



Finalmente el recorrido fotográfico de “Social”, termina en la parte más alta de la casa, con una foto que al pié que indica: “¡Es una residencia de modernidad y belleza insuperable! Complementamos nuestra opinión con una perspectiva del roof-garden a cuyo fondo está la puerta de acceso al bar y a la sala de deportes”



Edificada en 1938, la casa aún subsiste en la esquina de Sena y Lerma en buenas condiciones; a pesar de algunos elementos adosados, la edificación sigue siendo perfectamente reconocible. Es probable que la mayor transformación la haya sufrido el entorno, ya que por su cercanía al Paseo de la Reforma y a la sede de la embajada de los Estados Unidos de América, el cruce de las calles es ahora bastante agitado.



Arriba, la casa Buenrostro en marzo de 2014; abajo, un detalle de la fachada Sur y las ventanas que iluminan la escalera de acceso.



Abajo, una fotografía contemporánea de la ventana que ilumina el “acogedor rinconcillo” de las descripciones de 1939. La parte baja es el acceso a las cocheras y áreas de servicio, mientras que el balcón permite la iluminación de la sala de la casa.



Como referencia, aparece la toma de Google maps fechada en el invierno de 2011, donde se ha marcado la casa que en 1938 edificara el arquitecto Ernesto I. Buenrostro en la calle de Sena 79.



Junto a la puerta cochera, aún persiste la firma del arquitecto.



Este Blog está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las grandes residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado. Conforme haya más entradas, aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

Finalmente un anuncio de “LUMMEX” que en 1939 promovía sus persianas (siempre en las mejores residencias) con la casa Buenrostro.