domingo, 4 de noviembre de 2012

La casa de don Guillermo De Landa y Escandón




En una magnifica esquina, a unos pasos del Paseo de la Reforma y apenas a una calle del que sería el nuevo Palacio Legislativo, el Gobernador Landa edificó entre 1903 y 1906 una residencia que asombró a la sociedad de su momento y curiosamente sigue sorprendiendo a quienes descubren lo que queda...







Landa y Escandón, nació el 2 de mayo de 1846 en la Ciudad de México y murió en Cannes, Francia, en marzo de 1927 a los 80 años; hijo de José María Landa Martínez (1811-1876, miembro del Consejo de Notables del Segundo Imperio) y María Francisca Escandón Garmendia (1815-1869, Dama de compañía de la Emperatriz Carlota y cuyo retrato de la Corte aparece a un lado) fue el tercero de doce hermanos, aunque el mayor de los cinco que sobrevivieron; el 16 de mayo de 1891, a los 45 años, casó con Sofía Osio Barrio (1867, hija de don Francisco Osio Allende y Manuela Barrio Rengel) con quien procreó ocho hijos gracias a quienes emparentaría con familias como los Mier/Cuevas, Limantour/Cañas (https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/11/las-casas-de-don-jose-yves-limantour.html) y Beistegui/Yturbe...





Guillermo De Landa y Escandón estudió en el Stonyhurst College de Lancashire Inglaterra (1858-62); viajó extensamente por el Reino Unido, España y Francia, donde la familia habitaba y tenía varias propiedades y volvió luego a Londres en varias misiones diplomáticas, incluyendo la representación de México durante la coronación de Eduardo VII. Fue regente de la Ciudad y representante ante el senado, así como gobernador de la Ciudad de México entre 1903 y 1911, período durante el que la urbe enfrentó innumerables transformaciones, que incluyeron desde la pavimentación de calles, abastecimiento de agua y construcción del Gran Canal del Desagüe, hasta la ampliación y reconstrucción del Palacio Municipal del Distrito Federal (1906) a cargo del arquitecto Manuel Gorozpe y la edificación de la nueva Inspección General de Policía (1907) a cargo del arquitecto Federico Mariscal. Abajo, una imagen del Palacio Municipal del Distrito Federal recién terminado y del que el Gobernador De Landa sería promotor y supervisor; el edificio frente a la Plaza de la Constitución aún existe, aunque ha sido ampliado y transformado, y alberga las oficinas del Jefe de Gobierno del D.F.




La familia Landa vivió por varios años en Inglaterra, y aunque mantenía una casa en la Ciudad de México (la residencia familiar en la calle de Puente de Belén), consideraba hogar a la que mantenían en Tlalpan que a pesar de su lejanía, era el sitio donde se reunía la familia durante las visitas al país.



La casa de campo de la familia Landa-Osio se construyó en 1887 en el apartado Tlalpam (Sic.), apenas a dos calles de la plaza del pueblo; en la fotografía de arriba, –que apareció en el Tomo VII del “México Ilustrado” publicado en 1903, enseñando la sección correspondiente a Tlalpan‒, aparecen al centro José y Carmen Landa Osio frente al pórtico sur de la casa que aún existe, con entrada sobre la calle de Moneda N° 15, en un predio esquina con Mariano Abasolo N° 50 y 54, en el ahora conurbado Tlalpan. Para 1906, la familia ya ocupaba una nueva residencia; abajo, en un fragmento del Plano Oficial de la Ciudad de México publicado en 1906, se marca el predio en la esquina de la Calles de Artes esquina con Inválidos, donde se edificó la nueva casa de la familia Landa-Osio; marcadas en rojo, aparecen las principales líneas de tranvía y el número 57, corresponde al Palacio Legislativo.



La casa en la esquina de la 2° calle de Artes (avenida Poniente 8) y la calle de Inválidos (Sur 20) y que hoy conocemos como la esquina que forman las calles de Maestro Antonio Caso y Vallarta –detrás del edificio “Plaza Suites, Mexico City” en Reforma--, se edificó a partir de 1903 en un predio de poco más de 3,400 m², siguiendo un proyecto de la importante firma inglesa “Waring & Gillow, Ltd.” y proyecto de interiores a cargo de Roberto Bloch, aunque con enorme injerencia e intervención de su propietario. Gracias a la nutrida correspondencia que aún se conserva entre don Guillermo, los proyectistas, decorador e incluso su amigo José Y. Limantour, podemos tener una muy precisa imagen de la evolución de esa construcción durante 1904 y la consiguiente decoración y amueblado de 1906. La casa de poco más de 5,000 m² construidos en tres y medio niveles tomaba la esquina sur-oriente del predio y era la tribuna de exhibición para las ideas de edificación residencial más avanzadas de su época.




Diseñada en un peculiar estilo “renacentista francés-gotizante” que hacía referencia a los castillos del río Loira, con alusiones directas a Chenonceaux y sus torres coronadas por techos cónicos, cornisas a la manera de Blois y remates inspirados en los de Azay-le-Rideau, la construcción era de notable vanguardia. La casa de William Kissan Vanderbilt en la quinta avenida de Nueva York, la de William Borden en Lake Shore Drive de Chicago, e incluso los proyectos de Alfred Waterhouse en Manchester y Londres son buenos antecedentes a los que Banister Fletcher llama “typical High Victorian Gothic with its admixture of English, Lombard and French characteristics…”
Víctor M. Macías-González de la universidad de Wisconsin, nos dice que De Landa y Escandón estuvo plenamente involucrado en el diseño de la casa, ya que pretendía fuera un ejemplo de las ideas de Jean-Baptiste Lamark en el diseño de una mejor forma de vivir, además de una manera para mostrar los adelantos materiales y filosóficos que las ideas de Julio Guerrero y Carlos Roumagnac habían postulado.




Arriba, en una fotografía firmada por Hugo Brehme, se muestra la casa en su esplendor de 1908; en la toma es indudable la referencia a la decoración de Azay-le-Rideau en el pórtico de acceso y donde se pueden apreciar muchos de los elementos decorativos. El edificio respondía a una planta de cruz, donde el centro albergaba un “hall” de gran altura y los brazos permitían dar jerarquía a la fachada sur con un balcón ceremonial y acceder del oriente por un “porch” para carruajes. En las fotografías también se hace evidente el que la casa contaba tres niveles y un semi-sótano


Arriba, en una imagen que corresponde al año de 1907 y fue captada por A. V. Casasola –desafortunadamente no la tengo de mejor calidad--, pueden verse las fachadas oriente y norte de la casa de don Guillermo Landa; resulta interesante el notar que la construcción únicamente se adosaba a la colindancia poniente y permite ver una ventana circular a medio nivel, que podremos identificar como el vitral de la escalera al fondo de la fotografía siguiente.


El pórtico y balcón de la puerta este, daba entrada al “hall” de tres cuerpos, en los que la doble altura central fungía como distribuidor; en muchos aspectos me resulta el espacio más interesante de la casa, ya que la decoración se ha hecho con muebles y elementos de tradición novohispana. Pueden verse sillas, sitiales, espejos, baúles y bargueños de indudable procedencia Colonial, sobresaliendo la Mesa de sacristía al centro del espacio. Abajo, una toma de Casasola -probablemente para documentar las Fiestas del Centenario de la Independencia-, aparece ese mismo espacio, visto ahora en sentido inverso,y más abajo con la puerta que permite salir al balcón al centro.






Arriba, el despacho de don Guillermo; ciertamente destacan el órgano neumático y la decoración en estilo Imperio, pero me sorprenden las fotografías familiares (inclusión poco común) sobre el gabinete de la izquierda. Abajo una fotografía del comedor, según apareció en la “Crónica Oficial del Centenario” de Genaro García, publicada en 1911; en el libro se da cuenta que la casa fungió como sede oficial y residencia del representante del rey de España, Capitán general Sr. Marqués don Camilo G. de Polavieja, durante los festejos del Centenario.




Siempre me ha llamado la atención que durante el porfiriato se consintiera que las revistas mostraran a los integrantes del gabinete. En la imagen de arriba, que fue captada por Agustín Víctor Casasola en 1909 (el negativo plata-gelatina sobre vidrio se conserva en la Fototeca de Pachuca, con el número de inventario 5073 del Fondo Casasola), aparece Guillermo Landa retratado en la sala de su casa, en compañía de doña Sofía Osio y su hija Sofía, en un ambiente de tapetes, cortinas, candiles y jarrones, todo envuelto en el eclecticismo imperante. De la foto, dice Lorenzo Meyer: “Esta imagen de Landa y Escandón, muestra el enorme lujo de esa oligarquía, pero me llama la atención que él aparece con una gran dignidad que le venía de tiempo atrás; no como ahora, que llegan a la política y se hacen ricos, sino que ya eran ricos cuando se hicieron políticos.”



Arriba, en una fotografía de 1907, aparecen los miembros de la Familia Landa Osio entregando “ayuda a los niños pobres”, cosa que hacían dos veces al año. Luego del movimiento armado, la familia salió de México y la casa sufrió algún saqueo; parte de los muebles habían sido puestos a resguardo y algunos forman ahora parte de los acervos del Museo Franz Mayer y Casa de la Bola.



En una imagen tomada en 1924, aparece don Guillermo Landa y Escandón con sus hijas Sofía (que casó con Guillermo Manuel Limantour Cañas en 1891) y Carmen (que casaría con Juan Francisco Beistegui Yturbe). Abajo, en una fotografía oblicua de la CMA registrada en 1948, se marca la casa (que ya había perdido parte del jardín) que a partir de 1903 edificó Guillermo Landa para su familia; destacan el Monumento a la Revolución, la línea arbolada de Paseo de la Reforma y La Alameda (el edificio alto abajo a la derecha, es el Hotel Reforma). Más abajo, en una fotografía de Manuel Ramos de ese mismo año, aparecen el piso alto y techos de la casa Landa, así como la fachada original del Frontón México; a la derecha, el Monumento a la Revolución en casi terminado.





Aunque modificada, la casa sigue existiendo en la esquina de Vallarta y Antonio Caso, frente a la cuchilla de Madrid. Abajo, una imagen de Google-maps registrada en 2011, en que se señala el terreno que la casa ocupó; la construcción de la esquina es lo que queda de la casa, aunque ampliada, en particular hacia el oriente (izquierda), donde originalmente estaba el “porch”.



En 1949/50 la torre esquinera se demolió y los paramentos de la casa se alinearon a la calle aprovechando parte de las tallas en cantera y copiando otras; los tres arcos del porche se desdoblaron y ahora forman parte de la fachada sobre Vallarta y el sitio del torreón principal es ahora ocupado por un firme elemento con ventanas que hacen juego con la decoración original. Abajo, una imagen del estado actual sobre la calle de Vallarta (la fachada se “adelantó” seis metros); después una imágen del estado actual sobre la calle de Antonio Caso, donde también se amplió el paramento bajo de la edificación original.







Al interior, se conservan parte de las decoraciones del “hall” y la sala de estar, aunque han sido intervenidos de forma importante y la escalera desapareció. El recibidor conserva las decoraciones pero el espacio de doble altura fue cegado; es ahora parte de un restaurante.



La sala de estar, también se habilitó como parte del restaurante y puede visitarse, aunque las modificaciones al edificio alteraron la altura de la habitación.





Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html



Desde hace ya algunos años, los herederos han jugueteado con edificar en el predio un nuevo edificio; de 2008 hay un diseño del despacho Mayer Hasbani para 30 Pisos en la Calle Antonio Caso 31…

lunes, 29 de octubre de 2012

La sala de armas en la casa de Porfirio Díaz


Porfirio Díaz residía en la Calle de Cadena, después llamada Capuchinas y hoy Venustiano Carranza. Abajo, en una postal coloreada de la “Sonora News Company” fechada en 1887, donde aparece la casa a la izquierda, pintada de blanco…



La casa con el número 8 en la 3° calle de Cadena perteneció al oidor de la colonia Guillermo de Aguirre y Viana, también hospedó a Simón Bolívar durante su estancia en México; fue desde 1878, la residencia privada del general Porfirio Díaz. La casona arrendada por el Presidente fue demolida a mediados del siglo XX, y en los cuatro lotes adyacentes, se construyó un edificio con fachada de acero y cristal que albergó el Banco de Comercio y luego el Centro Corporativo de Bancomer; en 1980, el banco levantó su nueva sede en el sur de la ciudad a la que trasladó sus oficinas corporativas, dejando el edificio de la esquina de Bolívar y Venustiano Carranza como sucursal del banco (ahora BBVA) y despachos en renta. Abajo, una fotografía aérea de la Compañía Mexicana de Aerofoto, fechada en 1945, donde se marca el predio de la casa; como referencia, aparece en la parte superior derecha la Plaza de la Constitución.



En el muro sur del edificio de Bancomer se había colocado una placa con la siguiente leyenda: “En este sitio existió la casa marcada con el número 8 de Calle de Cadena y que fue la residencia del Señor General Don Porfirio Díaz, entonces Presidente de la República”. Desafortunadamente, la plancha se retiró. Abajo, una imagen de Google-maps en que se ha marcado el sitio en que estuvo la casa; como referencia, la plaza a la izquierda es donde se encuentra el “Reloj otomano”, justo frente al templo del Colegio de Niñas, sobre la calle de Bolivar; la estructura arriba a la izquierda, con cubierta de cuatro pirámides, es el Club de Banqueros.



Abajo, en una extraordinaria fotografía tomada en 1910 desde lo que hoy sería la arista de Venustiano Carranza y Bolivar, puede verse la esquina sureste de las antiguas calles del Colegio de Niñas y de Cadena donde se edificó el edificicó el “Banco Internacional & Hipotecario de México”, proyecto del ingeniero militar Daniel Garza de 1882. En la plazuela se colocó el “Reloj Otomano”, regalo de esa comundad como parte las celebraciones del Centenario de la Independencia de México en 1910. Con la flecha se señala la casa de Cadena 8, residencia de Porfirio Díaz Mori y su segunda esposa Carmen Romero Rubio.







En general, el presidente Díaz despachaba en Palacio Nacional, vivía en su casa de Cadena 8 y pasaba las jornadas de descanso en el Castillo de Chapultepec. Aunque durante su larga presidencia la Residencia Oficial de Chapultepec jugó un papel protocolario importante, la casa de la calle de Cadena siempre fue habitada y por eso mismo adecuada e intervenida constantemente.

Arriba, dos de los retratos oficiales del presidente Días y su esposa, tomados en 1910 para los festejos del “Centenario”. Abajo una vista de la casa de Cadena mirando hacia el Poniente; el edificio alto de la esquina es el Banco Internacional e Hipotecario y a la extrema izquierda puede verse el templo anexo al Colegio de Niñas.



La edificación de sobrio diseño era en realidad la fusión de dos propiedades y al interior contaba cinco patios, en torno a los que se desarrollaban las diversas áreas; abajo una fotografía del patio principal, al que se accedía desde la calle de Cadena, con la decoración de 1889 y diseño de don Antonio Rivas Mercado.



Las habitaciones públicas de la casa se remodelaron en diversas ocasiones, siempre en un estilo que correspondía a la estética de la época y probablemente a las instrucciones de la señora Carmen Romero de Díaz; para ilustrarlo abajo aparece una imagen del salón de recibir de la planta alta, con el aspecto que tenía en 1909, luego de una intervención a cargo de la Casa Pellandini.



Lo curioso es que desde 1895, el presidente Díaz había solicitado diseños para una “Sala de Armas” que aprovecharía el segundo patio de la casa y debía ser un espacio para su uso exclusivo, sin que se llegara a concretar un proyecto. En 1904 y a instancia del ministro de Instrucción Pública Justo Sierra, el presidente encargó al pintor Antonio Fabrés, que a la sazón era el controvertido y vanguardista subdirector de la Academia de San Carlos, un diseño que al año siguiente se ejecutaría con los lineamientos de la escuela modernista Catalana, un estilo MUY diferente…





Arriba una fotografía de la peana mayor de la Sala de Armas del general Porfirio Díaz; abajo, una vista general del recinto. Vale le pena notar la escala, gracias a la armadura que aparece abajo a la izquierda junto a una de las puertas. Ambas imágenes pertenecen al “catálogo de obras” que Fabrés envió al Rey de España, en 1906, como un balance de su labor en México; el secretario particular del rey, conde de Audino, llama al álbum de fotografías una “Curiosa autobiografía gráfica” y gracias a ella, tenemos registro de la obra.



El recinto de casi 150 m² e iluminación cenital, que se forró con lámina de cobre bruñido agregando decoraciones en yeso, madera tallada, acero y cristal, contenía varias centenas de armas, lanzas, espadas, espetones, espingardas, mosquetones, fusiles y cañones, además de cuatro yelmos a la manera medieval, una mesa de trabajo, cuatro exhibidores y una peana para “velar las armas”…



El estilo de la decoración correspondía a la Modernidad que en Europa causaba furor desde 1890 y que se conocía como Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en los países anglosajones), Sezession (en Austria), Jugendstil (en Alemania y países nórdicos), Nieuwe Kunst (en Países Bajos), Liberty o Floreale (en Italia). Al ser el diseño de Antonio Fabrés, un catalán, se le denominó MODERNISTA; con opiniones divididas, los comentarios fueron muy diversos. Agréguese el que entre el director de la Academia de San Carlos y Fabrés existía un antagonismo exacerbado, se puede entender el revuelo… En un documento fechado el 1 de marzo de 1904 (AGN, caja 9, legajo 798) el Director Rivas Mercado escribió a Justo Sierra: “Si no estuviera acostumbrado a las rarezas, que a veces rayan en la extravagancia, de que viene dando contadas muestras el señor Fabrés…”, mientras que con lenguaje triunfalista, en El Imparcial le agradecía al mismo Fabrés “… por haber abierto a toda una juventud ávida la puerta de oro del arte de ahora.” (22 de noviembre de 1904). Arriba, una imagen del muro poniente de la Sala de Armas, y al centro la mesa de trabajo del general Díaz; abajo, un detalle de la mesa que representa un Leviatán muy a la manera de Berçal, con gola emplumada, fauces amenazantes repletas de bolas de cañón, garras que blanden cañones y apéndices que parecieran antenas con lámparas de filamento…



Según dice José María Gurrut en “Dos siglos de pintura catalana”, trabajaron con Fabrés en la decoración de la Sala de Armas los hermanos Marco Urrutia, artesanos catalanes a quienes se deben otros trabajos de éste género en el Castillo de Chapultepec, también destruidos. Una carta del conde de Audino, secretario particular de Alfonso XII Rey de España, dice con respecto al recinto: “S. M. el Rey dignose añadir que le inspiraba especial satisfacción el hecho de que un artista español hubiera sabido colocar tan alto su nombre, en una de las primeras naciones hermanas de América, continuando inmortales tradiciones de otros siglos; que hubiera sido el que adornara, combinando atrevidamente lo artístico a lo bélico, el domicilio de un jefe de estado admirado y querido por su amor a España y el que hubiera elegido (a) éste para figurar entre los principales directores de la educación estética del pueblo mejicano.”



Arriba, la puerta de acceso en el muro Sur de la Sala de Armas, en que pueden verse las enormes puertas de cristal con motivos de plumas y su decoración de espadas y yelmos, los exhibidores a la manera de Guimard y la mesa de obuses sobre una piel de tigre de Bengala. En su “Diccionario biográfico de artistas de Cataluña” Rafols dice que los visitantes se maravillaron del espacio y que la técnica sorprendió a muchos, ya que incluso “los cristales de las puertas estaban esmaltados a fuego, y fueron considerados como los más grandes (2.80 x 0.70 m) que se habían fabricado en Méjico”. Abajo, en una fotografía de 1905, “la Escuela Nacional de Bellas Artes” donde se señala al pintor Antonio Fabrés que fungía como subdirector de la escuela; a su izquierda podemos ver al pintor José María Velasco y al arquitecto Nicolás Mariscal. Al centro de la imagen aparecen el Licenciado Justo Sierra, ministro de Instrucción pública y a su derecha el arquitecto Antonio Rivas Mercado, director de la Academia y crítico de Fabrés.



La versión oficial señala que el 24 de mayo de 1911, Porfirio Díaz preparaba su salida de la calle Cadena 8. La Cámara de Diputados estaba abarrotada de gente. Al anunciarse que el documento de su renuncia sería presentado el día 25, la muchedumbre se dirigió enardecida hacia la casa de Díaz. Al encontrarse con la guardia desde la esquina con la calle Coliseo (hoy Bolívar) y Cadena (hoy Venustiano Carranza) la multitud se dirigió al Palacio Nacional apedreando el edificio para luego ser dispersada a tiros. La renuncia fue presentada el 25 de mayo. Al día siguiente, de madrugada, amparado por la guardia que se mantenía frente a su casa, Díaz partió a la estación de Santa Clara, donde abordó el tren para Veracruz. Llevaba la cabeza vendada para calmar un terrible dolor de muelas. Abajo, una postal que indica “Guardia Federal resguarda la residencia del Gral. Díaz en la calle de Cadena. México 25 de 5.11”



En México en el Tiempo, editado en 1945 por EXCELSIOR, aparece la fotografía de abajo; el pie de foto dice: “EL FINAL DE UNA EPOCA.— En el interior de la casa de don Porfirio había un despacho, mismo que reproduce el grabado. Ese despacho permaneció por algún tiempo tal como lo dejó el Caudillo el jueves 25 de mayo de 1911, al partir para Europa.”



La casa fue destruida cuarenta años después y aunque parte de los muebles encontraron nuevos dueños, el destino de la Sala de Armas permanece sin esclarecimiento.





Nota agregada el 20 de Mayo del 2014:

El museo de la “Royal Military College of Canada” de Fort Frederick en Kingston, Canadá, conserva una importante cantidad de las armas y armaduras que pertenecieron a la colección Díaz. El Sr. Ross McKenzie, curador del museo, me informó que la colección fue donada por Mr. Walter Douglas, ex alumno de la institución (1887-1890) que la ofreció en enero de 1938 con una carta que decía:

“I have recently purchased from the estate of the late General Porfirio Diaz, for many years President of Mexico, the collection of arms and armor ------.I have for some time felt that the College should have, as at West Point, an armory representative of the weapons of all periods and nations and in purchasing this collection it was my thought that it might serve as the nucleus of such an armory. If this suggestion appeals to you, and the necessary space be provided for its proper exhibit, I shall be glad to donate it to the College.”

Al ser aceptada, la colección llegó a Kingston en Agosto de 1938 y desafortunadamente no incluía catalogo o soporte alguno para las diversas armas. El señor McKenzie, también me dice que: “None of the elaborate display backgrounds, shown in the photographs of “la Sala de Armas de Porfirio Diaz,” were ever sent to Kingston."






Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…


Arriba -de Antoni Fabrés- la obra de gran formato “Desierto blanco”, realizada en 1870 durante su estancia en París, que se conserva en el Museu Nacional D’Art de Catalunya; ésta fotografía de la pintura de guerra, transformada en paisaje nevado (al centro de la que yace un centinela muerto, totalmente cubierto) y que se llamó “Centinela alerta!”, muestra ese mismo interés por las armas que vemos en la Sala de Armas de la Calle de la Cadena…




También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html