viernes, 30 de septiembre de 2016

Casa de don Federico Terán en Eugenio Sué, Polanco.




En tres predios que sumaban casi 1,850m², adquiridos a “Fraccionadora de terrenos Cedros” por don Federico Terán en Julio de 1944, se construyó al año siguiente una sorprendente casa siguiendo un proyecto del ingeniero Arturo Collado. La edificación obedece a los cánones de la tradición “Californiana” que se popularizó en Polanco en años anteriores -aunque es de los últimos ejemplos que se construyeron-, y su interés primordial radica en los interiores…



Con profusas yeserías a cargo del señor Enrique López, la casa se edificó y decoró en 1945, y es de los pocos ejemplos que aún se conservan sin severas alteraciones en el espacio interior, sitio –que como muchas de las casas que subsisten en Polanco‒ ahora albergar oficinas.



Don Federico Terán fue un notorio empresario que inició carrera como representante sindical en Ferrocarriles Nacionales durante el período presidencial de Manuel Ávila Camacho y pasó luego a diversificar sus inversiones en explotaciones diversas, incluida maquila e industria automotriz. Abajo, don Federico con su hijo “Freddy” en 1944, portando el uniforme de la Monge Military School, de Castroville -Texas-, donde estudiaba entonces.



Chapultepec-Polanco se había creado entre 1937 y 38, como zona residencial frente a Chapultepec, en derredor a un parque y con algunos servicios; para 1944 había extendido su exitosa urbanización hacia el Este y Norte, integrando terrenos de cultivo que habían pertenecido a la Hacienda de “San Juan de Dios de los morales” y cuyo aprovechamiento estaba ahora a cargo de la “Fraccionadora de terrenos Cedros”



Desde el principio, el fraccionamiento se caracterizó por promover la arquitectura en boga durante el período, especificando que los terrenos con frente a la avenida Julio Verne, así como aquellas con frente al parque en las avenidas Emilio Castelar y Luís G. Urbina, serían “RESIDENCIAS ESTILO COLONIAL”. (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-arquitectura-neocolonial-de-polanco.html)

En tres predios que sumaban poco menos de 1,850m², adquiridos a esa “Fraccionadora de terrenos Cedros” por don Federico Terán en Julio de 1944 -lotes N° 15 y 16 de la manzana 36, que oficialmente contaban 1,073 m² por los que pagó $9,496.oo (aunque el predio es un poco más grande)-, más una operación adicional por el predio contiguo hacia el sur con 585 m² (y que se usó como jardín por algunos años)-, el terreno para la casa acumuló 1,848.97m².



Las construcciones edificadas hacia los costado norte y poniente del amplio terreno y superficie construida de 1,415 m², contaba además de plantas baja y alta, sótano y torreón en el edificio principal, con cocheras, lavandería, tres habitaciones de servicio y una arcada frente a la piscina en una construcción anexa.



El diseño y edificación corrió a cargo del ingeniero Arturo Collado, adhiriéndose a los cánones que desde final de los años 30’ se habían popularizado en el fraccionamiento Chapultepec-Polanco, con las edificaciones de Eduardo Fuhrken (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/la-casa-de-los-gatos.html y/o http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-arquitectura-neocolonial-de-polanco.html ), a pesar de que para 1945 era ya una corriente que se veía desbancada por la modernidad internacional. Quiero pensar que don Federico Terán quería dar ascendiente a su residencia, emulando las casas de destacados habitantes de la ciudad que habían abrazado ese estilo “Californiano” que tan bien se aclimató en el México de los años 30, sin hacer caso a las agudas críticas, que llamaron “Charrigueresco” (como sarcasmo ante el Churrigueresco) al estilo favorecido por los “líderes sindicales que se adherían a la tradición del charro Jesús Díaz de León…” (José Agustín).


Cuando en 1945 se edificó la casa, la nueva sección “Reforma” del fraccionamiento Polanco, era zona exclusivamente residencial y una manera de entender el contexto inmediato, puede ser la fotografía de arriba: tomada años después desde el “porch” y mirando hacia el oriente, puede verse el acceso de autos y la calle de Eugenio Sué, donde se adivina lo que parece ser un Dodge 1948; al otro lado de la calle, la casa número 335, que aunque modificada, aún existe con su volumen elevado y techo a cuatro aguas, cubierto de tejas.


Al exterior, la casa Terán cedía espacio al frente para jardines protegidos por rejas ornamentales y presentaba varios volúmenes escalonados, donde las perforaciones de puertas y ventanas se engalanaban con decoración tallada en cantera rosada de Querétaro y los techos inclinados quedaban recubiertos con tejas coloradas; de particular interés resulta la decoración del acceso principal, cuya exuberante ornamentación en hierro forjado está enmarcada por profusa talla decorativa que desafía los trabajos de la tradición del barroco novo-hispano…


Como es común encontrar en el período, la decoración interpreta elementos ornamentales del S. XVIII -en éste caso pilastras estípite-, mezclando y solazándose en la producción de una portadilla neo-barroca que incorpora roleos, hojarasca, molduras y cornisas sobrepuestas, merlones, veneras e incluye amorcillos sosteniendo una corona floreada…

En general, la talla es correcta, aunque tosca en los detalles; la ornamentación de la portada se repite en las amplias ventanas de planta baja y repisas de las ventanas del segundo piso, aunque únicamente aparece sobre la fachada oriente, considerada fachada principal.



La casa Terán se desplanta hacia la colindancia norte del predio –rodeándose de áreas jardinadas hacia oriente y poniente-, a fin de dar la mayor amplitud posible hacia la orientación sur; la edificación se desarrolla en torno a un gran espacio central –HALL–, que de cierta manera interpreta al patio tradicional, pero techándolo y transformándolo en el eje en derredor del que se desarrolla la actividad interior. Abajo, una planta redibujada del diseño original, cuando la casa aún conservaba el predio sur, dedicado a acoger jardín, piscina y arcada del asoleadero.



Al interior, la casa se exhibía con profusa ornamentacion de inspiración barroca, elaborada en yeso polícromo, con aplicaciones diversas (pintura, fresco, óleo, hoja de oro), además de candiles, barandales y ventanas en hierro forjado, columnas entorchadas en cantera rosada de Queretaro, cierros y puertas en madera de cedro tallada y pisos en granito, mosaico y terrazo rojo. Abajo, en una imagen de hará treinta años –tomada por Dito Jacob–, la doble altura del “hall” de la casa Terán, visto desde el acceso de vehículos o “Porch”, luego de franquear el doble batientede la puerta de hierro forjado.



De manera general, en la decoración de la casa podían encontrarse influencias diversas, desde los tradicionales cordones formando casetones romboides en los plafones, con pinjantes en las intersecciones y piñas marcando los ganchos de candiles, hasta arcos polilobulados apoyados en columnas entorchadas talladas en cantera e interpretando capiteles de características fantasiosas…



Siempre sorprendente en el interior la sucesión de espacios contenidos por arcos, y los tratamientos decorativos distintivos para cada una de las habitaciones, donde bovedas de pañuelo y molduras se trabajaron con intrincados diseños vegetales y/o pintaron con motivos ornamentales, emulando frescos renacentistas en unas recamaras o diseños de William Morris en otras.



Las habitaciones más sorprendentes en lo que a decoración se refiere, eran el saloncillo para recibir y el gran comedor, que con chapitel para iluminación indirecta, paños abovedados y pinturas al fresco, daba marco en altura al candil de bronce y cristal.



El comedor conservó por varios años el peculiar amueblado, que con una mesa para 14 convidados, aparadores, mesas de apoyo y buffet, se descubría con una decoración de enormes hojas de acanto -talladas y doradas- y brocado dorado en sillas y colgaduras.

Lo sorprendente, es que frente a esa decoración un tanto arcaizante contrastaban los servicios, que integraban las más avanzadas novedades del momento; así por ejemplo, la amplísima cocina (más de 30 m²), incorporaba estufas de gas y eléctrica, extractor de humos, refrigerador y congelador integrados al diseño, fregadero de varias tarjas, así como y mesa de preparado y gabinetes metalicos.



Relevantes también resultaban los cuartos de baño, que con aderezos distintivos mostraban los adelantos y cromática populares durante la segunda mitad de los años cuarenta. Ejemplifico con imágenes de uno de los baños de la planta alta: “El baño verde” con superficie de 15 m², que contrastaba mosaicos de color “verde pistacho” y “rosa ballerina” con muebles de ambos colores, para un resultado que aún hoy resulta asombroso…


Siempre me llamó la atención el que ese cuarto de limpieza contara, además de lavabo, regadera, tina, excusado y mingitorio –cada uno en su respectivo nicho y arco-, con una maceta decorada con motivos modernos y una porcelana exclusiva para lavarse los dientes, cuya curiosa singularidad era verter agua por el perímetro del cuenco.



Hacia 1950, la casa perdió los 585 m² de la sección sur del predio y aunque sobre la nueva barda y frente al “porch” se forjó una fuente, la reducción del jardín y edificación de una nueva residencia adosada a la colindancia incidieron severamente en el talante de la casa Terán.



La familia siguió ocupando el inmueble, y cuarenta años después de edificado -luego de diversos vaivenes familiares- se puso en venta en 1985, para ser adquirido por una federación que había perdido sus instalaciones luego del colapso del edificio que las albergaba en Av. Niños Héroes, a causa del primer sismo del 19 Septiembre de ese año.



Afortunadamente la Federación decidió mantener y restaurar la casa, rescatando y devolviendo las características decorativas al inmueble, adecuando las áreas y poniendo al día las instalaciones, y para tal efecto contrató al arquitecto Eduardo Hurtado y Pasos; así, la restauración inició en Septiembre de 1986.



La intervención asignó nuevos usos a cada uno de los espacios de la casa, restituyendo elementos decorativos deteriorados y haciendo una clara separación entre los espacios dedicados a las oficinas de la federación y los sitios para reunión de los miembros.



Por los nuevos requisitos funcionales -que exigían varias salas de juntas-, el gran hall se dividió con separaciones de cristal, que afortunadamente pasaban casi desapercibidas y permitieron el funcionamiento de la que había sido una casa, como sede de una agrupación de negociaciones contractuales.



El torreón, que de origen albergó un salón de juegos con mesa de billar y había sido remodelado como una sala de conferencias, pasó desde 1987 a albergar una oficina de diseño arquitectónico, sitio desde el que los ocupantes gozaban de magníficas vistas hacia Polanco.



En un artículo de la revista “EL OBELSCO”, publicado en octubre de 1986 y titulado “Demoler o Restaurar en Polanco”, el arquitecto Manuel Berumen usó la casa como ejemplo de restauración, junto con las casas restauradas por Jaime Reygadas y Ángel Calvo (Rosela), Fernando Gutiérrez (Felguerez) e Ismael Rego (Domit).









La Federación ocupó la casa por poco más de veinte años, para ser vendida de nuevo en la primera década del S. XXI. Los nuevos propietarios respetaron la edificación, aunque modificaron el frente, creando espacio para el estacionamiento de visitantes sobre la restricción y retiraron las rejas de acceso; además crearon una nueva ventana -recreando marco de cantera y herrería- para una habitación en la zona de colindancia norte, donde -de origen- había un cubo de luz y patio de servicio.



En el jardín trasero, se edificó un inmueble de dos niveles contra la colindancia poniente, ampliando en unos 270 m² la superficie útil construida. Desafortunadamente, en el proceso también se eliminó casi la totalidad de superficie permeable del terreno…


En algún momento, el frente de la casa se remodeló para recibir una concesionaria de motocicletas, con una magnífica intervención que se retiró años después.



Hasta donde entiendo, la edificación de 1945 se conserva íntegra al interior, como ejemplo de esa arquitectura que fue tan mal vista por los arquitectos vanguardistas de la modernidad, pero tan socorrida por los constructores de la post-guerra…



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html



























lunes, 15 de agosto de 2016

La casa Del Moral/Madrid en Francisco Ramírez N°5.




En 1948, el arquitecto Enrique del Moral Domínguez edificó en el N° 5 de la calle dedicada a Francisco Ramírez –zona de Tacubaya y ahora colonia Ampliación Daniel Garza–, una casa para su esposa Elisa Madrid Moreno, con quien había contraído matrimonio al iniciar la década. Aunque severamente intervenida, la casa aún subsiste en la que ahora es una calle cerrada, más conocida por dar paso a la Casa Ortega (N° 20 y 22), el jardín/estudio (N° 17), la Casa/estudio de Luis Barragán (N° 12 y14), y la casa Arturo Chávez Paz (N° 7) ahora “Archivo Diseño y Arquitectura”…



Abajo, en una imagen de Marzo de 1947, aparece el arquitecto Enrique del Moral –entonces director de la escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional–, presentando ante el presidente Miguel Alemán el “Anteproyecto para Ciudad Universitaria” en el patio de San Carlos.



Enrique del Moral Domínguez –mejor conocido como “El Gringo del Moral”, aunque ya poco recordado– fue un arquitecto mexicano, prototipo del arquitecto moderno y uno de los más destacados del movimiento funcionalista, que proyectó una amplia gama de edificaciones que van desde modestas escuelas hasta edificios públicos de enorme trascendencia.


Arriba, la escuela rural de Casacuarán –estado de Guanajuato– que Del Moral diseñó en 1946 como Jefe de Zona del CAPFCE; --“Moderna en concepción, económica en sistema constructivo, hecha con cuidado para durar…”. Abajo el edificio de la Rectoría de Ciudad Universitaria, diseñado en 1954 en sociedad con el arquitecto Mario Pani D.



Dignos también de destacar entre sus grandes diseños, están tres edificios para oficinas que encarnan la evolución de la vertiente funcionalista en México, representados -primero- por el que fuera edificio para AMSA (compañía de seguros) y que en sociedad también con Mario Pani, diseñó Del Moral entre 1946 y 49, edificio que muchos conocimos durante años como Secretaría de Recursos Hidráulicos en el Paseo de la Reforma N° 69 (en la esquina de la entonces calle de Artes), frente a la glorieta dedicada a Cristóbal Colón.


Sumados a éste, es interesante distinguir los dos edificios para oficinas que en 1951 y 58, diseñaría “El Gringo” para “Reaseguradora Alianza” –con su fachada de cristal curvo y colorido– (Insurgentes N° 170, esquina con Hamburgo) e “Industria Químico-farmacéutica de México” –con su fachada de “Block de cristal”– (Versalles N° 15, esquina con Atenas), representantes del funcionalismo ya Internacional que se limpiaba y depuraba…


Las extraordinarias fotografías de arriba son de Guillermo Zamora, y pertenecen a la colección Rivero-Beneitez que tengo en resguardo.


Es importante mencionar también entre las obras de mayor envergadura -80,000 m²-, el sorprendente diseño para el “Mercado de La Merced”, realizado en 1956 en colaboración con el arquitecto Hilario Galguera Torres, diseño que a pesar de las adversidades, sigue funcionando…

Abajo, en otras imágenes de Zamora fechadas a final de 1957 y que también pertenecen a la colección Rivero-Beneitez, el “Mercado de la Merced” con cubiertas solucionadas como secciones de cilindro en cascarones de concreto armado, celosías y muros de “Vitricota”, tan populares en aquel período.




Sería prácticamente imposible mostrar aquí la totalidad de la obra del arquitecto Enrique del Moral (+100 ejecutadas) –que incluye además de las estaciones del Metro sobre Calzada de Tlalpan, el diseño de conjunto para la Ciudad Universitaria y el Aeropuerto de Acapulco, clinicas, hospitales, estacionamientos, laboratorios, auditorios y escuelas–, por lo que refiero a los innumerables textos que de su obra se han publicado, incluyendo la magnífica recopilación que en 1982 hiciera Alejandra Rivero B. (UIA), o la publicada por Salvador Pinoncelly en 1983 (UNAM).



En el ámbito residencial, “El Gringo” cuenta un número sorprendente de diseños ejecutados, que van desde casas para obreros y restauraciones de antiguas estructuras, hasta una decena de construcciones departamentales, pasando por grandes residencias en Acapulco, Cuernavaca, Lomas de Chapultepec, San Ángel, Polanco y Pedregal.

El rango en apariencia de los diseños es muy amplio, e incluye casas y edificios de características funcionalistas –ejecutados a fines de los años 30’y principio de los 40’–, hasta residencias que se inscriben en la tradición del movimiento Internacional –durante la década de los años 50’–.


Como referencia, arriba, una imagen de la casa que en 1939 se diseñara para el Sr André Guieu, en Acapatzingo –cercano a Cuernavaca–; abajo, una imagen de la casa que en 1954 se diseñó para el Sr. de La Roziére, cercana al Club de golf Chapultepec.



Como complemento están los inmuebles de departamentos, y puede resultar interesante ilustrar parte de esa labor en su contexto urbano, con una imagen de los edificios frente a la Plaza Melchor Ocampo -escaparate de diseños departamentales de 1940-, con edificaciones diseñadas por Luis Barragán (N°38 a la extrema izquierda), Augusto Álvarez y Juan Sordo Madaleno (N°50) y dos edificios de Enrique del Moral (N°56 y 64 a la derecha) de 1940 y 42.



De particular interés para nosotros es la casa que en 1946 diseñó Del Moral en San Ángel para los señores Iturbe, en un magnífico terreno sobre la calle de Miguel Hidalgo, donde la casa de evocación campestre muestra muchos de los rasgos que harían de su arquitectura residencial un referente.






Desde 1946, Enrique del Moral adquirió en la zona de Tacubaya un magnifico terreno –con poco más de 1,500 m²– sobre el promontorio “De las Minas”, zona atravesada por el viejo “Camino de Madereros” que luego de subir al cerro delimitando el “Rancho de la Hormiga” y San Miguel Chapultepec, llevaba hacia Toluca como “Camino a Dolores” (camino que hoy conocemos como Avenida Constituyentes). El predio –con vista en altura hacia la entonces “Calle del Chorrito” que hoy llamamos Parque Lira– estaba frente a los terrenos que su amigo Luís Barragán había adquirido del Rancho de la Providencia y donde desde 1940 había labrado una casa que aprovechaba parte de una vieja construcción y creaba una serie de jardines en las hondonadas dejadas por las minas de arena y tepetate...


Arriba, en un fragmento del plano de la Ciudad de México que corresponde a 1907, aparecen la parte sur de Chapultepec Molino del Rey, los ranchos de La Hormiga y Providencia así como el nuevo fraccionamiento que hoy llamamos San Miguel Chapultepec; la gran diagonal es el Camino de Madereros y/o Camino a Dolores que hoy llamamos Constituyentes. Se pueden encontrar más datos acerca de la zona del “Molino del Rey” y rancho “La Hormiga” en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/07/casa-martinez-del-rio-rancho-la-hormiga.html.

Abajo, la misma zona en un fragmento del plano que corresponde a 1929, donde se puede ver la sección del fraccionamiento trazado sobre el Rancho de la Providencia y que hoy llamamos Colonias Daniel Garza y su ampliación. En ambos casos, se marca con una estrella el sitio donde el arquitecto Enrique del Moral adquirió un terreno en 1946.



Esa zona es un promontorio que domina la vista hacia el Oriente, donde la Cuenca de México se presenta espectacular, detrás de los árboles de Chapultepec...



El predio, limitado hacia el poniente por la Calle Francisco Ramírez, se hallaba justo frente a la propiedad en que Arturo Chávez Paz edificaría más tarde una casa en terrenos que habían sido parte de una mina de arena y sobre la que Luis Barragán había conformado parte de los jardines que para 1948 pasaron a ser propiedad del platero Alfredo Ortega Rojas y su esposa Lilia (Casa Ortega, Francisco Ramírez N° 20 y 22). Aquellos jardines, así como la Casa/estudio que para 1947 edificó Barragán son probablemente las edificaciones más subrayadas de la zona…


Arriba, en una fotografía de Armando Sala Portugal fechada en 1949, aparece la fachada poniente de la casa/estudio de Luís Barragán -Francisco Ramírez N° 12 y 14- con las características originales del diseño; abajo, en una fotografía de Guillermo Zamora fechada el mismo año, aparece la fachada sur de la casa de Enrique del Moral -Francisco Ramírez N° 4-, edificada en 1848.



La casa Del Moral/Madrid se diseñó en un terreno trapezoidal (isósceles) de 1,537 m², con un programa que consideraba un matrimonio sin hijos. El desarrollo de la edificación busca las orientaciones sur y oriente desplegándose en una sola panta, a excepción de una recamara de invitados y el costurero de doña Elisa, que se ubica en planta alta, con terraza a manera de mirador y extendidas vistas hacia el oriente.



Hacia la calle, la casa presenta un severo muro que apenas se cala para permitir un paso en diagonal que por un lado da camino a la cochera y por otro da acceso a un discreto patio de entrada que además permite el paso hacia zona de servicios.



Ya dentro, un vestíbulo permite dirigirse hacia áreas públicas o privadas, donde el espacio principal está constituido por una generosa estancia que asimila espacio de biblioteca, sala y paso a la zona privada a través de un vestíbulo íntimo dedicado además a la música…


Arriba, una imagen de la estancia mirando hacia el oriente, donde aparecen la sala y paso a las habitaciones, además de la vista hacia el jardín; abajo, el mismo espacio mirando hacia el poniente, con el vestíbulo cerrado por el muro corredizo que da paso también hacia el comedor, y donde se pueden observar el espacio dedicado a la lectura, así como el sobrio amueblado con varios elementos diseño de Clara Porset...



Desde éste espacio, se tenía también paso al comedor, trabajado a manera de terraza y que gozaba de las extensas vistas hacia el jardín, conjugando esa transición de espacios “interior/exterior” que tanto se buscaba en el período en torno a “lo general frente a lo local”.



Arriba, el comedor visto desde la estancia, mirando hacia el sur; abajo la amplia terraza del comedor, captada en 1949 por Guillermo Zamora, en una toma que mira hacia el poniente.

Quiero anotar que ese espacio era francamente asombroso, con una fluidez sorprendente entre la zona interior –levantada apenas un par de escalones y que mantenía el piso de manera continua, con secciones cuadradas de recinto– y el espacio exterior con su extensa zona de pasto limitada por un muro de vegetación, formado por arboles de Pirú...



Años después, ese comedor se cerró con una gran puerta corrediza de cristal, sitio en el que solía recibir el arquitecto y donde cuando a fines de 1981 Alejandra Rivero preparaba su tesis, pude en su compañía visitar y fotografiar la estupenda casa del Moral-Madrid.



Nota especial merecen los muros exteriores, donde tapias formadas con sillares de tepetate extraído del propio predio, jugaban con amplios planos de aplanado rústico coloreado.







Al fondo del jardín, aquellos muros desfasados permitían paso al patio de la recámara, espacio extrañamente limitado, pero manejado con sorprendente amplitud espacial. El gran ventanal –con vista oriente– permite que tanto recámara como estancia anexa y sección de vestidor tengan vista hacia una solana, al centro de la que destaca un depósito del que escurre agua. Justo arriba, aprovechando las vistas hacia el oriente, el costurero de doña Elisa se vuelve mirador…





Aquella zona privada, incluía la antesala de la recámara –que hacía las veces de cuarto de música–, vestidor con una pequeña zona de trabajo y vista hacia el patio y un baño completo con tina y vistas hacia su propia terraza privada.






Al paso del tiempo, el arquitecto Del Moral hizo pocas modificaciones al diseño original de la casa, salvo el cierre del comedor con una vidriera, la adición de una cocineta en el área de servicio y un pequeño estudio/taller que se edificó en la esquina sur-poniente de la propiedad, con acceso independiente desde la calle; aunque es necesario añadir que al paso de ese tiempo, el entorno cambió en forma radical…



El 11 de junio de 1987, murió el arquitecto Enrique del Moral; desde entonces la casa ha tenido una historia compleja y triste. Fue adquirida por una empresa y utilizada como locación para una estación de trasmisión celular, además de albergar un despacho arquitectónico que alcanzó realce. Desde 2003 sufrió importantes intervenciones, incluyendo la pérdida del jardín bajo una cubierta, la edificación de un nuevo piso sobre la construcción original y la interconexión de esas ampliaciones con el predio contiguo; desde 2012, lo que fuera el jardín alberga “LABOR Galería de Arte Contemporáneo”.



La casa Del Moral/Madrid sigue apenas en pie detrás del muro que la protegió desde 1949, ya que ha tenido incontables intervenciones; sufrió la pérdida de muros coloridos, pastos y cielo para albergar la galería, y desafortunadamente ya no puede visitarse porque se usa como bodega para la colección de la casa de enfrente...


La edificación colindante se destruyó hace años (un local que por mucho tiempo se dedicó a la venta de columpios y juegos de jardín) y lo único que puede verse de la casa es la estación de enlace de sistemas celulares que se colocó sobre el mirador...



Paradójicamente, tuvo mejor suerte la casa construida al otro lado de la calle -en 1952- por el Arquitecto Arturo Chávez Paz, que ahora alberga el "Archivo Diseño y Arquitectura" y que en uno de esos giros curiosos, además de una importante colección de diseño/objeto tiene a resguardo la biblioteca del arquitecto Del Moral…

La calle de Francisco Ramírez se volvió una cerrada con la excavación de un paso a desnivel para la avenida Constituyentes, a su cruce bajo Parque Lira y el Anillo Periférico y apenas un paso peatonal permite circular por lo que fuera la calle. Aun así, pasar por aquel puente, nos permite entender lo que fuera aquel viejo Camino de Madereros e imaginar el encanto que ese sitio tuvo en la década de los años 40…



Lo que fuera la casa Del Moral, ahora colinda con la estación “Constituyentes” del -Sistema de Transporte Colectivo” METRO-; además, se le ha anexado un predio contiguo -hacia el norte-, cosa que la hace una propiedad codiciada, ya sin valor arquitectónico aparente…



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html