jueves, 7 de marzo de 2013

Parque Lira --La casa Cortina/Barron/Lira en Tacubaya--




En lo que hoy conocemos como Parque Lira, se alzaba la casa que en el S. XVIII perteneció al Conde de la Cortina, en el S. XIX a Eustaquio Barron Cantillón y finalmente en el S. XX a don Vicente Lira Mora. Arriba, una imagen de la casa Lira, tomada por Luis Márquez en 1937, y abajo una foto del estado actual del mismo sitio…



Por su aire limpio y seguridad en tiempo de lluvia (la Ciudad de México solía inundarse), en el siglo XVIII la zona de Tacubaya comenzó a ser un destino popular y para el XIX se volvió el espacio más notorio para edificar quintas de descanso. En las lomas que descendían de la zona de Santa Fe, se habían instalado innumerables molinos de grano que aprovechaban los caudales de los ríos Tacubaya y Becerra y poco después se instaló el Convento dieguino con su templo de San José (hoy Museo Nacional de Cartografía); luego llegaron diversas fincas de descanso, entre las que sobresalían la “casa de tregua” del arzobispo, la casa del marqués de las Amarillas e incluso la “Casa de la Bola” que perteneció al I Conde de la Cortina hacia 1783 (la edificación actual no es la del siglo XVIII --edificada en el siglo XVII por Francisco Bazán y Albornoz, inquisidor apostólico del Santo Oficio-- , ya que en 1914 fue ampliamente intervenida por el arquitecto Manuel Cortina García para dotarla de la uniforme fachada que en la actualidad conocemos). Abajo, una fotografía de la “Casa de la Bola” sobre la avenida Parque Lira N°136 , antes llamada Calzada de la Hormiga (porque conectaba la Hacienda de la Hormiga -que se transformó en casa Presidencial- con Tacubaya) en su estado actual, luego de ser remodelada hace casi cien años.



Don José María Justo Pastor Lorenzo Ignacio Gómez de la Cortina y Gómez de la Cortina, Tercer Conde de la Cortina, Conde de Castro, Marqués de Moncalvo, así como Barón Preault y Barlberg, nació el 9 de agosto 1799 en la Ciudad de México y recibió la “propiedad campestre de Tacubaya” como parte de la herencia de sus padres Vicente Gómez de la Cortina Salceda (1765-1842) y Mariana Gómez de la Cortina Gómez, segunda Condesa de la Cortina (1779-1846). Perteneciente a una familia de ricos hacendados españoles establecida en México desde el primer tercio del siglo XVII, el 3° conde de la Cortina fue militar, diplomático, político, pensador, gobernador de la Ciudad de México en dos ocasiones y notable escritor mexicano, al que se designó miembro honorario de la Real Academia Española, miembro de la Academia de la Historia y uno de los fundadores de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y de la Academia de la Lengua (en 1835, precursora de la actual). Además, según los datos que nos da Francisco Sosa en “Mexicanos Distinguidos”, sabemos que casó con Paula Rodríguez de Rivas García de Tejada con quien tuvo siete hijos.



Retirado de los puestos públicos, el Conde de la Cortina se instaló en la casa y parque de Tacubaya, donde llevó sus colecciones de arte y su biblioteca, que contaba con la extraordinaria cantidad de 120,000 documentos. Los domingos el Conde recibía a sus amigos y por la noche se hacían conciertos musicales. Todas las pesquisas concuerdan en señalar lo agradable de esas reuniones y hacen énfasis en el encanto de la terraza de la quinta de Tacubaya durante las veladas de primavera y otoño; además, constantemente se hace mención a que su biblioteca era extraordinaria y “siempre abierta a los amigos” y que el Conde y su señora esposa sabían manejarse como extraordinarios anfitriones.



Una descripción de don Julio Inurrigarro nos dice: “…al atardecer custodiado por la mano amiga del Conde, bastaba salir a la primorosa terraza, donde en altura podía verse en lontananza sumirse en el sueño de la noche a la Ciudad de México. Luego, la cortesía de doña Paula extendía una invitación a pasar la noche, ya en la casa grande o en la sencilla casa a la que se llegaba bajando el camino.”
Luego de varios años de recogimiento, fastuosas reuniones literarias, convites, viajes y notables dotes, la fortuna comenzó a desmoronarse y el conde hubo de vender haciendas, casas, libros y colecciones de arte. Luego de la venta de la casa de Tacubaya, don José María Justo y su lo que quedaba de su familia se mudaron en 1852 a un entresuelo en la calle de Flamencos (hoy avenida José María Pino Suárez), donde el conde murió el 6 de enero de 1860.



Arriba, en un extraordinario “CROQUIS del Municipio de Tacubaya” fechado en Junio de 1867 y que se conserva en la Mapoteca Orozco y Berra, se ha marcado una aproximación del terreno que hasta 1852 perteneció al 3° conde de la Cortina; es interesante hacer notar que Tacubaya es un “pueblo aparte”, separado de otras manchas urbanas como el “Pueblo de Nonoalco” al sur (hoy parte de San Pedro de los Pinos) o La Piedad al oriente (que cedería su nombre a la colonia Piedad Narvarte y la Plaza Parque Delta). Lo más sorprendente, es que parece indicar la casa en el mismo sitio que ocuparían las remodelaciones subsecuentes e incluso el camino de acceso desde la calle que hoy llamamos Parque Lira. Abajo, una placa conmemorativa colocada en 1955 sobre el acceso de la casa (Parque Lira N° 128), atestigua la prpiedad en el S.XIX.



El III conde de la Cortina hubo de vender la “propiedad campestre de Tacubaya”, que fue adquirida por la cabeza de una de las “familias más acaudaladas del México en aquellos tiempos”; Eustace Barron Cantillón -de origen irlandés-, conocido como Eustaquio Barrón, heredero de una vasta fortuna y que poseía fábricas, minas y tierras en el estado de Nayarit. Como cabeza en México de Barron&Forbes, poseía también la casa que había pertenecido a los condes de Heras y Soto y probablemente a partir de 1852 o poco después sería el nuevo propietario de la “Residencia Campestre, jardines y viviendas accesorias de los condes de la Cortina" (aunque todo parece indicar que en el proceso no adquirió la que ahora llamamos “Casa de la Bola” ).



Es aquí también importante anotar que no se debe confundir la casa del conde de la Cortina con la antigua construcción que es conocida como la Casa Amarilla (y que hoy –remozada y modificada—alberga la sede de la Delegación Miguel Hidalgo) y que recibe ese nombre no por ser amarilla, sino porque perteneció al marqués de las Amarillas, don Agustín Ahumada y Villalón, quien llegó a México en 1755 y murió cuatro años después. La edificación había sido construida en 1618 para albergar una casa de descanso para padres franciscanos de la orden pasionista y durante la República -con la desamortización de los bienes del clero-, fue declarada bien de la nación; para el S. XX durante el mandato de Lázaro Cárdenas, funcionó como un orfanato de niños y jóvenes (que dependía del Tribunal para Menores), y también albergó un orfanato para niños con discapacidad mental hasta que finalmente fue desalojado en 1976…



Del álbum “México y sus alrededores”, 2° edición publicada en 1864 por J. Decaen, aparece ariba un fragmento de la litografía de Casimiro Castro “LA VILLA DE TACUBAYA Tomada desde Chapultepec”, tomada de un dibujo que probablemente trazó el propio Castro en 1854. En primer plano aparece un llano que hoy conocemos como la colonia San Miguel Chapultepec (en la zona de las calles de José Morán y José Caballos) y a la extrema izquierda, el arranque del Camino Antiguo de México a Toluca (que hoy conocemos como Avenida Jalísco) y su bifurcación con el Camino a Mixcoac y San Ángel (hoy Avenida Revolución -Circuito Interior-); al centro derecha, formando una diagonal, la calle que hoy conocemos como Avenida Parque Lira que pasa frente a la “Casa Amarilla” y arriba, a la extrema derecha, la casa de campo del Arzobispo de México (hoy Observatorio Central Tacubaya) y un poco a la izquierda las torres y cúpulas del templo dieguino que fuera parte del Convento de San José (y al lado del que hoy pasa el Anillo Periferico). Se señala la edificación que fuera del 3° conde de la Cortina y que pasaría a ser propiedad de la familia Barron-Añorga.


Arriba, en un lienzo de Edouard Pingret fechado en 1852, aparecen en la Quinta Barron de Tacubaya doña Manuela Pintó Cantillón (prima de don Eustace e institutriz de sus hijas), Dolores Barron (que casaría con Pedro Rincón-Gallardo Rosso), Catalina Barron (que casaría con Antonio Escandón), don Eustaquio Barron Cantillón, doña Cándida Añorga de Barron y a la derecha Antonia Barron (que casaría con Francisco Javier Luzárraga).

Nos dice Enrique S. De Aguinaga, que para 1851 Eustace Barron Cantillón “decide quedarse definitivamente en la capital del país en sus nuevas residencias del centro (el actual pasaje América en el número 9 de San Francisco) y de Tacubaya, y es cuando resuelve remodelar la quinta de Tacubaya y ahí hacerse retratar, con toda su familia, por un pobre y desgraciado pintor francés a quien maltrata mucho, se niega a pagarle y al final lo manda meter a la cárcel porque se había atrevido a pedirle el precio convenido. Don Eustaquio Barrón ya no regresa a la ciudad de Tepic pero continúa al frente de sus negocios con la extraordinaria fiereza que siempre lo caracterizó...”

Don Eustaquio W. Barron (padre) había consolidado la fortuna familiar en el estado de Nayarit y el comercio desde San Blas, con una compañía llamada Barron&Forbes, dedicada a lo que algunos llamaban piratería y bandidaje; para mediados del siglo XIX su hijo ya trabaja a escala nacional con las oportunidades que ofrecía el Estado Mexicano: la desamortización de los bienes del clero, los ferrocarriles, la deuda externa, los empréstitos y sobre todo financiando a Don Benito Juárez. Además, como parte de su estrategia matrimonial, don Eustaquio casa a su hija Catalina con don Antonio Escandón (1855), hermano de don Manuel Escandón, quizá uno de los hombres más ricos del país en aquellos años; a su otra hija, Antonia, le casa con un banquero ecuatoriano quien vive en París, el Conde Luzárraga (de la casa Luzárraga de Guayaquil) y que haría enormes préstamos a la Casa de Borbón en España. A partir de 1856, la casa de Tacubaya, sería su nuevo centro de operaciones y así sería “reparada” por el mejor arquitecto que el dinero pudiera comprar y que resultaba ser director en La Academia…



La casa del III conde de la Cortina que ya de sí era imponente, fue entonces fastuosamente remodelada a manos del “apuesto y talentoso arquitecto Javier Cavalari”, que por esa época (1856-1864) era director del ramo de Arquitectura de la Academia de San Carlos. Según nos dice Israel Katzman: "Cavalari, que había nacido en Palermo (1811) y estudiado en Gotinga, era caballero de la orden de Alberto de Sajonia y socio honorario del Instituto de Arquitectos Británicos. Antes de venir a México, había sido director de la Imperial y Real Academia de Milán y así como lo había hecho allá, estableció aquí la carrera de Arquitecto e Ingeniero Civil." Entre varias de sus obras, vale la pena destacar el diseñó la nueva portada de la Academia –imagen de arriba— y la capilla de la familia Escandón en Tacubaya (Observatorio y arq. Ruíz -destruida-), pero de particular interés resultan las “reparaciones” que a partir de 1857 hiciera a la casa Barron-Añorga...



Según las notas del propio Cavalari, parece ser que las reparaciones se clasificaron en tres tipos: “crear una entrada de sirvientes por la “plazuela de las Huertas", hacer una nueva acogida por la calle de la hormiga que permita gozar de los jardines, y renovar la casa”. Arriba, en una imagen fechada en 1932, se ve la nueva entrada que para la casa Barron diseñó Cavalari en 1857; se trata de un “arco de cochería a la manera italiana” que permitiría una entrada ceremonial a la casa; el arco recibe a los visitantes de manera triunfal y permite ver lo que seguramente era uno de los jardines más notables del siglo XIX en México.



En el capítulo VII de su enriquecedor texto “Un viaje a México en 1864", la condesa Paula Kolonitz nos narra su visita a Tacubaya:
“Fuimos acogidos con la más exquisita cordialidad, nos condujeron primero por toda la Villa Barron, cuyo propietario, al que llaman en México don Eustaquio, y que nada sabía de nuestra visita, a las prisas dejó México para alcanzarnos. Los Barron son de origen inglés y el padre de don Eustaquio, siendo ya un rico banquero, vino a vivir a México, donde casó con una española. Don Eustaquio, jefe de la casa bancaria Forbes y Cía., todavía era soltero, con 38 años y el pequeño patrimonio de treinta millones de pesos. Era alto, tanto que en México parecía de dimensiones colosales, sencillo, cordial y el mejor hombre del mundo, dedicado a servir con su dinero a los amigos, siempre industrioso, siempre activo y probo hasta el escrúpulo. Dueño de una importantísima parte de las acciones de la English Mining Company de Pachuca, tiene también minas de oro en California y compañías de transporte en San Francisco, donde fundó la navegación a vapor sobre el río Amur. Como sus negocios se extienden hasta Europa, las actividades de Barron abarcan tres partes el globo con tanta fortuna como lo demuestran sus riquezas.



La Villa Barron está construida a la manera inglesa, muy cómoda y rica. El jardín se levanta como una terraza hasta una considerable altura, desde donde se tiene una magnífica vista de Chapultepec, de los volcanes, del valle extensísimo y de la ciudad. Tacubaya es un lugar sin mucha agua y con gran costo don Eustaquio ha puesto en su jardín fuentes, pilas y grandes estanques. Siendo primavera ofrecía magníficos ejemplares de árboles, de arbustos y de prados... El jardín de los Barron tiene especialmente estupendos cedros americanos, los cuales, por la forma y por el color son mucho más bellos y más elegantes que los del Líbano.

Y respecto a las renovaciones a la casa, Paula Kolonitz (que era parte del séquito que acompañaba a los recién llegados Maximiliano y Carlota -y estuvo aquí apenas unos seis meses en 1864-) nos dice:
“Luego de un sinuoso y encantador camino que pasa bajo majestuoso puente colgante, sobre una elevación surge la casa. Está construida al estilo italiano; en medio de ella está la sala, que tiene la altura de toda la construcción. Hay una cúpula de vidrio que sirve de techo y que por todo difunde una tenue luz. Las paredes están recubiertas de estucos; una escalera de mármol conduce a las galerías que están sostenidas por columnas que rodean la sala a media altura. Sobre esta galería están las puertas del primer piso, que dan acceso a las recámaras de la familia. Junto a esta sala que sirve de lugar de conversación, están la sala de música y el comedor, del cual se sale a los jardines y a las terrazas. Los muebles y los adornos de la casa son suntuosos, riquísimos, hermosos, aunque el conjunto resulta un poco recargado. Las estancias están rellenas de mesas talladas y doradas pomposamente y cuyas cubiertas son de mármol o piedra. Espejos venecianos raros por su belleza, muebles de palisandro adornados con bronces, grandiosos grupos de porcelana de Sax, en fin, acumulados, se ven aquí los productos más raros de miles de países, traídos de Europa, especialmente de Inglaterra. De las paredes, cuelgan cuadros de la vieja y bella España y buenas copias de las obras maestras de las galerías de Dresde y de París. Finalmente, nos esperaba una comida espléndidamente preparada…”



Arriba, el "majestuoso puente colgante" de que nos habla Paula Kolonitz en la mitad de una imágen estereoscópica que debe datar de 1890 y donde al fondo aparece el arco de acceso. Luego, del álbum “México y sus alrededores”, 2° edición publicada en 1864 por J. Decaen, aparece arriba un fragmento de la litografía de J. Campillo “LA VILLA DE TACUBAYA Tomada á ojo de pájaro sobre el camino de Toluca” trazada sobre un original de Casimiro Castro. En primer plano aparece el cauce del río de Tacubaya (afluente del Río de la Piedad, hoy Viaducto) que seguía el trazo de las hoy calles de Rufina, Iturbe y Parque Lira; al centro derecha, puede verse la que a la fecha se conoce como Casa de la Bola y marcada en un óvalo rojo, la Casa Barron-Añorga, rodeada por su jardín y recién remodelada por Cavalari.



Según se ha dicho, los jardines debieron ser espectaculares y en la vereda principal, que comunicaba terraza y estanque, se instaló una fuente de la fundición artística Le Val d’Osne con la famosa figura “L’enfant au Cygne” (pl 204 fontaine 8610 vasque) que aún sobrevive en su emplazamiento original. Arriba, una fotografía de la vereda en el S. XIX, con los orgullosos jardineros y mayordomo; abajo, dos fotografías que muestran primero el mismo sitio en la actualidad y luego un acercamiento a “L’enfant au Cygne” en su brocal, donde al fondo de la imagen hubiera aparecido la fachada principal (oriente) de la casa Barron-Añorga. En tercer sitio, la misma fuente pero en 1873, en una magnífica fotografía marcada como “Residencia Eustaquio Barron en Tacubaya”.







Los Barrón de la segunda y tercera generación se casarán con actores de la alcurnia nacional e internacional: Rincón Gallardo, Romero de Terreros, duques españoles, franceses e ingleses, viviendo generalmente en Europa. Un nieto de don Eustaquio figuró entre los fundadores del Banco Nacional Mexicano, que se convertiría tres años después en el Banco Nacional de México, hoy Banamex. Don Eustaquio Barron muere en la ciudad de México en 1859 a los 69 años. Su empresa “Barron, Forbes y Compañía” es liquidada en 1893, y casi en su totalidad es comprada por la “Casa Aguirre”. Del lema familiar "Audaces Fortuna Iuvat" (" La fortuna sonríe a los audaces” o “La fortuna favorece a los valientes.", verso de Virgilio en la Eneida) que formaba parte del escudo de la familia Forbes y por extensión de los Barron, aún quedan cuatro ejemplares en las rejas del “arco de cochería a la manera italiana” que subsiste sobre Avenida Parque Lira...



Se sabe que la propiedad se puso a la venta en 1894 y dice la tradición, que por un breve período, la casa perteneció a don Ignacio de la Torre y Mier, aunque no he encontrado documentos que lo corroboren. En todo caso, para 1918 aparece ya como propietario don Vicente Lira Mora, dedicado a la industria textil y procedente de Salvatierra, Guanajuato (hijo de don Lucas Lira y doña Petra Mora), que fue reconocido filántropo del siglo XX, nacido en 1888 y muerto en 1966.





Durante ese período, en 1927 la casa se remodeló nuevamente ahora aparentemente a manos del arquitecto Augusto Perticcioli, que poco tiempo antes (1926) había ampliado y remodelado el Palacio Nacional; la nueva intervención, ahora con el fin de darle una imagen colonial y retirar la ornamentación académica que en 1857 había añadido Cavallari, se da en el contexto de la remodelación de la Plaza de la Constitución, en una época en que el rescate de la arquitectura de “tezontle y chiluca” es favorecido. En las imagenes de arriba y cn propósito comparativo, primero una postal de la casa en 1934 donde puede verse la residencia ya remodelada; luego, en una imagen que aparece en “México en el Tiempo” publicado por Excelsior en 1945, la casa poco antes de ser destruida…



También en esa remodelación, la casa recibió una nueva pérgola en la colindancia norte, y una terraza limitada por balaustres así como una pequeña fuente de cuadrifolio. Al extremo derecho de la fotografía de arriba, puede verse el Mirador Alto de la casa, que persistió de las intervenciones de Cavalari.
Nuevamente aparecen los libros en la casa, y la biblioteca se conserva parcialmente en la colección que hoy pertenece a la UAM Iztapalapa, donde “El Fondo Antiguo «Vicente Lira Mora»” contiene impresos de los siglos XVI, XVII y XVIII, así como un cuantioso acervo de volúmenes del siglo XIX y uno, no menos importante, de la centuria pasada. En total, el fondo está conformado por 11 mil 251 ejemplares que fueron donados en 1976 por los fiduciarios de Lira Mora.



Desde 1935 el Presidente Lázaro Cárdenas pretendía establecer una nueva Residencia Presidencial que desocupara el Castillo de Chapultepec a fin de transformarlo en Museo de Historia de México. Además del “Rancho de La Hormiga” (propiedad de don José Pablo Martínez del Río) se consideraron otras tres propiedades, entre las que destacaba la Casa Lira por sus amplios jardines, así como estar ligada a la “Casa Amarilla” y a los edificios de la comandancia y batallón de Tacubaya. Aunque finalmente la casa del rancho “la Hormiga” albergaría la residencia presidencial que hoy conocemos como “Los Pinos”, por decreto presidencial, la casa LiraMora y sus propiedades conexas fueron expropiadas en 1937 por lo que don Vicente Lira Mora fue el último dueño de la casa que luego se conoció como Casa del Parque Lira, y que se utilizó como escuela pública entre 1938 y 1947. Arriba, en una fotografía aérea de 1956 que se conserva en el Museo Nacional de la Cartografía, puede verse el Parque Lira en su contexto (arriba al centro, "Los Pinos"); abajo, en una toma oblicua fechada en 1958, aparece marcado el Parque Lira y sobresalen los dos trazos de la carretera a Toluca y la carretera de minas.



En la casa de don Vicente Lira Mora se filmó en 1926 “El Cristo de oro”, película de época dirigida por Manuel R. Ojeda en que se aprovecharon ampliamento los jardínes y pérgola de la residencia; de ése período es también una serie de imágenes de Luis Márquez Romay, que muestran a diversas bailarinas que dejan clara la influencia de Isadora Duncan; aunque los balaustres y galería de granito que aparecen en las fotografías se perdieron, han sido sustituidas por copias que permiten recordar los originales.



Los amplios jardínes, estanques y empedrados fueron remodelados y en 1976 se diseñaron andadores adoquinados, un audiorama, área de juegos y fuentes, convirtiéndose así en un parque público que ahora presume ser el mejor “skate-track” de la ciudad; abajo, una fotografía de lo que fuera el estanque de la casa Barron y que ahora es delicia de patinadores…



Estoy seguro que la mayoría de ustedes reconocen el acceso al Parque lira y espero que estos datos les hagan visitarlo con interés…



En una mañana despejada de principio de marzo, subí a la parte alta de Parque Lira (a la Cerrada de Las Huertas donde por años fuera la “entrada de sirvientes” de la casa Barron) para ver si era cierto que la vista sobre el valle y la loma de Chapultepec resultaba extraordinaria. Creo que la fotografía de abajo lo demuestra…



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html





lunes, 25 de febrero de 2013

La casa de la familia Escandón


-- Casa de los Leones y/o Perros —





Arriba, en una imagen fechada en 1917, aparece la “Plazuela de Guardiola” con la casa de la familia Escandón y un fragmento de la casa Del Valle sobre la calle de Plateros. Destruida en 1938, también fue conocida como Club de Banqueros, Casa de los Leones o Casa de los Perros y fue edificada en el sitio donde también estuvo la residencia de los Marqueses de Santa Fe de Guardiola; hoy, ahí se encuentra el Anexo Guardiola del Banco de México. Abajo, en una litografía firmada por A. Gallice que aparece en ALBUM MEXICANO (Lito.Debray Sucs. Portal del Coliseo Viejo 1879), la “Plazuela de Guardiola” con la casa de los Condes del Valle de Orizaba y a la izquierda, la casa de la Familia Escandón.



Abajo, en una imagen fechada en 1866, aparece a la izquierda la residencia de los Marqueses de Santa Fe de Guardiola y al fondo la casa de los Condes del Valle de Orizaba, mejor conocida como la casa de los Azulejos (probablemente remodelada en 1737 por maestro Diego Durán); al centro en la que se conocía como Plazuela de Guardiola –y que conserva ese nombre hasta nuestros días— la escultura que Maximiliano I de México obsequiara en Septiembre de 1864 a la ciudad de México, para honrar a Morelos, ejecutada por Antonio Piatti. La Casa Guardiola sería destruida en 1870 para dar lugar a la residencia que el arquitecto Rodríguez Arangoity proyectó para don Vicente Escandón, su esposa Guadalupe Arango y los hijos del matrimonio.



Abajo, en una fotografía familiar de 1889, aparecen en la Hacienda de La Condesa –de la entonces lejana Tacubaya-, Guillermo de Landa y Lozano abrazado por Dolores de Escandón y Arango (cuarta hija de don Vicente y que casaría con José María Rubín), María, José y Guadalupe de Landa y Lozano. Atrás, don Manuel Escandón y Arango (hijo mayor de don Vicente y que heredaría la casa de la plazuela de Guardiola), José Wenceslao de Landa y Escandón cargando a Jorge de Landa y Lozano; además, sentada y vestida de negro, aparece doña María Guadalupe Arango Escandón –esposa de Vicente Escandón y propietaria original de la casa- entre otros.



Don José Fernando Vicente Escandón Garmendia nació en la ciudad de Puebla, México, el año de 1814; hijo de Pablo Escandón Cavandi (1770-1824) y de María Guadalupe Garmendia Mosquera (1779-1833), casó en julio 1855 con su sobrina (2°) María Guadalupe Arango Escandón (1825-1912) hija de Alejandro María Manuel Arango Menéndez (1789-1875) y María Guadalupe Escandón Garmendia (1801-) con quien procreó seis hijos. Sus intereses se encontraban en campos muy diversos como la banca y la electricidad, la comercialización de productos agrícolas y el aumento del valor de la tierra cercana a la ciudad; un ejemplo puede darse en los terrenos de “La piedad” donde fraccionó y comercializó un panteón que hoy conocemos como “Francés” y otro ejemplo podemos encontrarlo en la “La Condesa”: En 1873 el señor Escandón compró la hacienda de Santa Catarina del Arenal, y como último propietario de la finca repartió entre sus herederos la casa y los terrenos correspondientes; la casa pasó a Dolores Escandón y Arango de Rubín (que donó en 1911 como regalo de boda a su hija Dolores Rubín Escandón y su yerno Jorge Gómez de Parada).
Como referencia, podemos también señalar que nuestro Vicente Escandón fue hermano de Antonio Escandón Garmendia (1824-1877) ligado a la construcción del ferrocarril de Veracruz y que en 1864 formó parte de la “Comisión de Miramar” que ofreció a Maximiliano de Habsburgo el trono de México. Abajo, en una magnífica imagen fechada en 1901, aparece la casa de la familia Escandón frente a la plazuela de Guardiola.



En 1859, Vicente Escandón recibió como parte de su herencia el terreno de cerca de 1000m² que ocupaba la quebrantada residencia de los Marqueses de Santa Fe de Guardiola y en 1869 pidió al arquitecto Ramón Rodrígez Arangoity (1831 –1882) un proyecto para la nueva residencia familiar; el prestigiado arquitecto luego de destacar en la Academia de San Carlos y como estudiante y profesional en Roma y París, había servido a Maximiliano como ingeniero director de la Casa Imperial . Su arquitectura de sello Neoclásico ha sido destruida o alterada, aunque alguna de sus obras sobreviven en la ciudad de México y el resto de la República; es recordado por ser ganador con Vicente Heredia del proyecto (1863) para el monumento a la Independencia de México en la Plaza de Armas (antecedente de nuestra Columna en Reforma), así como por sus intervenciones en el Palacio Imperial (hoy Nacional) como “director de las obras de Palacio”. En Paseo de la Reforma, pervive el diseño de su monumento dedicado a Cristobal Colón, encargado en 1871 por don Antonio Escandón, aunque ejecutado por Carlos Cordier.


La casa ocuparía un amplio predio con frente de 38 metros hacia el sur lindando con la plazuela adyacente a la 1° Calle de san Francisco (hoy Madero), treinta metros frente a la Calle de santa Isabel (hoy Eje Central) hacia el poniente y el Callejón de la Condesa hacia el oriente; hacia el norte, el predio lindaba en dos propiedades con frente a lo que sería la ampliación de la Avenida Cinco de Mayo que se abrió en 1900, luego de la demolición del Teatro de Santa Anna. Abajo, un fragmento del plano de la SANBORN MAP CO. Titulado “Insurance map of the City of Mexico, Federal District” fechado en 1905, en que aparece marcado el predio que ocupaba la casa de la familia Escandón.



Y dice la historia: "... levantado a las expensas de Don Vicente Escandón, en el año de 1871, quien encargo al arquitecto Rodríguez Arangoiti (sic.) los proyectos para el levantamiento de la casa en cuestión, y bien por no haberle satisfecho del todo esos proyectos, o bien por no inspirarle Rodríguez -como constructor- toda la confianza necesaria, o por ambas cosas a la vez, confióle la dirección de la obra al señor Hidalga quien dirigió la construcción, acaso introduciendo acertadas variantes en lo primeramente ideado por Rodríguez. Texto extraído de "La Casa de los Escandón" por Lauro E. Rosell. (1938)



Sabemos que la edificación de la casa se llevó a cabo durante el último año de vida del arquitecto Lorenzo de la Hidalga (1810-1872), recordado por diseñar y reconstruir la Cúpula de Santa Teresa la Antigua, así como el Gran Teatro Nacional (Teatro Santa Anna) y ser director de las obras del Palacio Imperial en tiempo de Maximiliano I. Arriba, la fachada del Teatro en una pintura de Pedro Gualdi fechado en 1852, que sería destruido para ampliar el trazo de la avenida Cinco de Mayo y que permite entender la aseveración de Rosell relativa a la introducción de “acertadas variantes”.

Se puede revisar una nota acerca de la villa campestre que erigiera don Lorenzo De la Hidalga, e inaugurara hacia 1860 en lo que hoy conocemos como Avenida Puente de Alvarado en: (ver) https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/05/villa-del-arquitecto-de-la-hidalga-en.html



Arriba, un plano publicado por el arquitecto Israel Katzman en “Arquitectura del Siglo XIX en México” (UNAM-1973) que al pié dice: “Proyecto de casa en la plazuela de Guardiola, Arquitecto Lorenzo Hidalga. México D.F., hacia 1867”; es interesante notar que en algún momento, el proyecto contempló una edificación de tres niveles. Abajo -como elemento comparativo-, una imagen de la casa que para sí edificó hacia 1858 el arquitecto De la Hidalga en la 1° Calle del Indio Triste (para más datos, ver); no asombra el notar similitudes entre los elementos de diseño, aunque llama la atención que la herrería que finalmente se colocó al inmueble, resultó de diseño muy parecido…



El edificio de planta rectangular, dos niveles y patio central saturaba totalmente el terreno, se edificó durante 1870 y 71 creando un soportal de acceso con tres arcos hacia el sur, manteniendo y aprovechando la plaza jardinada hacia la calle de San Francisco; en la Planta Noble ese vestíbulo se coronaba con una galería/mirador de ocho columnas flanqueado simétricamente por remates con “paladianas” hacia el sur y tribunas acristaladas hacia oriente y poniente.



Dice José Manuel Villalpando que: “En 1871 don Vicente Escandón, nuevo dueño de la casa del marqués de Guardiola, mandó convertirla en un palacio moderno: pórtico de tres arcos, terraza; balaustradas en el remate junto con esculturas de perros y leones; vistosas celosías de sus balcones procedentes de Sevilla y Córdoba, y un hermoso jardín tipo inglés al frente complementaban su nueva imagen.” Al interior, el patio con tres arcos por lado (en coincidencia con el soportal de acceso) sostenía amplios pasillos de la “planta noble” que con dobles fustes, esta en deuda formal con el Palacio de Minería. Abajo, una imagen del patio de la casa Escandón/Arango.



A la derecha del patio (curiosamente no rematando el eje principal), se daba acceso a una vasta escalera –muy a la manera colonial—y que también está en deuda con Manuel Tolsá por el uso de una lucera sobre el entre eje de remate; la peculiar posición de la escalera, permitía acceso a la casa desde el Callejón de la Condesa y entrada a las secciones de servicio alineadas a lo largo de la colindancia norte. Abajo, la escalera de la casa en una imagen de 1907.



Para tener una idea de los espacios interiores, aparecen abajo dos fotografías del “Salón de recibir” fechadas en 1914. El extenso espacio que abría hacia el balcón sur y debía su amplitud al ingenioso uso de dobles columnas para ampliar el claro librado, sirvió también por años como salón principal del club de banqueros.





Aparece abajo, una imágen captada seguramente el 12 de octubre 1911, a raíz de la boda de Dolores Rubín Escandón y Jorge Gómez de Parada Buch (aprecen ella sentada y el novio detrás) en ese gran salón de la casa. La fotografía apareció en el libro “Mayita 1894-1989” de Jaime Arrangoiz O. y la reproduzco gracias a su amabilidad.



Como complemento, aparece abajo una fotografía del comedor, en el ala poniente de la casa; además de los retratos familiares firmados por Cordero, domina la composición el lienzo pintado en 1865 por Tiburcio Sánchez de la Barquera: “Retrato de la familia Escandón Arango en Tacubaya”, donde como complemento a las imágenes de los cuatro hijos mayores del matrimonio de don Vicente Escandón Garmendia y María Guadalupe Arango , Sánchez de la Barquera agregó la “Villa Romana de Tacubaya” (Ver).


En la imagen aparecen de Izquierda a derecha María Guadalupe Escandón Arango (1856-1902), María Dolores Escandón Arango (1862-1932), Alejandro Escandón Arango (1858-1910) y Manuel Escandón Arango (1860-1908) que en 1886 casaría con Guadalupe Escandón Barron. Después nacerían María Dolores (1862-1932), María de la Luz (1866-1881) y Vicente (1871-1903), por lo que no aparecen en el retrato...




Es interesante hacer énfasis en que la casa se edificó en 1871, incluso antes de iniciado el porfiriato (1876-1911) y cuando muchos de los cambios que damos por un hecho en la ciudad, aún no sucedían. El mejor ejemplo que puedo dar, es la transformación sufrida a lo largo de la calle que al oniente de la casa recíbía el nombre de Santa Isabel y luego de Plateros pasaba a estar dedicada a San Juan. Abajo, en una poco común fotografía captada sobre la Calle de Santa Isabel (luego San Juan de Letrán y hoy Eje Central) mirando hacia el norte, pueden verse a la izquierda el Templo de Santa Isabel (ya convertido en “Fabrica de sedas y tintorería luego de la Reforma) –en el sitio que luego ocuparía el Palacio de Bellas Artes-- y a la derecha un fragmento de la fachada poniente de la Casa Escandón-Arango en el año de 1892. Más abajo, una toma del mismo sitio veinte años después -aunque con un ángulo más amplio-, donde ya se edifica el Teatro Nacional (Palacio de Bellas Artes) en el sitio que ocupaba el templo de santa Isabel, además, a la derecha puede verse con mayor amplitud la casa Escandón y detrás de ella el edificio de la “Mutual Life Insurance” que se edificó sobre Cinco de Mayo y ahora es la sede histórica del Banco de México…




Abajo, otra toma de esa esquina, ahora con mejor perspectiva de la fachada poniente hacia la Calle de Santa Isabel sorprende ver una esquina tan familiara toma que apenas y rebasa el siglo...



Luego de la inesperada muerte del señor Escandón el 20 de marzo 1876, los herederos hubieron de esperar algún tiempo para recibir su legado, ya que a los 62 años, don Vicente murió intestado. De los seis hijos (María Guadalupe n.1856, Alejandro n.1858, Manuel n. 1860, María Dolores n. 1862, María de la Luz n. 1866 y José Vicente n.1871) apenas tres habían sobrevivido y sabemos que la casa pasó a la propiedad de Manuel Escandón Arango 1860-1931, casado el 7 de octubre 1886 con Guadalupe Escandón Barrón, cosa que enlazaba dos de las más importantes líneas del tronco Escandón.



Hay una enorme confusión respecto a los miembros de la familia Escandón, ya que hubo trece descendientes con el apellido Escandón Garmendia y de ellos cinco hombres y tres mujeres continuaron la descendencia; en orden de edad aparecen entonces los Amor/Escandón, Arango/Escandón, Escandón/Ysunza, Escandón/Fagoaga, Escandón/Lamage, Escandón/Arango, Landa/Escandón y Escandón/Barrón. Ligadas con la casa de Plaza Guardiola, encontraremos únicamente a las ramas Escandón/Arango y Escandón/Barrón, familias que también resultan atadas al fraccionamiento de las Colonias Condesa y Escandón, con casas de campo en lo que hoy conocemos como el Parque Lira (ver) y la Embajada Rusa (ver), así como varios otros hitos urbanos de la Ciudad de México.



Para principio de siglo XX, la casa era parte de la zona urbana de mayor ajetreo en la ciudad y la planta baja estaba ocupada por varias dependencias ligadas con las actividades económicas de la familia, con locales que vendían boletos para ferrocarril y trasatlántico, divisiones en las nuevas colonias y lotes en el panteón de la Piedad; sabemos que hasta 1910, la planta alta de la casa siguió siendo residencia de doña Guadalupe Escandón y Barrón de Escandón. Abajo, en una fotografía de la Avenida Juárez durante los festejos del CENTENARIO –el 16 Septiembre de 1910--, aparece vista desde la Alameda la recientemente ampliada avenida San Juan de Letrán; a la izquierda puede verse la estructura del Teatro Nacional en construcción y al centro el edificio de “La Mutua” recientemente inaugurado; marcada en un óvalo rojo, la casa Escandón…



Por muchos años la casa sería parte de la esquina más fotografiada de la ciudad, especialmente por estar ligada a la casa de los Azulejos, que fungía como sede del Jockey Club, y acceso a la Plaza Mayor por Avenida Plateros, inicio del “Paseo dominical”; en 1906, el jardín frente a la casa recibió un “Monumento meteorológico”, obsequio de don Manuel Escandón a la ciudad. Abajo, en una fotografía fechada en 1907 aparece la Plaza Guardiola y a la izquierda, puede verse el mojón…



Nos dice Casasola que “..en el embellecimiento que hizo el ayuntamiento a la ciudad de México en el año de 1906, se instaló una estación meteorológica en la plaza de Guardiola, la que vino a llenar una necesidad pública, aparte de ser una obra de ornato”. El pabellón fabricado por las fonderies du Val d'Osne, de Haute-Marne –Francia—(misma compañía que ejecutó las “fontaines Wallace” que dotan de agua potable al viandante parisino y que fueron instaladas a partir de 1875), albergaba un barómetro que podía verse desde las caras norte y sur, así como dos termómetros montados en las caras oriente y poniente. Abajo, la fotografía de Casasola que al pié dice: monumento meteorológico instalado en la plaza de Guardiola.



Esa esquina sería también testigo de innumerables cambios en el desarrollo del transporte en la ciudad y por eso pongo un fragmento de mi fotografía favorita, tomada por Brehme en 1910, donde aparece un hombre cruzando San Juan de Letrán frente a Plateros; como fondo la casa Escandón, el Jockey Club y en la Plazuela de Guardiola el Monumento meteorológico y las nuevas luminarias..





Arriba, una imagen captada por 1931 desde la cúpula central del Teatro Nacional -que ya para entonces se remodelaba como “Palacio de Bellas Artes”, en que aparece señalada la casa Escandón -a la extrema derecha, se descubre parte de los andamios de la obra del edificio de la nacional de Seguros. Abajo, en una toma oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1932, aparece en primer plano el Palacio de Bellas Artes durante las obras de terminación -a cargo del arquitecto Mariscal- y marcada en un óvalo rojo, la casa que entonces ya albergaba las primeras reuniones de lo que luego sería el “Club de Banqueros de México”. A la extrema derecha, puede verse el casi concluido edificio de la Nacional de Seguros, que en 1927 proyectara el arquitecto Manuel Ortiz Monasterio.



Luego de la Revolución, cuando ya la calle de plateros había sido bautizada como Francisco I. Madero y haber albergado la casa al Club de Banqueros de México, la propiedad pasó a manos de los herederos Escandón-Escandón y fue vendida al Banco de México en 1937; luego destruida en 1938 (así como las dos casas colindantes hacia el norte), a fin de albergar un nuevo edificio que permitiría al Banco (que ocupaba el edificio que había sido de la “Mutual Life Insurance” en la esquina de Cinco de Mayo y San Juan de Letrán y había sido ampliado y remodelado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia en 1925) incrementar el área de sus oficinas y tener una nueva bóveda con mayor capacidad. Abajo, una fotografía de “Excelsior” fechada en agosto de 1938, en que puede verse el proceso de demolición y más abajo, esa vista con más detalle...





Con fecha de “Agosto de 38” aparece abajo la casa Escandón, vista desde una de las terrazas del edificio de “La Nacional”, en pleno proceso de demolición; al centro –con muros perimetrales aún en pie– se distingue el patio que responde a los ejes del pórtico principal. Reproduzco la imagen gracias a la amabilidad de Javier Balbás, cuyo magnífico acervo es parte de la colección de don Francisco de Paula Diez Barroso Govantes.



Luego de desaparecer las edificaciones de esa manzana, se ventiló por algunas semanas en los periódicos la opinión de dejar el lote libre, con una plaza Guardiola más amplia que permitiera ver la Casa de los Azulejos; el director del Banco de México –Luís Montes de Oca- alegó que “Más de la mitad de la fachada de la casa, la que mira al poniente, es un remedo porfiriano de la construcción colonial…” y así se siguió con el proyecto. Abajo, en una fotografía de 1939, cuando se iniciaban las obras de cimentación para el “Anexo Guardiola” del Banco de México; aparece la Casa de los Azulejos (1737) a la derecha y la ampliación porfiriana (1909) a la izquierda.





Arriba, en una toma oblicua de la compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1939, aparece al centro el Palacio de Bellas Artes (inaugurado en 1934 luego de permanecer inconcluso desde 1912) y abajo la excavación para el nuevo edificio de oficinas para el Banco de México, que se conocería como el “Anexo Guardiola”, proyecto de Carlos Obregón Santacilia de 1937, con ingeniería de Federico Ramos. Abajo, en una imagen de 1941 firmada por Brehme, la confluencia de las avenidas Juárez, Madero y San Juan de Letrán con los tres nuevos edificios de estilo “Decó” que ahora la caracterizaban: Anexo Guardiola (Obregón 1937-39), Latinoamericana (1936) y La Nacional (Ortiz Monasterio 1928-37).





En el terreno que ocupó la Casa Escandón, frente a la Plazuela Guardiola, ahora se levanta el Edificio Guardiola, que fungió como bóveda para el Banco de México, oficinas en renta y albergó por varios años el Club de Banqueros de México en la parte alta. El edificio respetó la plaza Guardiola, pero desafortunadamente sufrió un asentamiento diferencial, por lo que al paso de los años ha emergido (con relación al hundimiento general de la ciudad) y ahora la plaza se encuentra en un desnivel que la hace poco atractiva.



En el edificio Torre Latinoamericana se ha montado un pequeño museo en el que se conserva una de las figuras de bronce que desde 1872 y hasta 1937 ornaron la Casa de la familia Escandón Arango…



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html (Ver)