jueves, 16 de marzo de 2017

La casa de don Elías Henaine en Polanco




Una de las espectaculares residencias que aún se conservan en la colonia Polanco, se edificó a partir de 1938 -siguiendo el diseño de Eduardo Fuhrken Meneses- y perteneció a don Elías Henaine, inmigrante de origen libanés que llegó a México en 1898 e hizo fortuna en la venta de billetes de la Lotería Nacional.

Elías Henaine H. llegó a México a los 14 años, registrado en el documento migratorio como libanés nacido en Joünié, cercano a Beirut y de religión católica, con admisión calificada en el puerto de Veracruz el 7 de Marzo de 1898. (Carta migratoria en el AGN, ver: http://www.redalyc.org/pdf/586/58620936007.pdf )



Como lo hiciera buena parte de la comunidad libanesa que llegó a la Ciudad de México en el período, se asentó en el barrio al sureste de Palacio Nacional, en derredor a “Nuestra Señora de Balvanera” (en el siglo XVII, convento concepcionista de Jesús de la Penitencia) en la esquina que forman las calles Correo Mayor y República de Uruguay, ahora Catedral Maronita de Nuestra Señora de Valvanera. Luego de explorar varias actividades, Elías abundó en la venta de billetes de la Lotería Nacional y para 1919 estableció “La Casa de la Suerte” en la esquina de Corregidora y Correo Mayor, al frente de la “Cantina / Bar-Room EL OCEANO” y bajo el “Hotel Monterrey”.



En “De Líbano a México”, Lourdes Macluf y Martha Díaz de Kuri nos dicen que:

“El primer expendio que abrió el señor Henaine fue un local pequeñito en la calle de Corregidora, convirtiéndose en pionero en este rubro; pronto se extendió la fama de la buena suerte de don Elías y sus clientes viajaban, muchas veces desde el interior de la República, para comprar un billete en La Casa de la Suerte.”


Aquel Expendio N°103 (105?) que Henaine hábilmente promocionaba como “La Casa de la Suerte”, proliferó de forma importante y al poco tiempo se hizo famoso por los premios ahí entregados; don Elías no solo insistía en conferir personalmente los premios, sino que además montó una estrategia publicitaria para la que contrató al fotógrafo Ismael Casasola a fin de promover las ventas de su expendio y la buena fortuna que les acompañaba....


La foto de arriba corresponde a 1926, cuando Don Elías Henaine entregó personalmente uno de los premios (“EL GORDO del 26”) en su expendio de la esquina de Corregidora y Correo Mayor.

Es importante no confundir a don Elías con su primo Antonio Henaine Helú que en un principio se asentó en Puebla y fue padre del reconocido comediante Gaspar Henaine -mejor conocido como “Capulina”-, que casado en 1916 con Concepción Pérez de León, para los años treinta también residía en la Ciudad de México y se dedicaba además a la venta de Lotería.

Para 1929, luego de una cadena de exitosas transacciones ligadas con el cambio de moneda y una inusitada racha de grandes premios entregados con la Lotería Nacional, don Elías estableció “La Casa de la Suerte 2” en San Juan de Letrán (hoy Eje Central), en un local que atraía ahora a una clientela más opulenta.



Lourdes Macluf y Martha Díaz de Kuri nos dicen además que:

“Don Elías repartió verdaderas fortunas en la Casa de la Suerte, expendio de billetes de lotería que instaló en la calle de San Juan de Letrán. Cinco años antes había dejado la venta ambulante por la de billetes de lotería, que llevaba personalmente a sus clientes en los bancos y almacenes.”




Al paso de los años, don Elías seguiría la costumbre de publicitar la entrega de permios e incluso cuando amplió notablemente el número de expendios, continuó la tradiciónde fotografiarse por Casasola, en retratos que ahora resultan francamente asombrosos…



Además, durante la segunda mitad de los años veinte, Henaine incursionó en varias aventuras comerciales entre las que destacan por un lado la asociación con el diario “Excélsior”, para edificar y operar quioscos de venta del periódico y Lotería en parques y jardines de la Ciudad de México, y por otro apoyando la urbanización de una nueva colonia que promovía don Alberto Cuevas Lascurain bautizada “Colonia del Bosque de Chapultepec”; abajo uno de los quioscos que se edificaron en el Parque San Martín (Parque México) con el “estilo moderno” en que diseñaba Francisco Serrano…



Para 1930, con una situación económica holgada, don Elías dedicó parte de su tiempo al culto, la familia y obras de beneficio público, involucrándose en la promoción de la renovación urbana en torno a la Basílica de Guadalupe y la incorporación de nuevos servicios al sitio, los arreglos urgentes a la estructura del templo de Nuestra Señora de Valvanera -que por entonces era el único templo de culto maronita-, así como al impulso del nuevo edificio que albergaría a todas las dependencias de la Lotería Nacional que por entonces ocupaban diversos edificios y se había entregado al joven arquitecto Carlos Obregón.



En el acceso del expendio de Henaine podía leerse: “PROBAR SU SUERTE CON NOSOTROS, ES ACERTAR”


En 1928, Henaine contaba ya veinte expendios y diversas casas de cambio de valores, formaba parte activa en la comunidad Libanesa de México y con Miguel Abed, Neguib Simón, Alfredo Aboumrad y Antonio Fajer propuso la fundación de una Unión Libanesa de México, en la que para 1941 fungió como Vocal con Julián Slim y Domingo Kuri.

“Nuestra publicidad no es un recurso comercial, está demostrado por los hechos y no por las palabras” rezaban los anuncios publicitarios de “La Casa de la Suerte”…




En correlación con el éxito de sus negocios, Elías Henaine había trasladado su residencia a las calles de Independencia primero y Versalles después, pero para fin de la década de los treinta, se interesó en el nuevo fraccionamiento que con el nombre de “Chapultepec-Polanco” promovía la mancuerna “De la Lama y Basurto” como agregación al desarrollo que años antes había iniciado Alberto Cuevas en terrenos de la “Hacienda de los morales”.

En ese fraccionamiento, Elías Henaine adquirió en 1938 un terreno de poco mas de 2,200 m² sobre la calle dedicada a Luis G. Urbina en la esquina con Alejandro Dumas, en el que al año siguiente terminó la construcción de su nueva residencia en el estilo que había entrado en boga y era promovido con entusiasmo por la comunidad libanesa.


El nuevo fraccionamiento se había inaugurado en 1938, con la asistencia del general José Suirob -entonces jefe del Departamento Central del Distrito Federal- en representación del Presidente de la República, sobre parte de los terrenos que habían pertenecido a la Hacienda de San Juan de Dios -conocida como “Los morales”- en la que años atrás también se había urbanizado lo que entonces se llamaba ya “Las Lomas de Chapultepec”. (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-hacienda-y-molino-de-san-juan-de_24.html)


Ese fraccionamiento era además alarde de primicias, con amplio parque central que al oriente albergaba pajarera y teatro al aire libre y donde estanques a manera de espejo, reflejaban volcanes majestuosos. Arriba una fotografía de Manuel Ramos, tomada en febrero de 1939 durante la inauguración oficial del teatro y su concha acústica, captada desde lo alto de la casa en la calle dedicada a Anatole France N°70 y donde a la extrema derecha se puede ver la casa Henaine en construcción (Ver además: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/el-teatro-angela-peralta.html); abajo, el plano promocional del fraccionamiento original, en el que he marcado los predios adquiridos por el Sr. Henaine en la esquina formada por las calles dedicadas a Luís Gonzaga Urbina y Alejandro Dumas, y donde se especifica con el asciurado que es una “ZONA DE RESIDENCIAS ESTILO COLONIAL” (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/el-trazo-de-la-colonia.html) .



En “Yo Polanco” de 1999, Gloria T. Villalobos nos cuenta que “… una de las primeras casas, y que aún se conserva integra luego de más de 60 años, es la de don Elías Henaine, el hombre que se hablaba de tu con la suerte, aquel “Hombre Lotería”, que entre vegetales y volutas, bajo una ventana que parece estrella, mandara labrar el lema: “Fe, constancia y honradez son mi fortuna”.



Estimulado por “Las Aventuras del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut” de Antoine François Prévost, o quizá por el segundo acto de “El mercader de Venecia” de William Shakespeare, como peana bajo la imagen de la Virgen de la Estrella, aparece el signo: “FE, CONSTANCIA Y HONRADEZ SON MI FORTUNA”


El diseño de la espectacular edificación sería encomendado al ingeniero Eduardo Fuhrken Meneses, que a la cabeza de “Construcciones Fuhrken” edificaría algunas de las residencias más notables de esa corriente que interpretaba la decoración colonial del Barroco americano adaptándola a la arquitectura moderna de los años treinta.



Eduardo Fuhrken era originario del poblado Santa Ana -Sonora- y en 1912 emigró a Los Ángeles -California- persiguiendo trabajo y estudios; se enroló como carpintero en la industria cinematográfica (iniciando con el director John B. O'Brien en 1918 y luego George Melford en 1919) y para 1927 trabajaba en la “Paramount Famous Lasky Corporation”, ejecutando sets cinematográficos para películas silentes de Robert G. Vignola (“Cabaret” con Gilda Gray) y Richard Rosson (“Ritzy” con Betty Bronson y James Hall).

Además, durante el período trabajó con arquitectos como John Byers y el despacho “Edwards, Plunkett & Howell” que propugnaban el “Spanish Colonial Revival”, el “Barcelona urban house style” y “Spanish Eclectic Style”, cosa que le permitió consolidar su propio estilo para luego trabajar de manera independiente y ejecutar una cincuentena de casas antes de regresar a México en 1935 y fundar “Construcciones Fuhrken”



En “El neobarroco en la Ciudad de México”, Leonor Cortina nos dice:

“El propietario de esta constructora fue el ingeniero Eduardo Fuhrken Meneses quien, a juzgar por el importante número de casas que realizó, decoradas en forma libre y exuberante, fue probablemente el iniciador y desde luego principal promotor de esa modalidad ultrabrroca… ; su eficiencia unida a un talento natural para el diseño arquitectónico y los detalles ornamentales, lo convirtieron durante la década de los 40’, en el “constructor de moda” entre la gente de altas posibilidades económicas.”



No solo los exteriores de Fuhrken son reconocibles, sino que la calidad decorativa de sus interiores resulta identificable, ya que consolidó un brillante equipo de obreros y artesanos que lograban dar un toque exótico y “colonial” en acabados, iniciando con los talladores para la cantera rosada de Guadalupe, moldureros, yeseros y pintores de sorprendente habilidad, azulejeros poblanos, carpinteros y torneros expertos, para rematar con un extraordinario herrero que desde su taller en lo que ahora es la colonia Doctores, entregaba notables herrerías para rejas, ventanas, vitrales, farolas y barandales…



Así, la casa Henaine sería una de las más representativas de ese estilo que se había popularizado primero en Chapultepec Heights con obras del arquitecto Herman Noeh (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/09/la-casa-ambrosi-carraro-en-reforma-lomas.html) y que ahora se transformaría en el estilo que por años daría notoriedad a la Colonia Chapultepec-Polanco y al que muchos nombrarían “estilo Polanco”, aunque también “Barroco Siro-Libanés” y despectivamente “Charrigueresco”…

Abajo, en una fotografía de Manuel Ramos fechada en 1940, aparece la calle de Anatole France en una vista hacia el nororiente, donde pueden verse -además del Packard Eight Sedan de 1936- la casa frente a la residencia Henaine (destruida) y el gran aviario del parque (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-jaula.html) Al extremo derecho, se alcanza a ver la barda de A. France 57, casa muestra que aún se conserva en magníficas condiciones.



El sobrio estilo preponderante en California -que México bautizaría como Colonial o californiano- dominante a principio de los años treinta en Lomas de Chapultepec se volvería opulento y exuberante en Polanco, en diseños de los ingenieros Kalachky, Del Río, Pauli y Fuhrken o de los arquitectos Ajuria, Kuri, Serrano y Kaim.



El terreno de 2,204 m² contaba un predio principal en esquina, con 1,520 m² al que se sumó un predio complementario con frente a Anatole France de 684 m² para usarse exclusivamente como jardín y dar mayor espacio hacia la orientación sur (años después ese terreno se vendió por separado y ahora alberga una edificación independiente).

Abajo, en una imagen de la Compañía Mexicana de Aerofoto correspondiente al sobrevuelo de 1941, aparece la traza del fraccionamiento Chapultepec-Polanco con su parque central y abajo el acceso desde el Paseo de la Reforma con el obelisco y su fuente circular al cruce de Campos Elíseos y Julio Verne; en rojo, he marcado el terreno de la casa Henaine, entonces apenas terminada.



Fuhrken saturó el extremo norte del predio -con fachada hacia Luis G. Urbina y el parque- con una construcción que llega a tener cuatro niveles, dejando amplio jardín hacia el sur para permitir asoleamiento y crear un amplio espacio abierto y recluido que complementa el extenso parque público del frente.

Abajo, en el fragmento de una toma oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1945, aparece la casa Henaine en el entonces fraccionamiento Chapultepec-Polanco; a la derecha se distingue uno de los espejos de agua del parque, frente al que ahora hay una estatua que conmemora a Martin Luther King.



La estructura principal se libera de las colindancias y remete con relación a los alineamientos, creando una plaza de acceso en la esquina nor-oriente, a la que se accede por una teatral escalinata pareada; la casa libera la planta baja a fin de permitir acceso a un amplio estacionamiento y salón de fiestas que hacia el sur se integra al jardín por un corredor a manera de arcada. Contra la colindancia poniente, se desplanta una construcción independiente, destinada a servicios que alberga lavandería y cocheras en planta baja, así como habitaciones diversas arriba.



La casa de quince habitaciones se ha mantenido ocupada desde su edificación y continúa en manos privadas y usada como residencia, por lo que omito hacer descripciones de los espacios interiores y sus características. Una idea de la distribución interior (planta de arriba) nos la puede dar la casa que pocos años después diseñara Fuhrken para el señor Luis Kirsh Podent en Galileo Galilei N° 108 , esquina con Avenida Horacio. (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/05/embajada-de-espana.html)


Al exterior, el elemento compositivo más llamativo de la edificación es sin duda la portada principal de doble altura, dispuesta en diagonal frente a la esquina y sus calles y de cara al parque sobre un estrado con tribuna; es innegable que tiene antecedentes en la tradición ornamental del rico barroco novohispano, aunque el elemento más conspicuo resulta la ventana de estrella -lucerna/rosetón, evolución de un cuadrifolio- tomada manifiestamente del repertorio barroco de Francisco Guerrero y Torres, ejemplificado en las claraboyas de perfil mixtilíneo en la “Capilla del Pocito” al oriente del cerro Tepeyac, una de nuestras pocas obras de planta barroca, edificada entre 1777 y 1791 bajo las órdenes del propio arquitecto Guerrero y Torres.

Abajo, en una magnífica fotografía de Guillermo Kahlo fechada en 1907 que pertenece a la colección Balbás/Diez Barroso, aparece “El Pozito” en la Villa de Guadalupe; en la imagen se pueden apreciar cuatro de las claraboyas mixtilíneas -de gran riqueza plástica- que perforan muros y tambores…



No es chocante el pensar que ese rasgo fuera una solicitud expresa de Henaine hacia Furken, dada la cercanía que en los años treinta el propietario tenía hacia las obras de mejoría en la zona oriente del Tepeyac y su contacto con la tradición guadalupana, además de su afinidad hacia Santa María de la Estrella /Nuestra Deñora del Libano (María de Harissa) ligada a que en 1904 el patriarca maronita de Antioquía con el delegado apostólico en Líbano y Siria idearon perpetuar el dogma de la Inmaculada Concepción (como “estrella de la mañana, enviando sus resplandores a toda la tierra…”) sobre la cumbre de Harissa, colina que da a la ciudad de Joünié (pueblo natal de Henaine) y al Mar Mediterraneo.

“Porque como la estrella comunica fu luz á la tierra , y despide de si los rayos ... Porque era la Virgen Libano celestial, perpetuamente coronado de blancura”



Así, la Inmaculada Concepción como “Santa María de la Estrella” es el centro compositivo de la casa Henaine, donde Eduardo Fuhrken demuestra sus extraordinarias habilidades compositivas al manejar cuerpos escalonados que integran las diversas partes de la composición arquitectónica, integrando la compleja volumetría y su exuberante ornamentación en torno a esa portada -casi retablo- que enmarca el acceso ceremonial a la casa.

Esa portada se alza sobre una fuente aderezada de azulejos, que sostiene una tribuna y el estrado sobre el que se da acceso a la casa, atravesando un frontal y su reja de lujosa ornamentación, encuadrado el arco de voluptuoso intradós por columnas salomónicas preadas y reversas, que limitan el primero de los cuerpos del frontal.



En realidad, la liga con el barroco novohispano es apenas tenue, ya que el trabajo de herrería y talla en cantera con su exuberante hojarasca, hojas de acanto, roleos y volutas enmarcadas por columnas salomónicas, estípites, merlones, nichos y conizas, es de asombroso relieve, detalle que jamás se manifiesta en las obras del S. XVIII.

Además, el conjunto es de un exuberante colorido, ya sobre los lisos y albos paños se contrastan las tallas en cantera que enmarcan los vanos y se complementan con botaguas, columnillas, balaustres y cornisas, texturas a las que se adicionan intrincados trabajos de herrería matizados en un bermellón que recuerda el cardenillo y losetas a la manera de mayólica, que con las ménsulas de los aleros y sus tejas coloradas encuadran la composición...



En “El Neobarroco en la Ciudad de México”, Leonor Cortina nos dice que:
“El estilo barroco desarrollado por Fuhrken se aleja totalmente del patrón original importado de California. Las líneas generales de sus proyectos provienen de las casa “Spanish Eclectic” –volumetría escalonada de los exteriores, empleo de torreones y torres, balcones y pequeñas terrazas– aun cuando la suntuosidad del recubrimiento decorativo les da un carácter muy distinto”.




A pesar de los casi ochenta años de haberse edificado y las modificaciones sufridas durante ese lapso, la portada principal sigue siendo uno de los mejores ejemplos de esa arquitectura “Neo-Barroca” que tanta popularidad alcanzó en México. Desafortunadamente, otros ejemplos similares han sido destruidos al paso del tiempo; una perdida particularmente triste fue la casa erigida en Avenida Corregidores esquina con Gaspar de Zúñiga, edificada a partir 1935 siguiendo el diseño de Rodolfo G. Covarrubias.



Algunos datos que complementan las ideas acerca de esa corriente, pueden encontrarse en la entrada de “Grandes casas de México” dedicada a la sorprendente casa diseñada por Herman Noeh y que aún se conserva íntegra sobre el Paseo de la Reforma en en Lomas de Chapultepec (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/09/la-casa-ambrosi-carraro-en-reforma-lomas.html)



Otro ejemplo en Polanco y que puede complementar la descripción de las edificaciones de Fuhrken es la que se edificó apenas a un par de calles y en el mismo período, en el número 263 de la calle dedicada a Alfred Tennyson, con acceso principal por Campos Elíseos (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/la-casa-de-los-gatos.html); no cabe duda que Fuhrken -y sus diseñadores- tenían una sorprendente habilidad para crear ornamentaciones inspiradas en la tradición colonial…



La casa Henaine cuenta un sorprendente repertorio en cuanto a ornamentación de fachada, con vanos que son simples arcos rebajados o gallonados y complementados por columnillas entorchadas descansando sobre una guarnecida repisa, hasta marcos de profusa hojarasca complementados con balcones de sobrias ménsulas e intrincada herrería.


Incluso los remates del volumen de servicio evocan alardes decorativos de la tradición barroca, con pináculos que quisieran retomar el Barroco Compostelano y complementan los aleros y sus vigas de soporte y sus tejas de media caña.





La casa permaneció en manos de la familia Henaine por quince años y aparentemente sería Yamil Henaine (hijo de don Elías) quien la vendió a don José Sánchez Valdez quien la ocupó desde mediados de la década de los cincuenta.

Durante las siguientes décadas la casa se mantuvo en magníficas condiciones, aunque parece ser que en ese periodo perdió el predio que hacia el sur, que con 680 m² complementaba el jardín.


Es también en ese período que se retiraron la imagen de la Inmaculada Concepción y la leyenda “FE, CONSTANCIA Y HONRADEZ SON MI FORTUNA” que decoraban la claraboya central de la portada y añadieron a los lados de la tribuna central las conspicuas figuras labradas en recinto que seguramente pretendían representar a “Perros Fu” (Leones de Fu, también Leones de Buda o Leones coreanos)…


Desde entonces, la construcción ha cambiado de dueño y los propietarios actuales, conservan la casa en muy buenas condiciones, aunque han levantado una barda vegetal para evitar la constante mirada de curiosos.


También han protegido parte de los trabajos de cantera y herrería para evitar la constante intrusión de palomas, así como las enfermedades (histoplasmosis) y el deterioro que causa su excremento en los acabados.



Aunque la casa nunca tuvo frontón, Sofía G. de Buzali usó como pretexto en “La casa del frontón” donde en 2011 escribía: “Soy una elegante casona de espacios señoriales. Estoy distribuida en varias plantas; en la segunda, las habitaciones eran una de mi señor, otra para mi ama y dos más de los señoritos. El cuarto de costura estaba en la parte de atrás, a un lado del área de servicio y la lavandería.”



Y así, de la casa inspiradora Miguel Cossío Woodward escribió:

“La casa … está aquí todavía, en la calle de la memoria casi esquina a añoranza, por el nebuloso barrio donde el tiempo se vuelve espuma de letras. Tiene un portón de hojas verdes que desmiente la ausencia, y sobre el que reza un letrero de prohibido olvidar. A la entrada hay un mozo de exquisitos modales, … y en el jardín crecen flores azules y blancas como un ramo de adioses a la muerte enemiga. En las habitaciones juegan en secreto las niñas, y más abajo, en la cocina, o en la lavandería, alguna se esconde de sí misma o de todo, porque es flaca la vida y misterioso el futuro. La mano del padre se impone y domina, como puño de hierro, con rigor absoluto, aunque a pesar suyo destila una esencia de reprimido cariño.”








Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html























lunes, 13 de febrero de 2017

La casa de México en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla, 1929.




En 1929, mientras en Barcelona se llevaba a cabo la Exposición Universal (en que se presentó el famoso pabellón alemán que diseñó Ludwig Mies van der Rohe), en Sevilla se verificaba la Exposición Ibero-Americana, en la que México participó con un singular pabellón a cargo de Manuel María Amábilis Domínguez. El edificio “Neo-Maya” -que mucho debe al “Palacio” de Sayil- causaría sensación entre el público asistente y aunque algunos lo consideran una anomalía de orgullo nacionalista, es uno de múltiples ejemplos del rescate histórico-indigenista como alternativa a los cánones occidentales, opción de presencia e identidad latinoamericana…

Ya desde 1889, México se había presentado en París con un pabellón que hacía referencia al “Neo-Azteca” como alternativa a los cánones clásicos que seguía el resto de los participantes (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/12/mexico-en-paris-1900.html ); el anexo, presentaba una “Maison Azteque” de extraña influencia Maya que cautivó a los visitantes:
“Le vrai Mexique se présente dans la petite maison aztèque ou l’on peut deviner le caractère de cette culture extraordinaire et ses étonnants progrès, en tant qu’on se promène dans un émonde étonnant et exotique …”



Unos años después, en la “World's Columbian Exposition” que se presentó en el Chicago de 1893, el arqueólogo Edward Thompson exhibió la “Reconstruction of the Arch at Labná and portions of the facades of the Nunnery at Uxmal”; admirador del trabajo de Stephens y Catherwood, promotor de la “Atlantean Theory of pre-Columbian civilizations”, y cónsul en Yucantán -Campeche-, Thompson lideró varias expediciones arqueológicas que fueron aclamadas por Frederick W. Putnam del Peabody Museum de la Universidad de Harvard.


La civilización Maya mereció un importante tributo en la exposición de 1893, con casi 1000 m² exhibiendo artefactos y esculturas de las colecciones de los museos Peabody y Berlin, moldes y fotografías de Desirée Charnay, y las réplicas del arco de Labná complementado por secciones de fachada del cuadrángulo de las Monjas de Uxmal.

Para 1908, se licitó en los Estados Unidos el concurso para el edificio de la “Unión Pan-Americana” (ahora Organización de Estados Americanos) en Washington; al interior del edificio diseñado por Albert Kingsley y Paul P. Creet, se concibió un patio adornado por una fuente tallada en mármol rosa veteado, ejecutada por Gertrude Vanderbilt con figuras alusivas a las culturas Maya, Azteca y Zapoteca; el patio se transformó rápidamente en el sitio favorito para la promoción de la identidad Latinoamericana, así como sus bondades y amistad para con el Norte. En la foto, “Pan American Beauties” con las representantes –ataviadas con sus “trajes tradicionales”- de Honduras, Ecuador, El Salvador, México, Costa Rica, Perú y Chile, frente a la fuente neo-indigenista de la “Pan American Union Building”.


Además -como complemento a la fuente de 1908-, el patio presenta también un pavimento a manera de mosaico en baldosas de barro cocido, ejecutado por J. U. Dulles-Allen, que retoma motivos inspirados en los relieves del Palacio de Palenque…



Recuerden ustedes que desde el siglo XIX se habían realizado innumerables expediciones a la zona Maya, en las que se había publicitado con enorme éxito el hallazgo -registrado fotográficamente- de sorprendentes estructuras, que en la visión de sus promotores, competían con el esplendor de las ruinas descubiertas en Egipto durante las expediciones lideradas por Napoleón Bonaparte y registradas en “Description de l’Égypte” en 1809.

De particular relevancia resultaron las expediciones de William Bullock (un anticuario inglés que visitó la zona en 1822 para acaparar objetos que exhibiría en el Bullock’s Hall de Piccadilly), John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood (que exploraron Chiapas y Yucatán en 1839 y publicaron “Incidents of travel in Central America, Chiapas and Yucatan” en 1941 y “Travel in Yucatán” en 1843), así como Desiré Charnay que exploró y fotografió ente 1858 y 60 Palenque, Izamal, Chichen Itzá y Uxmal.


Arriba, « Palais des Nonnes à Uxmal, façade dite Egyptienne, Pl. 38 », de Desiré Charnay, ca. 1860 (Cités et ruines américaines) ; estaba acompañado de la publicación « Antiquités Américaines » que Charney hiciera con el afamado Eugène Viollet-le-Duc, donde argumentaba -en concordancia con las especulaciones e invenciones del período- que los constructores no eran originarios de la zona, sino migrantes de Europa, África o Asia.

Además, es importante mencionar las expediciones de instituciones norteamericanas, que para el S. XX se volvieron sorprendentemente populares gracias a las ideas de un “Atlantean Theory” que ligaba la civilización Maya con Micenas y la sublimada Atlántida, mientras que en Nueva York “The Orrin Bros. and Nichols Aztec Fair” presentaban antiguos implementos mayas…
Abajo, «Governor's Palace (House of Turtles), Uxmal» del grupo de imágenes que de la expedición de 1882, se conserva en el Lorilard Fund.


De particular interés me resulta la segunda expedición de Charnay -entre 1880 y 1882-, financiado ahora por Pierre Lorillard IV -de Nueva York-, de la que se publicó su segundo libro “Les Anciennes villes du nouveau monde” en 1887; entre 1884 y 1885, el arquitecto Bruce Price diseñó para Lorilard el conjunto de Tuxedo Park así como la nueva residencia familiar y durante el período, su joven asistente -encargado de mantener la relación cotidiana con el cliente- fue nada menos que el joven Frank Lloyd Wright…

Wright tuvo acceso a las fotografías de Charnay y abrevando del entusiasmo de Lorilard por las arquitecturas precolombinas, escribió en “A Testament”:
“I remember how ... primitive American Architecture –Toltec, Aztec, Mayan, Inca– stirred my wonder, excited my wishful admiration. I wished I might have some money someday enough to go to Mexico, Guatemala and Peru to join in excavating those long slumbering remains of lost cultures."


“The A.D. German Warehouse’s massing, borrows a gleam from the Mayan Temple of the Three Lintels at Chichen Iza.”

Así, para los años veinte, hasta jugueteó con la influencia prehispánica en su arquitectura; en la imagen de arriba, el proyecto para la tienda de Albert D. German -Wisconsin- entregada en 1921, y en el inserto la influencia. Abajo, la casa de Charles y Mabel Ennis -Los Feliz, California-, diseñada en 1923 y construida en 1924; inserta, una imagen de la chimenea del comedor, con relieve en bronce de Julius Dietzmann representando a “Xiuhtecuhtli, the God of Fire”…



No puedo dejar a Frank Lloyd Wright sin mencionar la casa que también en California -cercana a Los Ángeles- diseñó en un montículo y al centro del olivar para Aline Barnsdall, residencia que muchos conocen como “Hillyhock House” y que se edificó entre 1918 y 21 como parte de una búsqueda donde reverberan Uxmal o Chichen Iza…

En “American Architecture and Urbanism”, Vincent Scully nos dice:
“His use of Mayan and Mexican forms -for example-, while scattered, hard to isolate, and even questionable earlier, became compulsive, as if he were trying to start over with the most monumental and permanent shapes that the continent had ever produced...”



Ejemplifico con Wright, para mostrar el que ese gusto por el rescate indígena -en particular el “Neo-Maya”- no era asunto aislado o usado únicamente por arquitectos de poca monta y simple coartada decorativa; era una búsqueda en el pasado americano, que intentaba rescatar elementos de grandeza, aún a pesar de gravitar hacia ideas que ligaban a los Mayas con la perdida Atlántida…

Así, resulta entonces interesante mostrar las propuestas de algunos diseñadores norteamericanos, que como rescate decorativo acudieron al “Mayan Revival” como fuente de inspiración en cines, hoteles, auditorios y edificios para oficinas…


Ejecutado entre 1924-1925, el “Aztec Hotel” decorado según diseño de Robert Stacy-Judd en Monrovia –California-, mostraba fachadas e interiores con una extraña mezcla de influencias y referencias…

Arriba, el acceso al Hotel AZTECA y su bar MAYA en estado actual; abajo el Lobby del “Aztec Hotel” con amueblado original…


El propio Stacy-Judd nos explica: "When the hotel project was first announced, the word Maya was unknown to the layman. The subject of Maya culture was only of archaeological importance, and at that, concerned to but a few experts. As a word Aztec was fairly well known, I baptized the hotel with that name, although all the decorative motifs are Maya."





De 1926, sorprende “The Benevolent and Protective Order of Elks building” de Aurora –Illinois- (arriba), diseñado por el despacho Zimmerman, Saxe & Zimmerman de Chicago, y vigorosamente influenciado por los descubrimientos que la universidades Norteamericanas difundían en los años 20’ y que Zimmerman había visitado:

“According to members of the lodge, William Carbys Zimmerman spent some time at some of the Late Classic Mayan sites to gather influence for his designs. Specifically, Carbys' designs reflect the Late Classic and early Postclassic Eras. Details include Mayan deities, symbols, and architectural placements.”… “The building is a rare example of a Mayan motif applied to a Prairie School design. It is uncertain why this type of design was chosen, as Mayan symbols do not have any special significance in the Elks community.”





De 1927, destacan fachadas e interiores del “Mayan Theater” en Los Angeles, California. Diseñado por Stiles O. Clements del despacho Morgan, Walls & Clements, y esculturas de Francisco Cornejo; el edificio sigue en pie, y para sorpresa de visitantes fue recientemente restaurado…


De origen un teatro en forma –colindante con el afamado “BELASCO”-, el Mayan Theater es prototipo de las exóticas ornamentaciones y “Revival-style” de los teatros y cines de la década 1920-1930; el lobby bautizado "The Hall of Feathered Serpents," incorpora y mezcla sin impedimento estilístico o temporal elementos Mexica, Tolteca y Maya…







Entre los teatros destruidos o modificados, destacaban los interiores del Fisher Theater, en Detroit -Michigan-, diseñados en 1928 por Albert Kahn con la apasionada asesoría del arqueólogo Sylvanus G. Morley: “the great scholar of the Maya”.




Dentro del fastuoso “Fisher Buildin” -de arquitectura DECO-, el teatro inaugurado en febrero de 1928 mostraba “… a lavish Aztec-themed interior in the Mayan Revival style”, donde pasillos y lobby se amueblaron con objetos artesanales y zarapes mexicanos, las jardineras se plantaron con árboles de plátano, y los pasillos se salpicaron con perchas en que loros y guacamayas podían ser alimentados por los parroquianos…



Respecto a ésta tradición y rescate, mucha más información se puede encontrar en el N° 9 de la revista “Cuadernos de Arquitectura Mesoamericana” -del año 1987- que se puede consultar en: http://arquitectura.unam.mx/uploads/8/1/1/0/8110907/cam09_reducido.pdf



Queda claro que el rescate “Neo-Maya” no era singular o poco común en los 20’; en México se venía retomando desde el porfiriato como elemento de identidad nacional, con los diseños de Antonio M. Anza y/o Antonio Peñafiel, pero para 1924, el arquitecto Manuel Amábilis se transformó en el adalid de esa defensa nacionalista con el indigenismo como palanca... Nos dice Enrique X. de Anda Alanís:

“La defensa del neoindígena, que propugnó por la permanencia de la arquitectura aborigen como nuevo símbolo de unidad nacional, fue enarbolada por el arquitecto Amábilis de origen yucateco y graduado en la Escuela Especial de Arquitectura de París, quien al parecer fue el único que realmente creyó en la vigencia de los símbolos ornamentales mayas y toltecas como distintivos de la nueva cultura mexicana.”



Con su habitual urbanidad, de Anda nos dice además que Amábilis “…construyó obras dentro de ese parámetro estilístico y publicó libros en donde con sobrado idealismo, falta de rigor científico y absoluta parcialidad a favor del arte maya (al considerarlo la panacea estética del pasado y del futuro) aventuró teorías sobre el origen artístico precolombino y el ‘deber ser’ de la moderna edilicia nacional.”

Abajo, el acceso al Sanatorio Rendón Peniche, diseñado por Amábilis y edificado en Mérida -Yucatán- durante 1919. Más abajo una de las construcciones complementarias (en estado actual) que de origen albergó la morgue del sanatorio.






Coincidiendo en tiempo con la Feria de las Artes Decorativas en París, Amábilis diseñó el Pabellón del Gobierno Federal en la Feria Internacional de la Ciudad de México de 1925, del que en agosto de ese año, El Universal decía:

“Los estilos maya y tolteca alternan en este proyecto en la más armónica combinación y en los frisos … se recuerdan interesantes motivos arquitectónicos de nuestros más clásicos monumentos. A la fecha, entre los varios proyectos que tiene en estudio el gobierno para la construcción del monumental pabellón, ninguno como el del arquitecto Amábilis parece reunir las condiciones de grandeza y arte requeridos.”



Es importante recordar que para 1921, se había declarado oficialmente terminada la lucha armada que conocemos como “Revolución Mexicana” y los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles hacían enormes esfuerzos por encontrar un lenguaje arquitectónico concordante con los ideales de la nueva República Post-revolucionaria…
El Neo Maya de Amábilis resultaba un magnífico derrotero para la identidad de un México que se presentaba orgulloso de sus raíces, capacitado para una nueva corrida y deseoso de aparecer ante el mundo como estable y confiable.

Así, también en 1925, el Gobierno Federal de la República aceptó la invitación del gobierno español a participar en la Primera Feria Hispanoamericana que se celebraría en Sevilla en 1926 (aunque eventualmente se postergó tres años), encargándose a la Secretaría de Industria Comercio y Trabajo el convocar y realizar un concurso para el pabellón de México en los terrenos anexos al Parque María Luisa de Sevilla…


Y cito nuevamente a De Anda: “…la celebración de la justa profesional y selección del proyecto ganador dieron lugar a una de las más controvertidas discusiones en el ámbito de la arquitectura mexicana de la segunda mitad de la década de los años veinte… El desarrollo de la contienda se centró en torno a la validez de la utilización de las formas de la arquitectura prehispánica como representativas de la moderna nacionalidad mexicana…”



El resultado de los concursos (finalmente se citó a tres certámenes, antes de designar un ganador) se cifró en la propia convocatoria del ministro de Industria Comercio y Trabajo -Luís Napoleón Morones Negrette, fundador del Partido Laborista Mexicano-, que obligaba a los concursantes -en una muy ambigua cláusula desde 1926 y que se mantuvo en las tres convocatorias- a proyectar en “estilo precortesiano o colonial”…

Al primer concurso, se presentaron veintiséis concursantes, de entre los que se eligió al arquitecto Ignacio Marquina, con un proyecto neo indigenista que rescataba elementos de la tradición tolteca; en la segunda vuelta, se eligió un diseño de Carlos Obregón Santacilia, de características neo-coloniales. El fallo de la tercera convocatoria premió el proyecto llamado “Itza” que presentó el arquitecto Manuel Amábilis, diseño que se edificaría en el ensanche Sur del Parque María Luisa, en el eje perpendicular da la Plaza de España y detrás del Museo Arqueológico de Sevilla…


Abajo, el diseño ganador de 1926, con la planta original de la que se mantuvo el diseño general, aunque modificando parte de los esbozos de jardinería, exteriores y terraza, así como la disposición de la escalera interior…



Es interesante hacer notar que Amábilis solicitaría la colaboración del pintor Victor M. Reyes así como del escultor Leopoldo Tommasi López a fin de redondear la propuesta y conciliar la expresión exterior, con un diseño de interiores que mantuviera el “espíritu Maya”…

Para 1928 y luego de innumerables peripecias, se inició la edificación el pabellón con estructura de hormigón armado y profuso ornamento, acerca del que el propio arquitecto Amábilis indicaba:
“…tanto el arquitecto… como los decoradores …, somos tres artistas mexicanos, que después de haber hecho nuestros estudios en Europa, hemos pasado largos años estudiando los antiguos monumentos de México, y conocemos consecuentemente, nuestras artes precolombinas en todos sus detalles: pues era designio de nuestro gobierno … que el pabellón de México en Sevilla fuera de Estilo Nacional”


Abajo, en una imagen de 1929, fuera del pabellón a punto de ser entregado y frente a una de las estelas de acceso ejecutadas por Leopoldo Tommasi López, Amábilis (a la derecha), Reyes y el propio Tommasi (de espalda).



La maravilla, es que para la descripción del edificio y su historia, podemos acudir a los textos del propio arquitecto Manuel Amábils que en “El pabellón de México en la Exposición Iberoamericana de Sevilla” publicado en 1929 por los talleres Gráficos de la Nación, nos da los detalles de su diseño y describe las complicaciones que enfrentó la fábrica del edificio…



La planta del pabellón -“Nuestra gran casa de México en Sevilla”- es una cruz griega inserta en un cuadrado, donde Amábilis consiguió con la transposición directa de patrones de ornato, vincularse en fachadas con el horizonte estético maya del S. IX, en específico al propio de la región Puuc…



Mucho deben las fachadas al “Palacio” de Sayil, ese maravilloso yacimiento arqueológico, edificado probablemente en el siglo IX al suroeste del Estado de Yucatán, y declarado con Uxmal “Patrimonio Cultural de la Humanidad” en 1996.

El sitio fue traído a atención por John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, quienes visitaron el lugar en 1841 y lo documentaron como "Zayi" en su famosa descripción ilustrada de 1843, documento al que metódicamente recurriría el arquitecto Amábilis...


Parte de la composición y fachadas del pabellón están en deuda con esa arquitectura del S. IX, que -como también lo haría Amábilis en otras obras- retoma particularmente el segundo nivel, con entradas divididas por columnas redondas y donde destacan los paños decorados con “un entramado de juncos” así como el gran friso de columnillas y mascarones que se extiende por encima de las puertas.

Me dice Javier Balbás que “ese entramado podía ser cualquier tipo de junco o caña que imita los muros de bajareque de la zona yucateca, yo opino que esas portadas era la forma de decir ‘casa’, de la misma manera que se usaba el glifo ‘petate’ en otras regiones mayas como Copán”



La ecléctica composición no solo abreva en Sayil, sino que incorpora además estelas y elementos que aparecen en Uxmal y sus decoraciones del “Cuadrángulo de las monjas”, así como en Chichén Itzá, con sus Chac mool y columnas de serpiente…





Los remates del acceso tienen la mayor carga inventiva e incorporan serpientes, frisos, columnillas, calados, petatillos y crestería e incluyen un par de figuras sedentes de chac mool…



Chac Mool es un tipo de escultura precolombina mesoamericana -que representa a una figura humana reclinada, sujetando con las manos un recipiente sobre su vientre-, y aparece al principio del Período Posclásico en diversos sitios; el término en maya yucateco, fue acuñado en 1875 por el explorador Augustus Le Plongeon, quien observó este tipo de esculturas por primera vez en Yucatán. El tipo de estatuas hizo su aparición en Mesoamérica al inicio del posclásico, y es asociada a los toltecas. Varios ejemplares se han encontrado en Tollan-Xicocotitlan y Chichén Itzá; además, se conocen otras piezas procedentes de Ihuatzio (Michoacán), Quiriguá (Guatemala), Cempoala (Veracruz) y el Templo Mayor de México-Tenochtitlan, entre varios otros…



Por otro lado, destacan flanqueando la entrada principal al pabellón un par de grandes columnas en forma de serpiente emplumada que fueran talladas por Leopoldo Tommasi López, y resultarían ser los elementos más recordados y comentados del pabellón.

Abajo, en una fotografía de 1928, el acceso principal al pabellón, cuando apenas iniciaba el tallado de las cabezas de las serpientes emplumadas y entre las que aparece Carlos Enciso, asistente tallador de Leopoldo Tommasi.



Los puntales en forma de serpiente emplumada tienen antecedente en los trabajos de reconstrucción que para Tula hiciera Marquina, pero deben mucho de su apariencia a las erigidas en Chichén Itzá, en particular las del “pórtico con dos columnas en forma de serpiente” del templo de los Jaguares.

Abajo, una imagen del acceso principal al pabellón de México en Sevilla y sus columnas en forma de serpiente, e inserta, una imagen del pórtico con dos columnas del templo de los Jaguares en Chichén Itzá.



Las cabezas, ejecutadas en calcita de Aragón, tienen esa sorprendente transparencia que se asocia con el alabastro, cosa que desde entonces se relacionó con la tradición del trabajo que con esa piedra que se realiza en Tecali -Puebla- y que desde entonces marcó un auge en el trabajo de ese material en México…



Como complemento al marco del acceso y en la parte trasera del edificio, Amábilis diseñó una fuente para el patio de maniobras y camino de servicio, consistente en un plato sostenido por cuatro pilares que replican esas columnas en forma de serpiente y que en buena medida permiten entender, en la fotografía de abajo, las características compositivas del edificio, con la fuente en primer plano, la entrada de servicio al sótano (entre los lampadarios) y la parte trasera del edificio -que mira hacia el este- con el volumen de las escaleras al centro.



La “Fuente de serpientes” se transformaría en uno de los objetos que más copiados del pabellón y generarían una serie de reproducciones -e interpretaciones- en sitios sorprendentes tanto en la propia España como en México. Seguramente algunos recuerdan la fuente de la Glorieta Riviera de la Avenida de los Insurgentes -ejecutada en 1927 y que fue cambiada de lugar y destruida-, y años después la Fuente del Parque de las Américas –de Manuel y Max Amábilis- ejecutada en 1945…



En la fotografía de abajo, en 1929 y frente a la fuente de serpientes apenas terminada, el pintor Víctor M. Reyes sentado a la izquierda de la toma, el arquitecto Manuel Amábilis Domínguez sentado al centro de la imagen, y el escultor Leopoldo Tommasi López de pie.




Al interior, el pabellón parece haber llamado mucho la atención de los visitantes, ya que luego de subir unos peldaños a la plataforma de acceso y flanquear las columnas en forma de serpiente ejecutadas por Tommasi, se descubría un edificio de ecléctica inspiración…



Sobre los fustes con atavío de plumas de las serpientes y entre sus crótalos, el dintel nos recibía con el enunciado “Por mi Raza hablará el Espíritu”, mientras un cancel con motivos de peculiar inspiración prehispánica resguardaba el acceso y permitía flanquear la puerta para pasar al recibidor…



Creo que un esquema -corte- publicado en 1929 puede ilustra acerca de las características del espacio interior del pabellón, desde el acceso y hacia el gran espacio central de múltiple altura…



Ya en el vestíbulo, flanqueado por alegorías del “México moderno y el México antiguo”, el dintel dictaba ahora:
“Madre España: porque en mis campos encendiste el sol de tu cultura y en mi alma la lámpara devocional de tu espíritu, ahora mis campos y mi corazón han florecido.”



Al centro del pabellón, a manera de un gran salón de altura importante e iluminación cenital, se desplegaba el “Hall” (aceptada por el DRAE como "voz inglesa" –debe pronunciarse aproximadamente "jol"–) que permitía enlazar vestíbulo con la escalera interior y los cuatro salones de exhibición de la planta baja, mientras desde el balcón alto se disfrutaba de un amplio e iluminado entorno con fastuosa decoración “prehispánica”…


Tanto Hall como escalera y salones presentaban pintura mural ejecutada en intrincados diseños remarcando elementos estructurales, con frisos y grandes paños ejecutados por el pintor Víctor M. Reyes, en un complejo repertorio iconográfico al que se deben agregar las herrerías del cierro principal y reja del balcón hacia el Hall, así como los vitrales de ventanas y techos.

Abajo una imagen en que se muestra a Víctor M. Reyes trabajando en un segmento de los frisos pictóricos de la escalera, y más abajo, dos de las vidrieras de planta baja -representando la planta de maíz y el árbol de plátano-, diseños también de su autoría.





Como complemento al espacioso Hall, la parte baja se amuebló con un sorprendente menaje de interpretación neo-maya que incluía un enorme “Borne” (sillón de tradición francesa, a manera de banca perimetral y con un pilar central), sillas, sillones, mesas, repisas y marcos, tallados en madera chujté (como se le conoce en Chiapas) llamada generalmente Cedro mexicano o Cedro rojo (Meliaceae, género Cedrela y especie odorata).



Además, al Hall se añadieron varios zarapes de Saltillo confeccionados específicamente para la ocasión, en los que se urdieron los blasones de España y México además de representaciones de Alfonso XIII (aunque las riendas del estado estuvieran en manos de Primo de Rivera) y Plutarco Elías Calles.

De los sorprendentes muebles aún se exhiben en México algunos ejemplos, a los que se puede echar un vistazo en Museo Nacional de la Culturas (un par de mesas se exhiben en la librería) o el Castillo de Chapultepec (en la antesala de la Sala de Acuerdos).



En la parte alta, el Hall se rodeaba de un balcón perimetral en el que ocho columnas parecían sostener cartelas formando arcos falsos (a la manera Maya) que sostenían un techo acristalado con vitrales, arcos en cuyas enjutas Reyes pintó algunos de sus mejores aportes.



El grueso de la exhibición se colocó en las ocho salas en derredor del Hall y a cada una se asignó una temática específica, aunque al final, el tópico de ese contenido resultó un tanto turbio…
Abajo dos imágenes que pertenecen al archivo Diez-Barroso, en las que aparecen la sala dedicada a “Nuestra Historia” (en la que sorprende en primer plano el “Teocalli de la Guerra Sagrada” y una maqueta del “Salto del agua” del acueducto de Chapultepec) y la dedicada a “Nuestra producción de muebles” (con camas de latón, equipales, lámparas, sombreros, pieles y hasta calcetines)…







Para la mirada europea, ese Neo-maya con características geométricas y sabor exótico se asoció de inmediato con los diseños que se habían presentado poco antes en la Exposición de las artes decorativas de París, integrándose estilísticamente a esa corriente que pasado el tiempo llamaríamos “Art Decó”.


De hecho, es interesante establecer un paralelo con los diseños que se hacían en América durante 1928, específicamente en California con el diseño de T. L. Pflueger para la decoración del edificio “Sutter” de San Francisco y su vestíbulo “Neo-Maya”, ejecutado colaborando con el arquitecto J.R. Miller.


Timothy Ludwig Pflueger terminó el vestíbulo del edificio en el N°450 de Sutter Street para octubre de 1929, sitio en el que resulta evidente la redención de algunas formas de origen prehispánico…



En numerosos casos la tradición del rescate Maya se fusionó con el Decó en los Estados Unidos, y en México algunos diseñadores tan importantes como Kundhardt, Ortiz Monasterio, Brandt y Mariscal siguieron sus designios.

El Frontón México -diseño de Teodoro Kundhardt y Joaquín Capilla en 1928- fue tocado por el influjo neo-indigenista de ascendiente Tolteca, en un diseño “Decó” que se anclaba en el nacionalismo de la década.



Un edificio que siguió la tendencia del Sutter resultó el primer rascacielos de México, con diseño de Manuel Ortiz Monasterio para la “Compañía Nacional de Seguros”, se edificó entre 1929 y 1932; el vestíbulo forrado de mármol negro veteado se nos presenta con elevadores que abren sus fauces a la manera de un Chaac de acero… (Agradezco la fotografía a Verónica Bustos H.)



Otro buen ejemplo se dio en las obras de terminación del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, donde siguiendo un proyecto de Federico Mariscal, se modificó el gran vestíbulo diseñado en 1908 por Adamo Boari, incorporando en 1932 elementos de la nueva tendencia moderna, con obras de Edgar Brandt.

En 1933, ese ascendiente “Neo-Maya” y pre-hispanista se hizo visible en cuatro espectaculares máscaras de Chaac (o Chaak), ejecutadas por Brandt y Henri Favier en la fábrica de Châtillon -Francia-, para la decoración interior del Palacio y que ahora son parte integral del Museo Nacional de Arquitectura del DACPAI.



Durante la década de los 30’, el arquitecto Amábilis seguiría activo y con destacada producción en Yucatán y para 1942, en el N° 138 de la calle de Campeche, edificó una casa para el señor Neguib Simón (primer Secretario de la Universidad Nacional del Sureste) en ese estilo “Neo-Maya” que le había hecho famoso dos décadas antes -retomando características decorativas ligadas directamente con el Pabellón de Sevilla-, aunque al interior la decoración se ejecutó en estilo “Neo-Árabe”…



El trabajo de Manuel Amábilis Domínguez incluye el desaparecido centro nocturno "Teoclli Super Club" en la ciudad de México, y con el escultor colombiano Rómulo Rozo, la escuela Socialista Belisario Domínguez en Chetumal, Quinta Roo (1936-38); aunque debemos destacar de la siguiente década los diseños que realizara con su hijo, Max Amábilis para el "Parque de las Américas " de Mérida, donde una “Fuente a Kukulkan” de exuberantes elementos -provenientes sin lugar a duda de las esculturas de Leopoldo Tommasi- complementa la biblioteca pública y un auditorio al aire libre con concha acústica que para algunos recuerda un "juego de pelota" o el "Templo de las mil columnas" de Chichén Itzá…



Del impacto de aquellas serpientes emplumadas de Tommasi, quedaron huellas en España, donde la Batería antiaérea de Cabo Negrete en el Monte de Las Cenizas de Portmán (Frente de Costa de Cartagena) aún conserva el singular acceso diseñado en 1930...



El Pabellón de México aún se conserva en el parque María Luisa, y aunque sus usos han variado -por varios años albergó una maternidad- ahora aloja instalaciones educativas…



Desafortunadamente las pinturas de Víctor M. Reyes se perdieron por completo y del espacio central se retiraron cartelas y columnas que creaban los falsos arcos de tradición maya, aunque aún se conservan herrerías, barandales y uno de los vitrales diseñados por él…







Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html







En una nota complementaria, resulta interesante notar que el “Neo-Maya” reaparece frecuentemente, por lo general con intención folclórica, pero ocasionalmente persiguiendo un propósito ideológico: en el caso del templo Mormón de la Ciudad de México, edificado en Aragón e inaugurado en 1983, la arquitectura hace referencia a los dictados de Joseph Smith y está coronado con una representación del “ángel Moroni”, revelador del compendio de profetas de la América antigua y de acuerdo a cuya traducción Jesucristo habría visitado en persona América, poniéndose en contacto con el pueblo Maya…