Magnífico ejemplo de la arquitectura neocolonial propuesta por Federico Mariscal desde 1915 en “La Patria y la Arquitectura Nacional”, la casa de don José Guadalupe Zuno Hernández y María del Carmen Arce Tomathi (aparece también como Thomaty) –donde en diciembre de 1924 nació María Esther Zuno Arce, que sería esposa del presidente Luis Echeverría Álvarez–, fue edificada en 1923 siguiendo el diseño del abogado, Ingeniero y arquitecto Arnulfo Villaseñor Carrillo, sobre un amplio predio del que aún conserva 2,200m² y con número 626 de la Avenida del Bosque (hoy calle José Guadalupe Zuno Nº2226) esquina con la avenida Unión, en la Colonia Americana de Guadalajara.
Donada en 1974 a la Universidad de Guadalajara, se estableció ahí el Centro de Estudios para el Desarrollo de las Comunidades Rurales de Jalisco y para 1993 se transformó en sede del Archivo Histórico de la UdeG, dependiente de la Coordinación General de Patrimonio.
Reflejo del ímpetu nacionalista de los años veinte, anclado en las ideas propuestas por José Vasconcelos en su proyecto educativo, y Federico Mariscal en su búsqueda de raíces para una “arquitectura auténticamente mexicana”, el diseño que Arnulfo Villaseñor Carrillo propuso desde 1922 en el amplio terreno de don José Guadalupe Zuno Hernández –por entonces gobernador del estado– se conserva como eco de su amistad con artistas que crearon identidad nacional, como José Clemente Orozco, Roberto Montenegro, Jorge Enciso y el Dr. Atl, a quienes como pintor y caricaturista, José había frecuentado en la Ciudad de México a inicio del período revolucionario.
Como parte de sus conferencias dictadas durante 1914 en la “Casa de la Universidad popular mexicana” el arquitecto Federico E. Mariscal hablaba de “La Casa Señorial” en México, usando como ejemplo primordial la magnífica residencia de los Condes de Santiago de Calimaya (Ver); de hecho, en la recopilación publicada en 1915 como “La Patria y la Arquitectura Nacional”, leemos:
Con toda propiedad, Humboldt dijo que México era la “Ciudad de los Palacios”, pues en un reducido perímetro contiene casas señoriales que por todos los títulos pueden llamarse palacios.
Nada revela mejor y de manera más perdurable la vida de los antepasados, que la propia casa que ellos construyeron; así que, si queremos conservar el hogar, para conservar la Patria, tenemos que conservar las casas de nuestros antepasados, sobre todo, de los que fueron ilustres, nobles y valientes.
En el texto, Mariscal nos pone como ejemplos las casas Nº62 y Nº75 (Conde de Jala) de la 3ª de Capuchinas, las Nº90 y 94 de San Agustín (Condes de la Torre y de la Cortina), la Nº103 de la 4ª San Agustín, así como la edificada en esquina de San Agustín e Isabel la Católica (San Mateo de Valparaíso) y en la esquina de Manrique y Donceles (Heras y Soto), con sitio especial para la “Casa de los Azulejos” (Valle de Orizaba) y el “Hotel de Iturbide” (Marqués de Moncada).
Luego Mariscal habla del ejemplo perfecto de la Arquitectura Nacional, refiriéndose a la casa que en fachada se presenta adornada de cantera y tezontle:
Casa del Conde de Santiago.– (Esquina de Flamencos y San Felipe Neri). Una de las más antiguas y grandiosas. Con originales canales en forma de cañones en la cornisa, precioso portón de madera tallada, hermoso patio con bella fuente, grandiosa escalera; espaciosos corredores con arcadas y en el fondo de uno de ellos admirable puerta de entrada a la capilla.
Sería uno de los varios ejemplos que seguramente mirarían Zuno y Villaseñor para el diseño de 1923 en Guadalajara, añadiendo seguramente también el patio del Convento de la Merced…
José Guadalupe Zuno Hernández nació en la última década del siglo XIX en la Hacienda de San Agustín –ahora municipio de La Barca– Jalisco, hijo de Vicente Zuno Estrada, quien era el profesor del pueblo y María Trinidad Hernández Gómez, hija del administrador de la hacienda; Para 1893 sus padres se trasladan a Guadalajara, donde José Guadalupe realizó y concluyó la primaria, para luego ingresar al Liceo de Varones.
Ya para inicio de siglo XX, se manifiestaron sus grandes habilidades de liderazgo y artísticas –como caricaturista–; para 1910 prestó sus habilidades a la candidatura del general Bernardo Reyes como ilustrador del periódico El Perico; encabezó también una manifestación de estudiantes reyistas en repudio a Porfirio Díaz, que intentó imponer como vicepresidente a Ramón Corral, actividad que causó su expulsión del Liceo.
Al estar preparando esta investigación, descubrí que la Universidad de Guadalajara, publicó desde 1998 el texto “LA CASA DE TEZONTLE -Monografía de la casa Zuno-” con textos de Avelino Sordo V., Cuauhtémoc de Regil, Arturo Camacho B., Gloria Becerra y Javier Huízar Z., además de una presentación a cargo de José Trinidad Padilla V.
En su sección de “Patrimonio” la Universidad de Guadalajara proporciona un PDF de la edición que se puede consultar en: https://www.patrimonio.udg.mx/sites/default/files/adjuntos/casa-de-tezontle_0.pdf (Ver)
Dado que el propósito de este blog (Grandes casas de México) es dar información acerca de casas “que no tienen libro” colocaré a continuación la fotografías que ya tenía yo preparadas y sugiero recurrir a la página de la Universidad de Guadalajara para mayores detalles…





















