miércoles, 11 de febrero de 2015

La casa Amaro / Izaguirre en Polanco




Joaquín Amaro Domínguez fue Secretario de Guerra durante los períodos presidenciales de Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio. Su labor al frente del Ejército Mexicano, de 1924 a 1931, culminó en un plan para la renovación de jefes y tropas surgidos de la Revolución y con el rediseño de los sistemas de enseñanza al interior de la institución. En 1933 sobre terrenos aledaños a la nueva “Colonia del Bosque de Chapultepec” que promovía el señor Cuevas Lacurain, edificó una casa siguiendo un proyecto del joven arquitecto Manuel Giraud; arriba, una recuperación de la casa Amaro en el N° 1 de la Calzada de la Exposición y junto a la que desde 1938 se desarrolló el fraccionamiento Chapultepec-Polanco.

Contados individuos en la historia moderna de nuestro país, teniendo enorme poder a su alcance, evitaron la tentación de tomarlo y ejercerlo. Joaquín Amaro, sin detentar la presidencia –tradicionalmente el cargo más importante en la esfera política--, convivió y resguardó la institución castrense, obteniendo en el proceso algunas atractivas sinecuras...



Joaquín Amaro fue hijo mayor, entre 10 hermanos, de Antonio Amaro y Ángela Domínguez, dedicados al campo (aunque su padre, Antonio Amaro, llegó a ser segundo de Luís Moya); contaba instrucción elemental -sabía leer y escribir- y mostraban una personalidad rebelde. Nacido en Sombrerete, Zacatecas, en agosto de 1889, se integró prontamente al movimiento revolucionario en febrero de 1911 incorporándose a la lucha maderista, adjunto a las fuerzas comandadas por Domingo Arrieta. Era moreno, de corta estatura, con habilidades natas en el combate y singular agrado por los caballos; fue conocido con apodos como "el indio de la arracada", "el azote de Dios" y el "Atila de guarache" de entre los que "el indio" permaneció...



Arriba, en una fotografía de 1914, aparece Joaquín Amaro (a la izquierda con apenas 23 años) despidiendo al ya gobernador y general Gertrudis García Sánchez.

Al paso del tiempo, Amaro se fortaleció como uno de los revolucionarios más leales y capaces del ejército constitucionalista. A decir de Martha Loyo, antes de los 28 años Amaro había fraguado ya fama de aguerrido y violento, un personaje con capacidad militar y con una de las mayores virtudes en ese ámbito: lealtad a toda prueba. Esa singularidad sería explotada por las cabezas del liderazgo revolucionario, y luego de Carranza, por los sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.

En 1915, el general Obregón dijo: "Amaro es un brillante soldado de caballería y un gran organizador; promete llegar a ser uno de los mejores generales de nuestra Revolución".

Luego del triunfo de la rebelión de Agua Prieta en 1920, Amaro obtiene (contando apenas 31 años) el grado de general de División (Lázaro Cárdenas, otro joven y precoz revolucionario lo obtuvo hasta los 33, en 1928) y recibe el nombramiento como jefe de Operaciones Militares de la 3° Zona Militar al noreste del país. Mantendrá desde entonces cercanía con tres hombres de su confianza: José Álvarez, zamorano de origen, como jefe de su Estado Mayor así como Andrés Figueroa y José Hurtado. Según parece, era un trabajo en equipo diseñado por el propio Amaro: Figueroa y Hurtado, brazos de su organización militar, y Álvarez desde la ciudad de México --su operador político--, intermediario entre las influencias personales en las secretarías de Guerra y de Gobernación y base del entendimiento de la política nacional.



Sabemos que en 1921, contrataba maestros para que lo instruyeran en todo tipo de lecturas en especial literarias, para actualizarse en textos militares y para organizar la biblioteca del cuartel. Además desataca la contratación de maestros para que dieran clase de esgrima, tiro y gimnasia, a los oficiales y estado mayor a su cargo.

El 3 de septiembre de 1921, el ya General Amaro adquirió una casa en Saltillo y contrajo matrimonio con la hija del Coronel Manuel C. Izaguirre, quien se encontraba bajo sus órdenes directas; con Elisa Izaguirre, originaria de Morelia, Michoacán, tendría dos hijos en Coahuila: Joaquín en 1922 y Leonor en 1923. Tiempo después, se trasladó a la Ciudad de México, plaza donde se le nombró Comandante de la Columna del Desfile Militar del 27 de septiembre, que conmemoraba el Primer Centenario de la Independencia de México, distinguido nombramiento que rechazó por no encontrarse en cabal forma…

Como galardón a su leal desempeño frente a la rebelión delahuertista de fines de 1923, Amaro recibe la Secretaría de Guerra, en la que permanecerá por espacio de siete años. Tenía entonces en sus manos la oportunidad de materializar planes y estrategias de planeación y organización, orientadas a disciplinar y hacer eficiente el desempeño del ejército mexicano a la par de cualquier ejército moderno; la profesionalización representó al mismo tiempo la institucionalización del ejército, que abandonó con ello su carácter caciquil y caudillesco para transformarse en un “cuerpo garante del gobierno y del sistema político constituido”, “un organismo funcional, moderno, salvaguarda del gobierno e instrumento de pacificación social”.



El 1 de diciembre de 1924, el General Plutarco Elías Calles tomaba el Cargo de Presidente y con esa misma fecha nombraba al General Amaro Domínguez como Subsecretario de Guerra y Marina. En 1925 trasladó su domicilio al “Rancho de la Hormiga”, propiedad que había pertenecido al doctor José Pablo Martínez del Río y que durante el gobierno de Álvaro Obregón quedó en usufructo de la Secretaría de Gobernación. Desde “La Hormiga” (donde también nacieron otros tres de sus hijos: Guillermo en 1925, Manuel en 26 y Elisa en 27) el General Amaro emprendió la reorganización el ejército y sus instalaciones, incluyendo a los Batallones y Regimientos sublevados, dotándolos de nuevos uniformes, armamento e incluso una nueva “fábrica de municiones” en los terrenos que habían sido parte del emplazamiento de la fallida “Exposición Universal de México”…

En la foto de arriba, el general Amaro en el período en que habitó “La Hormiga”.

Martha Loyo nos dice que Amaro era sin duda un líder nato, autodidacta en un sentido amplio del término para aprender de las experiencias y saberse manejar en un contexto de volatilidad, de oportunismo, de ambiguas militancias y frecuentes traiciones. Pocos revolucionarios como él estuvieron siempre del lado de los "ganadores" (al menos hasta antes de su rompimiento con Cárdenas, el presidente) y siempre además con una proyección en sentido ascendente.



Al paso de los años, insinuaciones o invitaciones no le faltaron para convertirse al villismo, o al delahuertismo; sin embargo, Amaro pudo mantener firmes sus principios obregonistas para solventar al mismo tiempo la consolidación de los sonorenses en el poder político. Ese agudo sentido de su realidad en un contexto vulnerable (donde también le apoyó el agudo sentido práctico de José Álvarez) lo hizo figurar como el hombre indispensable para controlar y dominar el complejo y rudo espectro del militarismo revolucionario mexicano, situación en donde fracasaron otros líderes revolucionarios como Madero, Carranza y probablemente hasta el mismo Obregón. Y así seguiría con Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez, período en el que trabajó muy de cerca con su antiguo subalterno, Lázaro Cárdenas del Río.



A decir de Martha Beatriz Loyo Camacho, en “Joaquín Amaro y el proceso de institucionalización del ejército mexicano, 1917-1931: “Amaro después de todo también era humano y susceptible a su condición, como tal solapó prácticas de corrupción y enriquecimiento de sus subordinados, de hecho él mismo se enriqueció convirtiéndose en propietario y empresario al mismo tiempo.”… "Amaro siempre defendió o solapó -dice la autora- a sus generales leales, pero no sólo por la lealtad en sí misma y la confianza hacia él, sino también porque le importaba sobre todo mantener en su división a quienes habían demostrado carácter, inteligencia y sangre fría para ejercer el mando" (p. 91). Por otro lado, los principios de moralidad inculcados al ejército podrían contrastar con varias de sus acciones que lo muestran como un ejecutor falto de escrúpulos, implicado además en magnicidios tales como el asesinato de Francisco Villa en julio de 1923, o las ejecuciones de Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez en octubre y noviembre de 1927. Éstas son evidencias de los "trabajos sucios" que estaba dispuesto a realizar en aras de eliminar riesgos o potenciales enemigos del orden establecido. Para él y para el régimen que respaldaba, "la eliminación de cualquier obstáculo que pudiera amenazar la precaria estabilidad del gobierno era fundamental" (p. 109). No había pues consideración con los enemigos, "Amaro actuaba sin miramientos y sin piedad" (p. 93)

La autora señala el bajo perfil político de Joaquín Amaro, en el entendido de que rechazaba inmiscuirse en la política nacional. Siendo sus terrenos lo militar, parecería lógica su posición, en tanto un hombre de campo, de armas, carente de discursos y renuente a la prensa y a la opinión pública. No obstante ésa era una posición política pues a pesar de todo, como decía Calles, la Revolución se había convertido en gobierno, y ambas cosas, gobierno y Revolución parecían indisolubles; luego, su manera de entender la política era otra, menos protagónica, subterránea y velada pero política al fin para pertenecer por igual a la cúpula política nacional y permanecer en ella a toda costa.



Durante la estancia del general Joaquín Amaro en el “Rancho de La Hormiga” (de 1925 a 1929 mientras fungía como Secretario de Guerra y Marina durante el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles), se construyeron caballerizas, alberca y cancha de tenis, frontones y stand de tiro, así como salas de clase para los alumnos de la escuela militar. Además, ordenó también la construcción del alojamientos para el Estado Mayor en lo que había sido la “Fundición de Cañones” (al norte del Molino del Rey), edificó la Fábrica de Cartuchos en lo que había sido el Rancho de Coscoacoaco, así como los campos de polo (“Campo MARTE” a la manera de la explanada frente a la escuela militar de París) en tierras que antaño pertenecieran a la Hacienda de San Juan de Dios conocida como “Los Morales”.

En ese período y por intermediación de José Álvarez, conoció al señor Alberto Cuevas Lascurain --heredero de parte de la “Hacienda de los Morales”--, y con quien entablaría una buena relación.

Arriba, una imagen de la casa grande del “Rancho de la Hormiga” donde habitó el general Amaro; el inmueble fue ampliamente transformado y en 1935 se transformó en la “Residencia oficial de la presidencia” que desde tiempos de Lázaro Cárdenas se conoce como “Los Pinos”…

Abajo un anuncio de “Jueves de Excélsior” que apareció el 19 de Febrero de 1925.



Desde 1923, don Alberto Cuevas Lascurain había intentado urbanizar y comercializar algunos terrenos de su propiedad en la sección sur-oriente de lo que había sido la hacienda de sus padres: “La antigua Hacienda de San Juan de Dios de los morales”; limitados al sur por el trazo de la antigua “avenida de la Fundición” (hoy Rubén Darío) y al poniente por la “Calzada del Paredón” (hoy Arquímedes) los terrenos de la “Colonia del Bosque de Chapultepec” habían sido un ensueño insostenible, ya que los terrenos tenían una enmarañada estipulación de usufructo ligado a las tierras federales de la “Casamata” por parte de la Secretaría de Guerra y Marina. Gracias a la buena relación de Lascurain con Amaro, el problema se solucionó en enero de 1925 y la nueva colonia se puso en venta desde el principio de ese mismo año.



Arriba, en un plano de 1929, aparece marcada la nueva “Colonia del Bosque de Chapultepec” en terrenos de “La antigua Hacienda de San Juan de Dios de los morales”; una referencia importante es el “Río de Los Morales” que aparece al centro de la imagen y que puede entenderse mejor considerando que el cauce es hoy el trazo de la avenida Campos Elíseos de Polanco…

Nos dice Martha Loyo Camacho que “durante su gestión como secretario de Guerra, Amaro disfrutó de las ventajas y privilegios que le daba su puesto en el gobierno. Si bien no sabemos cuál era su salario real, fue evidente que incrementó su patrimonio…” y en 1926, don Joaquín recibió algunos terrenos como parte de su participación en la nueva “Colonia del Bosque de Chapultepec”, y como correspondencia por las acciones emprendidas para asegurar que el fraccionamiento floreciera; dice Loyo que tiempo después recibió un fragmento de terreno de 27,000m² en el fraccionamiento Chapultepec Campos Elíseos “para fraccionar lotes”…



Sabemos que desde 1928, el general Joaquín Amaro Dominguez encargó a un muy joven arquitecto Manuel Giraud el diseño de una nueva residencia en los terrenos de lo que entonces se llamaba fraccionamiento Chapultepec Campos Elíseos, anexo a la Colonia del Bosque de Chapultepec. La propiedad colindaba con el Río de los Morales y tenía acceso desde la “Calzada de la exposición” (que ya para 1929 se llamaría oficialmente prolongación del paseo de la Reforma) por una servidumbre sobre los terrenos que se mantendrían como parque frente al nuevo “Campo MARTE” (hoy parque Churchill).

La enorme residencia incluía amplios jardines, caballerizas, picadero, muro de frontón (pelota vasca), una edificación separada para las dependencias de servicio y la casa propiamente dicha con poco más de 2,000 m² construidos.



Arriba, en una magnífica “toma oblicua” de la compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1931 y que mira hacia el Oriente, aparecen parte de los terrenos de lo que hoy conocemos como Polanco y donde sobresale la casa del general Amaro…

En primer plano (abajo) la zona donde se trazarían en 1937 las calles dedicadas a Julio Verne, Alejandro Dumas, Tennyson, Eugenio Sué, Aristóteles, Galileo y Temístocles; como referencia, la estrella roja (abajo derecha) marca el sitio donde hoy se levanta el Obelisco, en la intersección de Reforma, Campos Elíseos y Julio Verne. A la derecha, lo que entonces era la “Prolongación del Paseo de la Reforma” y los terrenos del Polo Club donde ahora está el Auditorio Nacional –terreno señalado con una estrella amarilla--.

Formando una diagonal que atraviesa la imagen, aparece el “Río de los Morales” que entubado dictó el trazo de la avenida Campos Elíseos; abajo a la derecha, aparece la “casa de compuertas” y su puente (círculo morado) desde donde se regulaba parte del caudal que llegaba hasta el Río del Consulado (hoy Circuito Bicentenario).

Las tres grandes residencias que entonces existían eran la Casa de la familia Cuevas (marcada en amarillo y con frente a la Calzada del paredón, que hoy conocemos como Arquímedes), terreno en el que hoy se encuentran el “Centro Asturiano” un par de casas y la torre que alberga la tienda “Organitec”; la casa de don Ramón Beteta (http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/hotel-presidente-chapultepec.html, marcada en naranja), donde hoy se alzan las torres de los hoteles Hyatt Regency e Intercontinental-Presidente; finalmente la casa del general Joaquín Amaro (marcada en rojo), donde hoy encontramos las calles de Andrés Bello y Jorge Elliot, así como los hoteles “W” y J.W. Mariott, las torres del “Condominio Presidente Reforma”, “Torre Forum” y otras ocho edificaciones…



El proyecto del arquitecto Manuel Giraud Esteva contemplaba una casa principal de dos pisos, con amplio pórtico al frente sur y limitado por columnas dóricas pareadas, así como un enorme vestíbulo de doble altura coronado por un extenso tragaluz y rematado por una escalera de desarrollo en semicírculo. La edificación de doce habitaciones ganó fama para Giraud que en sociedad con el ingeniero Parra edificaría residencias tan espectaculares como las de los generales Ávila Camacho (http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/la-casa-avila-camacho-jauregui-en.html) o la nueva residencia oficial de “Los Pinos”. Arriba, en una imagen de la fototeca del Centro de Extensión de la Universidad Iberoamericana en Saltillo, la señora Elisa Izaguirre de Amaro con un grupo de “Hijas de María del Verbo Encarnado” frente al pórtico de la casa.

Para 1929 y durante el transcurso del conflicto entre la Iglesia y el Estado, al General Amaro se encomendó hacer frente la nueva rebelión escobarista del 9 de marzo. Amaro se encontraba presto para salir a combatir a los sublevados, pero tuvo un accidente jugando a la pelota vasca en su nueva casa y perdió el ojo derecho, por lo que tuvo que renunciar a la Secretaría y trasladarse a los Estados Unidos de América, para ser atendido. Tiempo después regresó a la casa de Saltillo, aunque su esposa mantuvo residencia constante en la casona de la Calzada de la Exposición que ya para entonces se llamaba Prolongación del Paseo de la Reforma.



Desde 1937, los hermanos Cuevas Lascurain –-ahora coligados con el despacho de la Lama y Basurto—se dieron a la tarea de desarrollar un nuevo fraccionamiento en la parte sur de los terrenos de la “antigua hacienda de los morales”. Ese desarrollo se llamaría “Chapultepec-Polanco” y se inauguró en 1938 (http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-placa-de-inauguracion.html)cia) con la presencia del entonces Presidente Lázaro Cárdenas.



Arriba, una imagen de Manuel Ramos fechada en 1938 donde aparece en primer plano el parque central del nuevo fraccionamiento Chapultepec-Polanco y que hoy se conoce como “Parque Lincoln”; la calle diagonal al centro de la imagen es Luís G. Urbina y la casa que se aprecia al centro es una de las casas “muestra” que aún perviven en el número 57 de la calle de Alejandro Dumas. Al fondo de la imagen se pueden ver el Castillo de Chapultepec y la tupida arboleda del Paseo de la Reforma; a la extrema izquierda puede verse además parte de la casa Amaro/Izaguirre que aún conserva la barda que limitaba la propiedad hacia el cauce del Río de los Morales y que ya entonces era la avenida Campos Elíseos.

Abajo, una foto aérea de la Compañía Mexicana de aerofoto fechada en 1940, donde se ha marcado la casa Amaro/Izaguirre que ya para entonces formaba parte del desarrollo de Chapultepec-Polanco y frente a cuya fachada norte se trazó la calle de Eugenio Sué.



Abajo, en una toma oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1941, aparecen los terrenos de la antigua Hacienda de los morales y el recientemente inaugurado fraccionamiento Chapultepec-Polanco; en primer plano se pueden ver los campos de polo del Campo Marte y la casa club, que ahora se conoce como el “Casino Militar Campo Marte”. Al centro derecha, se marcan los límites de la casa Amaro/Izaguirre rente al Paseo de la Reforma.



En 1930, el Ingeniero Pascual Ortiz Rubio fue designado como nuevo Presidente, tomando posesión el 5 de febrero; a pesar de la pérdida de un ojo, el militar zacatecano fue ratificado Secretario en el Ramo de Guerra. Con la finalidad de contar con un ejército profesional de primer mundo, durante esa gestión se elaboraron reglamentos como el de Transportes de Ferrocarril, Aplicación de Asignaciones de Técnico, Defensas Rurales, Almacenes, Ceremonial Militar, Servicios de los Estados Mayores y Comandos Superiores del Ejército y Armada Nacionales, Conservación y Almacenamiento de Material de Guerra, Archivo, Servicio de Transportes a Bordo de Unidades de la Armada y Reglamento para la Secretaría de Guerra, así como también ordenó se creara una Comisión de Historia.

El 15 de octubre de 1931, el General Amaro Domínguez renuncia al cargo y el 7 de noviembre se hizo cargo del Colegio Militar; tiempo después se le designa Director de Educación Militar, sin cesar en su cargo anterior. Con ello tuvo a su cargo el Colegio Militar, la Escuela Naval Militar, la Escuela Médico Militar, la Escuela Militar de Veterinaria y Mariscalía, las Escuelas de Tropa, las Escuelas de Formación y Aplicación de Aeronáutica y la Escuela Militar de Transmisiones.

Durante esa gestión del General Amaro, se inauguraron la Escuela Superior de Guerra, la Escuela Militar de Aviación y la Escuela Militar de Intendencia; su labor de profesionalizar y reformar al Ejército Mexicano finalizó cuando pasó a disposición de la Dirección de Armas.

El 16 de agosto de 1939, el General Amaro Domínguez solicitó Licencia Ilimitada para separarse del activo de las armas, para atender asuntos políticos; para el 1 de octubre de 1942, durante la II Guerra Mundial, el General zacatecano cesó de estar a disposición de la Dirección de Personal y con esa misma fecha fue designado Comandante de la Región Militar del Istmo, que fue creada en la misma fecha. En esa comisión permaneció hasta el 31 de diciembre de 1943 y posteriormente prestó sus servicios como Comandante de las 28/a. y 18/a. Zonas Militares.



Amaro era, pues, un "hombre funcional y necesario" (Loyo p. 183); lo fue en momentos de crisis, de transición, y dejó de serlo una vez que cumplió su cometido. Educado y conveniente en el arte de la guerra y además renuente a la diplomacia política, luego de siete años al frente de la Secretaría de Guerra, desde donde respaldó a tres presidentes, Amaro "regresó a su casi anonimato después de 1931, desapareciendo poco a poco del escenario público del país". Detrás de él quedó un ejército que no era más el mismo, adaptado entonces a su condición institucional. En adelante ninguna rebelión o asonada volvió a poner en riesgo la estabilidad política del régimen posrevolucionario.

Amaro murió el 15 de marzo de 1952, en Pachuca, Hidalgo, cuando se desempeñaba como jefe de la 18 zona militar.

Desde Abril de ese año, en los diarios del país parecieron innumerables notas acerca de los problemas sucesorios del general Amaro, ya que se hicieron presentes varios hijos e hijas procreados fuera del matrimonio. Varias de las propiedades pasaron a muy diversas manos aunque los hijos del matrimonio Amaro/Izaguirre recibieron la mayor parte.

El 4 de noviembre de 1952, aparece en el diario Oficial de la federación el Dictamen por el que se otorga pensión, a solicitud del Ejecutivo, a la señora Eliza Izaguirre viuda del general Joaquín Amaro. Sabemos que en ese mismo periodo, el terreno de su casa anexo a Polanco fue subdividido, trazando dos calles que permitieran la lotificación. En la fotografía aérea de 1956, se ha marcado el lindero original de la propiedad. El predio restante fue seccionado y la casa fue luego cedida a la Prelatura de la Santa Cruz y funcionó como el “Colegio Margarita de Escocia”.



Como referencia, arriba a la izquierda puede verse el “Obelisco” que marca la entrada al fraccionamiento “Chapultepec-Polanco” desde el paseo de la Reforma; a la extrema izquierda, se adivinan los terrenos del “Polo Club” donde ahora encontramos el Campo Marte y Auditorio Nacional. Abajo a la derecha, se distingue la glorieta de Campos Elíseos, frente a la que ahora se accede al hotel Presidente Intercontinental…





Arriba y abajo, vistas de Google-maps de la zona de Chapultepec y Polanco en el año 2014. Como referencia, se ha marcado el lindero original de la casa Amaro/Izaguirre, edificada en 1928-29.



Decía Amaro en 1921: "decir revolucionario equivale a ser hombre, hombre de ideas de progreso, tanto para la querida madre patria como para sí mismo". Ante la ausencia de más elementos, Martha Loyo termina por reconocer en él un "liberalismo moderado, progresista y reformador heredado del pensamiento político del siglo XIX , distinguiéndose por su contenido anticlerical y moralista" (p. 96). A esa ideología nacionalista y anticlerical (p. 183), podríamos agregar que su sentido pragmático de la realidad y su carácter reformador fue producto de su inmediatez, de las vicisitudes de los acontecimientos revolucionarios. Luego de todas las experiencias acumuladas, podemos inferir que Amaro fue uno antes de 1920 y otro después. Con nuevas expectativas, los recursos mediáticos de su triunfo y el grado militar más alto, Amaro emprende su verdadera carrera hacia el ascenso social; una nueva forma de vida transforma al rudo militar de la arracada en un distinguido e instruido oficial del ejército, quizá estimulado por su matrimonio o por el arribo del fino y educado José Álvarez a su Estado Mayor; como quiera, Amaro se transformó a la par de la Revolución. Amaro en efecto "tenía conciencia de su talento natural para la milicia pero sabía que eso no era suficiente. Se fue transformando en la medida en que la Revolución también lo hacía, y buscó la superación no solamente en el conocimiento de las batallas sino en su capacidad de organización y planeación" (p. 94).



En 1957, se encomendó al escultor Humberto Peraza y Ojeda una escultura ecuestre que rindiera homenaje al general Amaro; Peraza es conocido por sus esculturas taurinas, entre las que destacan El par de Pamplona y Juan Silveti para la plaza El Toreo, de Cuatro Caminos; un busto de Carlos Arruza y una estatua de Armillita para la plaza México y otra de Rodolfo Gaona para la plaza de las playas en Tijuana; aun así, su pieza más importante es la recreación del “Pegaso” que adorna la fuente del patio central de Palacio Nacional. El bronce que homenajea a amaro es una pieza de 4,5 m que se encuentra ahora sobre el Paseo de la Reforma y frente al Campo Marte, al otro lado de lo que fuera el jardín de la casa del General…

Peraza comentaba que cuando hizo la estatua ecuestre de Francisco Amaro, el presidente Adolfo Ruiz Cortines la inauguró en el “Campo Marte del Colegio Militar” en 1958, pero a la semana siguiente terminó su sexenio y se fue adeudando una gran cantidad de dinero por ese trabajo. Cuando ingresó a la presidencia Adolfo López Mateos, su gobierno no reconocía la deuda; por fortuna, Aarón Sáenz era muy amigo del comité que encargó el trabajo e intervino, diciéndole al escultor “dame tu recibo y yo lo cobro”…







Citas: Martha Beatriz Loyo Camacho, Joaquín Amaro y el proceso de institucionalización del ejército mexicano, 1917-1931, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas-Fondo de Cultura Económica-Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana-Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca, 2004.



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html

21 comentarios:

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  2. Excelente documentación, mil gracias por su publicación.

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    1. Excelente información. Podrían ser tan amables de ubicar o que fue la Fábrica de Municiones del ejército M exicano?, estaba muy cerca de Los Pinos. Mi suegro, que entonces era Teniente Coronel, fue subdirector de dicha fábrica, más o menos en los 50s. Mi esposo que vivió allí, siendo un niño, recuerda que era una casa muy antigua y que le parecía un castillo. Esta fábrica sufrió una explosión. Tengo mucho interés en ubicarla, al parecer podría ser en lo que ahora está la Montaña Rusa...más o menos.

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    2. ¡Hola Martha!
      La fábrica estaba precisamente en lo que hoy es el perímetro del parque Rosario Castellanos en Chapultepec, frente a las instalaciones del “Club Naval Norte”; limitaba con lo que hoy es el trazo del Anillo Periférico (en su sección boulevard Adolfo López Mateos), Fernando Alencastre, el trazo de Ferrocarril de Cuernavaca (que hoy ocupa la ciclopista) y el escape que da acceso a la planta de tratamiento de aguas negras de Chapultepec.
      Saludos…
      RF

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  3. Me encanta este blog!
    Sé que hacía 1909 existió un lugar llamado la casa colorada, donde además de fabricarse municiones, se utilizaba como habitación para algunas personas. Se trata del mismo lugar que menciona Martha A. Martínez? Me pregunto cómo pudo ser que el mismo espacio se ocupará para ambas cosas? Tiene más información sobre la casa colorada y la alberca Pane?...

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    1. ¡Un saludo Martha!
      Probablemente se refiera usted a la “Quinta colorada”, una pintoresca construcción que se edificó para albergar al guardabosque de Chapultepec. La casa o “Quinta” está al sur del castillo, entre la fuente de Templanza y los Baños de Moctezuma; ahora forma parte de un conjunto que alberga las oficinas responsables del mantenimiento del bosque y alberga un pequeño conjunto cultural y biblioteca. Ya no está pintada de rojo, por lo que resulta insólito el nombre… ;-)
      R.F.

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  4. Muy cerca de esos terrenos, al oriente donde divide Arquimides inicia la Av. fundición, en esa avenida se encuentra la casa del lic. Miguel Aleman Valdez esa propiedad tambien se construyó en esos años inclusive la casa de la mama del Lic. Aleman

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  5. Hola! Soy sobrina nieta de la Sra. Elisa Yzaguirre, esposa del General Joaquín Amaro, ne gustaría tener más información de su desendencia (hijos, nietos) gracias.

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  8. Hola! Soy sobrina nieta de la Sra. Elisa Yzaguirre, esposa del General Joaquín Amaro, ne gustaría tener más información de su desendencia (hijos, nietos) gracias.

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  9. Felicidades por su blog! muy gratamente sorprendida por la cantidad de información y fotos antiguas. Me haría muy feliz si me pudiera brindar información sobre la escultura de la Yegüita de Av Industria Militar, que a mediados de los 50s se hallaba entre el Hipódromo y la Defensa casi esquina con la carretera a la Hacienda de Echegaray. Y si tuviera una imagen sería lo máximo, tengo entendido que era digna de verse y no he podido hallar ni el nombre del escultor. Gracias.

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    1. ¡Hola “Aequis”!
      Hasta donde entiendo, luego de la inauguración del nuevo Hipódromo de las Américas -en marzo de 1943- y como parte del acceso desde las nuevas avenidas (al centro de una glorieta en lo que ahora es el cruce de Av. Industria Militar, Legaria, Cervantes Saavedra y Autopista Urbana Norte), se colocó en 1944 una estatua ecuestre de una yegua con su potrillo sobre un alto pedestal de base rectangular. Cuando se hizo el paso a desnivel del Anillo Periférico, se retiró la escultura y se puso en el acceso del Hipódromo pero luego desapareció. Tengo varias imágenes…
      Luego de las remodelaciones al hipódromo y estar almacenada, se dijo que fue colocada frente al nuevo acceso, sobre Avenida Industria Militar en la plaza de entrada. No tiene placa ni datos del escultor, y más importante aún, es un macho y sin potrillo…
      La tradición cuenta que la pieza original (en realidad dos bronces con bases separadas) se trasladó a la residencia del presidente de la república -Manuel Ávila Camacho- en la calle de Bosque de la Antequera N°60 y acceso por Bosque de Copalar -La Herradura, en Huixquilucan- (a apenas cinco kilómetros del emplazamiento original),donde efectivamente hay una magnífica escultura de una yegua con su potrillo en la sección oriente del amplio jardín.
      ¡Saludos!
      RF

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  10. Hola Rafael,
    Fuera posible publicar una imagen de la Yegüita en su blog para conocerla?
    Y si me permite otra pregunta, pero no todos los días se encuentra a alguien tan bien documentado, sabría dónde quedó la escultura original del Soldado antes sita en la anterior glorieta de Av. Ejército sobre Periférico. Sé de por lo menos 2 esculturas-¿réplicas? del Soldado: una, en el patio de la Defensa y, otra en el Campo Militar N.1 frente a la puerta del antiguo Toreo, y acaso haya más, pero ignoro cuál es la original.
    Mil gracias!

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    1. ¡Hola de nuevo "Aequis"!
      Unque no he terminado de redactar y subir imágenes, puedes encontrar información de "Yegua y Potrillo" en la nueva entrada de “Grandes casas de México” en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/12/casa-de-manuel-avila-camacho-y-soledad.html
      Espero te resulte interesante…
      ¡Saludos!
      RF

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