lunes, 8 de febrero de 2016

La casa de la baronesa Nancy Oakes, en Marsella 44.




La extraordinaria casa que aún se conserva en el N° 44 de la calle de Marsella -en la colonia Juárez de la Ciudad de México-, es un magnífico ejemplo de la arquitectura edificada al término del porfiriato y durante el gobierno del presidente Madero; considerada eje del jet-set mexicano en los años sesenta, alberga ahora la rectoría de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC).



De sus propietarios, la baronesa Nancy Oakes von Hoyningen-Huene es indudablemente el habitante más colorido e interesante: Hija del millonario Sir Harry Oakes que fue asesinado en Bahamas -probablemente a manos de su esposo Alfred de Marigny-, Nancy perdió a sus hermanos en accidentes absurdos y pasó malos ratos en sus matrimonios con Marigny (businessman y playboy), Ernst-Lyssandt von Hoyningen-Huene (de quien conservó el título de Baronesa) y Michael Tritton, con quien habitó en México durante los años sesenta y a quienes está ineludiblemente ligada la fama de la casa...

Edificada entre 1911 y 1913, siguiendo al diseño la ejecución del ingeniero y arquitecto Francisco Martínez Gallardo, la construcción ocupa un lote de poco menos de 2,200 m², con frente norte hacia Marsella, entre las calles dedicadas a Dinamarca y Nápoles, en lo que de origen se llamó la “Colonia del Paseo” y antes de eso había sido parte de tierras cultivadas, propiedad del 5° Conde de Santa María de Guadalupe del Peñasco hasta mediados del Siglo XIX.


Arriba, en un fragmento del plano dibujado por los ingenieros Mc. Clellan y Hardcastle en 1847 titulado “Battles of Mexico” –que es parte del acervo de la Mapoteca Orozco y Berra– puede verse el estado que guardaba la zona en esa fecha. Bajo el título, aparece la Loma de Chapultepec –que albergaba el Colegio Militar– y a la extrema izquierda el Molino del Rey; arriba y a la extrema derecha, el casco de la ciudad de aquella época, que hacia el poniente apenas llegaba hasta el edificio de “La Ciudadela”; al centro, aparece lo que ahora llamamos Avenida Chapultepec y que ahí aparece marcado como “Aqueduct of Belem” y sorprende el que aún no existe el trazo de lo que hoy llamamos Paseo de la Reforma. Como referencia, la estrella roja marca el sitio aproximado en que hoy se encuentra la casa de la calle de Marsella N°44.

De origen, esos terrenos formaban parte de la enorme extensión ofrecida a postores tras la venta de las propiedades del 5° Conde de Santa María de Guadalupe del Peñasco, Ingeniero don José Mariano Espinosa y Cuevas. Entre 1865 y 1872 la zona al norte de la Calzada del Acueducto pasó a formar parte de la Hacienda de la Teja, propiedad del ingeniero Francisco Somera y sobre cuyos peculios se perfiló el “Paseo de la Emperatriz” que hoy llamamos Paseo de la Reforma (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/06/el-alcazar-de-chapultepec-residencia.html), avenida trazada por el ingeniero Luís Bolland por orden expresa de Maximiliano I, ligando de manera conveniente el Cerro de Chapultepec –donde edificaría su Residencia Imperial– con la primera glorieta del Paseo de Bucareli, sitio en que se había colocado la estatua ecuestre de Carlos IV en 1852.



Para 1881, la vasta propiedad de la hacienda entre las calzadas de los acueductos de Belem y San Cosme –entonces ya seccionada por el Paseo de la Reforma – fue proyecto de fraccionamiento por don Rafael Martínez de la Torre -abogado, Regidor del Ayuntamiento de México y Diputado ante el Congreso de la Unión-, sin que se lograra concretar la permisión; para 1882, Martínez de la Torre cedió los derechos de la urbanización a Salvador y Javier Malo Valdivielso y así comenzó la urbanización del sector Sur-oriente del proyecto. Arriba, el “Plano de la Colonia de la Teja - 1881” –que forma parte de la colección de la Biblioteca del Museo de la Ciudad de México–; aunque la urbanización final no corresponde exactamente al proyecto (nótese que a las glorietas no desembocan calles principales), el diseño de retícula alineada al Paseo se conservó; en la imagen se marca con una estrella la proyectada manzana N° 25 de la nueva colonia, en la que a partir de 1911 se edificaría la casa de la que trata ésta entrada.

Aunque el ambicioso proyecto de fraccionamiento de Martínez de la Torre y los hermanos Malo no prosperó en su totalidad, para 1900 la sección sur-oriente se había trazado y urbanizado, pasando a ser la “Colonia del Paseo”, sitio que se consideraba el nuevo sector “Correcto y deseable” en el crecimiento de la ciudad y en el que se edificarían extraordinarias residencias de la colonia americana...



Para octubre de 1900, en “El Mundo” se escribía: “Es ya sin la menor duda, uno de los rumbos mejores de nuestra metrópoli, tanto por el buen clima de aquella parte de la ciudad como por los precios de los edificios que se han construido en sus terrenos…”

En la imagen de abajo, una vista de 1903 sobre la calle de Berlín mirando hacia el sur, donde al fondo se distingue la arboleda de “La Romita”. Es interesante llamar la atención hacia la moderna infraestructura –con alcantarillado oculto, red eléctrica y alumbrado– así como hacer notar las novedosas características urbanas, con edificios que se remeten dejando un pequeño jardín al frente, a fin de exhibir su ecléctico diseño; al centro, destaca la residencia del señor Marquardt, en la esquina de las calles de Berlín y Londres.



El eclecticismo es una tendencia arquitectónica que mezclaba elementos de diferentes estilos y épocas de la historia del arte y la arquitectura. Se manifestó de manera generalizada en Occidente entre 1860 y finales de los años 1920, llegando a México con el Segundo Imperio, para volverse popular desde 1900.



Ese eclecticismo en las edificaciones de la zona es relevante, ya que a pesar de que frecuentemente se le señala como “Afrancesada" -a manera peyorativa- la arquitectura del período, era precisamente la mezcla de estilos lo que prevalecía como vanguardia durante la primera década del siglo, en un abanico que va desde la recreación del “Gótico Isabelino” hasta el “Románico Richadsoniano”, pasando por las interpretaciones Renacentistas, Pompeyanas y/o Palladianas; muestro algunos ejemplos interesantes edificados en las calles de la “Colonia del Paseo”, todos a menos de un par de calles de la casa de Marsella 44.


Arriba, en un fragmento de la magnífica fotografía de Guillermo Kahlo que forma parte de un álbum publicado por “Müller Hermanos” en 1910 con motivo de las fiestas del centenario, aparece la acera poniente de la calle de Dinamarca vista desde la esquina de Liverpool; el grupo de “Casas juntas” fue muy apeciado por quienes se mudaron a la –ya para entonces– Colonia Juárez. De la más pura raigambre ecléctica, el conjunto mezcla materiales como tabique y cintillas de cantera, con azulejos y plomo en una decoración que incorpora elementos académicos, renacentistas, Tudor, Luís XV e Imperio; mejor complemento a la atrevida heterodoxia estilística del conjunto, son el coche que circula por la calle y la casa que se alcanza a distinguir en la Plaza Dinamarca…


La espectacular “fortaleza Románica” que se edificó mirando al sur, en Dinamarca N°42 al cruce con Londres, contenía bajo una silueta almenada una casa de sorprendente vanguardia, que incorporaba baños con agua caliente y W.C., iluminación eléctrica y calefacción. Confundida constantemente con la embajada de los Estados Unidos de América (que estaba en la Colonia Roma -en la esquina de Veracruz y Puebla-) la memorable casa fue demolida y el terreno lo ocupa hoy un edificio de departamentos.


En la otra mitad de la foto de Kahlo -del álbum publicado por “Müller Hermanos” en 1910-, aparece ahora la calle de Liverpool desde la esquina de Dinamarca; la imagen muestra nuevamente el grupo de “Casas juntas” en la esquina, además de una carretela y el tranvía eléctrico y mirando por Liverpool hacia el oriente, la calle de Berlín, donde se levanta la residencia de la familia Madero, edificación que juega un papel trascendente en la historia de Marsella 44.


La casa de don “Pancho Madero” -Francisco Madero Hernández y de Mercedes González Treviño- se edificó por el contratista C. C. Lamm en 1903 sobre un predio en la esquina de las calles Berlín y Liverpool. La edificación de tabique rojo, piedra y pizarra, obedecía a un peculiar eclecticismo influido por la tradición norteamericana; con una alta torre mirador adosada al volumen principal de la construcción, la casa se volvió punto focal de la política nacional en 1910. Propietarios de la hacienda "El Rosario", en Parras de la Fuente -estado de Coahuila-, los Madero/González eran padres del Presidente Francisco Ignacio Madero González, que entre 1911 y 1913 encabezó el gobierno de la República Mexicana.

Es en éste contexto urbano que se edificó la casa de Marsella 44, obra que no solo permanece en pie, sino que ha sido restaurada y bien intervenida…



Según nos dice Adriana Otero Valencia:
“La primera etapa constructiva de la casa puede situarse en el último tercio del siglo XIX. Se trata de un volumen ubicado en la esquina suroeste de la construcción, probablemente elemento de una ranchería que posteriormente fue considerado como una pequeña estancia de servicio…”

Para la edificación, se fusionaron cuando menos tres predios que aún se conservaban libres en la “Colonia del Paseo”, luego “Colonia Americana” y bautizada “Colonia Benito Juárez” en 1910, como parte de los festejos del Centenario; el terreno alcanzaría 2.189 m², con un frente de casi de 45 metros al norte, sobre la calle de Marsella y más de sesenta metros de fondo en algunas partes del terreno de geometría irregular. Abajo, un fragmento del plano de la Ciudad de México, que corresponde a 1907 y que reproduzco gracias a la amabilidad de Javier Balbás, en que he marcado con una estrella el sitio en que se edificó la casa de Marsella 44.



Hay cierta controversia respecto al propietario original del inmueble, y se ha dicho de manera insistente y errónea que la casa se edificó originalmente para don José Victoriano Huerta Márquez, error debido probablemente a que por algún tiempo ocupó una casa cercana, en la calle de Liverpool N°76. Por otro lado, algunos indicios apuntan a que la casa se edificó originalmente para don Luis Martínez de Castro de la Vega, originario de Culiacán y casado con Mercedes Esqueda.

A pesar de que no he podido comprobarlo, parece ser que los propietarios de origen fueron don Salvador Castelló Rivas (1833-1915) y su esposa Gertrudis Sánchez Sánchez (no confundir con el general maderista Gertrudis G. Sánchez ;-) ), originarios de Tamaulipas y cuya particularidad era estar emparentados con doña Agustina Castelló Rivas, esposa de don Manuel Romero Rubio y madre de María del Carmen Romero-Rubio Castelló (1864-1944) que había casado el 7 de noviembre 1881 con Porfirio Díaz Mori (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/casa-de-la-familia-de-teresa-romero.html)



En cualquier caso –y a reserva de confirmar cualquiera de las versiones–, la encomienda del diseño y edificación recayó sobre el arquitecto e ingeniero Francisco Martínez Gallardo que fuera socio del arquitecto Silvio Contri –autor del edificio para la Secretaría de Comunicaciones y Obras Publicas en la calle de Tacuba, conocido como “Palacio de Comunicaciones” y hoy MUNAL–, y poco tiempo después co-autor también del importante edificio de “Excelsior” en Paseo de la Reforma N°18 y con frente también al Paseo de Bucareli.



Francisco Martinez Gallardo, hijo de José María Martínez Llanos y Vicenta Gallardo González Hermosillo, que había estudiado las carreras de Ingeniería y arquitectura casó en 1893 con María Gutiérrez Quevedo y tuvo una destacada práctica profesional en el México de los años que siguieron al movimiento armado; su sociedad con Silvio Contri duró varios años e incluyó también la extraordinaria residencia de la calle de Versalles 49, lamentablemente destruida en 1960 y donde ahora están los edificios N° 47 y 49 de esa calle (uno alberga la Dirección General de Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativa de la SEP).



Para la casa de Marsella, Martinez Gallardo diseñó una edificación que en dos niveles se desplanta al centro del terreno de peculiar geometría -aunque favoreciendo el oriente-, a fin de gozar de vistas perimetrales, desarrollando el proyecto en torno a un patio central. Hacia la calle –orientación norte– el proyecto despliega una fachada simétrica y regular que alberga áreas ceremoniales, como el acceso y su gran escalinata, gran vestíbulo, salón de recibir y comedor formal. Hacia el sur y oriente, se desarrollan las áreas privadas que miran a jardines, favoreciendo la amplia ventana mirador de la recámara principal con la mejor orientación y amplias vistas gracias a su ochavada planta. Hacia el poniente y adheridas a la colindancia, se distribuyeron las dependencias de servicio, aprovechando según el estudio de Adriana Otero Valencia una edificación preexistente.

Abajo, un esquema (norte hacia arriba) nos muestra la distribución general del proyecto de Martinez Gallardo para Marsella 44.



El diseño de fachadas es interesante, con una composición que mucho debe a la obra que para Louis XIV realizó Jules Hardouin Mansart en Versalles, particularmente en el ritmo y proporción de vanos en la fachada, y que recuerda además elementos de la tradición formal inaugurada por Louis XVI, incorporando detalles de “Die Neuen Kammern” que para el Schlosses Sanssouci diseñara Knobelsdorff, salpicado todo con fragmentos rescatados de la opulencia arquitectónica del Segundo Imperio en Francia; influencias que pueden verse también la casa de Paseo de la Reforma N° 297 que en 1936 diseñara el arquitecto Rafael Goyeneche y que ha sido inexorablemente intervenida…


En la simétrica fachada norte de Marsella 44, donde la planta noble está formada por puertas-ventana de alargada proporción e insertas en un muro decorado con entrecalles, resalta la colosal puerta de acceso con su escalinata, y entre las pilastras, balcones sostenidos por ménsulas a manera de consola y bancos con balaustres; la composición, aunque bien unificada, está compuesta de elementos formales disímbolos y eclécticos.



El término ecléctico viene del adjetivo griego (εκλεκτός) que significa "escogido" que a su vez deriva del verbo griego escoger (εκλέγω), puesto que lo que harán los arquitectos y artistas del período, será escoger de toda la Historia del Arte lo que más les interesa…

Cada parte de la composición de la fachada es un claro cumplido a esa tradición ecléctica, respondiendo particularmente a la práctica académica francesa, pero llevada a curiosos extremos: el acceso central, coronado por un frontón curvo, cortado e inserto de un medallón a la manera del renacimiento italiano, más tiene que ver con la Chiesa di Santo Stefano dei Cavalieri –diseño de Giorgio Vasari– anexa al Palazzo della Carovana en Pizza, o el Palazzo Farnese de Roma –cuya ventana y escudo son diseños de Miguel Ángel –.


Por su parte, el entablamento que recibe pilastras de orden Jónico -ornamentadas con guirnaldas-, presenta sobre el arquitrabe un complejo ornamento de follaje sinuoso con hojas de acanto, que debe su inspiración al templo de Venus Genetrix en la Roma clásica; entretanto, el friso presenta bajo la exaltada cornisa, dentículos, ovas y modillones que cambian su ritmo de acuerdo a la inserción de las pilastras, supuestamente provenientes del templo de Cástor y Pólux en Roma; como complemento, esa llegada de las pilastras al arquitrabe, se evidencia con un dado ornamentado también con acantos, pero ahora con diseño proveniente de la tradición inglesa…



La composición de la fachada, remata en general con una airosa balaustrada -eco de los balaustres de los balcones-, contenida entre podios que soportan remates en forma de urnas con asas, urnas que además remarcan el tímpano del acceso principal. Según Rudolf Wittkower, historiador de principios del siglo XX, resalta el antecedente de Giuliano da Sangallo quien usó los balaustres profusamente en las terrazas de la Villa Médici -en Poggio a Caiano-, y empleó balaustradas en la reconstrucción de edificios antiguos, legando el motivo a Bramante y Miguel Ángel.



Las esquinas, tienen un tratamiento más bien barroco, con múltiples pilastras que enfatizan la esquina a manera de pilastras pareadas, muy a la manera de Johan Lucas von Hildebrandt, pero modificando el dado del arquitrabe a fin de hacerlo tan grande como requieren los machones.


Arriba, una fotografía de la esquina norponiente del inmueble en el estado que guarda luego de la restauración de 2015 (a la derecha, se alcanza a ver parte de la amplísima “Bay window” del comedor, de la que hablaremos más adelante); abajo, la fachada oriente de la casa y el jardín.



Hacia el oriente y su jardín, la fachada se desarrolla con aún más libertad, incorporando bajo la ornamentada cornisa que unifica la composición innumerables elementos, que incluyen un pórtico y varias “Bay Windows” que reúnen ventanas de geometría diversa.


El primer balcón sostenido por poderosas consolas pareadas, ornamentadas con roleos, acantos y guirnaldas, inicia la compleja disposición de la fachada que incorpora balaustres, modillones, columnas y pilastras tritóstilas de orden Jónico, escalinatas y ménsulas que sostienen “Bay Windows” recubiertas con ornamentación metálica -con pilastras y guirnaldas- de linaje norteamericano…



En síntesis: una suntuosa edificación de principio de siglo XX, con amplio sótano que funciona como zócalo a una planta noble cuya fachada está decorada a la manera ecléctica.




Por otro lado, ingresar por aquel acceso ceremonial al centro de la fachada principal, salvando la reja frontal y subir seis escalones para llegar a la gran puerta decorada con flores de Lis y remontar entonces una decena de peldaños y llegar al recibidor, es una formalidad que sorprende…

Debo agregar que, de origen, la casa tenía una amplia marquesina sobre el paso principal, bajo el frontón curvo y cobijando el arranque de la escalinata exterior; lamentablemente el dosel de hierro y cristal fue retirado después de 1960, pero en la fotografía de abajo, se alcanza a percibir su estructura sostenida por ménsulas de hierro forjado –en concordancia con el trabajo de la puerta– muy a la manera de lo que sucedía en un “Hôtel particulier” del París de 1910 o en las grandes residencias de la Quinta Avenida de Nueva York…



Traspasada la puerta de hierro forjado, se remontan diez escalones ya dentro del edificio, donde una puerta de madera y cristal -completada por un medio punto rebajado- da paso al recibidor.



La sorprendente antesala asombra por sus dimensiones y la concordancia de los vanos: tres grandes portones acristalados y doble batiente en cada extremo del eje principal –norte/sur–, unen el acceso principal con el patio interior, mientras que portones pareados abren el eje oriente/poniente hacia las dependencias importantes.

Abajo, en un par de extraordinarias fotografías que pertenecen al acervo del Archivo Histórico de la Escuela Bancaria y Comercial (Fondo Nancy Oakes | Archivo fotográfico) y que reproduzco gracias a su amabilidad, aparecen dos aspectos de la antesala de Marsella 44 en 1961; tomadas cuando la casa fue adquirida por Nancy Oakes, muestran el espacio en que desde 1913 se acogía a los visitantes.


En la imagen de arriba, aparecen las puertas del gran recibidor mirando hacia el norte, donde al centro se distingue la reja de acceso desde la que se subió al acceder, y a los lados las puertas que dan paso a una antecámara con baño (izquierda), así como salón principal (derecha). Abajo, una toma del mismo sitio pero mirando hacia el poniente, donde aparecen las puertas que dan acceso al gran comedor (derecha) y antecomedor. En las tomas la casa se hallaba vacía, por lo que a la chimenea decorada con estípites barrocos y los plafones a manera de alfarje, será necesario añadir con la imaginación un enorme candil colgando al centro y los cuadros correspondientes…



Acceder al gran salón por una de esas puertas, daba paso a un par de ambientes de gran amplitud y sobriedad, donde tres de las ventanas de la fachada principal y un balcón que mira al oriente iluminan la porción más grande del aposento y un salón anexo mira hacia el jardín; nuevamente, muestro una fotografía de la casa en 1961 que pertenece al Archivo Histórico EBC (Fondo Nancy Oakes | Archivo fotográfico) y que reproduzco gracia a la amabilidad de Ángela Núñez.

La fotografía mira desde el salón anexo hacia el Gran Salón y las ventanas que miran a la calle; a la izquierda se adivina una de las puertas que comunican al recibidor y a la derecha una de las ventanas que miran al jardín. La distribución es típica de las residencias del período y puede encontrrse en ifinidad de casas edificadas en ese período. (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/06/la-casa-de-la-familia-lamm-martinez.html)



Desafortunadamente no conozco imágenes que nos descubran el amueblado de la casa Castelló luego de su terminación, por lo que me permito mostrar el interor del salón de una residencia cercana –apenas una cuadra–, edificada para don Rafael Ortiz de la Huerta y su señora doña Carmen Rincón-Gallardo, apenas unos años antes sobre la calle de Versalles, y que puede ilustrar el menaje que en un salón de esas caracteristicas se colocaba…
(Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/04/casa-ortiz-de-la-huertarincon-gallardo.html)




Al lado opuesto del Gran Salón de la casa Castelló –mirando al poniente– se localizaba el gran comedor formal, al que tambien se podía acceder desde la antesala. El salón del que muestro una fotografía de 1961 que pertenece al Archivo Histórico EBC (Fondo Nancy Oakes | Archivo fotográfico) y que reproduzco gracia a la amabilidad de Cecilia Sandoval M., presenta el frente largo con una chimenea de magnífico mármol Arabescato Colletino con insertos dorados; algo que me deleita de esa última foto, es que inesperadamente aparece el reflejo del fotógrafo en el espejo sobre la chimenea y frente a la enorme ventana de bahía que mira hacia el jardín poniente…



Creo que en general, éstas imágenes ilustran los acabados del interior de la casa y permiten imaginar las características de otras habitaciones a principio de 1913, cuando se terminó la edificación.



Recordemos que la construcción de la casa coincide con el período en que luego de la renuncia de Porfirio Díaz el 25 de mayo de 1911 y su salida del país, asumió la presidencia interina don Francisco León de la Barra, y luego de las elecciones extraordinarias del 1° de octubre de 1911, ocupara la presidencia Francisco Ignacio Madero González el 6 de noviembre de ese año; un período en el que a pesar de ser considrado el principio de la lucha revolucionaria, no significó una perdida de la confianza en la continuidad de la política y la paz en México, o consecuentemente, una interrupción en las obras de la casa de Marsella 44…


Arriba, una imagen (FINAH) en la que aparecen el Pesidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente José María Pino Suárez en la carretela abierta luego de la ceremonia oficial de toma de posesión en 1911.

Así las cosas hasta el 22 de febrero de 1913, cuando tras un golpe de Estado, Madero y su vicepresidente fueron ejecutados por los golpistas, mientras se le daban toques finales a la casa Castelló…

Esto último es relevante, porque como parte del proceso golpista se dio lo que llamamos la “Decena Trágica” -por los diez funestos días entre el 9 y 18 de febrero-, cuando se produjeron enfrentamientos armados y bombardeos al interior de la ciudad; en particular causó temor en la Colonia Juárez, la quema “…a manos de una turba enardecida” de la casa de don Pancho Madero en la esquina de Berlín y Liverpool, apenas a dos cuadras de Marsella 44.


En “La verdadera Revolución Mexicana”, Alfonso Taracena nos dice: “A las dos de la tarde la casa de la familia Madero, en la calle de Berlín, es incendiada por un grupo de aristócratas cretinos. Abundan por todas partes los hacinamientos de cadáveres en descomposición y es incesante el acarreo de heridos por las ambulancias…”

Y en “Ulises criollo”, José Vasconcelos nos cuenta: “Y donde no quedó piedra sobre piedra fue en la finca de los Madero, por la colonia Juárez. No era propiedad del ex presidente, sino de sus padres. Y éstos la habían construido con dineros ganados a la industria; nunca uno solo de ellos había disfrutado de cargos gubernamentales.”

Las cosas habían cambiado en la Capital de la República y aunque durante el resto del gobierno encabezado por Victoriano Huerta -que tomó la presidencia el 22 de febrero del 1913 y hasta el 13 de agosto de 1914- la colonia Juárez se mantuvo muy controlada porque el presidente despachaba en la calle de Liverpool N°76, los propietarios de Marsella 44 dejaron la casa recién treminada sin inaugurar...



Desde el final de 1914 y hasta 1922, los acontecimientos en derredor de la casa son difíciles de rastrear, casi tanto como lo son para muchas de las otras residencias del vecindario; apenas noticias diversas de los Bringas en Hamburgo 18, los Ortiz de la Huerta en Versalles 112, Azpe en Berlín 29 o los Camarena en Hamburgo 45.

Marsella 44 se asoma apenas en documentos que la ligan con las noticias de enfrentamientos armados en Europa, pero entre 1940 y 41 germina el rumor de que en su interior se gestan las labores de propaganda fascista que Arthur Dietrich llevaba a cabo en México. El rumor nace probablemente del hecho de que la oficina de prensa de la representación alemana se encontraba muy cerca, en Viena N° 17 y que tiempo después Marsella 44, se parapetó detrás de un alto muro que ocultaba su fachada, haciendola blanco de sosprechas...



Para 1962 se da un cambio inesperado: La adquisición del inmueble por parte de la “Compañía Mercantil Anglo Mexicana, S. A.” de matriz inglesa pero registrada en Bahamas, en representación de Mrs. Nancy Oakes, que el 1° de marzo de 1962 casaría con Patrick Claude Tritton. El terreno de 2.189 metros cuadrados mas su construcción fue adquirido por esa Compañía Mercantil de Sociedad Anónima, el 11 de diciembre del 62 para usufructo del matrimonio Tritton/Oakes y la remodelación inició, sorprendentemente a cargo del arquitecto Carral.

Para quienes vivimos en el México contemporaneo, Nancy y Patrick Tritton son practicamente desconocodos, pero en los años sesenta, eran una pareja de gran notoriedad; la boda de 1962 en la residencia del embajador de Gran Bretaña en México y luego la recepción en la casa de don Eustaquio Escandón Galindo, fue noticia mundial y puede ayudar a entender la notoriedad…


Arriba, la nota que apareció en la sección de sociales del New York Times del viernes 2 de marzo de 1962.

La peculiar celebridad de Nancy se originó en la trágica muerte de su millonario padre y el papel central de la heredera de 19 años, con lo que Erle Stanley Gardner -creador de Perry Mason-, llamó “the greatest murder mystery of all time”. Su padre, el millonario anglo canadiense Sir Harry Oakes había hecho fortuna en la minería, explotando lo que se conocía como la mayor mina de oro en el hemisferio occidental -Lake Shore Mines en Kirkland Lake- y fue hayado muerto en su casa de Nassau –Bahamas– el 8 de julio de 1943; nacido en Sangerville -Maine- pero de familia canadiense, Oakes había migrado a las Bahamas (parte del Reino Unido) donde entabló estrecha amistad con el duque de Windsor (Rey Eduardo VIII de inglaterra, corona a la que abdicó a final de 1936), que actuaba cono Gobernador de las islas y gracias a quien recibió el elegante SIR. El asesinato fue atribuido al marido de la joven Nancy, Marie-Alfred Fouquerreaux de Marigny, un “businessman” y playboy -con el que había casado al cumplir 18 años y sin el consentimiento de sus padres- al que la joven esposa defendió en forma apasionada.



La vida de Nancy resultó conmovedora –y ventajosa– para las publicaciones del corazón y aún luego de divorciarse de Marigny en 1949, siguió siendo objeto de constantes reseñas, mas aún luego de perder a sus hermanos (Sydney y William) en absurdos accidentes, concebir a una hija fuera de matrimonio (Patricia Louise Oakes) con un hombre casado (Richard Marius Joseph Greene) y contraer nuevas nupcias con el barón Ernst-Lyssandt von Hoyningen-Huene und Fuchs-Nordhoff; hijo de Hermann Theodor Baron von Hoyningen-Huene y Ursula Maria Elsbeth von Fuchs-Nordhoff, pero ligado también al barón Oswald von Hoyningen-Huene, embajador de alemania e involucrado en el intento de secuestro del duque de Windsor en 1940. Ernst-Lyssandt casó con Nancy el 29 de diciembre de 1952 y luego de tener un hijo bautizado como Alexander George (Lyssardt von Hoyningen-Huene Oakes) se divorció en 1956, luego de obtener la cesión y usufructo del título “Baronin von Hoyningen-Huene”.



Para 1958, Nancy conoció a Patrick Claude Henry Tritton Hurt, un apuesto egresado Eton y Trinity College de Cambridge, nacido el 18 de mayo de 1934 y que reperesentaba varias compañías inglesas en México; así comenzó a pasar largas temporadas en MexicoCity, rodeada de los miembros de la diplomacia acreditada y en particular con Pannonica Koenigswarter –nacida Rothschild–, Paulette Amor –princesa Poniatowska–, y Lascelle Mcclure Goodwill –condesa de Premio Real–.

De Patrick, Anthoy Powel nos dice en “Journals 1987-1989”, que “Tritton enjoyed a well-deserved reputation for fun, unreliability and attractiveness to women. He was also capable of unexpected kindness and patience. When a student at Cambridge he was apparently known to take his horse to lectures! In the sixties he married the fabulously rich and difficult Nancy Oakes, heiress daughter of Sir Harry Oakes, the Bahamian financier victim of the famous wartime murder in Nassau. She and Tritton lived in Mexico City in a palatial house with a swimming pool in the hall. Tritton kept a full pack of Irish hounds and hunted jackrabbit in the desert amidst Aztec ruins.”



La hermosa Nancy Oakes de Marigny/von Hoyningen-Huene/ y ahora Tritton era –literalmente– parte del “Jet-Set” que favoreció varios destinos de mar, y en particular a Acapulco. Jet set fue un término periodístico que se popularizó para describir a un grupo de personas que participaban en actividades sociales inalcanzables al común de los individuos. El término, que reemplazó a “coffee society”, derivaba de ese estilo de vida que acostumbraba trasladarse en los novedosos aviones de propulsión a chorro (“jet aircrafts”) para reunirse, y fué acuñado por Igor Cassini, periodista del New York Journal-American.

Arriba, la imagen de “UPI/Telephoto” del 2 de marzo del 62, en que aparecen Patrick Tritton -arriba a la izquierda- y Nancy Oakes, firmando el libro de registro de la embajada inglesa luego de su boda. Abajo, una fotografía tomada el 14 de julio de 1961 en la embajada de Francia, durante el festejo de la Revolución, aparecen Millicent de Hilyard, Lascelle Mcclure Goodwill -condesa de Premio Real-, Nancy Oakes y Terry Kuhn de Chancellor.



A raíz del matrimonio, además de la casa en la Ciudad de México, los Tritton (siempre con la intermediación de un “Holding” anglo-bahameño) se hicieron de propiedades en Acapulco –Guerrero– y Huasca –Hidalgo– a insistencia de Jean Paul Galipeau (magnate de la televisión canadiense de origen francés, socio de los Vanderbildt y de los Rothschildt) y su esposa Conchita Gutiérrez Chopin, quienes en la Sierra de Pachuca, habían convertido una amplia finca -propiedad de don Alfredo Limantour- en un retiro de acogedores “bungalows” entre bosques, con jardines cuajados de laureles, bugambilias y jacarandas…

Carlos González Gamio nos dice: “…a finales de los sesentas recuerdo la cacería que prepararon Patrick Tritton y Nancy Oaks por los bosques de Huasca. El evento fue a la antigua usanza británica, caballeros de casaca roja, 50 perros de caza y los famosos caballos de Nancy que viajaron desde Nueva York, habiendo sido entrenados en Escocia.”, y perros que Mr. Mauritius, “Master of Mr Tritton's Hounds in Mexico City” mantenía impecablemente aleccionados…


Y termina González Gamio: “Fue un evento magnífico que le redituó una proyección internacional a esa región maravillosa de nuestra geografía nacional, aunque tristemente muy pocos compatriotas lo saben…”


Las transformaciones a la casa de Marsella 44 quedaron terminadas en julio de 1962, y desde ese momento se convirtió en punto de encuentro donde pintores, músicos y toda clase de artistas se daban cita los Jueves; a las tertulias en la casa, asistían Kathleen Annie Pannonica de Koenigswarter con su pasión por el jazz, la “princesita” Elena –hija del príncipe Jean Joseph Evremond Sperry Poniatowski y su esposa mexicana María de los Dolores (Paulette) Amor Escandón– con su insipiente pasión por la fotografía o el periodismo y su absoluto entusiasmo por la astronomía, así como artistas de la estatura de Edward Frank Willis James –aquel aristócrata poeta, escultor y mecenas surrealista que quería "situar un Jardín del Edén" en Xilitla–, o la surrealista pintora Leonora Carrington -ya divorciada de Renato Leduc-, acompañada alguna vez por la pintora Remedios Varo, todos personajes objeto de mito y emulación…



Arriba, en una foto de 1962 en el jardín frente a la recamara principal de Marsella 44, aparecen Paulette Amor, pricesa Poniatowska y su hija Elenita Poniatowska y Amor; años después, en “Leonora”, Elena Poniatowska nos contaría de las visitas a Marsella 44, cuando Edward James departía en grande y era objeto de interés por parte de Nancy y pasión por Leonora Carrington...

Y volviendo a a casa y Anthoy Powel, con aquello de “She and Tritton lived in Mexico City in a palatial house with a swimming pool in the hall.”


En efecto: una de las reformas importantes ejecutadas por Carral en 1962 -a la casona terminada en 1913 por Martinez Gallardo-, fue cubrir el patio central con un tragaluz y aprovechar el sótano para contener una piscina con forma de riñón, a la que se podía llegar desde el gran recibidor, el saloncillo o las recámaras, y en donde además de colgar un tapiz recordando a Artemisa/Diana -en el retrato de Diane de Poitiers-, había una chimenea...

¡Una sofisticación francamente exótica dentro de una casa ecléctica de 1913, en 1962!

Aunque se conservaron buena parte de las características de la casa que para entoces tenía ya cincuenta años de edificada, otras intervenciones relevantes fueron la creación de una cochera en el sótano -donde además de la alberca de creó una sala de máquinas y una nueva cava-, la elevación de los muros perimetrales, la incorporación de nuevas instalaciones hidráulicas y calefacción, así como audaz mobiliario en cocinas y baños, además de las indispensables perreras para los sabuesos de Mr. Patrick.



Así, la casa quedó amueblada con un nuevo y sorprendente ececticismo, que mezclaba diseños modernos con los espacios de la opulenta tradición decimonónica, aún en las habitaciones que no se intervinieron. Como ejemplo, arriba aperecen un par de imágenes del saloncillo anexo al salón principal, en fotografías de 1961 y 2005; la de la izquierda, pertenece al catálogo de la subasta que en 2006 “Louis C. Morton -Subastas-” hizo del contenido de la casa, mientras que la de la derecha es parte del iventario que se hizo para la compra de la casa y que pertenece al Archivo Histórico EBC (Fondo Nancy Oakes | Archivo fotográfico), que reproduzco gracia a la amabilidad de Ángela Núñez. Abajo, una toma de la recamara principal de la casa Tritton/Oakes, mirando hacia las ventanas del jardín, foto que apareció en el catálogo de la subasta que en 2006 hiciera “Louis C. Morton -Subastas-”.



Digno de una nota aparte sería el mobiliario y contenido artístico de la casa, de sorprendente calidad y que años después fuera subastado.

Una nota aquí merece la participación de los Tritton en 1968, apoyando a la representación bahameña en los XIX juegos olímpicos de México.


Entre el 10 y el 28 de octubre de 1968, la casa de Marsella 44 se transformó en sitio de reunión para representantes y amigos de las islas caribeñas y designada "The Bahamas House"; la legación incluyó únicamente a deportistas en carrera, entre los que figuraron Norris Stubbs y Bernard Nottage en 100 metros planos y Edwin Johnson en 200, además de Leslie Miller en 400 y Thomas Robinson en relevos -Tom Robinson competía desde 1956 cuando ganó oro en 200 yardas y plata en las 100-. Aunque no hubo medallas, los festejos en "Bahamas House" fueron memorables.



Luego de 68, la vida en la casa Tritton/Oakes de México se deterioró y para los años setenta, lady Patrick Tritton y su marido se distanciaron dejando de venir a México, pasando la mayor parte del tiempo en Londres, y separándose en 1973. En “A serpent in Eden”, James Owen nos dice que “…both of them liked to drink too much, and this union did not last either; Tritton subsequently married Georgina Ward, previously the wife of Ali Forbes, the socialite and gossip. Following this third divorce, Nancy reverted to the Hoyningen name and style –liking to be addressed as baroness–, and lived between London and the Bahamas...”, pasando ahí la mayor parte del tiempo en la “Jacaranda house” de Nassau.



Aunque la casa de Marsella 44 seguía plenamente mantenida y amueblada, a manos de la “Compañía Mercantil Anglo Mexicana, S. A.”, parapetada tras su muro la edificación languideció hasta el 16 de enero de 2005, cuando murió la baronesa Nancy Oakes de Marigny/von Hoyningen-Huene/ Tritton …

No todos tuvieron palabras amables para Lady Oakes, y entre sus detractores, circuló: “Reckless, selfish and not a little vindictive, she consoled herself in an old age increasingly blighted by frailty and blindness with an occasional lawsuit. Sometimes she hinted darkly that family advisers had been behind her father’s murder, but since she drank more rum than was good for her, and could perhaps no longer distinguish between the truth and what she thought she remembered, such asides were of dubious value. They were always delivered with charm, however, especially if the recipient was a young man.”

Bajo el título de “Subasta de la colección de un Caballero”, la casa de subastas Louis C. Morton liquidó el contenido de la casa el 26 de octubre de 2006, y el inmueble vacío se ofreció en venta.



Los espacios que de nueva cuenta se ponían a la disposición de un diferente propietario, mantenían una sorprendente opulencia, y afortunadamente fueron adquiridos con la intención de conservar el inmueble. Para 2012, la propiedad fue comprada por la Escuela Bancaria y Comercial, a fin de instalar en ella la rectoría del sistema educativo.


En las fotografías de 2012, podemos ver la casa en el estado que guardaba luego de las remodelaciones hechas para Oakes y Tritton en 1962; arriba, el gran recibidor mirando hacia el nor-oriente, con la escalera de acceso a la casa -extrema izquierda- y los accesos al grán salón, aderezados con decoraciones murales de épicas batallas. Abajo, el salón comedor, con sus decoraciones chinescas, que mantenía íntegra la decoración de 1913 diseñada por Francisco Martinez Gallardo. Las imágenes pertenecen al Archivo Histórico EBC (2012 | Archivo fotográfico) y las reproduzco gracia a la amabilidad de Cecilia Sandoval M.



Aunque el entorno urbano se ha transformado notablemente entre 1913 y 2013, la casa de Marsella 44 se encuentra ahora en un sitio ideal –muy cercano a las otras instalaciones de la EBC– para cumplir con las nuevas demandas; hasta donde entiendo, se hizo una exhaustiva investigación acerca del inmueble y optó por una intervención que respetara al máximo el edificio existente.



La restauración corrió a cargo de Rodrigo Remolina Anzures con la intervención y diseño para ampliar el edificio a cargo de “Taller de arquitectura” encabezado por Mauricio Rocha y Gabriela Carrillo. La primera, y muy afortunada decisión, fue retirar la barda frontal, cosa que permitió recuperar la magnífica fachada de la casa que por años casi se había olvidado.



Además, para las adiciones constructivas que el nuevo uso requería, se tomó la magnífica disposición de usar un lenguaje que contrastara con la vieja edificación, agrupando lo nuevo en la parte trasera del predio, permitiendo a la casa de 1913 lucir su diseño sin obstrucciones, luego de que fuera correctamente remozado.



La única intervención relevante en la estructura de la casa (además de las necesarias alteraciones en los sótanos), fue el retiro de la piscina que en 1962 se había construido en el patio central, cosa que permitió recuperar la luminosidad de los espacios medios y generó una magnífica articulación con el nuevo proyecto, ya que ahora ese patio es el centro en derredor del que se distribuye el movimiento de las oficinas.


Arriba, una fotografía actual del patio central de Marsella 44, donde pueden verse la jardinera de la planta baja, las ventanas de la planta principal –las tres puerta/ventanas de la izquierda, corresponden al gran recibidor de la casa– y la nueva adición para las oficinas de la rectoría de la Escuela Bancaria y Comercial. Abajo, una imagen que muestra el amplísimo “Bay window” del comedor en el uso que ahora tiene, como parte de los espacios de reunión de la rectoría de la EBC.


La restauración de la casa resultó de magnífica factura, con correcta conservación y recuperación de acabados, adecuándolos al nuevo uso; el “Bay window” del comedor es un buen ejemplo, espacio que había perdido los ventanales originales y que fueron repuestos con excelentes resultados. Además, en el exterior se alcanza a entender la sutileza de la remodelación y ampliación, ya que ante a la estructura original de la casa y su opulenta decoración -en la que se recuperó parte del trabajo en cantera, así como la presencia original de esa amplia ventana en voladizo del comedor-, se percibe apenas la intervención, que con un lenguaje diferente delata la ampliación.



Algo similar sucede con espacios como la recamara principal, que con sus estupendas ventanas que miran hacia el jardín sur-oriente, ahora alberga una biblioteca y sala de juntas. En general a las ventanas se les retiró la pintura blanca, a fin de exhibir la magnífica madera que las forma y al interior se conservó el dorado de los marcos que las engalanan.


Esas ventanas de lo que otrora fuera la recamara principal y ahora biblioteca, permiten también entender desde el exterior la cuidadosa restauración del inmueble, con la reposición de las tallas deterioradas y consolidación de la cantera que se preservó, además de que hace evidente el respeto de la ampliación, que detrás del volumen ochavado de la recamara, apenas insinúa su presencia…



El mejor ejemplo que puedo dar de lo afortunado de la ampliación y lo exitoso que resultó la preservación de la casa Castelló es mostrar la fotografía de abajo, tomada desde lo alto de la extensión a cargo de “Taller de arquitectura” y en que aparece la fachada oriente de la casa terminada en 1913 y restaurada por Remolina desde 2014, con la ampliación de 2015 en la parte alta, enfrentadas a su contexto de altos edificios en Paseo de la Reforma.



Es una afortunada coincidencia el que Marsella 44 haya quedado en buenas manos y que una de las “Grandes casas de México” se haya preservado de manera tan adecuada…

No es de sorprender que en 2015, la intervención haya sido distinguida con una Medalla por el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, como ejemplo de trabajo de restauración, reconversión e intervención arquitectónica.




Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html






13 comentarios:

  1. Muy interesante su blog como siempre, y en el caso, entrañable para mi, de Marsella 44, en la que tuve el honor y gusto de coordinar la obra de restauración. Ojalá pueda incluir unos párrafos al respecto. Además de Cecilia Sandoval y Adriana Otero, conozco datos muy intersantes al respecto de la casa (incluso tuve la suerte de hallar la evidencia que nos dio la fecha de construcción de la casa) que con gusto puedo aportar a esta nota de su muy interesante blog. En fin, pues que gusto que se vaya aclarando la historia de nuestra querida Marsella 44, y que la EBC haya tenido el acierto de abrirla nuevamente a la ciudad para disfrute visual de todos quienes pasan por ahi. Un saludo, Rodrigo Remolina Anzures

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    1. ¡Rodrigo!
      Un gusto leer el cometario, y comparto la alegría de que la casa esté nuevamente visible desde la calle y en manos de una institución que haya decidido conservar y preservarla. Mis felicitaciones por la intervención, un extraordinario trabajo de conservación y recuperación.
      ¡Me encantará estar en contacto!
      Gracias…
      RF

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Es muy interesante toda la información de su blog y admiro la paciencia y tiempo que debe tomar toda la investigación. Yo actualmente estoy haciendo mi tesis de arquitectura sobre el estilo neobarroco. Se que usted es un experto en el tema y me encantaría, si usted lo desea, que me proporcionara alguna información o entrevista que me ayudara con mi investigación.

    Saludos
    Linda Bernal Sánchez

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    1. Con gusto Linda; ya me dirás qué es lo que necesitas…
      RF.

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  4. Hola Sr. Fierro, Mi nombre es David Cruz Silva, le pido por favor - la informacion de contacto del Sr. Arq. Alejandro Diener Struck. Mi abuelo, Ricardo Silva Alvarez (Villa de Alvarez, Colima) era pariente de la Sra. Maria Sruck Alvarez de Diener (Joyeria la Perla). Estoy recaudando informacion genealógico de la Familia Silva Alvarez. Saludos y atte., David Cruz Silva (Correo: dav_cruz@hotmail.com) (Tel/USA 619.843.0179 Tel/Tijuana 664.621.9049)

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  5. Bastante interesante! Lascelle Mcclure Gudewill era mi tía abuela, y creo yo haber visitado esta casa en mi adolescencia con mi abuela Marie Gudewill

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  6. Bastante interesante! Lascelle Mcclure Gudewill era mi tía abuela, y creo yo haber visitado esta casa en mi adolescencia con mi abuela Marie Gudewill

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Hay planos en que aparece el apellido, pero en el currículum del arquitecto Carral, no aparece la intervención...
      ¡Saludos!
      RF.

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