viernes, 2 de diciembre de 2016

Casa de Manuel Ávila Camacho y Soledad Orozco en La Herradura




En la parte norte de lo que hoy conocemos como la 1° sección de “La Herradura” -en el municipio de Huixquilucan- se conserva la “Casa Grande” que para Soledad Orozco -su esposa-, edificara el general Manuel Ávila Camacho durante 1946, en lo que fuera el Rancho de la Herradura, propiedad urbanizada a partir de 1962 como “Fraccionamiento Campestre La Herradura”.


La espectacular edificación, de singular “influencia académica”, se conserva al centro de un terreno de más de 5,000 m² con varias edificaciones anexas que incluyen una capilla que doña Soledad Orozco mandó diseñar en 1957 -recuperando portada y retablo coloniales-, como mausoleo para el ex presidente; la casa preserva mobiliario y decoración de 1950, como “Residencia para visitantes distinguidos del gobierno federal”, luego que fuera donada para ese propósito en 1989 y entregada en 1997.



En mayoría, los expertos coinciden en que Manuel Ávila Camacho fue la mejor elección posible de Lázaro Cárdenas para sucederlo en la presidencia, manera de tranquilizar a parte de la sociedad conservadora, alterada por avances socialistas si el general Mújica llegaba a la jefatura. Hombre templado y bien engranado al nuevo sistema partidista, embonó perfectamente y mantuvo en función la maquinaria entre 1940 y 46…



Manuel Ávila Camacho nació en Teziutlán -Puebla-, el 24 de abril de 1897, tercer hijo (de ocho) del comerciante Manuel Ávila Castilla y Eufrosina Camacho Bello. Hizo estudios primarios en el Liceo Teziuteco y apenas concluyó bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria ya que la revolución le impidió continuar con estudios universitarios.

De entre los hermanos (Maximino, María Antonieta, Manuel, Miguel, Ana María, Rafael, Gabriel y Eulogio, todos Ávila Camacho) destacó el mayor, como gobernador del estado de Puebla y Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en el gobierno de su hermano, período en el que edificó una espectacular vivienda en Polanco –con miras a ser la residencia del presidente de México-, que puede verse en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/la-casa-avila-camacho-jauregui-lopez.html



Luego de unirse a la Revolución en 1914 -como segundo teniente al mando de tropa-, Manuel Ávila Camacho alcanzó el grado de coronel en 1920, desempeñándose como jefe del estado mayor del general Lázaro Cárdenas que entonces era jefe militar y gobernador de Michoacán y con quien entabló buena amistad; para 1930 participó activamente -ya general de brigada- en los gobiernos de Pascual Ortíz Rubio y Abelardo L. Rodríguez como oficial mayor de la Secretaría de Guerra y Marina, para luego -con la llegada a la presidencia de Cárdenas- ser Secretario de la Presidencia.

Desde el 16 de diciembre de 1925 el ya general Ávila Camacho había casado con Soledad Orozco García, originaria de Zapopan -Jalisco-, que luego sería primera dama recordada por su labor de beneficencia, amistad con Amalia Solórzano de Cárdenas y Beatriz Velasco de Alemán y que años más tarde sería postulada como candidata a diputada por León -Guanajuato-.


Además de donar la casa de la que trata ésta nota, doña Soledad Orozco García de Ávila-Camacho, fue inmortalizada también por haber apoyado a “La Liga Nacional de la Decencia” cuando a través del arzobispo Martínez se cubrieron con un taparrabo “…las turgencias de las opulentas y voluptuosas formas de La Diana cazadora”, estatua de Juan Fernando Olaguíbel colocada como “La Flechadora del Norte” en una fuente del Paseo de la Reforma frente al Bosque de Chapultepec…




Durante su período presidencial, Manuel Ávila Camacho y Soledad Orozco usaron poco la “Residencia Oficial” que Cárdenas había elegido en sustitución del Castillo de Chapultepec (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/07/casa-martinez-del-rio-rancho-la-hormiga.html ), y ocuparon la casa N°135 de la Avenida del Castillo de Chapultepec -en la parte baja de Lomas de Chapultepec-, avenida que hoy conocemos como “Anillo Periférico” y que en esa zona oficialmente se llama Boulevard Manuel Ávila Camacho (en el terreno que ocupaba a casa se levanta ahora “Lomas Plaza”) . Además doña Soledad mantendría hasta su muerte una casa en el N°90 de la misma avenida, justo al cruce con las vías del ferrocarril de Cuernavaca (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/09/avenida-del-castillo-de-chapultepec-n.html ).



Con frecuencia, don Manuel solía retirarse para pasear y montar, a un rancho en el Estado de México, apenas a unos kilómetros del sitio en que se edificaba el nuevo complejo militar -con el Hospital Central, las dependencias de “Industria Militar” y el nuevo edificio para la Secretaría (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/12/hospital-central-militar.html)-, a un costado del “Campo Militar N°1” y de la zona donde autorizó al inquieto Bruno Pagliai a edificar el nuevo Hipódromo de Las Américas que se inauguró en 1943 con la inversión de Gustavo Zepeda Carranza, Carlos Gómez y Gómez, Ben Smith y John L. Sullivan.

Ese rancho había quedado en manos del general Ávila Camacho desde 1931, cuando gestionó que la poción Nor-este de la propiedad -con forma de herradura- se incorporara al resto de la finca en el municipio de Huixquilucan; según cuenta Manuel Ávila-Camacho López -hijo del general Maximino Ávila Camacho y sobrino de don Manuel-, “…los terrenos de La Herradura, fueron regalo del presidente Pascual Ortiz Rubio a mi tío -Manuel Ávila Camacho-, como también le regaló a mi papá (Maximino Ávila Camacho) los terrenos del Batán, en San Jerónimo”.

En los tiempos de los “presidentes-militares”, los favores se pagaban con propiedades, como el mismo Presidente Ávila Camacho agradeció al doctor Octavio Mondragón cuando le salvó de un atentado en Abril de 1944, regalándole una casa en Lomas de Chapultepec (Sierra Fría 260, esquina con Aconcagua).


Al final de su gestión, Manuel Ávila Camacho decidió con su esposa, reedificar la “Casa del rancho” con una buena construcción que sería diseñada por el arquitecto Manuel Giraud Esteva, y para 1947, la nueva casa de “La Herradura” estaba terminada y en proceso de amueblado. Arriba, en el fragmento de una fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1949 y que mira hacia el sur-oeste, aparece en primer término parte del circuito del Hipódromo de las Américas y sus caballerizas (donde ahora está el “Centro Banamex”) y a la izquierda la zona de “Industria Militar”; al centro, destaca la recién trazada colonia “Lomas Hipódromo” con las calles Saratoga, Santa Ana y avenida del Conscripto, que además limita -a la derecha- los terrenos del Campo Militar N°1. He marcado la parte alta de la loma del Rancho la Herradura, donde se distingue la enorme construcción de la casa Ávila Camacho / Orozco; a lo lejos, se distingue -a la izquierda- la cimera en que se urbanizó luego “Lomas de Tecamachalco” y a la derecha los terrenos que ahora ocupan “Bosque Real” y “Lomas Country Club”.



En la meseta del cerro, al Nor-este del rancho de 147 hectáreas, el arquitecto Manuel Giraud Esteva diseñó una sorprendente edificación con más de 2,500 m² construidos, en un peculiar estilo de influencia académica pero concepción moderna, que se desarrolla en torno a un eje norte-sur constituido por un espectacular pórtico -que mira al sur-, un “Hall” de distribución y su amplia escalera de diseño imperial y derrame curvo.





Ese pórtico remataba hacia el exterior con las espectaculares vistas hacia las cañadas que hoy ocupan los fraccionamientos Tecamachalco y Bosques de las Lomas y estaba adornado con el camino de acceso, una arboleda y una serie de esculturas, entre las que destacaba una magnífica copia del Apolo de Belvedere o Apolo pitio, que forma parte del acervo del Museo Pío-Clementino.






El eje Oriente-Poniente de la construcción, se alineaba con un amplio corredor que unía las dependencias principales, iniciando con el pórtico de acceso para automóviles -sobre el frente oriente de la edificación- que miraba hacia las instalaciones militares y el nuevo Hipódromo a través de una zona de picadero y amplísima extensión ajardinada en la que pasado el tiempo se colocó una escultura ecuestre.


En ese jardín oriente, aún se conserva el par de bronces, que de origen formaron el remate del monumento de acceso al “Hipódromo de la Américas”; luego de la inauguración del nuevo Hipódromo -en marzo de 1943- y como parte del acceso desde las nuevas avenidas (al centro de una glorieta en lo que ahora es el cruce de Av. Industria Militar, Legaria, Cervantes Saavedra y Autopista Urbana Norte), se colocó en 1944 una estatua ecuestre con una yegua y su potrillo sobre un alto zócalo de base rectangular. Cuando se hizo el paso a desnivel para el “Anillo Periférico”, se retiró.


Arriba, en una imagen oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1946, que mira hacia el oriente, destaca el nuevo edificio de la Secretaría de la Defensa -a la derecha-; al centro, aparece la glorieta que marcaba el acceso al hipódromo de las Américas -la avenida curva hacia abajo-, al cruce de la recién trazada Calzada Legaria, la entonces prolongación de la Av. del Castillo (que ahora es “Autopista Urbana Norte”), y la Av. Industria Militar. La avenida arbolada que se distingue a la extrema derecha es Ejercito Nacional Mexicano que limitaba el “Club Raqueta Chapultepec”(donde ahora se encuentran el Centro de Evaluacion del Ejercito y Fuerza Aérea, e instalaciones del Registro Federal de Armas de Fuego y Control De Explosivos) y los terrenos del “Club Arturo Mundet”.

La tradición cuenta que la pieza original (en realidad dos bronces con bases separadas), había agradado tanto al presidente de la república que se trasladó a la residencia campestre del ya ex presidente -“La Herradura” - a apenas cinco kilómetros del emplazamiento original, durante la regencia de Fernando Casas Alemán...




Y ya que estamos con los jardines del eje oriente-poniente, terminemos con los del extremo poniente, donde además del acceso a las amplias dependencias de servicio, la casa miraba hacia un lago en forma de riñón -excavado en la zona alta del terreno y bordeado con un ecléctico arbolado de pinos, cedros, eucaliptos y palmeras-, cruzado por un puente que llevaba al acceso principal, con área de cocheras, guardias y jardineros.



El exterior de la “casa grande” muestra elementos de tradición académica, con grandes paños aplanados y pintados de blanco, con decoración tallada en cantera gris que acentúa vanos y remates con marcos, cornisas y balaustres, encuadrando además los accesos y vanos principales con pilastras y columnas de orden corintio, que en el caso del pórtico sur se vuelven colosales. Además, la totalidad de la casa se desplanta sobre un basamento trabajado en recinto, que recibe escalinatas y alfardas, además de ornamentos con veneras, caracolas y tiestos.



El pórtico sur, además de las columnas y pilastras de orden gigante que contienen al cobertizo acristalado, está decorado con estatuas de influencia académica pero factura contemporánea, entre las que destaca “Amor de Madre”, pieza muy del gusto de doña Soledad Orozco que durante su período como primera dama apoyó que el 10 de mayo se dedicara a la celebración de las madres…



Aunque por diseño, el acceso principal y ceremonial de la casa se daba por el pórtico oriente -con marquesina para autos y una gran puerta de hierro-, el pórtico sur siempre ha llamado la atención de los visitantes; las cuatro enormes columnas de orden Corintio que dan marco a la platea cubierta y puertas que dan paso al hall que conduce a la escalera, siempre ejercen un cierto magnetismo sobre los espectadores, y a pesar de su bárbara gradación es un espacio que tiende a estar ocupado…



En la fachada sur, además del pórtico, llama la atención un ventanal que poco coincide con las normas académicas del diseño y acusa las características “modernas” (la forma sigue a la función) del edificio; me refiero a la ventana vertical del gran salón, que acusa la doble altura del espacio que por un lado mira al sur y por otro tiene acceso desde el hall y el pórtico.



Al interior, la casa diseñada por Manuel Giraud fue decorada por doña Soledad, asesorada por el entonces muy prestigiado diseñador Harry Bloc, con amueblado y ajuares de tradición conservadora y ecléctica, aludiendo a la “Période Dorée” del S. XIX., y con interés puesto sobre muebles franceses del período Louis XV y XVI así como en porcelanas de la “Manufacture nationale de Sèvres” y “Meißner Porzellan”.


De entre las habitaciones, evidentemente destaca el Gran Salón, con 140 m² y doble altura, decorado con ecléctica opulencia y donde sobresalen el candil de 60 luces acompañado de dos candiles monumentales de pedestal, el enorme tapete de Aubusson, y las diversas piezas de porcelana azul y bronce dorado que adornaban la chimenea.





La planta baja de la casa albergaba esa amplia estancia y un comedor con 16 puestos al otro lado del pasillo, ligados por el “Hall” con escalera frente al pórtico sur hacia una galería y el despacho de don Manuel y su biblioteca hacia el oriente, flanqueando el vestíbulo de la entrada principal; hacia el poniente, la construcción alberga un salón familiar, ascensor, estudio, desayunador, patio interior, cocina y alacena con despensa y bodegas, estancia de empleados y escalera de servicio.



La planta alta estaba ocupada por una galería-estudio, un saloncillo acondicionado para doña Soledad, tres grandes habitaciones con vestidor y baño, así como dos recámaras secundarias; además, hacia el poniente, los cuartos para servicio interno y su escalera, cuartos para lavado, planchado y almacenaje de blancos, además del indispensable tendedero.



Terminado su sexenio, el general Ávila Camacho se apartó de la política y retiró a vivir en e "La Herradura", donde gracias a su esposa mantuvo una intensa vida social. Por la “Casa Grande” visitaron desde Eleanor Roosevelt, Rita Hayworth y Dolores del Río, hasta los duques de Windsor, los príncipes Felipe de Edimburgo y Bernardo de Holanda, pasando por Fulgencio Batista, Harry S. Truman y Orson Welles, sin olvidar a Carlos Pellicer, Juan Rulfo, José Clemente Orozco o Manuel Suárez y Suárez.


Siempre sorprendía el que la lujosa casa estuviera dentro de un rancho productivo, cosa de la que se aprovechaba don Manuel para hacer largos paseos a caballo por la amplia propiedad, terrenos que con el tiempo pasaría a ser un fraccionamiento campestre que tomó el nombre del rancho…



Manuel Ávila Camacho murió en "La Herradura" el 13 de octubre de 1955 y tiempo después doña Soledad Orozco mandó diseñar una capilla -recuperando portada y retablo coloniales-, como mausoleo para su esposo y ex presidente; la capilla/mausoleo con coro alto, sillería, altar y cripta, (además de presbiterio, y sacristía en la parte baja), fue edificada en 1957 siguiendo un proyecto del arquitecto Juan Sordo Madaleno, que integró a un edificio de sobrias líneas modernas, dos magníficos conjuntos del siglo XVII.



Cuenta además Manuel Ávila-Camacho López -hijo de Maximino Ávila Camacho y sobrino de don Manuel-, que durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines “la señora Orozco cambalacheó con el Presidente una casa en Cuernavaca por la construcción de la capilla para La Herradura; incluso, decidió que el día que muriera, sus restos -como los de los reyes de España-, se colocaían junto con los de su marido, bajo el altar mayor de la capilla…”



Aunque doña Soledad mantendría como residencia una casa en el N°90 de la Avenida del Castillo de Chapultepec, conservó y habitó también la casa del rancho del que ahora era propietaria. Así, por órdenes de Soledad Orozco viuda de Ávila Camacho, en 1962 se urbanizó y puso luego a la venta el “Fraccionamiento Campestre La Herradura” -fraccionamiento residencial, campestre, entre lo más moderno de su tiempo, con red de gas e instalaciones eléctricas ocultas- en lo que había sido parte del Rancho de la Herradura, donde ella conservó una amplia parcela de poco más de 5000 m² hasta 1996. Con frecuencia me preguntan: ¿Por qué se llamaba “La Herradura”?


Lo que hoy conocemos como la 1° sección del fraccionamiento La Herradura, era parte de ese rancho que se incorporó al municipio de Huixquilucan -con perfil de Herradura- y de ahí el curioso nombre; las más de 147 hectáreas de la propiedad forman ahora parte del área conurbada de la Ciudad de México, y la “Casa Grande” del rancho, ocupa un terreno de 5,270 m² identificado con el N° 60 de Bosque de la Antequera, limitado al norte por la propia calle Bosque de la Antequera, hacia el sur Bosque de Copalar, al este Bosque de Novara y al oeste, Bosque de Huapala…

En la imagen de abajo, aparece el terreno de la casa rodeado por el fraccionamiento La Herradura; abajo a la derecha, señalo la capilla/mausoleo que se edificó en 1957. Aunque la urna del ex presidente se colocó ahí, fue luego trasladada al Panteón Francés de San Joaquín, donde se edificó una cripta para recibir los restos de Manuel Ávila Camacho y su esposa.



Aunque el ex preidente había especificado que “… se donara la casa para escuela o biblioteca pública”, doña Soledad especificó que “-El inmueble se destinaría única y precisamente para casa de visitas de altos dignatarios de gobiernos extranjeros; que el gobierno sólo podría tomar posesión hasta la muerte de la donante; que junto con el predio y las construcciones se entregaría todo el mobiliario, lámparas, cuadros, estatuas, adornos útiles, enseres y máquinas sin exclusión, así como la biblioteca con libros de la disciplina militar y los preferidos del expresidente, en el estado en que se encontraban…”

Además, puntualizó que sus restos serían sepultados junto a los del expresidente, para lo que se construiría un nuevo monumento a la memoria del general de división Manuel Avila Camacho, en el Panteón de San Joaquín.


El uso que explicitó Soledad Orozco para la donación contrastaba con la práctica diplomática, por la que los dignatarios y otros visitantes ilustres suelen hospedarse en suites presidenciales de los hoteles más prestigiosos, o en casas privadas de sus embajadores en turno…

El 28 de agosto de 1996 murió Soledad Orozco viuda de Ávila Camacho y para enero de 1997, la Presidencia tomó posesión de la propiedad a fin de usarla como “Residencia para visitantes distinguidos del gobierno federal”.




Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html







Con regularidad y frecuencia, la casa aparece en notas de batahola antigubernamental; ejemplos interesantes fueron: http://www.m-x.com.mx/2013-07-07/el-tesoro-oculto-de-la-presidencia-int/, http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/residencia-avila-camacho-un-palacio-que-indigna o el video https://www.youtube.com/watch?v=Zbm2qcOALZU










1 comentario:

  1. Qué ganas de averiguar de dónde provienen la portada y el retablo de la capilla. Maravillosa entrada, gracias.

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