domingo, 15 de enero de 2017

La casa de Hugo y Clara Scherer en Paseo de la Reforma




Her Hugo Scherer nació en Alemania y formó su fortuna en el ramo de la minería; eventualmente -hacia 1870-, incursionó en la industria manufacturera, producción agrícola y trasformación ferrocarrilera de México, conquistando servicios bancarios desde 1888, y llegando a ser el representante en México de Edward Noetzlin de la casa Bleichroeder (-bolsista de Bismark-). Gozó por apenas tres años de su casa en Reforma…



Hay innumerables -y contradictorias- versiones acerca del origen de Scherer, además de que la indagación se complica por la coexistencia en México de tres familias con el mismo apellido. Usaré los datos amablemente proporcionados por la señora Mª Lourdes Farnés Scherer (nieta de Hugo Scherer Sr. y sobrina de Hugo Scherer Jr.) complementados con lo escrito por Stephen H. Haber (The industrialization of Mexico, 1890-1940), aunque cabe aclarar que datos enfrentados son proporcionados por Leonor Ludlow, Elia Baltazar González -que habla “de otro Scherer de origen criollo”- y Corinne A. Krause (Los Judíos en México) quien presenta a don Hugo como “…otro judío alsaciano”.


Don Hugo Scherer probablemente llegó a México en 1869 como parte de una oleada de alemanes industriosos que arribaban desde 1822 con la “Compañía Alemana de la Indias Occidentales” procedentes de Hamburgo y Bremen; para 1871 –luego de la reelección de Benito Juárez y justo antes del “Plan de la Noria”–, trabajaba en la industria minera que prosperó con la explotación de la mina La Providencia de El Oro.


Don Hugo casó con Clara Scherer Pino, con quien engendró 4 hijos todos Scherer y Scherer (Carlos -que murió a los 5 años-, Amelia -que casó con el Sr. Farnés-, Pablo -padre del periodista Julio Scherer Garcia- y Carmen -que fue la esposa del Sr. Eduardo Gou, de Mudanzas Gou-. En la foto de arriba, Clara Scherer Pino (n.1867 y casada el 10 de septiembre 1888 con Hugo Scherer), durante una Kermés en el Club Alemán –primera de pie de izquierda a derecha-.

Además de actuar como Cónsul de Persia en México, Scherer Sr. formaba parte de los consejos de Administración de la compañía Minera Santa María de la Paz y de Minas de Fierro del Pacífico y era además director de la “Mexican Mining and industrial Company” que desde Londres canalizaba inversiones a México, así como miembro fundador del consejo directivo del Banco Nacional de México.



Con Hugo Scherer Pino (su primo hermano y cuñado), fundó la “Hugo Scherer y Compañía” en la que como miembro sostuvo y participó demás en los consejos de administración de la compañía Bancaria de Fomento y Bienes Raíces de México, el Banco Central Mexicano y la Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura.

De la explotación minera y actividad financiera, Scherer Sr. y Jr. migraron a la manufactura, siendo accionistas de la Compañía Industrial Manufacturera (conglomerado textil del algodón), la Compañía Compresora de Algodón (que operaba en Torreón), El Buen Tono (manufactura de cigarros), así como de la Compañía Nacional Mexicana de Dinamita y Explosivos y de la Fundidora Monterrey.



Para 1891, don Hugo Scherer vivía con su esposa Clara e hijos en la Calle Sur 24 N°807 (Hoy Sadi Carnot y antes Calle del Sur 14, a unos metros de donde hoy está el Campus San Rafael de la UVM) y se trasladaba diariamente a sus oficinas de “Scherer y Cía.” en avenida Oriente 10 N°541 (hoy Avenida Uruguay antes Calle de Don Juan Manuel N°8) a dos cuadras de la Plaza Mayor.

En 1900, los primos Scherer edificaron en el entonces lejano y bucólico Mixcoac, un Chalet campestre para el descanso de la familia, del que se puede leer más en https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/04/quinta-chalet-de-la-familia-scherer-en.html


Ése Hugo Scherer -Pino- (que por claridad, en documentos se identificaba como Jr.) era reputado por su apostura y gallardía, además de conocido por su extraordinaria capacidad para las actividades comerciales; fue amigo íntimo de los hermanos Limantour y muy cercano a Miguel Macedo, así como criticado por compartir intereses con Ignacio De la Torre. Además, participó activa y decididamente en la organización de las “Fiestas del Centenario de la Independencia de México” al lado de don Enrique Creel, Secretario de Relaciones Exteriores.


Arriba, la casa de Hugo Scherer Jr. sobre Paseo de la Reforma en 1926, residencia que recibió a los miembros del contingente militar enviados por el gobierno alemán para las “Fiestas del Centenario de la Independencia de México” en Septiembre de 1910.

Entre 1897 y 1901, don Hugo Scherer Sr. había adquirido tres magníficos predios, conformando la cabecera de manzana y con frente al Paseo de la Reforma, incluyendo la casa en esquina con la calle de Versalles -que había pertenecido a la familia Romero- y frente a la glorieta que desde 1877 había recibido el monumento obsequiado a la ciudad por don Antonio Escandón.


El diseño de ese monumento se había encomendado en 1871 al arquitecto Ramón Rodríguez Arangoiti, aprovechando bocetos de Manuel Vilar y la escultura que este había ejecutado, aunque cambiando esculturas alegóricas. Inesperadamente, luego de una estancia en París durante 1873, cuando su sobrino -Alejandro Arango y Escandon- vio una exhibición del trabajo de un creativo escultor de apellido Cordier, Escandón canceló el trabajo de Rodríguez y encargó nuevas esculturas a Cordier.

Alejandro Arango, había visto la estatua ecuestre -que ahora se encuentra en Cairo-, del virrey Ibrahim Pacha, que Cordier realizó en 1872; igualmente, desde ese mismo año, se exhibían ya las maravillosas cariátides “Harmonie” y “Poésie” del grand foyer del Palais Garnier. Abajo, dos de las esculturas de técnica mixta -bronce y alabastro-, “Négre du Sudan” (que se conserva en el Musée D’Orsay) y “La Juive d'Alger” (de la colección de The Metropolitan Museum of Art) ejecutadas por Cordier.



El escultor Henri Joseph Charles Cordier (Cambrai 1827 - Alger 1905) ejecutó además –entre muchas otras–, las estatuas del Mariscal Gérard (1856, Verdun), el “Triomphe d'Amphitrite” (1861), y la de Jean-Baptiste para la torre Saint-Jacques de Paris.

Para México, Cordier realizó hacia 1873 la estatua de “Christophe Colomb”, flanqueada por cuatro extraordinarias figuras de dominicos y franciscanos (Juan Pérez de Marchena, Diego de Deza, Bartolomé de las Casas y Pedro de Gante) que le apuntalaron en la misión evangelizadora; además, ejecutó también en bronce dos relieves que adornan el pedestal y que representan las selvas vírgenes y la construcción de la primera capilla en tierras americanas. Las esculturas se presentaron al público francés a inicio de 1875 frente al "Palais de l'Industrie" al lado de Champs Elysées.


El conjunto llegó a Veracruz a fin de 1875, y las esculturas fueron instaladas definitivamente en 1877 sobre el zócalo diseñado por el arquitecto Eleuterio Méndez y ejecutado en magnífico “marbre rose des Vosges” y “Saransk” ruso, e instalado en el sitio que, casualmente, Maximiliano también había elegido para el mismo homenaje. Esta era entonces la segunda glorieta en adornarse sobre la que había sido la Calzada del Emperador y/o Paseo de la Emperatriz –que arrancaba en el nuevo emplazamiento de la estatua ecuestre de Carlos IV ejecutada por Tolsá–, que se llamaría luego calzada Degollado y finalmente Paseo de la Reforma.



El crecimiento de la ciudad se había acelerado desde la década de 1870, cuando arrancó el fraccionamiento de la Colonia Americana –que desde 1906 se bautizó como Juárez en el centenario de su nacimiento–, seguida por la cercana San Rafael, con el antecedente de la inicial “Colonia de los Arquitectos” de 1863 (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/03/casa-azurmendi-de-teresa-en-sadi-carnot.html)


Arriba, en el fragmento de un plano fechado en 1886, aparecen los Paseos de Bucareli y la Reforma entre cuyo trazo se desarrollaría la colonia Americana; al centro, destaca la glorieta con el monumento a Colón, frente a la que he marcado el sitio en que Hugo Scherer compraría un amplio terreno. También -justo al centro- se distingue con frente al a calle de Salazar, la “Alberca Pane”.

Hacia el sur-oriente de la glorieta en que se edificaría el Monumento a Cristóbal Colón, los empresarios Salvador Malo y Sebastián Pane, perforaron en 1857 unos pozos para establecer un balneario –luego de recibir los permisos de explotacion del manto freático-, al que se llamó “Alberca y Baños Pane”.

Desde 1850, el señor Pane había traido a México la técnica de perforación de pozos artesianos y no tardó en prosperar; para 1854, ya había perforado 24 pozos para riego, y 120 para el servicio de casas –instalados con sus correspondientes tanques elevados, tuberías y llaves–, por lo que por primera vez en la historia de la ciudad, el agua quedaba –literalmente– al alcance de la mano.



En una nota del periódico El Siglo Diez y Nueve, fechada en 1872, se nos dice que “…Sebastián Pane ofrece a la población un mundo inimaginable: más que un baño público, un balneario a las puertas de la ciudad, con jardines, baños hidroterápicos, escuela de natación, peluquerías y una gran alberca, alimentado todo por asombrosos pozos brotantes.” Incorporó además desde 1859 un sistema de tranvía de mulitas -pagado por el propio establecimiento-, que conducía a la gente “con velocidad de huracán”, por el “Circuito de los Baños” (incorporando las albercas de Blasco y Osorio).

Para final de siglo, luego de instalar calderas de carbón, las instalaciones de Pane incluían piscina interior de agua templada, vapor y vestidores…



¿Se imaginan ir a nadar a la poza de Sebastián Pane?
Para 1900, el tranvía “BAÑOS” corría por las calles de Juan Manuel, S. Agustín, Tiburcio, Ortega (hoy todas República de Uruguay), Victoria, Callejón del Zapo y Paseo Nuevo para cruzar Bucareli y llegar a las albercas frente al monumento a Cristóbal Colón en la glorieta del Paseo de la Reforma…
¡Hacia 1920, cundió el nuevo estilo de “nadador completo” para los hombres que visitaban la alberca y se atrevían a nadar en sus frías aguas!



Así el contexto inmediato de los terrenos que entre 1897 y 1901 había adquirido don Hugo Scherer –fusionando dos predios libres de los que uno había pertenecido a la familia Braniff, con otro ocupado por la casa de la familia Romero-, que hacia el Norte miraban al Paseo de la Reforma y el monumento dedicado a Cristóbal Colón, y hacia el oriente volteaban hacia los jardines de la alberca Pane.

Además de bordear la avenida lateral del Paseo, el magnífico terreno con más de 4,000 m², limitaba al sur con la curvada calle de Salazar, que con la nueva nomenclatura se convertiría en Atenas. En 1904, lo que ahora conocemos como Colonia Juárez, fue incluida en el proyecto de “The Mexico City Improvement Co.”, y comercializada como la Colonia Americana; dos años más tarde, la parte antigua y moderna de la urbanización, se fusionaron y cambiaron el nombre para rendir homenaje al Benito Juárez en el centenario de su nacimiento. Según Héctor Manuel Romero, la nomenclatura se debe al ingeniero e historiador Ricardo García Granados, uno de los pioneros en aventurarse a habitar aquellos rumbos, festejando las ciudades de en las que había vivido durante el servicio exterior y donde habían nacido sus hijos…


Arriba, una interesante fotografía fechada en 1905, donde aparecen en primer plano la Sra. Guadalupe Romero y su hija Hortensia en la carriola; pasean en la avenida Reforma y sobre la glorieta que recibe el monumento a Cristóbal Colón, que aparece atrás. Al fondo, se distinguen la casa de la propia familia Romero (a la izquierda) y la casa de la familia Gayosso (a la derecha); la imagen me resulta de interés porque muestra el contexto en que se edificaría la residencia de doña Clara Scherer. Abajo, en el fragmento de un plano de la Ciudad de México -fechado en 1907 y que pertenece a la colección de Javier Balbás-, he marcado los terrenos en los que para 1906 don Hugo Scherer edificaría su nueva residencia.


Es interesante notar la cercanía de esa segunda glorieta del Paseo de la Reforma –hacia el sur de la que se marca el terreno- con la Plaza de Armas de la Ciudadela -edificio que destaca en rojo- y la gran glorieta del Paseo de Bucareli, al centro de la que luego de desmantelar la fuente dedicada a a “La Patria” (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/04/la-casa-de-don-feliciano-cobian-f-y.html) se colocaría el reloj que la comunidad China en México regaló a raíz de los festejos del centenario den 1910…



Y ya que estamos con el vecindario, hablemos a los otros pobladores de la zona en derredor del monumento a Cristóbal Colón al centro de la segunda glorieta del Paseo de la Reforma:

Con efigies en bronce –complementadas por jarrones ornamentales diseñados por Jesús Contreras y colocados alternadamente en 1891–, estaban las estatuas representando a Julián Villagrán frente a Reforma 42 (terreno en el que eventualmente se edificaría la casa de la familia Cortina), Jesús García Morales, Fray Servando Teresa de Mier, Antonio León (frente a la casa de la familia Zorrilla, colindante con la propiedad de Scherer), Ponciano Arriaga, Carlos María Bustamante (frente a la casa de la familia Aburto), Juan Zuazua frente al Café Colón, e Ignacio Pesqueira frente a lo que entonces era el “Hotel Reforma”.


Arriba una imagen de los años treinta, donde aparece la efigie de Antonio León (escultura ejecutada por Ernesto Scheleske y Aguirre en 1895 y entregada a la ciudad por el estado de Oaxaca) sobre la acera sur del Paseo de la Reforma y atrás la casa N° 92, donde residía la familia de don Eusebio Gayosso; abajo, la efigie de un muy joven Juan Zuazua (escultura ejecutada por Jesús Contreras en 1894 y entregada a la ciudad por el estado de Nuevo León) sobre la acera norte del Paseo de la Reforma y atrás el “Gran Café Colón” de don Francisco Zepeda.



Otras familias distinguidas habitarían las inmediaciones de la glorieta, como los García Torres, Garza Guerra y Bermejillo, y justo enfrente del terreno del Sr. Scherer -al otro lado de la glorieta-, se edificaron las casas pareadas de don Lauro Carrillo y el “Hotel Johannis” justo en la esquina con la avenida Tamaulipas (ahora Ignacio Ramírez) que llevaba al Palacio Legislativo…



Además, frente a las casas de las familias Carrillo y Aburto, sobre el camellón de la glorieta e intersectando la banca, se había instalado desde 1900 un quiosco que en diversas celebraciones se utilizaba para las festividades musicales de las bandas del Vigésimo Batallón de Infantería, Primer Regimiento de Caballería y Orquesta del Estado Mayor. Abajo, una fotografía de C. B. Waite fechada en 1904, donde además del quiosco, se distingue a la izquierda, la casa de la familia Gayosso...



En la cuchilla que formaban la Calle Salazar (ahora avenida Morelos) y Paseo de la Reforma, sobre terrenos que habían sido propiedad de la familia Braniff, se erigió el “Hotel Imperial” inaugurado por Porfirio Díaz en 1904 con el proyecto de un “rascacielos” cuyo diseño había iniciado en 1896; en los años treinta se volvió embajada, para volver a ser el “Hotel Francis” en 1956.



Hacia el sur, se extendía la Colonia Americana, con sus tranquilas calles bordeadas de espectaculares residencias que al paso de los años cederían paso a la sobriedad de la Colonia Juárez. Abajo, una imagen de la calle dedicada a Versalles, mirando hacia el norte.



Así las cosas con el entorno, cuando en 1904 Guillermo Kahlo tomara ésta fotografía del Paseo de la Reforma y monumento a Colón; a la izquierda, a lo lejos, se distingue el monumento a Cuauhtémoc y a la derecha la casa de la familia Aburto y el quiosco de la glorieta Colón.




La casa de Hugo y Clara Scherer en Paseo de la Reforma N° 80-86, en la segunda glorieta frente al monumento a Colón y esquina con la calle de Versalles y Atenas, sería edificada - a decir de Israel Katzma- en 1906 según un proyecto del ingeniero Salvador Echagaray y decoración interior del propio Echagaray y Manuel Cortina; es interesante señalar que existen varias propuestas y diseños, incluyendo un proyecto fechado en 1907 con la autoría del propio arquitecto Manuel Cortina García para modificar y ampliar la residencia que ya estaba en construcción, probablemente como parte del interés de capturar a un importante cliente, para el que Cortina edificaba entonces un edificio de oficinas (“Scherer y Cía.”) en la calle de Capuchinas N°7 (hoy Venustiano Carranza N°69 / antes 1027).

Abajo, “Proyecto de Casa Habitación para el señor Sherer” (S/F) que pertenece al archivo del arquitecto Manuel Cortina García.


Seguramente luego de valorar diversas propuestas, el diseño y edificación de la casa, sería otorgado por Scherer al Ingeniero Militar Salvador Echagaray Antonelli; Echagaray, fue un reconocido profesional que se graduó como Ingeniero Militar, y en cuyo currículo destacan una importante cantidad de edificios públicos y residenciales; en Veracruz, sobresalen los edificios de Correos y Telégrafos, la Aduana Marítima y la Dirección de Faros, y de él es el diseño original para el conjunto del Manicomio General, mejor conocido como “La Castañeda” (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/01/casa-de-campo-de-don-arturo-quintana-y.html). Sobresale también el diseño para la nueva Escuela de Jurisprudencia (1908), que reutilizaba el antiguo Convento de Santa Catalina de Siena, en la calle de San Ildefonso.


Arriba, en un fragmento de la extraordinaria fotografía de Hugo Brehme fechada en 1907, aparecen el Monumento a Cristóbal Colón con las esculturas de Cordier y su pedestal de mármol de Vosgos; al fondo-izquierda, la casa de Julio y Clara Scherer en construcción…


Dentro del terreno de poco más de 4,300 m², la casa se acercaba a la única colindancia -hacia el poniente del predio-, a fin de permitir amplias vistas a las calles y glorieta a través de una reja ornamental, con acceso principal para carruajes por el Paseo de la Reforma en la esquina con Versalles; un amplio jardín en la sección Este del predio recibía a los visitantes y permitía el acceso hacia el porche poniente, entrada ceremonial a la casa. Abajo, una imagen tomada desde la estructura en construcción del Palacio Legislativo, la avenida Tamaulipas (ahora Ignacio Ramírez) que remataba en la Glorieta a Colón y la casa Scherer de Paseo de la Reforma, Versalles y Atenas.



Sobre esa calle de Atenas -hacia el sur del predio-, la casa concentraba dependencias de servicio, incluyendo el acceso a un amplio patio en derredor del que se agrupaban habitaciones diversas, lavandería y otros servicios; además, la esquina de esa calle con Versalles concentraría las extensas cocheras de don Hugo. Abajo, la curva calle de Atenas mirando hacia el norte, donde al centro se adivina el acceso principal a la casa.



Aunque en una toma muy posterior, la fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1933 que aparece abajo, nos permite entender la disposición en el terreno de la casa que en 1906 diseñara el ingeniero Salvador Echagaray, remetiendo la construcción a fin de dejar jardines en los frentes libres del predio, una glorieta para el acceso de carruajes en la sección oriente -conformando el eje ceremonial de la casa-, y otro acceso importante desde el Paseo de la Reforma para visitantes, dejando para la calle de Atenas las estructuras de servicio y sus accesos.



La casa entonces, aparecía como un enorme pabellón aislado, a la manera de las villas italianas del renacimiento o los “Châteaux” franceses del barroco, tan populares como referencia durante ese eclecticismo académico que copiaba y mezclaba lo mejor y más llamativo de la historia de la arquitectura.

De la residencia Scherer, destacan los grandes techos con peculiares ventanas, inspiradas en la obra de Hardouin-Mansart, que tan populares se volvieron en el período y que son inequívoca alusión a la arquitectura francesa del II Imperio, con mansardas (también llamadas “tejado francés” con sus singulares ventanas) alusivas a la arquitectura del París decimonónico del barón Georges-Eugène Haussmann…



Jules Hardouin-Mansart fue arquitecto francés, uno de los más importantes del siglo XVII europeo, considerado la cumbre del Barroco en Francia y sería elemento de inspiración incansable en la arquitectura del S. XIX. Entre innumerables obras de enorme importancia, diseñó en 1675 para el duque de Chevreuse -y su yerno Colbert- el Castillo de Dampierre, un château de estilo Barroco y “dimensión manejable” y que sería fuente de inspiración para la arquitectura residencial en los siglos por venir…



Es seguramente esa edificación en Dampierre-en-Yvelines (en la región de Isla de Francia) la que sirvió como referencia en el diseño de Salvador Echegaray Antonelli para la residencia Scherer, aunque con “una escala aún más manejable”… ;-)



Arriba, en una fotografía que apareció en Excélsior en 1925, se ve la glorieta con el monumento a Cristóbal Colón, luego de la “nevada” del 8 de enero y que permite notar la función de las mansardas; la toma hecha desde el balcón central de las casas pareadas de don Lauro Carrillo, mira de frente hacia la calle de Versalles y permite ver a la izquierda la casa de don Andrés Bermejillo que fuera reedificada en 1910 por el arquitecto José Ortiz Monasterio, y a la derecha la casa de don Hugo Scherer edificada en 1906 por el ingeniero Salvador Echagaray. Abajo, en una toma cercana a 1911 que tomé de la red, hecha desde el balcón/mirador del “Hotel Johannis” -justo en la esquina con la avenida Tamaulipas-, aparecen nuevamente el monumento a Colón y a la derecha, la casa Scherer…



Al interior, la casa de Clara y Hugo Scherer debió ser sorprendente: en “La historia intelectual como historia literaria”, Friehelm Schmidt-Welle del Colegio de México, publicó una fotografía correspondiente a “Salones de México” en que muestra un “Salón Luis XV… en la Calzada de la Reforma, decorado por el Ingeniero Salvador Echagaray”; en la imagen que lamentablemente tiene poca definición, podemos ver que las características del salón están en concordancia con lo que se esperaría de una residencia del período.



Por otro lado, en el archivo del arquitecto Manuel Cortina, existe una magnífica fotografía que muestra las características del recibidor norte de la casa -al que se accedía desde la puerta de Paseo de la Reforma-, y que permite apreciar con gran detalle la opulencia del decorado de un salón de características eclécticas, tramoya tan popular en el período.



Me dice la señora Mª Lourdes Farnés Scherer, que “…mi abuela (doña Clara Scherer) recibía en su casa los miércoles, y -muy amiga del Presidente Porfirio Díaz- con frecuencia venían para cenar la que creo era la alta sociedad del México, de aquella época.”

Lamentablemente el objetivo social para el que se había edificado la casa se vio bruscamente alterado al morir don Hugo en Alemania -durante un viaje realizado en 1909-, cosa que además trastornó la vida familiar de Amelia, Pablo y Carmen, además de modificar sustancialmente la vida de doña Clara Scherer. Abajo, un dibujo de Ignacio Ulloa del Río que presenta una interpretación de la fachada de la casa Scherer hacia el Paseo de la Reforma por esos años.



Apenas tres años luego de terminada, la casa Scherer cambió por completo sus funciones y a pesar de lo esperado, no albergó a representantes extranjeros durante las “Fiestas del Centenario de la Independencia de México” que se celebraron durante Septiembre de 1910. La casa albergó a varios amigos de la familia, aunque al interior no se participó en las festividades, por guardar el luto ordenado.





Luego del triunfo de Madero y durante la llamada “Decena trágica” la casa fue también víctima de los enfrentamientos, cuando un obús lanzado desde La Ciudadela alcanzó su fachada principal.

La sublevación se inició el 9 de febrero de 1913, cuando un grupo incompatible con Madero -comandado por el general Manuel Mondragón- se levantó en armas y puso en libertad a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, asaltando luego Palacio Nacional para decretar estado de sitio; luego del fracaso, se refugiaron en el edificio de “La Ciudadela” que fungía como depósito de armas y municiones, desde donde coordinaron la resistencia.


Se dieron varias escaramuzas, pero el 11 de febrero de 1913, luego de que a las 10:30 comenzaron las acciones bélicas, un proyectil alcanzó el ala norte de la casa de la familia Scherer, mientras se desataba una refriega sobre la calle de Versalles. Ese día hubo más de quinientos muertos y heridos, y las calles cercanas quedaron llenas de cadáveres de hombres y caballos, cuando el “Reloj Chino” en la glorieta de Bucareli y Atenas fue destruido...


Arriba y abajo, fotografías captadas por Manuel Ramos (aunque la de arriba frecuentemente atribuida a Hugo Brehme) en ese febrero de 1913, que muestran los destrozos a la casa Scherer y al “Reloj Chino” en la glorieta donde el Paseo de Bucareli cruza con la calle de Atenas.


A la inestabilidad del proceso revolucionario en México, poco después se sumó el estallido de la “Gran Guerra” en Europa -que desafortunadamente conocemos como Primera Guerra Mundial-, por lo que desde 1914 la familia Scherer-Scherer Pino se vio profundamente afectada en finanzas y vida privada; aunque Clara Scherer viuda de Scherer permaneció en México, su hijo Pablo vio acción en el frente, mientras que su hermano Hugo abandonó el país, traspasando a Brockman -poco antes de salir rumbo a Londres-, los derechos de su casa bancaria para que la operara “bajo su propio nombre”.
Para colmo, la Quinta de descanso en Mixcoac fue utilizada como cuartel con la entrada de los ejércitos a la Ciudad de México y resultó desvalijada; luego, al quedar en abandono, la casa fue incautada por el gobierno de general Carranza y sirvió por algún tiempo como Asilo.



Al paso de los años, establecimientos como el “Gran Café Colon” -al otro lado de la calle- siguieron siendo exitosos, aún a pesar de los cambios políticos durante el proceso revolucionario, pero la casa enfrentó un cambio importante al transformarse en escuela luego de ser medianamente recompuesta…


El entorno de la casa había cambiado radicalmente y podemos usar como ejemplo el deterioro de los Baños Pane en donde antes se organizaban conciertos en los jardines, festivales acuáticos para damas, competencias de respiración para caballeros, actos de escapismo y trucos de magia bajo el agua, todo antes de pasar a los baños calientes, vapores y regaderas. En 1912, con la llegada del drenaje a los domicilios por decreto del entonces presidente Francisco I. Madero, había iniciado un lento declive del establecimiento que se agravó en 1913, para llegar a una muerte fulminante que se daría en los años treinta, sorprendentemente, luego de volverse populares…


A pesar de los cambios sociales, durante y luego de la revolución, las albercas de Pane seguían siendo sitio de reunión obligada, pero los nuevos parroquianos usaban el sitio de manera distinta y los servicios exquisitos como “terapias curativas de toques eléctricos”, piscolabis, jardines y peluquería dejaron de ser redituables. Aún la instalación de una plataforma para saltos de exhibición fracasó en la intención de atraer clientela más solvente.
Arriba, una imagen de la concurrencia a la alberca el “Sábado de Gloria” de 1923; nótese atrás la techumbre de las casas en la esquina de Versalles y Atenas. Abajo, una imagen de la “torre de saltos” que se instaló en 1919 sobre la poza grande; nótese al fondo la estructura para la torre del tanque elevado donde se almacenaba el agua de los baños, así como la parte alta del Hotel Imperial, en su fachada sobre la calle de Morelos.



Muchos de los vecinos vendieron sus residencias y en los terrenos se edificaron nuevas estructuras, cosa que también sucedió con los baños y albercas de Pane y Malo, que para 1932 había cedido sus terrenos para instalar lo que evolucionaría en los 40’ como concesionaria, taller y gasolinera de la “Automotriz Cornejo”.



La casa Scherer perseveró por algún tiempo, y albergó primero la “English School for boys” y luego de la llegada de exiliados españoles, acogió desde 1940 la Academia Hispano-Mexicana con escuela secundaria y preparatoria, laboratorios, talleres, biblioteca, servicio médico, internado, medio internado y residencia para estudiantes universitarios.


Arriba y abajo, dos imágenes de la casa de Hugo y Clara Scherer en Paseo de la Reforma, procedentes de un prospecto de la Academia Hispano-Mexicana fechado en 1940; arriba aparece la entrada de carruajes en la esquina de Paseo de la Reforma y Versalles, mientras que abajo se muestra uno de los corredores dedicados a los alumnos internos, en lo que había sido el edificio anexo -de servicio- de la casa Scherer.



1946 vería por último la estructura deteriorada de la casa de la familia Scherer, que ese año sería destruida con la idea de edificar una torre de oficinas, en concordancia con lo que se venía haciendo en el resto del Paseo, donde desde 1934 se edificaba el nuevo “rascacielos” para la Lotería Nacional -frente a la estatua ecuestre de Carlos VI-, y en 1936 se había terminado el Hotel Reforma hacia el poniente, sobre la acera de enfrente...


Arriba, la residencia Scherer vista desde la glorieta de Colón en Paseo de la Reforma en 1946; abajo, una fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto, fechada en 1940 mirando hacia el norte, donde se señala la casa de Hugo Scherer frente a la Glorieta dedicada a Cristóbal Colón y donde destacan el Hotel Reforma -al centro de la imagen- y el Monumento a la Revolución, terminado en 1938, aprovechando la estructura del “Salón de Pasos Perdidos” del Palacio Legislativo.



El edificio planeado para sustituir la casa Scherer no se edificó y el terreno permaneció yermo por varios años, mientras que los predios circundantes cedían su tierra a nuevas estructuras; abajo, en una toma hecha desde el Monumento a la Revolución y mirando hacia el sur desde la cúpula, vemos la avenida Ignacio Ramírez y al fondo el terreno que había ocupado la casa Scherer, entre los entonces nuevos edificios de Recursos Hidráulicos (diseño de Enrique del Moral y Mario Pani) –ocupando el terreno en que había estado el “Gran Café Colón” – y Seguros Latinoamericana –en los terrenos del “Hotel Johannis” y las casas pareadas de don Lauro Carrillo–.



Abajo, en una vista a colores tomada en 1946 -cuando la casa recién se había destruido y el terreno ya se usaba como estacionamiento-, aún aparece la reja ornamental pero el contexto se ha modificado grandemente. Con una perspectiva que podría reproducir lo visible desde la mansarda de la casa Scherer, aparece a la izquierda el edificio de Seguros Latinoamericana (que sufriría graves daños en el sismo de 1957, y sería sustituido en dos ocasiones –la más reciente con el “Plaza Suites”-) –en los terrenos que ocuparan “Hotel Johannis” y las casas pareadas de don Lauro Carrillo–; luego de la avenida Ignacio Ramírez el imponente edificio de Recursos Hidráulicos (que sufriría daños en el sismo de 1985, y ahora alberga el hotel "Le Méridien") –ocupando el terreno en que había estado el “Gran Café Colón”–; en proceso de armado, la estructura para el edificio de la “Aseguradora Anáhuac” (diseñado desde 1942 por el arquitecto Juan Sordo Madaleno) –ocupando el predio en que años atrás estuviera la casa de la familia Llorente-; finalmente -a la derecha-, luego de la avenida Lafragua, el edificio para oficinas (diseño de Jesús García Collantes y Mario Pani en 1952) que ocupaba el terreno del Hotel Reforma original.



El terreno permanecería desocupado para la llegada de la década siguiente, cuando la zona se había consolidado grandemente. En la imagen de abajo, nuevamente una fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto, fechada ahora en 1960, aparece el Paseo de la Reforma con una apariencia que se aleja de aquella zona residencial de cincuenta años atrás; al centro de la imagen he marcado el terreno de la casa Scherer, y frente al paseo de la Reforma, se puede notar que la casa de la familia Gayosso cedió su terreno para el Cine París , mientras que la casa de la familia Zorrilla -colindante con la propiedad de Scherer-, cedió su terreno para un edificio de oficinas y la emblemática tienda de D. M. Nacional.



La casa Scherer fue destruida en 1947 y el terreno de 3,400 m² quedó libre por veinte años, usado como simple estacionamiento; para 1968, en aquella superficie se edificaría el nuevo hotel insignia de don Gastón Azcárraga, cuyo diseño se encomendó a los arquitectos Héctor Mestre y Manuel de la Colina, edificio que se inauguró en 1970 como “Hotel Fiesta Palace”…



El edificio de 25 niveles y 96 metros no fue muy bien acogido por la crítica, pero resultó un éxito para “Posadas de México”. En su diseño destaca una escultura urbana –que de origen daba acceso a un comercio que por años ocupó la compañía aérea VARIG– ejecutada por Tosia Malamud.



¿Fin de la historia?

El “Fiesta Palace” se transformó en “Fiesta Americana” y los propietarios estaban complacidos con el desempeño de inmueble hasta que nuevos eventos se dieron en España…



En varios predios consolidados -entre Atenas y Morelos-, que incluían el terreno de la Alberca Pane, se decidió edificar la nueva torre para las oficinas del Banco Santander; con los problemas económicos en España el proyecto se descartó y el predio se puso a la venta.

Desde marzo de 2015, se anunció que con un proyecto del arquitecto Javier Sordo Madaleno se edificaría en ése predio y varios más –incluyendo los terrenos que a principio de siglo XX habían ocupado las casas de las familias Gayosso, Zorrilla y Scherer– el espectacular “Conjunto Torres Reforma Colón”, que incluiría “El rascacielos más alto en América Latina”…


Arriba, el “render” más reciente del proyecto -hecho público por Grupo Sordo Madaleno-, en el que he marcado el terreno que perteneció a la Casa de Hugo y Clara Scherer sobre el Paseo de la Reforma.









Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html











4 comentarios:

  1. Maravilloso como siempre. Increible como ha cambiado el entorno de esa av. Hasta nuestros dias. Desde las primeras fotos hasta el render, se nota drasticamente el cambio. Ni sus ocupantes pudieron haber imaginado una cosa así; 2 ciudades distintas pues.

    De pura casualidad no sabe algo acerca de la casona donde se filmaron "doña macabra" y "coronacion"? Ambas peliculas fueron con Carmen Montejo. Me parece que la casa esta o estuvo en la colonia Juarez.

    Gracias como siempre y un cordial saludo desde mérida!!
    Diego A.M.

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    1. ¡Hola Diego!
      :-)
      La casa que se usó en “Doña Macabra” y “Coronación” fue diseño del arquitecto Antonio Rivas Mercado para don José Natividad Macías Castorena (1857-1948), que se edificó entre 1902 y 1904 en el número 6 de la calle de Londres de la Colonia Americana –que ahora conocemos como Juárez–
      La casa hoy pervive como “Museo de cera de la Ciudad de México”…
      Puedes ver algo del arquitecto y una imagen en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/11/la-casa-de-don-antonio-rivas-mercado-y.html
      ¡Saludos!
      RF

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  2. Estimado Rafael Fierro Gossman,

    Me declaro fiel admirador de su trabajo y agradezco enormemente que usted se dé a la tarea de realizar este tipo de investigaciones que, a la vez de amenas, representan una forma de conservar nuestro pasado arquitectónico, para futuras generaciones que posiblemente no lleguen a conocer físicamente muchas de estas obras maestras de la arquitectura. Además de alabar su trabajo, mi mensaje tiene como fin consultarle una duda. El fin de semana pasado estuve en el Centro Histórico, y paseando por 5 de mayo entre a la segunda cerrada de 5 de mayo, ahí hay una construcción con el número 25, que tiene en sus paredes la siguiente inscripción: Pasaje Mexicana. Me he cansado de buscar alguna nota referente a ella en internet y pensé que tal vez usted podría contarnos algo al respecto. Muchas gracias nuevamente por todo su trabajo. Saludos afectuosos.

    Alejandro C.

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