viernes, 14 de octubre de 2016

La casa Domit / Gemayel en Polanco.




Frente al parque del fraccionamiento Polanco-Reforma, sobre la calle dedicada a Emilio Castelar, y haciendo esquina con la calle que rinde homenaje a Calderón de la Barca, se edificó entre 1939 y 40 la casa que para don Antonio Domit Dib y su esposa Lili Gemayel Gemayel, diseñó el arquitecto Leonardo Shafik Kaim.

Don Antonio Domit Dib fue un destacado miembro de la comunidad Libanesa en México que fundó con sus hermanos una próspera manufactura de calzado que se estableció en la esquina de las calles de Progreso y Prosperidad –colonia Escandón–, empresa donde se fabricaba el “Calzado Domit S.A. -Pie Moldeado-”, de magnífica reputación.



Originario de Bechele en Líbano, don Antonio nació cerca de 1887 y migró a México con sus hermanos Pedro y José, estableciendo una pequeña zapatería en el centro de la Ciudad de México. De ahí pasó a producir –como Presidente y gerente General de la firma–, “un millar de pares de zapatos por día de labor, con la mejor calidad existente en cualquier parte del mundo”. Consolidado el éxito, regresó a su tierra natal para presentar su patrimonio y hallar esposa…



Hacia 1938, casó con Lili Gemayel Gemayel, de la insigne familia Maronita de Amine Bachir Gemayel, hermana del polémico Sheikh Pierre Gemayel (الشيخ بيار الجميّل‎‎ 1905–1984) que fuera líder político libanés, y luego tía de Bachir Gemayel (Presidente electo de Líbano) y Amine Pierre Gemayel (Presidente de Líbano de 1982 a 1988); considerando que su hermano –aunque farmaceuta– lideraba la lucha por eliminar el mandato francés, los recién casados decidieron vivir en México, a donde viajaron en 1939 para establecerse en el nuevo fraccionamiento Chapultepec-Polanco, donde un importante grupo de la comunidad libanesa en México ya se asentaba…





Arriba, el “Plano de zonificación del fraccionamiento Chapultepec-Polanco”, que agradezco a Alejandro Leal y en el que he marcado el predio. El matrimonio Domit/Gemayel adquirió un magnífico terreno con superficie de casi 800 m², con frente sur de treinta metros y cara al parque del fraccionamiento -justo frente al “Reloj-Palomar” que Enrique Aragón Echegaray había diseñado para hermosear el sitio, y con vista al lago en cuyo centro se había forjado una “Isla con Acuarium”-, con una zonificación que claramente indicaba que la edificación debía respetar la norma de “Zona de Residencias Estilo Colonial”, estilo en boga en ese momento...



El fraccionamiento era una nueva aventura del arquitecto José G. De la Lama asociado con Raoul Basurto, que luego de comercializar los terrenos que habían pertenecido al “Hipódromo de La Condesa”, varias zonas de la Colonia del Valle y retomar el mercadeo del fallido “Chapultepec Heights” como “Lomas de Chapultepec”, urbanizaban ahora una fracción de la “Hacienda de San Juan de Dios de los morales” que había pertenecido a la familia Cuevas (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2013/04/de-la-lamae-y-basurto-sa.html). En la imagen de arriba, el reloj palomar y abajo el lago y su “Isla con Acuarium”…



Parte del éxito del fraccionamiento estaba cimentada en la magnífica urbanización y servicios, solidez del terreno, y una arquitectura de vanguardia que desde 1938 había producido una sorprendente uniformidad estilística con suntuosas edificaciones sobre las avenidas Campos Elíseos, Julio Verne y frente al parque “de los espejos”, entre las que destacaban las de algunos miembros de la comunidad Libanesa, como las de las familias Bitar, Hajj, Slim, Ayub y Henaine.


Una de aquellas residencias fue la edificada frente al Obelisco de acceso al fraccionamiento (arriba) –entre el Paseo de la Reforma y Campos Elíseos– para la señora Silvia Kuri de Ayub (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/la-casa-ayub.html) y construida por don Antonio Ayub en 1939 en ese estilo “colonial” o “Californiano” al que el arquitecto Carlos Obregón Santacilia en “Cincuenta años de Arquitectura Mexicana” de 1952, se referiría como “Estilo Polanco” en la sección de –ABERRACIONES– acusándolo de “Siriovaselinés” y “Barrocointestinal”.


Otra sorprendente residencia fue la edificada por el ingeniero Eduardo Fuhrken (foto de arriba) frente al parque (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-arquitectura-neocolonial-de-polanco.html) para don Elías Henaine, del que Martha Díaz y Lourdes Macluf nos dicen:
“Don Elías repartió verdaderas fortunas en la Casa de la Suerte, expendio de billetes de lotería que instaló en 1929 en la calle de San Juan de Letrán. Cinco años antes había dejado la venta ambulante por la de billetes de lotería, que llevaba personalmente a sus clientes en los bancos y almacenes.”
Finalmente, vale la pena mencionar la casa de la señora Esther Taunenbaum de Grunstein (fotografía de abajo), edificada en 1941 también frente al reloj/palomar con diseño de los arquitectos Kalachky/Andrave (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/09/calderon-de-la-barca-n-51.html) y que al poco tiempo también pasaría a formar propiedad de una familia de origen libanés cuya historia está íntimamente ligada con la de la casa de los Domit/Gemayel.



El terreno con treinta metros frente al parque y 796 m², condujo a don Antonio Domit a encargar una residencia que gozara del amplio espacio jardinado delante del predio y saturar en buena medida el terreno con una edificación que sería encomendada al muy prestigiado y joven arquitecto de origen lbanés y egresado de San Carlos, Leonardo Shafik Kaim.



A pesar de una relevante cantidad de obras, el arquitecto Kaim ha sido prácticamente ignorado por los estudiosos de la labor arquitectónica del S. XX. ; además de su afición por la traducción, poesía y pintura, Leonardo Shafik Kaim fue autor de los proyectos para el “Hotel Emporio” sobre el N° 124 del Paseo de la Reforma, un par de pasajes comerciales en el centro de la ciudad de México, así como del significativo diseño para el “Hospital Fajer” de 1945 (ideado por los hermanos José, Antonio y Elías Fajer), edificio que ahora conocemos como “Hospital Veinte de Noviembre” del ISSSTE. Además, el currículo del arquitecto Kaim muestra varias casas, entre las que sobreviven –además de la Domit–, la que se edificó sobre la calle de Alfredo de Musset N° 32, también en Polanco, que ahora alberga al Instituto Mexicano para la Competitividad A.C., así como la espectacular residencia hermana en Paseo de la Reforma N°330 (Lomas) que desde hace algunos años ocupa Banca Santander.



Siempre ha sido interesante para quien observa, descubrir las notables similitudes entre las dos residencias, que retoman elementos del “Spanish Colonial Revival” de moda en la California de los años 20’ y 30’, mezclándolos con elementos de tradición mudéjar y decoraciones influidas por el barroco novohispano, llevando así el resultado a extremos decorativos sorprendentes –plasmados sobre una edificación moderna, pero decorada con cantera, herrería y referencias al pasado virreinal–, aunque indudablemente interpretados por un arquitecto de formación académica…



Para la casa Domit/Gemayel en Polanco, el arquitecto Kaim acudió a los elementos que el reglamento de Chapultepec-Polanco imponía desde 1938, haciendo una serie de adecuaciones que transformaron la edificación en un modelo singular del fraccionamiento.



Al revisar las plantas, nos damos cuenta que la masa edificada se separa de la colindancia poniente a fin de liberar el volumen visto desde el parque, creando un espacio central de múltiple altura –HALL–, en torno al que se desarrolla la casa y sobre el que se desplanta un torreón que remata la composición con un techo a cuatro aguas, cubierto de teja a la manera andaluza; aunque la masa edificada se adosa a la colindancia norte, un alargado volumen de dos pisos complementa la composición hacia el poniente, y con un remate curvo crea la ilusión de un pabellón suelto, rodeado por jardines.


La distribución acusa elementos de la tradición racional/funcionalista, que considera una distribución acorde a conceptos utilitarios, aunque ocultos tras una decoración que pareciera relegar esos preceptos…



El trabajo decorativo en herrería ornamental y talla de cantera son sorprendentes, cincelado que con un calado de inusual profundidad crea marcadas sombras, que destacan los diseños de figuras anclados en la tradición barroca, e incorporan además distintivos elementos neoclásicos que hacen de ese lenguaje decorativo una particularidad del arquitecto Kaim.



En la portada principal -que mira hacia el sur-, destaca una fastuosa ventana triforada, polilobulada y ostentosamente decorada, engarzada de hierros decorativos, emplomado y cristales biselados, que se vuelve punto focal sobre el pórtico de acceso y bajo la terraza de la torre-mirador, ventana que al interior domina el “Hall” de la residencia.





Accediendo a la casa por el portal de entrada, y traspasada la intrincada herrería de la puerta principal, el gran espacio central interior se desvela bajo aquel ventanal que ilumina el hall, soportado por una conspicua tribuna que retoma los motivos decorativos del exterior, usando ahora como centro una cartela (“Cartouche”) de tradición renacentista.



Ese gran Hall es sin duda el espacio más sorprendente de la edificación, porque a diferencia del tradicional vestíbulo de doble altura de las casas del período, éste cuenta mayor elevación y ventanas en los cuatro costados, introduciendo una poco común claridad.


Además, la doble altura se engalana con un fastuoso candil de diseño imperial y más de sesenta luces, cosa que agrega complejidad al eclecticismo decorativo que se complementa con una escalera -también de diseño imperial-, una sorprendente fuente de cristal (probablemente elaborada en Murano) y remata con plafones y yeserías neoclásicas, contrastando con la vistosa herrería interior y la omnipresente cantera gris tallada con hojas de acanto, roleos, modillones, ovas, conchas y hasta cornucopias…





Ese trabajo en cantera tallada se repite en diversos marcos y subdivisiones interiores, unificando la decoración de manera inesperada…



Dada la profusión decorativa, podría suponerse que en la casa Domit/Gemayel no tienen sitio los adelantos tecnológicos de la modernidad y estaríamos en un error: el diseño del arquitecto Kaim incorporó lo más avanzado de la tecnología residencial disponible durante el periodo de la guerra, integrando a ese aparente rescate histórico servicios sanitarios de avanzada, calefacción, calentadores automáticos para agua y cocina funcional diseñada de manera integral.



Un buen ejemplo puede darse con el baño de la recámara principal, que aunque decorado con molduras, puerta de madera con intrincada talla y vitral alusivo a una acuática escena con flamencos, se presenta revestido de mosaico industrializado y con puerta de vidrio esmerilado en la regadera, con mezcladoras en tina y regadera, además de regadera de presión y secadores…





En esa casa crecieron los hijos de la pareja, entre los que destacan Soumaya y Michel, a los que resulta interesante referirnos por un momento:

Soumaya Domit Gemayel fue una hermosa muchacha nacida en 1948 que se transformó en una mujer generosa y amante del arte; como en muchas historias, un giro curioso le hizo conocer a la familia que al otro lado del parque había adquirido la casa que de origen se había edificado para la familia Grunstein/Taunenbaum en 1941 y que era visible desde la terraza de la casa Domit.



La casa en la esquina de las calles dedicadas a Luis G. Urbina y Calderón de la Barca, fue adquirida por la familia Slim-Helú (Julián Slim Haddad 1898-1953 y Linda Helú) y era la residencia de Nour, Alma, Julián, José, Carlos y Linda Slim Helú; así, Soumaya Domit se haría novia de su vecino Carlos Sim.



Eventualmente, el matrimonio procrearía seis hijos, y aunque desgraciadamente Soumaya falleció el 7 de marzo de 1999 a los 51 años de edad, el nombre de Soumaya Domit de Slim ha quedado inmortalizado en los museos que llevan su nombre (uno en el barrio de Loreto y otro en la colonia Granada). Las fotografías que aparecen arriba y abajo, han sido tomadas del sitio web de la familia Slim-Domit.





Por otro lado está Michel Domit Gemayel, nacido en 1957, que por un largo período devolvió a la casa su esplendor original…



Luego de la muerte de su padre, Michel enfrentó la inminente quiebra del negocio familiar y la súplica de su madre Lili de salvar la casa; luego de los sismos de 1985, en Polanco se dio un vertiginoso cambio en el uso de suelo y varias de las residencias edificadas durante los años 30’ y 40’ fueron intervenidas o simplemente destruidas para edificar edificios de departamentos y oficinas.



Un ejemplo de esa transformación está en la torre de departamentos que se edificó luego de la demolición de la casa que había pertenecido al presidente Emilio Portes Gil, contra esquina de la casa Domit/Gemayel.



Luego de poner a flote la compañía y transformarla en abastecedora de artículos de vestir, Michel Domit decidió transformar la casa familiar –que hasta su muerte ocupó la señora Lili– en blasón de la marca, contratando en 1986 al arquitecto Ismael Rego para actualizar la estructura con la colaboración de José Luis Quiroz y Juan Sánchez Ahedo, trabajando todos bajo la supervisión del propio Michel.



Así, la casa conservó buena parte de sus características originales, mientras que el entorno se transformaba de manera acelerada…

La parte alta albergó oficinas corporativas, mientras que la parte baja recibía a los visitantes a las diversas facetas de la boutique DOMIT, que con el paso del tiempo expandió sus horizontes a ropa para dama y caballero e incluso llegó a ofrecer propiedades en Valle de Bravo.



La casa se conservó en magníficas condiciones como parte de “Michel Domit”, abierta a los visitantes y con mantenimiento ejemplar, hasta 2003 en que se dejó vacía y ofreció para otros usos…







Entre 2012 y 2013 se realizaron trabajos de intervención, a fin de subdividir el espacio interior a fin de transformar la casa en recinto para varios restaurantes; desafortunadamente, al exterior se han colocado una serie de lonas que –aunque no dañan la estructura original– dan al traste con la imagen de la edificación, y más parecieran el diseño de un escueto “lonero”…



Afortunadamente el interior ha soportado las intervenciones con entereza y se sigue presentando en toda la fastuosidad del diseño de Kaim en 1939. (Imagen tomada del blog del grupo de restaurantes)





Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html

































viernes, 30 de septiembre de 2016

Casa de don Federico Terán en Eugenio Sué, Polanco.




En tres predios que sumaban casi 1,850m², adquiridos a “Fraccionadora de terrenos Cedros” por don Federico Terán en Julio de 1944, se construyó al año siguiente una sorprendente casa siguiendo un proyecto del ingeniero Arturo Collado. La edificación obedece a los cánones de la tradición “Californiana” que se popularizó en Polanco en años anteriores -aunque es de los últimos ejemplos que se construyeron-, y su interés primordial radica en los interiores…



Con profusas yeserías a cargo del señor Enrique López, la casa se edificó y decoró en 1945, y es de los pocos ejemplos que aún se conservan sin severas alteraciones en el espacio interior, sitio –que como muchas de las casas que subsisten en Polanco‒ ahora albergar oficinas.



Don Federico Terán fue un notorio empresario que inició carrera como representante sindical en Ferrocarriles Nacionales durante el período presidencial de Manuel Ávila Camacho y pasó luego a diversificar sus inversiones en explotaciones diversas, incluida maquila e industria automotriz. Abajo, don Federico con su hijo “Freddy” en 1944, portando el uniforme de la Monge Military School, de Castroville -Texas-, donde estudiaba entonces.



Chapultepec-Polanco se había creado entre 1937 y 38, como zona residencial frente a Chapultepec, en derredor a un parque y con algunos servicios; para 1944 había extendido su exitosa urbanización hacia el Este y Norte, integrando terrenos de cultivo que habían pertenecido a la Hacienda de “San Juan de Dios de los morales” y cuyo aprovechamiento estaba ahora a cargo de la “Fraccionadora de terrenos Cedros”



Desde el principio, el fraccionamiento se caracterizó por promover la arquitectura en boga durante el período, especificando que los terrenos con frente a la avenida Julio Verne, así como aquellas con frente al parque en las avenidas Emilio Castelar y Luís G. Urbina, serían “RESIDENCIAS ESTILO COLONIAL”. (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-arquitectura-neocolonial-de-polanco.html)

En tres predios que sumaban poco menos de 1,850m², adquiridos a esa “Fraccionadora de terrenos Cedros” por don Federico Terán en Julio de 1944 -lotes N° 15 y 16 de la manzana 36, que oficialmente contaban 1,073 m² por los que pagó $9,496.oo (aunque el predio es un poco más grande)-, más una operación adicional por el predio contiguo hacia el sur con 585 m² (y que se usó como jardín por algunos años)-, el terreno para la casa acumuló 1,848.97m².



Las construcciones edificadas hacia los costado norte y poniente del amplio terreno y superficie construida de 1,415 m², contaba además de plantas baja y alta, sótano y torreón en el edificio principal, con cocheras, lavandería, tres habitaciones de servicio y una arcada frente a la piscina en una construcción anexa.



El diseño y edificación corrió a cargo del ingeniero Arturo Collado, adhiriéndose a los cánones que desde final de los años 30’ se habían popularizado en el fraccionamiento Chapultepec-Polanco, con las edificaciones de Eduardo Fuhrken (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/la-casa-de-los-gatos.html y/o http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-arquitectura-neocolonial-de-polanco.html ), a pesar de que para 1945 era ya una corriente que se veía desbancada por la modernidad internacional. Quiero pensar que don Federico Terán quería dar ascendiente a su residencia, emulando las casas de destacados habitantes de la ciudad que habían abrazado ese estilo “Californiano” que tan bien se aclimató en el México de los años 30, sin hacer caso a las agudas críticas, que llamaron “Charrigueresco” (como sarcasmo ante el Churrigueresco) al estilo favorecido por los “líderes sindicales que se adherían a la tradición del charro Jesús Díaz de León…” (José Agustín).


Cuando en 1945 se edificó la casa, la nueva sección “Reforma” del fraccionamiento Polanco, era zona exclusivamente residencial y una manera de entender el contexto inmediato, puede ser la fotografía de arriba: tomada años después desde el “porch” y mirando hacia el oriente, puede verse el acceso de autos y la calle de Eugenio Sué, donde se adivina lo que parece ser un Dodge 1948; al otro lado de la calle, la casa número 335, que aunque modificada, aún existe con su volumen elevado y techo a cuatro aguas, cubierto de tejas.


Al exterior, la casa Terán cedía espacio al frente para jardines protegidos por rejas ornamentales y presentaba varios volúmenes escalonados, donde las perforaciones de puertas y ventanas se engalanaban con decoración tallada en cantera rosada de Querétaro y los techos inclinados quedaban recubiertos con tejas coloradas; de particular interés resulta la decoración del acceso principal, cuya exuberante ornamentación en hierro forjado está enmarcada por profusa talla decorativa que desafía los trabajos de la tradición del barroco novo-hispano…


Como es común encontrar en el período, la decoración interpreta elementos ornamentales del S. XVIII -en éste caso pilastras estípite-, mezclando y solazándose en la producción de una portadilla neo-barroca que incorpora roleos, hojarasca, molduras y cornisas sobrepuestas, merlones, veneras e incluye amorcillos sosteniendo una corona floreada…

En general, la talla es correcta, aunque tosca en los detalles; la ornamentación de la portada se repite en las amplias ventanas de planta baja y repisas de las ventanas del segundo piso, aunque únicamente aparece sobre la fachada oriente, considerada fachada principal.



La casa Terán se desplanta hacia la colindancia norte del predio –rodeándose de áreas jardinadas hacia oriente y poniente-, a fin de dar la mayor amplitud posible hacia la orientación sur; la edificación se desarrolla en torno a un gran espacio central –HALL–, que de cierta manera interpreta al patio tradicional, pero techándolo y transformándolo en el eje en derredor del que se desarrolla la actividad interior. Abajo, una planta redibujada del diseño original, cuando la casa aún conservaba el predio sur, dedicado a acoger jardín, piscina y arcada del asoleadero.



Al interior, la casa se exhibía con profusa ornamentacion de inspiración barroca, elaborada en yeso polícromo, con aplicaciones diversas (pintura, fresco, óleo, hoja de oro), además de candiles, barandales y ventanas en hierro forjado, columnas entorchadas en cantera rosada de Queretaro, cierros y puertas en madera de cedro tallada y pisos en granito, mosaico y terrazo rojo. Abajo, en una imagen de hará treinta años –tomada por Dito Jacob–, la doble altura del “hall” de la casa Terán, visto desde el acceso de vehículos o “Porch”, luego de franquear el doble batientede la puerta de hierro forjado.



De manera general, en la decoración de la casa podían encontrarse influencias diversas, desde los tradicionales cordones formando casetones romboides en los plafones, con pinjantes en las intersecciones y piñas marcando los ganchos de candiles, hasta arcos polilobulados apoyados en columnas entorchadas talladas en cantera e interpretando capiteles de características fantasiosas…



Siempre sorprendente en el interior la sucesión de espacios contenidos por arcos, y los tratamientos decorativos distintivos para cada una de las habitaciones, donde bovedas de pañuelo y molduras se trabajaron con intrincados diseños vegetales y/o pintaron con motivos ornamentales, emulando frescos renacentistas en unas recamaras o diseños de William Morris en otras.



Las habitaciones más sorprendentes en lo que a decoración se refiere, eran el saloncillo para recibir y el gran comedor, que con chapitel para iluminación indirecta, paños abovedados y pinturas al fresco, daba marco en altura al candil de bronce y cristal.



El comedor conservó por varios años el peculiar amueblado, que con una mesa para 14 convidados, aparadores, mesas de apoyo y buffet, se descubría con una decoración de enormes hojas de acanto -talladas y doradas- y brocado dorado en sillas y colgaduras.

Lo sorprendente, es que frente a esa decoración un tanto arcaizante contrastaban los servicios, que integraban las más avanzadas novedades del momento; así por ejemplo, la amplísima cocina (más de 30 m²), incorporaba estufas de gas y eléctrica, extractor de humos, refrigerador y congelador integrados al diseño, fregadero de varias tarjas, así como y mesa de preparado y gabinetes metalicos.



Relevantes también resultaban los cuartos de baño, que con aderezos distintivos mostraban los adelantos y cromática populares durante la segunda mitad de los años cuarenta. Ejemplifico con imágenes de uno de los baños de la planta alta: “El baño verde” con superficie de 15 m², que contrastaba mosaicos de color “verde pistacho” y “rosa ballerina” con muebles de ambos colores, para un resultado que aún hoy resulta asombroso…


Siempre me llamó la atención el que ese cuarto de limpieza contara, además de lavabo, regadera, tina, excusado y mingitorio –cada uno en su respectivo nicho y arco-, con una maceta decorada con motivos modernos y una porcelana exclusiva para lavarse los dientes, cuya curiosa singularidad era verter agua por el perímetro del cuenco.



Hacia 1950, la casa perdió los 585 m² de la sección sur del predio y aunque sobre la nueva barda y frente al “porch” se forjó una fuente, la reducción del jardín y edificación de una nueva residencia adosada a la colindancia incidieron severamente en el talante de la casa Terán.



La familia siguió ocupando el inmueble, y cuarenta años después de edificado -luego de diversos vaivenes familiares- se puso en venta en 1985, para ser adquirido por una federación que había perdido sus instalaciones luego del colapso del edificio que las albergaba en Av. Niños Héroes, a causa del primer sismo del 19 Septiembre de ese año.



Afortunadamente la Federación decidió mantener y restaurar la casa, rescatando y devolviendo las características decorativas al inmueble, adecuando las áreas y poniendo al día las instalaciones, y para tal efecto contrató al arquitecto Eduardo Hurtado y Pasos; así, la restauración inició en Septiembre de 1986.



La intervención asignó nuevos usos a cada uno de los espacios de la casa, restituyendo elementos decorativos deteriorados y haciendo una clara separación entre los espacios dedicados a las oficinas de la federación y los sitios para reunión de los miembros.



Por los nuevos requisitos funcionales -que exigían varias salas de juntas-, el gran hall se dividió con separaciones de cristal, que afortunadamente pasaban casi desapercibidas y permitieron el funcionamiento de la que había sido una casa, como sede de una agrupación de negociaciones contractuales.



El torreón, que de origen albergó un salón de juegos con mesa de billar y había sido remodelado como una sala de conferencias, pasó desde 1987 a albergar una oficina de diseño arquitectónico, sitio desde el que los ocupantes gozaban de magníficas vistas hacia Polanco.



En un artículo de la revista “EL OBELSCO”, publicado en octubre de 1986 y titulado “Demoler o Restaurar en Polanco”, el arquitecto Manuel Berumen usó la casa como ejemplo de restauración, junto con las casas restauradas por Jaime Reygadas y Ángel Calvo (Rosela), Fernando Gutiérrez (Felguerez) e Ismael Rego (Domit).









La Federación ocupó la casa por poco más de veinte años, para ser vendida de nuevo en la primera década del S. XXI. Los nuevos propietarios respetaron la edificación, aunque modificaron el frente, creando espacio para el estacionamiento de visitantes sobre la restricción y retiraron las rejas de acceso; además crearon una nueva ventana -recreando marco de cantera y herrería- para una habitación en la zona de colindancia norte, donde -de origen- había un cubo de luz y patio de servicio.



En el jardín trasero, se edificó un inmueble de dos niveles contra la colindancia poniente, ampliando en unos 270 m² la superficie útil construida. Desafortunadamente, en el proceso también se eliminó casi la totalidad de superficie permeable del terreno…


En algún momento, el frente de la casa se remodeló para recibir una concesionaria de motocicletas, con una magnífica intervención que se retiró años después.



Hasta donde entiendo, la edificación de 1945 se conserva íntegra al interior, como ejemplo de esa arquitectura que fue tan mal vista por los arquitectos vanguardistas de la modernidad, pero tan socorrida por los constructores de la post-guerra…



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html