martes, 20 de mayo de 2014

Casa de la familia González Jáuregui / Rivas (Ahora Instituto Cultural Helénico)




Don Nicolás González Jáuregui, casado con doña María Rivas Pastor, fue un importante empresario queretano, acreditado coleccionista, benefactor de la educación religiosa y taurófilo destacado. Reconocidos en Querétaro por su intensa afición taurina, primero su hijo Nicolás González Rivas y ahora su nieto Nicolás González Aréstegui siguen formando parte del panorama empresarial en el estado.

Abajo, en una fotografía que agradezco a su sobrina Loreto Gonzalez, aparecen don Nicolás González Jáuregui y doña María Rivas Pastor.



Casi olvidada y sustancialmente remodelada, la construcción en el número 1500 de la avenida Revolución alberga ahora el Centro Cultural Helénico -una Asociación Civil que da cobijo al “Centro Helénico” (que opera teatros a nombre de CoNaCulTa)-, y que casi pareciera haber olvidado la edificación que dio origen a lo que ahora es un recinto cultural…



Desde 1938 don Nicolás González Jáuregui adquirió al norte del pueblo de San Ángel, una magnífica propiedad, que hasta 1930 había formado parte del “Automóvil Club de San Ángel” y su parque, lindantes al sur con el Río de Tlacopac (que corría donde ahora están las calles de Av. León Felipe, Río San Ángel y Vito Alessio Robles); hacia el oriente, la propiedad era limitada por la recién ampliada Avenida dedicada a los luchadores Insurgentes (en los terrenos que hoy ocupa el centro comercial y torres de oficinas de “Plaza Inn”) y hacia el norte lindaba con el entonces nuevo desarrollo de la colonia Guadalupe Inn y sus calles con nombres de músicos destacados.



Arriba, en un plano de la “Zona Urbana de San Ángel” fechado en 1929, aparece señalado el terreno referido, donde hoy se encuentran “Plaza Inn” así como el parque anexo, en que ahora encontramos cuatro terrenos residenciales, además del Instituto Cultural Helénico y los edificios que albergan la sede alterna de la Suprema Corte de Justicia (de origen proyectado como edificio de oficinas para Seguros América –Banamex-, por el arquitecto Ricardo Legorreta). Abajo, una toma aérea de San Ángel fechada en 1921 y que mira hacia el norte, donde aparece en primer plano la Avenida de La Paz; a la derecha se distingue la Avenida de los Insurgentes que apenas llegaba al “Jardín de la Bombilla”; a la izquierda se puede ver la hoy Avenida Revolución que era entonces la Av. San Ángel y al fondo la Colonia Guadalupe Inn. Al centro, se señala el amplio terreno arbolado que adquiriría don Nicolás González Jáuregui en 1938 y que había formado parte de las edificaciones de la antigua hacienda de Guadalupe.



Hacia el oriente de la extensa propiedad, en el frente que lindaba con la Avenida de los Insurgentes y donde se había asentado por años el “Automóvil Club de San Ángel”, don Nicolás González cedió el terreno de Insurgentes N°1967 para el inmueble del Instituto Franco Español que se edificó en 1838, espacio que también ocupó por algún tiempo el Centro Cultural Universitario (antecedente de la Universidad Iberoamericana); para 1960, el edificio escolar sería sustituido en el predio por el Centro Comercial Insurgentes Minimax, con proyecto de Juan José Díaz Infante y años después albergaría el centro comercial Plaza Inn y sus edificios de oficinas. Abajo, en una fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1933, aparece el “Automóvil Club de San Ángel” visto con su fachada hacia la Avenida de los Insurgentes; el edificio conservaba aún segmentos de la antigua hacienda de Guadalupe, que había sido propiedad de don José de Teresa / Romero Rubio, cuñado de don Porfirio Díaz (ver entrada: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/casa-de-la-familia-de-teresa-romero.html).



En la parte baja de la imagen, aparece la Avenida de los Insurgentes y al extremo izquierdo, puede verse el cauce del aún Río Tlacopac en lo que ahora son las calles León Felipe y Río San Ángel; a la extrema derecha, aparece la calle de Jaime Nunó de la Colonia Guadalupe Inn; la calle arbolada es la actual Fernando Villalpando y al fondo, se ha marcado el predio que reservó para sí el licenciado González Jáuregui. La amplia avenida del fondo, es lo que hoy llamamos Avenida Revolución, que entonces recibía el nombre de avenida San Ángel. Es interesante hacer notar que la “estación de despacho de combustible” del Automóvil Club, sigue existiendo hoy sobre Insurgentes…

En la sección poniente del predio, que lindaba con la avenida San Ángel, don Nicolás González Jáuregui cedió a la congregación de Nuestra Señora del Pilar o Enseñanza la porción sur para la edificación del Colegio Lestonnac en Revolución N°1508; en ese terreno, se edificaría en 1976 el edificio para las oficinas de Seguros América –Banamex--, con proyecto del arquitecto Legorreta y que ahora es ocupado por una sede alterna de la Suprema Corte de Justicia.

La sección poniente de la propiedad se subdividió en 4 partes, y para 1945 se tiene noticia de que don Nicolás preparaba el fragmento nor-poniente para edificar su residencia. El terreno pentagonal dedicado a morada, contaba poco más de 3,000m² y lindaba al norte con las calles de Manuel M. Ponce y Fernando Villalpando; hacia el Sur con 60m y Oriente con 50m limitaría con los terrenos de las escuelas; finalmente, hacia el Poniente, el predio contaba con cerca de 40m de frente hacia la Avenida San Ángel, luego Revolución, sobre la que recibiría el N° 1500 que conserva.

Para el diseño, se contrató al arquitecto Eugenio Urquiza J. que sería recordado por su participación en la edificación de la Ciudad Universitaria, y en particular por su insistencia en integrar murales a los edificios de la Escuela de Medicina; además, el arquitecto Urquiza es recordado por la comunidad taurófila queretana como el autor de la Plaza de Toros Santa María.



El arquitecto diseñó la casa a manera de pabellón moderno, al centro del terreno, con un cuerpo de servicios protegiendo la construcción del ruido de la avenida San Ángel (Revolución) en la orientación Poniente y liberando el acceso y las vistas más importantes hacia el jardín y la orientación Sur. Al respecto, Francisco Borja Bolado nos dice que “ésta gran mansión, rodeada de hermosos jardines, glorietas con frondosos árboles, preciosos grupos de finas plantas florales y anchos parterres en los que destacan, en alabastro, estatuas de las cuatro estaciones, fuentes de mármol, etc., está edificada en un estilo moderno, muy sobrio y elegante, único que permitía, modernamente también, sin decoraciones recargadas, valorizar netamente las admirables colecciones artísticas, positivamente excepcionales, de los señores González Jáuregui.”



Arriba, las fachadas Sur y oriente de la casa González Jáuregui / Rivas que en 1946 diseñara el arquitecto Eugenio Urquiza J. Abajo, la fachada norte de la casa, que con las subsecuentes remodelaciones y la adición de la Capilla medieval, se transformó en plaza de acceso y uno de los espacios exteriores más peculiares del conjunto.



Todo parece indicar que como indica Francisco Borja Bolado, a don Nicolás González Jáuregui le gustaban los contrastes: en su casa de San Ángel (arquitecto Eugenio Urquiza Jáuregui en 1946), el moderno interior contrastaba con la asombrosa colección de vetustas antigüedades. Aunque irreconocible, ese espacio hoy forma parte de Instituto Cultural Helénico…

Y dice Borja Bolado: “El hall ofrece una deslumbrante perspectiva que contrasta lo nuevo y lo añejo, en la que se ve, arriba el salón de música y la entrada a la capilla y abajo el armonioso conjunto de recibir. En los laterales, valiosos tapices de Aubusson y excelentes bronces. En la galería, a la derecha, un repostero español de terciopelo genovés, color rubí, con portentosos bordados en plata y el escudo de Isabel la Católica en el centro".



Como lo he hecho en otras ocasiones, reproduzco los textos de la revista “SOCIAL”, que en 1948 dedicó un par de números (145 de Agosto y 146 de Septiembre) a la casa González Jáuregui / Rivas. Las descripciones de Francisco Borja Bolado que brindan detalles del inmueble, amueblado, decoración y colorido que de otra forma sería imposible adquirir, son además ejemplo de la manera en que en los años cuarenta, se admiraba esa edificación y describía adjetivadamente...



Para la foto de abajo, Borja Bolado nos dice que: “Desde el vestíbulo de entrada, llega una de las vistas más admirables: en primer término, dos grandes tibores chinos –ejemplares catalogados--, con sobreadornos de bronces dorados y remates con candelabros, también de bronce. Después, en el centro del soberbio tapete de Aubusson, una mesa imperial, riquísima por sus maderas preciosas incrustadas y sus maravillosos adornos de bronce, trabajados a la cera perdida. Sobre su gruesa cubierta de mármol, un asombroso centro de Sèvres y varias preciosas figuras de Dresden y Meissen. Al fondo, entre dos estrados con piezas de Aubusson, la gran escalera de dos alas, alfombrada en rojo y oro, en cuyas columnas de arranque se ven dos enormes copas de Sèvres, y, más allá, en las ventanas, dos estatuas con candelabros de bronce. En el mismo término, un maravilloso reloj de la época, en bronce y plata, con forma escultórica de mujer en tamaño natural, y, en los cuadros montados sobre la piedra rosada del muro, un magnífico retrato de Madame Lebrun –en el centro—y dos Buché de gran calidad en los tondos.”



Abajo,”…otra soberbia perspectiva del gran hall, cuyas proporciones monumentales –¡doscientos cincuenta metros cadrados!—y cuyas riquezas espléndidas, lo hacen realmente extraordinario. El conjunto es esplendoroso; piso de mármol, gigantesco candil de bronce cincelado de sesenta luces (pieza única), y, en el gran set de la chimenea –de mármol rosa y bronces dorados, con elegantísimo panneaux de espejos--, un estrado con sofás de Aubusson que, con otros más del mismo hall, en el salón, en el comedor, en el vestíbulo, forman la más grande y admirable colección particular –cuarenta y cinco piezas—de estos valiosos muebles y tapices del que es ejemplar excepcional el estupendo tapete palaciego de dieciocho metros que se admira en el propio Hall.”



Y sigue diciéndonos Francisco Borja Bolado que … “en éste enfoque desde la parte baja del gran Hall, puede verse que –como toda la planta principal—la decoración es en el estilo francés, precisamente del siglo de los Luises, con las más asombrosas colecciones de muebles, tapices, pinturas, bronces y porcelanas de la época. En primer término, una graciosa comodita bombé con marquetería y bronces, y en la que está un bello candelabro de porcelana de Sajonia. Después, en set de honor, una gran cómoda –pieza de museo-- , en laca negra y bronces cincelados, con figuras realzadas y motivos de acusada influencia china, y, sobre ella, tres grandes, maravillosas porcelanas de Sèvres –azul cobalto y oro--, con escenas de corte esmaltadas a colores. En el muro, un soberbio repostero italiano en terciopelo azul, con prodigiosos bordados de plata, y, en el cuadro, la famosa ¨Brodeur¨ óleo original de Scoter (¿?). Junto a los cristales con marcos de bronce que separan el hall del comedor y que, repetidos en el piso superior, aíslan el salón de música y la capilla, hay otras porcelanas muy valiosas, entre ellas un gran tibor, azul turquesa, ruso, y de la misma época, con asombrosos decorados en oro.”



En la siguiente fotografía “…se ven varias de las piezas ya descritas, como la mesa imperial, riquísima por sus maderas preciosas incrustadas y sus maravillosos adornos de bronce, trabajados a la cera perdida el vistoso conjunto de la chimenea o los magníficos estrados con piezas de Aubusson, y, al fondo, cerca de la entrada al salón principal, una notable pintura –La Tempestad--, original autentificado de Tomas Greinburg.” Se refiere a Thomas Gainsborough (1727-1788)…



Abajo, “un ángulo del hall, también inmediato al comedor, en donde vemos otro de los numerosos y notables juegos de Aubusson; una preciosa mesita con un preciado tibor de Sèvres, y, en la magnífica vitrina de Boule –ébano, carey y bronce--, valiosísimas piezas de porcelana de Biscuit, de Capo di Monte, de Meissen, de Dresden, etc. A la derecha, columna y porcelana en pareja con las que aparecen en otras imágenes –aquí una escena de El Cántaro Roto—famosas en la colección González Jáuregui.”






Finalmente, para la foto de arriba, nos dice Francisco Borja Bolado que… “en el salón del comedor, el conjunto tiene también una señorial grandeza de palacio. Allí, la extraordinaria serie de Aubusson agrega otro juego admirable –época de Luís XIII--, formando por dos grandes sofás y doce sillones, y la serie de porcelanas y bronces se enriquece con varias piezas de una calidad artística imponderable. Mencionemos el candelabro de Sajonia y las bellísimas figuras de Meissen que se ven en la cómoda, el gran centro imperial de mesa –bronce y plata--, las piezas de las columnas, los fruteros –Meissen también--, y el grupo escultórico en bronce, soportado en alta base de mármol, ejemplar de exposición. Soberbio el gran candil de Baccarat –rojo y blanco—excepcional el gobelino –Siglo XVII—firmado, y excelentes los tres óleos de Van Schndel (foto de abajo) en el set del fondo. En el mismo plano, varios muebles de catálogo, piezas de extraordinario mérito entre las que destaca el gabinete con maravillosos esmaltes sobre porcelana y adornos de bronce que perteneció al emperador Francisco José. Otro mueble soberbio es la cómoda –bajo el gobelino--, incrustada con maderas preciosas y guarnecida de artísticos bronces dorados –catalogada igualmente--, y, muy valiosa por su talla y su forma oval perfecta, la gran mesa, auténtica de su época.”



Para 1954, don Nicolás González Jáuregui hizo una nueva y espléndida adición a la colección: en el jardín de la casa y ahora con la asistencia del arquitecto Luis Ortiz Macedo, el coleccionista mexicano incrustó en un claustro románico Español del siglo XII y una capilla gótica del XIV dedicada a San Nicolás de Bari, y una portada plateresca, procedente de Guanajuato, para lograr una sorprendente mezcla arquitectónica, que permite que en una fachada convivan dos indígenas empenachados con una virgen gótica en su nicho trilobulado…



De origen edificado en Ávila –España-, este fragmento de claustro albergaría una capilla con elementos del gótico Isabelino y dio cobijo a un artesonado del siglo XVI, pinturas, vitrales y gobelinos que complementaban las diversas colecciones depositadas en el conjunto residencial.



Parece ser que entre 1925 y 1926 Wlliam Randolph Hearst encontró esta Capilla Gótica en abandono y el claustro románico ruinoso en una comunidad de Ávila, España y compró el conjunto como parte de su fiebre coleccionista; sin limitaciones económicas, sus empleados desmontaron las estructuras, numeraron, empacaron y trasladaron las piedras en barco hasta un almacén en el puerto de Nueva York. Probablemente a causa de una epidemia de fiebre aftosa que azotaba España, el cargamento sufrió prolongada cuarentena que se extendió treinta meses y empató con la catástrofe bancaria de 1929. A partir de 1930 W. R. Hearst enfrentó severas dificultades financieras y aquel erario de cantería permaneció arrinconado en un almacén. Hearst murió en 1951 sin que se trasladara la cantería y sus fiduciarios pusieron a la venta aquel conjunto de piedras labradas en España seis siglos atrás.

Entonces, en 1953, don Nicolás González Jáuregui de visita en Nueva York se enteró de la venta, visitó el almacén, revisó piedras, inventario y planos, compró el lote y lo trasladó todo a la ciudad de México…



En 1954, con la intervención del arquitecto y restaurador Luis Ortiz Macedo, el conjunto se articuló en lo que entonces era el jardín norte de la residencia González Jáuregui, creando un nuevo acceso por la calle de Manuel M. Ponce. Es probable que al cargamento faltaran fragmentos, sea porque se perdieron, sea porque cuando W. R. Hearst adquirió Claustro y Capilla los edificios ya estaban arruinados; todo parece indicar que González Jáuregui y Ortíz Macedo fueron armando el rompecabezas con piezas diversas, y complementaron el conjunto para rellenar los vacíos. Así, una portada plateresca, traída de Guanajuato, complementa las arcadas del claustro Español del S. XII, y en la capilla una chimenea de características medievales francesas se integra al impresionante artesonado español del S. XVI, entre lámparas colgantes de reminiscencia mudéjar…



Dice Manuel Pereira que “El conjunto funciona como una máquina del tiempo. Entramos por una galería de columnas románicas y ya estamos en el siglo XII, pasamos por debajo de un arco flamígero y desembocamos en las postrimerías del XIV, subimos una escalera de caracol y retrocedemos al siglo XII, transitamos entre los sitiales plegables del coro con sus “misericordias”, y de nuevo somos catapultados en el tiempo, miramos hacia arriba y el artesonado nos traslada a la España del XVI… y, para rematar, salimos al patio por una portada de Guanajuato ricamente ornamentada.”

Y sigue Pereira diciendo que: “En el patio se despliega la galería románica con su arquería y los capiteles desde donde nos contempla el típico bestiario infernal del siglo XII: serpientes, vampiros o demonios… Por la parte trasera de la construcción se ven los contrafuertes y algunas gárgolas, pero lo más impresionante es el torreón.”



Para 1966, las circunstancias de vida cambiaron de manera radical para la familia González/Rivas y en 1973, en lo que había sido la casa familiar se inauguró el nuevo Centro Cultural Helénico AC y que años después, pasaría a ser estandarte de la intención educativa del gobierno de José López Portillo.



La página del Centro Cultural Helénico nos dice que: “El conjunto, ubicado en la que fuera la residencia del coleccionista mexicano Nicolás González Jáuregui, está integrado por el Teatro Helénico, diseñado por el arquitecto Eduardo Luna Traill, con capacidad para 436 espectadores; el foro La Gruta, espacio experimental donde se han dado a conocer decenas de nuevos dramaturgos, directores y actores nacionales; y una capilla española de estilo gótico, que fuera transportada piedra por piedra desde Ávila, España que conserva en su interior pinturas de Tintoretto y Murillo así como gobelinos y vitrales de la época.”

Abajo en una toma de Google maps, de 2011, se ha marcado el límite de la propiedad de lo que fuera la casa González Jáuregui / Rivas y que ahora agrupa al Centro Cultural Helénico.



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html



10 comentarios:

  1. Hola, buenas noches, buenisimo su blog de casas, me puede proporcionar un correo electronico a donde poder enviarle una imagen.
    Gracias y felicidades por este blog.

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  2. Sr. Fierro : le he escrito una carta muy larga pero temo que al no tener su correo electronico no se si le llegara porque he tenido que hacer mil pericuetos para intentar llegar a Vd. Si recibe esta le ruego me lo escriba (yo hoy he encontrado por casualidad su escrito en mi ordenador, sino le hubiera contestado antes) . Mi correo electronico es
    schererlourdes (no me sale el årroba ) gmail.com
    Deseando recibir noticias suyas , un saludo MªLourdes Farnes Scherer

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  3. Muy interesante información, he aprendido y sorprendido de lo completo que es esta investigación. Gracias por preservar tanto imágenes como la historia de este sitio, no dudaré en consultar el resto de la información disponible.
    Saludos,
    Carlos Garza

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    1. ¡Gracias Carlos!
      Puedes encontrar un índice en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html
      ¡Saludos!
      RF

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  4. Hola,
    Me encantó lo que escribiste, me gustaría profundizar más en el tema. Es posible consultar tus notas?
    Saludos,

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  5. P. Cabero, Madrid, 24 de Marzo de 2.017

    Me encanta especialmente su blog, pues me ha hecho revivir cuando en un par de ocasiones dormí en esa maravilla de casa al ser invitada personalmente por mi amiga Lourdes González, hija de Nicolas González Jaúregui. Me gustaría consultarle un tema personal. Le agradecería me facilitara una dirección de correo electrónico para escribirle.Un saludo


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