martes, 19 de abril de 2016

Casa Gómez de Parada/Buch en Paseo de la Reforma




En Paseo de la Reforma N° 114, donde ahora se levanta el edificio “Seguros La Comercial” (ocupado hoy por la Secretaría de Desarrollo Social), estuvo la casa de Jorge Gómez de Parada Valdivielso y Concepción Buch Echeverría de Gómez de Parada, residencia que en 1900 diseñara el arquitecto Manuel Robleda y Guerra. Ahí habitaron sus hijos Teresa, Dolores, Jorge, Agustín, Javiera, Magdalena (la famosa Mayita) y Miguel, todos Gómez de Parada y Buch (aunque los tres hombres apenas durante las cortas visitas a México, ya que estudiaban en el extranjero).

Abajo, una fotografía de 1911 captada en el huerto de la hacienda de Puruagua donde aparecen algunos de los hermanos Gómez de Parada y Buch; destacan en primera fila Miguel (el menor de los hermanos), Mayita y “Jorge chico” con Rufo, su perro.



Don Jorge Gómez de Parada Valdivielso, ligado al marquesado de San Miguel de Aguayo –entre cuyas propiedades destacaba la hacienda de Puruagua (en Jerecuaro, estado de Guanajuato), con más de 25,000 hectáreas –, había adquirido desde 1898 un terreno con 20 m sobre el Paseo de la Reforma y frente también hacia la calle de Osorio (que se renombraría Atenas) de la Colonia Americana –que al poco tiempo pasaría a ser Colonia Juárez–, que contaba 50 m de fondo para una superficie de 1,000 m²; el terreno colindaba al oriente con la propiedad de la familia Bulnes (Reforma 108) y hacia el poniente con la residencia de la familia Méndez Armendáriz (Reforma 116) que hacía esquina con la calle de Milán.

Abajo, en un fragmento del “Plano General de la Ciudad de México” de 1907, que reproduzco gracias a la amabilidad de Javier Balbás Diez Barroso, he marcado el sitio donde en 1900 se edificó la casa Gómez de Parada-Buch.



El terreno con su frente a Paseo de la Reforma, se hallaba casi equidistante de las glorietas que hospedaban los magníficos monumentos a Colón y Cuauhtémoc, donado el primero por don Antonio Escandón y Garmendia en 1877 (con esculturas por Charles Cordier), e instalado el segundo en 1887 (con escultura y relieves de Miguel Noreña y Gabriel Guerra).



Además, el Paseo había sido ajuareado desde 1889 con 34 esculturas que diversos estados de la unión enviaron, luego de que en 1887 se diera la convocatoria para que cada entidad de la república donara dos esculturas de “héroes locales, dignos de ser recordados por sus logros políticos, científicos o militares”; Jalisco colocó dos obras de Jesús Contreras que fueron presentadas el 4 de abril de 1896, representando una a Donato Guerra y otra a Manuel López Cotilla, escultura que se colocó en la esquina con la calle de Milán, frente a la casa de la familia Méndez Armendáriz, apenas a 20 metros de la residencia Gómez de Parada-Buch.



El joven arquitecto Manuel Robleda y Guerra (vivió entre 1872 y 1946) se había recibido en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1899 -con un proyecto de manicomio, que fue publicado en El Arte y la Ciencia en 1900-, aunque desde hacía algún tiempo, trabajaba en el diseño del Hospital General que había sido encargado al Dr Eduardo Liceaga y al ingeniero Roberto Gayol Soto, y que él se encargaría de terminar cuando Gayol dedicó sus energías a concluir la columna de la Independencia. Además de la casa para los Gómez de Parada/Buch, Robleda diseñó entre otras, una magnífica residencia en la calle de Gómez Farías para el general Francisco Vélez.

En su libro “El Paseo de la Reforma, Crónica de una Época” publicado en 1997 por la ENEP Aragón, Ignacio Ulloa del Río realizó una magnífica investigación acerca de la arquitectura del Paseo; los datos de la casa Gómez de Parada/Buch aparecen detallados, pero desafortunadamente en la ilustración, la fachada se señala detrás de un frondoso árbol…



En 1910, la residencia Gómez de Parada fungió como alojamiento a la representación del Imperio Alemán que concurría a las “Fiestas del Centenario”, y en cuya representación asistió el embajador Karl Bünz. De ese momento es la fotografía que aparece al inicio de ésta entrada –fachada principal de la casa de Reforma 114–, así como la imagen que sigue, que muestra las páginas 16 y 17 de “Crónica Oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México” que en 1911 publicara la Secretaría de Gobernación bajo la dirección de Genaro García.

Muestra “…al Excelentísimo señor Karl Bünz, acreditado como embajador especial; al señor Mayor Hanz von Herwarth und Bittenfeld, con el carácter de Secretario, acompañado de su esposa, la señora von Herwarth und Bittenfeld” así como el crucero “Freya” y varios miembros de la Embajada Alemana…



La publicación hacía mención de la amable manera en que propietarios “como el señor Jorge Parada, Hugo Scherer (Jr.), la señora viuda de Braniff y los señores Diputado De la Torre y Mier, Parada, De Landa y Escandón, De la Horga, y Braniff, habían puesto a disposición del Gobierno Federal sus residencias para albergar a las representaciones diplomáticas” y así dar lucimiento al evento…

Además, acerca de la residencia Gómez de Parada/Buch, en el documento aparecen imágenes de los interiores, donde se muestra uno de los salones de la que para la ocasión fuera Residencia de la Legación Alemana en México, así como la recamara que ocuparía Excelentísimo señor Karl Bünz.





Mención especial merece el “Salón de caballeros” que con “suntuosa y sobria decoración”, muestra en la fotografía plafones de complejo diseño y una sorprendente chimenea digna del salón fumador de un club privado; los aposentos de la casa serían telón de fondo para innumerables ceremonias y fiestas, donde en bodas y banquetes jugaba parte importante la etiqueta…



Como ejemplo, en 1917 y durante el proceso revolucionario, la casa fue escenario del matrimonio entre una de las hijas pequeñas, Magdalena Margarita (Mayita) e Ignacio Orvañanos Quintanilla, unión a la que los padres de la novia entregarían la hacienda de Puruagua en Guanajuato. Abajo, María Margarita Gómez de Parada y Buch el día de su matrimonio con Ignacio Orvañanos; a la izquierda, doña Dolores Quintanilla Falgar viuda de Orvañanos al lado de su hijo y a la derecha don Jorge Gómez de Parada Valdivielso y Concepción Buch Echeverría de Gómez de Parada (a los 66 y 63 años de edad respectivamente)




Desde 1909, la casa había cobrado popularidad al ser residencia de Jorge Gómez de Parada y Buch (“Jorge chico” 1885-1965) que había estudiado en Beaumont College y Stonyhurst College -Inglaterra-, entre 1898 y 1905 pero llegó a México y obtuvo relevancia como deportista. Reconocido futbolista, que fue campeón de goleo en la Temporada 1908-1909, campeón de liga y de la Copa Tower, Gómez Parada fue fundador del Club San Pedro de los Pinos en 1910, club de donde más adelante devendría el Club de Fútbol México en donde sería jugador y entrenador, llegando a ser nuevamente campeón de goleo individual y campeón de liga en la temporada 1912-13.

Abajo, Jorge Gómez de Parada y Buch en Stonyhurst College (al centro), como parte del equipo de foot-ball; más abajo, en 1909 con el Reforma Athletic Club.





Arquitecto de profesión, Jorge Gómez de Parada y Buch casó el 12 de octubre 1911 con Dolores Rubín Escandón -hija de José María Rubín Kern y María Dolores Escandón Arango-, a quien su madre regaló de bodas la Casa grande de la Hacienda de Santa Catalina del Arenal, mejor conocida como "La Condesa". Con la intervención del Arq. Mauricio de Maria y Campos, Gómez de Parada se encargó de reconstruir el viejo casco colonial de la hacienda, creando una edificación de “influencia inglesa” en la Avenida Tacubaya -que ahora es parte del Circuito Interior-, edificación que ahora alberga la Embajada de la Federación de Rusia.


Arriba, un fragmento de la litografía de Casimiro Castro que forma parte del álbum “México y sus Alrededores” publicada por J. Decaen en 1864 -titulada “La Villa de Tacubaya tomada desde Chapultepec”-, aparece a la izquierda, parte de la Hacienda de Santa Catalina del Arenal, donde se distingue la Casa Grande por la cúpula de la capilla; al fondo aparece la casa de la familia Mier (ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/la-casa-en-tacubaya-de-la-familia-mier.html). Abajo, una toma de la quinta Gómez de Parada / Rubín en Tacubaya, vista desde lo que hoy es Circuito Interior…





En buena medida, luego de las reformas agrarias decretadas a raíz del movimiento revolucionario, buena parte de la fortuna de la familia se perdió, y en el proceso se puso en venta la casa de Tacubaya; aunque la quinta perdió buena parte de los jardines al ser vendida al gobierno soviético, se conserva en buenas condiciones, aunque la edificación de 1913 ha sido parcialmente modificada y ampliada.




Por otro lado estaba María Margarita Gómez de Parada y Buch -“Mayita”-, que había asimilado el glamour de la “Belle Époque”, la moda de París, la etiqueta y el estilo en el comer -con conocimiento e intuición para tiempos, vinos y hasta “gourmandises”; elementos que Mayita no solo aprendió con gusto sino que dominó en juventud, al punto que la familia le encargaba el rol de organizar los banquetes, siempre siguiendo la ortodoxia culinaria europea.



Casada con Ignacio Orvañanos en 1917, vio pasar los días abundancia hasta que en la década de los treintas, las tierras de la hacienda Puruagua fueron repartidas entre campesinos y los escenarios de vida cambiaron radicalmente…



Ante la adversidad económica, decidió dar clases de cocina en su casa a sus amigas -y a sus cocineras-. Organizó para ello a su propia hermana “Lo”, – Dolores Gómez de Parada y Buch– y a la servidumbre de casa, hasta que con el paso del tiempo, aquello evolucionó de manera insospechada…

En “Mayita 1894-1989” (Carteles Editores, 2014) Jaime Arrangoiz Orvañanos nos cuenta: “Para una de las clases se le ocurrió traer de Puruagua a un panadero que hacía unas rosquitas deliciosas con pulque. Cuál no sería la sorpresa y la risa de Mayita y sus elegantes alumnas cuando vieron al panadero echar buches de pulque para rociar la masa. En ese entonces a Mayita no le pasó por la mente que con esas clases daba el primer paso para fundar uno de los mejores negocios de banquetes que ha tenido México: Banquetes Mayita.”



Tuvo éxito empresarial Mayita en una época en que la mujer ni siquiera tenía derecho a votar; mientras sus amigas no salían a la calle sin un “nécessaire”, Mayita llevaba una sofisticada caja de herramientas cuando atendió las mesas del nuevo régimen revolucionario, sirviendo banquetes a presidentes de la república y a huéspedes insólitos como Charles de Gaulle y Jacqueline y John F. Kennedy, o el papa Juan Pablo II…



Habría que agregar, de entre los hermanos que aparecen en la primera fila de aquella foto de 1911 en el huerto de la hacienda de Puruagua, a José Miguel Gómez de Parada y Buch que el 30 de diciembre 1931 casó con Lorenza Braniff Lascuráin, hija de George T. Braniff Ricard y María Concepción Lascurain Landa (ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/01/casa-braniffricard-en-paseo-de-la.html) y con quien fundaría el “Hogar Providencia de Don Vasco” para niñas y jóvenes huérfanas o desamparadas que aún funciona en Pátzcuaro.





Pero volviendo a Paseo de la Reforma 114, edificación que en 1900 el arquitecto Manuel Robleda había alineado con la banqueta lateral del Paseo, es interesante hacer notar que las ventanas miraban justo al otro lado del ancho boulevard, el enorme jardín de la residencia de doña Felícitas Juárez viuda de Sánchez.

“Feli”, hija de don Benito Juárez y Margarita Maza había casado con Delfín Sánchez Ramos, español que junto con su hermano José, vendieron armas a las filas mexicanas que luchaban contra conservadores e imperialistas. Al desposarse con Felícitas en abril de 1868, Sánchez participó activamente como empresario en el programa de desarrollo sostenido por Porfirio Díaz y Manuel González, en particular impulsando los ferrocarriles.



En 1889, cuando aún no se edificaba la casa Gómez de Parada/Buch, la familia Sánchez-Juárez dio un baile en su residencia del Paseo de la Reforma –edificada justo detrás de donde se colocaría la efigie de Mariano Jiménez, realizada en 1896 por Jesús Contreras y que se había instalado por patrocinio del estado de San Luís Potosí–, de la que en el México Gráfico del 22 de septiembre de 1889 se leía:

Al pie de la escalera de mármol [...], dos enormes bronces repartían mil rayos de luz. Al fin de la escalera el señor Delfín Sánchez hacía los honores a sus invitados; [...] Cuanto de caprichos tiene la moda y de ingente tiene el buen gusto se hallaba reunido allí.

Y sigue: “Tapicerías...cristales, sedas, maderas preciosas...Mil elegantes damas concurren a la fiesta... Allí estaban la bella señora de Mendoza, esposa del ministro de Argentina, las señoras [...] de Bulnes, Juárez de Sánchez, [...] de Torres Adalid, [...] de Obregón, [...] de Santacilia [...]. De improviso, atravesando el salón egipcio... (aparece) la cuadrilla del minuet... Isabel Sánchez [...] Carmen Sánchez; Soledad Juárez [...]. Comenzó la danza y todos los concurrentes se sintieron transportados a las Tullerías y se sentían vivir en la segunda mitad del siglo pasado.

En 1898 se publicaba la noticia trágica informando que don Delfín había muerto el 27 de agosto: días antes paseaba por los campos de la hacienda de Tenextepango en Morelos, acompañado de sus amigos Nacho de la Torre y Mier, y Porfirio Díaz, hijo; el carruaje se volcó y los tres cayeron, Sánchez se lastimó las costillas y se agravó en él un problema de corazón que padecía desde joven, lo que le provocó la muerte.


Poco después, los predios al poniente y la casa Sánchez-Juárez serían adquiridos por el señor Charles Markassuza y su sobrino Charles Felix Markassuza, sitio que llamarían sus oficinas, en Paseo de la Reforma No. 107 esquina con París. Aunque conservaron la casa que había diseñado el arquitecto Silvio Contri, para 1935 Markassuza asociado con Alberto J. Pani Arteaga (Secretario de Hacienda) encargan al muy joven arquitecto Mario Pani el diseño de un hotel en el amplio jardín que resultaría el moderno Hotel Reforma, frente a la casa Gómez de Parada/Buch.

En la foto de arriba, imagen oblicua captada en 1939 por la compañía Mexicana de Aerofoto, aparece el Paseo de la Reforma a su intersección con la calle de París. Al centro de la imagen, el recientemente inaugurado Hotel Reforma y a la derecha, la casa Sánchez-Juárez que luego compraría Francisco Buch de la Torre; a la izquierda, aparece la casa de la familia Mestre que de origen había edificado don Pedro María de Regil. Abajo, en una imagen la misma fuente pero ahora de 1940, una amplia toma oblicua de la Ciudad de México donde se ha marcada la casa 114 de Paseo de la Reforma, que dejaría de ser propiedad de la familia Gómez de Parada/Buch.





El predio ahora lo ocupa el que fuera edificio emblema de Seguros La Comercial -Paseo de la Reforma 116-, diseñado en 1963 por los Arqs. Héctor Mestre y Manuel de la Colina, edificio que además incorporó el predio adyacente de la residencia de don Santiago Méndez Armendáriz que para 1919 había sido vendido a Luís Caraza. La edificación fue aplaudida y ampliamente comentada, como uno de los edificios que estaban cambiando la fisonomía del viejo Paseo en los años 60’, durante el sexenio Adolfo López Mateos, y sorprendentemente, se usó como símbolo del "desarrollo estabilizador" de Gustavo Díaz Ordaz.



El edificio de Mestre y De la Colina, edificado durante 1964, es un magnífico ejemplo de la arquitectura del Movimiento Internacional que comparte paternidad con otras edificaciones de la misma mancuerna, como el par de edificaciones de departamentos de 1958 sobre la Calzada Melchor Ocampo (a unos metros de Reforma y lamentablemente destruidas) y la torre de oficinas, diseñada en 1970 también sobre Reforma pero en la zona de Lomas, para albergar las oficinas del Banco Comermex…




La aseguradora que usaba el edificio de Reforma 116 como emblema, ha tenido una historia compleja: según entiendo, como estrategia de mercado Seguros la Comercial se unió a Seguros América para conformar Seguros Comercial-América, firma que de hecho muchos aún recuerdan; a inicios del S. XXI fue vendida por el Grupo Pulsar al Grupo ING (holandés) que inicialmente recibió el nombre de “ING-Seguros Comercial América” aunque para 2005 se redujo a ING Seguros. En 2008 se vendió al grupo francés AXA, perdiendo ya su nombre de ING Seguros. El edificio ahora es ocupado por la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL).

Abajo, en una imagen de Google-maps, aparece al centro de la toma, el edificio “SEDESOL” que diseñaran los arquitectos Héctor Mestre y Manuel de la Colina en 1963; ocupa los terrenos que habían sido de las residencias de la familia Méndez Armendáriz (Reforma 116 de la que conservó el número) en la esquina con Milán y de la familia Gómez de Parada y Buch…





Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html


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